COMISIÓN DE CONSTITUCIÓN, CÓDIGOS, LEGISLACIÓN GENERAL Y ADMINISTRACIÓN REPARTIDO Nº 869 DICIEMBRE DE 2006

CARPETA Nº 1484 DE 2006

BERNARDINO DE LA CRUZ OLID

Designación al tramo de la Ruta Nacional Nº 14 “Brigadier General ” desde el kilómetro 273 hasta su intersección con la Ruta Nacional Nº 9 “Coronel Leonardo Olivera” - 1 -

PROYECTO DE LEY ——

Artículo Único.- Desígnase con el nombre "Bernardino de la Cruz Olid" el tramo departamental de Ruta Nacional Nº 14 Brigadier General Venancio Flores, entre los kilómetros 273, límite con el departamento de Lavalleja frente a Paso Averías, y su intersección con la Ruta Nº 9, La Coronilla, en el departamento de Rocha.

Montevideo, 29 de noviembre de 2006.

MARY PACHECO Representante por Rocha

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EXPOSICIÓN DE MOTIVOS ——

El coronel Bernardino de la Cruz Olid, un soldado del Partido Blanco, vencedor en India Muerta, un soldado oribista, el último soldado oribista de esta tierra de héroes, nació en la entonces villa de Rocha en el año 1814, hijo del inglés William Olley, natural de Sussex, que naufragó en las costas de este departamento, y de María Candelaria Velázquez. Su partida de bautismo se encuentra archivada en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, nuestra Iglesia Catedral. Ingresó al ejército en 1828, en tiempos en que el prestigio militar se conquistaba en la pelea, discerniendo los diferentes grados sobre el terreno de la acción salpicado de sangre. Se vinculó al liderazgo de , combatió el levantamiento de en 1836 y marchó al exilio en 1838, tras la “resignación” de la Presidencia de la República por parte de Oribe. En territorio argentino, con el grado de capitán de Caballería, intervino en las campañas militares que llegaron hasta la frontera de Bolivia. De regreso al sur, tomó parte en nuevos combates en la provincia de Entre Ríos. Participó en la Guerra Grande, entre 1839 y 1851, desde sus inicios y durante el Sitio Grande de , de 1843 a 1851, permaneció a las órdenes del gobierno del Cerrito. Combatió en la segunda batalla de India Muerta, el 27 de marzo de 1845, con el grado de teniente coronel. Al año siguiente, en 1846, derrotó en San Carlos al colorado Fortunato Silva, lo que aumentó verticalmente su prestigio en la zona Este del país y le dio aristas de caudillo. En ese mismo tiempo fue comandante de la Fortaleza de Santa Teresa. Tras el fin de la Guerra Grande continuó sirviendo en el Ejército, pero siempre vinculado estrechamente a Manuel Oribe y a las principales figuras del Partido Blanco. Fue luego Jefe Político de Maldonado, hasta diciembre de 1856, cuando el Presidente lo destituyó por diferencias políticas. Olid había apoyado la candidatura senatorial de Bernardo Prudencio Berro contra el favorito del Presidente Pereira, que era Atanasio Aguirre. Bajo las órdenes de Anacleto Medina combatió en 1858 la sublevación de César Díaz y participó en aquel sangriento episodio de nuestra historia que se conoce como “la Hecatombe de Quinteros”. En esa acción aumentó su prestigio, incluso entre sus adversarios, por la actitud que mantuvo entonces; gracias a sus esfuerzos se salvaron varios jefes revolucionarios, entre los que se contaban José Manuel Pagola y José Cándido Bustamante. En julio de 1858, ya con el grado de coronel, asumió la Jefatura Política - 3 - de Minas. Apoyó abiertamente la candidatura presidencial de Bernardo Prudencio Berro, quien lo designó comandante militar y jefe de la Guardia Nacional de Minas, en 1860. Más tarde amplió estas responsabilidades militares como comandante de todas las fuerzas situadas al Este del país y en la Fortaleza de Santa Teresa y el Fuerte de San Miguel. En 1863, iniciada la llamada Cruzada Libertadora de Venancio Flores, luchó en la batalla de Coquimbo, bajo las órdenes de Servando Gómez, e hizo la larga guerra civil, desdichada para su causa. Discrepó con su viejo amigo Berro cuando éste, presuntamente, habló de prorrogar su mandato presidencial; Berro lo destituyó y le ordenó someterse a un Consejo de Guerra, Olid ignoró la orden y continuó combatiendo la sublevación del Partido Colorado. El 7 de febrero de 1864 atacó con éxito a tropas rebeldes comandadas por Antonio Olivera en el Rincón de los Barrios, en el departamento de Rocha, pero en esa acción recibió una bala que le lesionó la columna vertebral. Bernardino de la Cruz Olid falleció tres semanas después, el 28 de febrero de 1864, poco antes de cumplir cincuenta años de edad, en la estancia de un amigo, el mayor del Ejército brasileño José Rodrígues, entre Chui y Santa Vitoria do Palmar, en territorio norteño. En aquellos tiempos de perpetuo sobresalto, este hombre superior defendió siempre, por encima de cualquiera otra cuestión, la honradez administrativa y la vigencia de la legalidad. Por eso, se puede afirmar con justicia, que fue él el último soldado oribista. Vida tan agitada como la suya llevó a que muchas veces la pulpería que existía en las proximidades de Villa Velázquez estuviera bajo la égida de su digna esposa, doña Braulia del Puerto. De la misma estirpe, marido y esposa. Ella supo afrontar mil y una situaciones, en tiempos nada fáciles. Así era, porque así debía ser. El 17 de junio de 1863, quince días después de la batalla de Coquimbo, Venancio Flores se aparece sorpresivamente en la pulpería que allí existía. El coronel no estaba. Solo doña Braulia, sus hijos y la negra Teresa, sirvienta de la familia. Flores le encarga a doña Braulia algunas provisiones que miembros de su escolta cargan en una carreta requisada previamente. Ante su enemigo, la dueña de casa es incapaz de avaluar el pedido. Entonces el general Flores le extiende una suerte de recibo. Antes de partir, Flores dio su palabra de devolver la carreta lo antes posible, cosa que hizo pocos días después. Un diario progubernamental de Montevideo, en un suelto del 22 de junio siguiente, publicó que “después del rechazo que por dos veces sufrieron los anarquistas en Rocha, al pasar esas hordas por la casa del coronel (Bernardino) Olid, saquearon ésta, llevándose lo que hallaron”. Enterado de los hechos y de la publicación, ante lo grueso de la mentira, el pundonoroso y caballeresco Olid encomendó a su - 4 - escribano, don Pedro Díaz, poner las cosas en su lugar “porque no se debía faltar a la verdad, fuese quien fuese el responsable de lo que decía el diario”. Es justo que Rocha se decida de una vez por todas dar a la memoria de sus hijos ilustres el lugar que les corresponde en el sentimiento colectivo; por ello sin mezquindades, con la pasión que siempre surge de la fuerza de la razón, Bernardino de la Cruz Olid debe ocupar un sitial destacado dentro de este departamento. Caminando en esa dirección, lo actuado por la Comisión Local de Patrimonio y Sociedad Nativista “Batallas de India Muerta” de Villa Velázquez, Capital Histórica del departamento de Rocha, ha marcado un rumbo que pretendemos con esta iniciativa valorar y destacar en su justa medida, alentando hacia nuevas instancias en la preservación del rico patrimonio de este departamento.

Montevideo, 29 de noviembre de 2006.

MARY PACHECO Representante por Rocha

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