TESI DOCTORAL
LOPE DE VEGA Y LAS POLÉMICAS LITERARIAS
DE SU ÉPOCA: PEDRO DE TORRES RÁMILA
Y DIEGO DE COLMENARES
XAVIER TUBAU MOREU
DIRECTOR: ALBERTO BLECUA
DOCTORAT DE FILOLOGIA ESPANYOLA
DEPARTAMENT DE FILOLOGIA ESPANYOLA I TEORIA DE LA LITERATURA
UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA
BELLATERRA 2008
als meus pares
AGRADECIMIENTOS
Han sido muchas las personas que han hecho posible esta tesis doctoral. Quiero consignar mi agradecimiento, en primer lugar, a Alberto Blecua y Guillermo Serés, sin cuya generosidad intelectual y apoyo personal a lo largo de estos años difícilmente habría llegado a culminar este proyecto.
En segundo lugar, a los profesores que han leído el conjunto o partes de esta tesis doctoral y que me proporcionaron útiles consejos y observaciones para su mejora: Antonio Carreira, Carmen Codoñer, José María Micó, María Morrás, Victoria Pineda, Gonzalo Pontón, Francisco Rico, Ramón Valdés y María José Vega.
En tercer lugar, a las personas que, durante los últimos cuatro años, han estado vinculadas al grupo de investigación Prolope: María José Borja, María Nogués, Ana Isabel Sánchez, Guillem Usandizaga y, especialmente, Laura Fernández, así como el resto de becarios de otros grupos de investigación que acogía el Seminario de Literatura Española Medieval y de los Siglos de Oro, entre los cuales me gustaría recordar a Cesc Esteve, Jorge Ledo, Iveta Nakladalová, Omar Sanz y María Cecilia Trujillo.
Han sido muchas, asimismo, las personas que me han ayudado, de diferentes maneras, a terminar esta tesis doctoral: Carolina Valcárcel, que me asistió con su buen hacer tipográfico en la primera parte de esta investigación; Nuria Martínez de Castilla, sin quien no habría llevado a buen puerto una parte considerable de esta tesis doctoral; Neus Foix, que me ha prestado una ayuda inestimable con los textos latinos de estas polémicas; y, en estas últimas e intensas semanas, Fátima García, que además de ayudarme con la maquetación y el diseño de algunas partes de la tesis, ha llevado con paciencia y buen humor las largas jornadas de trabajo dedicadas a concluir esta investigación.
También quisiera hacer constar mi agradecimiento al Departament d’Universitats, Recerca i Societat de la Informació de la Generalitat de Catalunya por haberme concedido la beca predoctoral de cuatro años (2004- 2007) que me ha permitido dedicarme de forma exclusiva a la elaboración de esta tesis.
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ÍNDICE
- PRÓLOGO
- 13
- 21
- 1. LA POLÉMICA ARISTOTÉLICA
1.1 CRÓNICA DE UNA POLÉMICA
1.1.1 Pedro de Torres Rámila 1.1.2 Los preliminares de la polémica
1.1.3 La Spongia
23 23 26 33 39 39 54 55 61 80
1.1.4 Las respuestas a la Spongia
1.1.4.1 Textos previos a la Expostulatio
1.1.4.2 La Expostulatio Spongiae
a) La impresión b) Los contenidos
1.1.5 La Expostulatio castellana: la Filomena y el Tordo
1.2 LA POLÉMICA: LOPE DE VEGA Y PEDRO DE TORRES RÁMILA
1.2.1 De la Spongia a la Expostulatio 1.2.2. La Arcadia
86 86 88
1.2.3 La hermosura de Angélica
95
1.2.4 La Dragontea
102 107 111 114 124 134 139
1.2.5 La Jerusalén conquistada
1.2.5.1 Tasso y Lope frente a frente 1.2.5.2 El aristotelismo y la unidad de acción 1.2.5.3 La tragedia: entre retórica y poética 1.2.5.4 Los argumentos de Columbario
1.2.6 La «Appendix» de Alfonso Sánchez
1.3 TEXTOS
150 150 153 173 187 203
Fuentes y criterios de edición Sátiras Alfonso Sánchez, «Appendix» Traducción de la «Appendix» Interrogatorios del Colegio Mayor de San Ildefonso
- 2. LA POLÉMICA GONGORINA
- 249
2.1 CRÓNICA DE UNA POLÉMICA
2.1.1 «Licenciado Diego de Colmenares» 2.1.2 Las fechas de composición
2.1.2.1 El «Discurso» de La Filomena 2.1.2.2 La «Epístola» de La Circe
2.1.3 Los ecos de la polémica
251 251 256 256 263 267 267
2.1.3.1 De La Filomena a La Circe (1621-1623) 2.1.3.2 De La Circe a la Historia de Segovia (1624-
- 1635)
- 273
- 280
- 2.1.4 Un impreso en busca de imprenta
2.2 GÉNERO LITERARIO Y DISPOSICIÓN EDITORIAL
2.2.1 Géneros
289 289
- 293
- 2.2.2 Presentación editorial
2.3 LA POLÉMICA: LOPE DE VEGA Y DIEGO DE COLMENARES
2.3.1 La «Censura» de Lope de Vega (La Filomena, 1621)
2.3.1.1 Luis de Góngora en perspectiva
298 298 307 309 320
2.3.1.2 La retórica de la poesía 2.3.1.3 Razones para la oscuridad
10
2.3.1.4 La imitación o «el más verdadero arte de
- poesía»
- 330
336 337 343 346 353 357 359 364 369 370 375
2.3.2 La «Respuesta» de Colmenares (1621)
2.3.2.1 «Rhetorica et poesis» 2.3.2.2 Una poética sin retórica 2.3.2.3 Aristóteles y el lenguaje poético 2.3.2.4 La disolución de los tres estilos
2.3.3 La «Epístola» de Lope (La Circe, 1624)
2.3.3.1 Poesía y filosofía racional 2.3.3.2 Los fundamentos de la poesía
2.3.4 La «Respuesta» de Colmenares (1624)
2.3.4.1 Los orígenes de la poesía 2.3.4.2 La retórica y el trivium
2.4 TEXTOS
382 382 386 390 393
Criterios de edición Testimonios Aparto crítico Textos
3. LAS IDEAS LITERARIAS DE LOPE DE VEGA (A MODO
- DE CONCLUSIÓN)
- 425
- 453
- 4. BIBLIOGRAFÍA
FUENTES PRIMARIAS
455 468
FUENTES SECUNDARIAS
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PRÓLOGO
La crítica sobre Lope de Vega ha prestado atención desde finales del siglo XIX a la serie de textos del escritor en la que aparecen formuladas afirmaciones y juicios sobre la literatura clásica y contemporánea. El conjunto de ideas que Lope expresó sobre la naturaleza y objetivos de la poesía, los géneros literarios o los factores materiales y sociales que determinaban la creación literaria, por citar algunos ejemplos, parecen confirmar la importancia que el escritor concedía a los problemas teóricos que suscitaba la literatura. Los discursos, cartas, prólogos, dedicatorias y pasajes de obras literarias que se ocupan de estos asuntos han sido localizados y estudiados en múltiples ocasiones desde diferentes perspectivas. La nómina de investigadores que ha desbrozado el camino y propuesto visiones de conjunto o interpretaciones de aspectos puntuales sobre la materia es considerable: desde las páginas que dedicara al tema Marcelino Menéndez Pelayo en su Historia de las ideas estéticas (1883-1891) o el artículo de Alfred Morel-Fatio sobre el Arte nuevo de hacer comedias (1901), pasando por la tesis doctoral de Joaquín de Entrambasaguas sobre la polémica con los aristotélicos (1929) y las monografías de Miguel Romera-Navarro (1935), Juana de José Prades (1971), Juan Manuel Rozas (1976), Emilio Orozco (1978) o Carmen Rabell (1992), hasta los artículos de Ramón Menéndez Pidal (1935), José Fernández Montesinos (1967), Luisa López Grigera (1998) o Guillermo Serés (2001), por citar los ejemplos más destacados, componen un cuerpo rico de interpretaciones sobre las ideas literarias del escritor. El conjunto de estos trabajos ha comportado un mejor conocimiento de las ideas de Lope sobre la poesía y los diferentes géneros literarios del periodo, con especial atención al teatro y la novela, y ha proporcionado interpretaciones plenamente vigentes de textos fundamentales al respecto. Sin embargo, quedan todavía considerables aspectos de las ideas teóricas del escritor que no han sido aclarados convenientemente y se carece, asimismo, de una monografía sobre la materia que responda del conjunto de aportaciones bibliográficas de los últimos años. En este sentido, con esta tesis doctoral pretendo incorporar
PRÓLOGO
nuevos elementos de juicio a propósito de las ideas literarias de Lope de Vega y sugerir otras perspectivas desde las cuales abordar este particular.
El estudio de las dos polémicas literarias en las que participó directamente el escritor proporcionaba un punto de vista óptimo para adentrarse en el problema. En primer lugar, la polémica mantenida con los defensores de la preceptiva aristotélica, que censuraron su teatro y sus obras literarias en general por no respetar la serie de principios que el aristotelismo renacentista había prescrito para la creación literaria a partir de la lectura e interpretación de la Poética de Aristóteles. En segundo lugar, la polémica con la nueva poesía de Luis de Góngora y sus admiradores, en cuyo desarrollo puede observarse la competencia entre dos lenguas poéticas y el lugar en el que quedaba la poesía de Lope a raíz de la revolución que había experimentado tanto la teoría literaria como la práctica poética tras la difusión del Polifemo y las Soledades.
La polémica con el aristotelismo contemporáneo podía centrarse en dos asuntos fundamentales: por un lado, el Arte nuevo de hacer comedias y la serie de posicionamientos críticos a favor y en contra del teatro contemporáneo; por otro, el estudio de la polémica entre Pedro de Torres Rámila y Lope de Vega y sus seguidores. El excelente momento en el que se encuentra actualmente la historiografía sobre el teatro y la teoría literaria sobre el particular en los siglos XVI y XVII no dejaba apenas margen para la propuesta de nuevas conclusiones. Los trabajos de Marguerete Newels (1959), Rinaldo Froldi (1968), Juan Manuel Rozas (1976), Antonio García Berrio (1980), Juan Oleza (1981; 1997), Marc Vitse (1988), Ignacio Arellano (1996; 1998), Jesús Pérez Magallón (2000) o Luis Sánchez Laílla (2000a; 2003), por citar los nombres más destacados, han resuelto en buena medida los problemas relativos a la preceptiva teatral contemporánea y las relaciones de Lope de Vega con la misma. En cambio, la polémica entre Lope y Torres Rámila no había recibido la menor atención desde que Joaquín de Entrambasaguas le dedicara su tesis doctoral (1929) y la publicara posteriormente, con añadidos, en sus Estudios sobre Lope de Vega. Como es sabido, Pedro de Torres Rámila publicó en 1617 la Spongia, un
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PRÓLOGO
opúsculo del que no conservamos ningún ejemplar en el que censuraba todas las obras importantes del escritor. Pocos meses después de su edición, Lope y algunos de sus amigos, como Francisco López de Aguilar, Tomás Tamayo de Vargas y Baltasar Elisio de Medinilla, elaboraron una respuesta al citado texto titulada Expostulatio Spongiae, de la cual, afortunadamente, se conservan varios ejemplares en diferentes bibliotecas europeas. Sin duda, la crítica ha hecho referencia de manera reiterada a este episodio fundamental en la trayectoria literaria del escritor, pero se ha limitado, en todos los casos, a remitir a las páginas del citado estudioso, sin contrastar las afirmaciones allí contenidas. Conviene recordar, además, que Entrambasaguas había aplazado el análisis del componente teórico de la polémica para un trabajo posterior que, finalmente, no llegaría a realizarse («la crítica estética», señalaba, quedaba «apartada de este estudio a fin de no hacerlo más pesado todavía»), de modo que precisamente los elementos teóricos de la polémica apenas habían sido descritos. Parecía oportuno, por lo tanto, teniendo en cuenta estas circunstancias, llevar a cabo de nuevo un estudio de esta polémica para revisar toda la documentación e interpretaciones de Entrambasaguas y abundar en los aspectos no tratados en su investigación.
La polémica de Lope con Góngora y sus admiradores contaba, asimismo, con algunos trabajos importantes, como el de Juan Millé y Giménez (1923), el de Miguel Romera-Navarro (1929) o el de Emilio Orozco (1973). El análisis de los argumentos esgrimidos por críticos y defensores de Góngora también había sido iniciado, de forma más rigurosa, a partir de los estudios de Eunice Joiner Gates (1960), José María Micó (1985), Aurora Egido (1987), Melchora Romanos (1986), Antonio Pérez Lasheras (2000), José Manuel Rico García (2001) o Antonio Azaustre (2003; 2005). En el marco de la polémica gongorina en general, sin embargo, quedaba pendiente todavía una lectura de los textos que trascendiera el simple enunciado de los contenidos y sus correspondientes fuentes y procurara interpretar esos mismos datos a la luz de las diferentes corrientes de la teoría literaria contemporánea. En otras palabras, no era
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PRÓLOGO
suficiente indicar, por ejemplo, que las críticas a la oscuridad estilística estaban formuladas a partir de autoridades clásicas como Cicerón o Quintiliano, sino que debía explicarse qué implicaciones tenía citar a estos autores y no a otros, a qué tradición pertenecían o qué principios sobre la creación literaria transmitían. Las claves para llevar a cabo esta lectura ya estaban claramente fijadas en la entrada sobre Luis de Góngora que preparó Alberto Blecua para la italiana Enciclopedia virgiliana (1986). Por otra parte, en relación a Lope y sus juicios sobre la poesía gongorina, si bien se habían citado y editado buena parte de sus opiniones al respecto, seguíamos sin contar con una edición anotada y un estudio completo de cuatro textos fundamentales sobre el particular. El primero de estos textos es el Discurso de la nueva poesía publicado por Lope en La Filomena en 1621. Se trataba del primer ataque firmado por el escritor contra el lenguaje poético de Góngora y contra la imitación del mismo por parte de sus seguidores. Semanas después de la aparición de esta miscelánea, Diego de Colmenares (que por entonces ya estaba reuniendo los materiales que
conformarían su Historia de Segovia) redactaba una Apología por la nueva poesía en
la que realizaba una defensa de la poesía de Góngora y criticaba duramente el Discurso de Lope. La Apología está fechada en Segovia el 13 de noviembre de ese mismo 1621. Lope consideró oportuno responder a un texto en el que se ponía en entredicho su competencia en la materia. La respuesta del escritor apareció publicada en La Circe tres años después, en 1624. Tras la publicación de esta miscelánea, Colmenares redacta una nueva y más extensa respuesta al segundo texto de Lope, fechada en Segovia el 23 de abril de 1624. Estos cuatro textos, además, se habían impreso en una edición conjunta sin título, editor, impresor, lugar, ni año de publicación. El Discurso de La Filomena y la «Epístola» de La Circe han sido estudiados generalmente como textos independientes y no como partes integrantes de una polémica en la que existía otro interlocutor que debía ser atendido. La razón de este proceder se encuentra, sobre todo, en la actitud condescendiente de parte de la crítica con las ideas expresadas por Colmenares («alma ingenua», según Juan de Vera), que han sido valoradas como de escaso
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PRÓLOGO
interés en contraste con las de Lope (el segoviano «claudicó en esta cuestión lo mismo que en la de los falsos cronicones», apuntaba Menéndez y Pelayo). Sin embargo, las cartas de Colmenares son tan interesantes como los textos del mismo Lope, y resultan de gran utilidad por todo cuanto iluminan de las concepciones sobre la poesía de este último.
La tesis doctoral cuenta con dos partes bien diferenciadas en las que se estudian las polémicas mantenidas entre Lope de Vega y Pedro de Torres Rámila, por un lado, y Lope de Vega y Diego de Colmenares, por otro. En la primera parte de la tesis se realiza una crónica de los diferentes episodios que se sucedieron en esta polémica, atendiendo a la biografía de Torres Rámila, a la reconstrucción de la posible estructura de la Spongia, a los contenidos de la miscelánea Expostulatio y a los ecos de la polémica en textos posteriores. A continuación se propone una descripción e interpretación (necesariamente provisional hasta la aparición de algún ejemplar de la Spongia) de las críticas fundamentales de Torres Rámila a partir de la cuarentena de pasajes de su opúsculo reproducidos en la Expostulatio, atendiendo asimismo a los argumentos esgrimidos por los defensores del escritor. En apéndice se editan y anotan, en primer lugar, dos sátiras en tercetos contra Torres Rámila atribuidas a Lope de Vega, una edición que se ha llevado a cabo partir del manuscrito de la Biblioteca Nacional que conserva dichos textos; en segundo lugar, se presenta una edición anotada del «Appendix» a la Expostulatio escrito por Alfonso Sánchez y una traducción de la obra; finalmente, se han transcrito y editado completas las declaraciones conservadas en el Archivo Histórico Nacional de una serie de interrogatorios llevados a cabo en 1622 por parte del Colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares sobre la vida y las costumbres de Pedro de Torres Rámila, aspirante a una de las becas que concedía el colegio.
En la segunda parte de la tesis, se ha llevado a cabo un estudio, dividido en tres partes, del impreso que reúne los textos de Lope y Colmenares: en la primera parte he tratado de reconstruir el perfil biográfico de Diego de
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PRÓLOGO
Colmenares, precisar las fechas de composición de los textos de Lope, localizar alusiones a la polémica en el conjunto de las obras escritas y publicadas por Lope a partir de 1621, así como en la Historia de Segovia de Colmenares, y, finalmente, identificar la imprenta en la que se elaboró el impreso. En la segunda parte del trabajo he estudiado, por un lado, el género literario de los textos y, por otro, la presentación editorial de los mismos, tanto en el caso de los dos textos de Lope dentro de dos obras misceláneas como son La Filomena y La Circe, como en el caso del propio impreso.1 Finalmente, en la tercera parte he analizado y colocado en su contexto, dentro de sus respectivos marcos teóricos, el conjunto de críticas e ideas sobre la poesía que esgrimen Lope y Colmenares en el desarrollo de esta polémica. En la edición del impreso, basada en los ejemplares del mismo conservados en la Biblioteca Nacional de España y la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid, he procurado presentar un texto limpio de erratas y errores y de localizar todas las fuentes de que se sirven Lope y Colmenares para su argumentación, entendiendo que este trabajo resultaba relevante para la caracterización de la formación intelectual y la tradición teórica de la que dependían ambos autores.
1
En este sentido, los títulos de cada texto, teniendo en cuenta que los de Lope sufrieron variaciones al ser editados en el impreso (véase p. 296), se han utilizado en la forma original de las misceláneas cuando me ocupo de estos volúmenes, y en la forma nueva que presentan en el impreso cuando me centro en este opúsculo.
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1. LA POLÉMICA ARISTOTÉLICA
1.1 CRÓNICA DE UNA POLÉMICA
1.1.1 PEDRO DE TORRES RÁMILA
Nacido en una familia humilde de Villarcayo (Burgos) el 22 de febrero de 1583, Torres Rámila abandonó pronto su pueblo natal, cabe suponer que con unas nociones básicas de gramática latina, y se dirigió hacia Alcalá de Henares con el propósito de matricularse en la universidad.1 El 4 de abril de 1601 se le declara apto para iniciar los estudios de bachiller en artes y en 1612 solicita que se le examine de los tres primeros cursos de dicha facultad. Se carece de documentación que nos informe sobre sus actividades durante el largo intervalo de tiempo que media entre 1601 y 1612, pero cabe la posibilidad de que, por razones económicas, interrumpiera sus estudios para entrar al servicio de dos aristócratas, Héctor de Pignatelli, cuarto duque de Monteleón, y el hermano de don Antonio de Aragón y Moncada, quinto duque de Bivona.2 En cualquier caso, tres de esos diez años los pasó sin duda en la universidad cursando dos años de lógica y uno de filosofía natural, de los cuales se examinó con éxito. A continuación cursó el cuarto año de artes, dedicado a la metafísica, que aprobó el 10 de septiembre de 1613, y con el cual ya pudo graduarse como bachiller. Por entonces Torres Rámila ya había optado por la carrera eclesiástica, apareciendo desde 1612 de manera regular en el registro de matriculados en teología y derecho canónico. En 1618 aprobó los cuatro
1
Toda la documentación relativa al nacimiento, la familia, la formación académica y los cargos administrativos y religiosos desempeñados por Pedro de Torres Rámila, conservada fundamentalmente en el Archivo Histórico Nacional, fue editada por Entrambasaguas [1946/1967 y 1947/1967] en las notas a su estudio.
2
Este particular se ha deducido (Entrambasaguas 1946/1967:215-222) a partir de las declaraciones hechas por Lope de Vega (del 24 de marzo de 1622) y Manuel Ponce (25 de marzo de 1622) en el curso de los interrogatorios practicados por el doctor Miguel Ferrer del Colegio Mayor de San Ildefonso (véase p. 26). Entrambasaguas afirma que Torres «logró entrar como paje del Duque de Monteleón a poco de llegar a Madrid, y con él anduvo por Italia hasta finales del siglo XVI» (pp. 215-216), pero no hay documentación que avale tal hipótesis.
LA POLÉMICA ARISTOTÉLICA
cursos preceptivos de teología y el año siguiente debió de iniciar el bachillerato en la misma materia, que suponían dos años de ejercicios que debían conducirle al grado de bachiller.3 Por varios documentos de la universidad y de la polémica mantenida con Lope y sus partidarios, puede afirmarse con seguridad que Torres impartió clases de gramática en la facultad de Artes entre 1613 y 1616 o 1617. Es probable, además, que por entonces ya se hubiera ordenado sacerdote.
El Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, como el resto de colegios mayores de la época, ofrecía becas para estudiantes con unas determinadas características sociales y económicas, proporcionándoles «vestido, alimentación, alojamiento y gastos durante un periodo de tiempo fijo, lo que les permitía dedicarse a la obtención de los costosos grados universitarios».4 Torres Rámila trató de alcanzar una de estas becas a principios de 1622, circunstancia que motivó por parte de los responsables del Colegio la realización de una serie de interrogatorios a individuos relacionados directa o indirectamente con el escritor para averiguar si el aspirante cumplía los requisitos estipulados para la concesión de dicha beca (véanse pp. 203-248). Dos años y medio después de iniciadas estas diligencias, tras el examen del contenido de las declaraciones, se concede a Torres Rámila la beca por medio de la cual entraba a formar parte del Colegio Mayor de San Ildefonso. Como miembro de dicho Colegio aparece matriculado entre 1625 y 1628 en teología y, a veces, en cánones, por lo que cabe deducir que tenía el propósito de doctorarse no solo en teología, sino también en derecho canónico. Sin embargo, en los libros de pruebas de la Universidad de Alcalá no queda constancia de que lograra ninguno de los dos doctorados.