El presente estudio se encuentra enmarcado en los trabajos de apoyo al Plan Nacional de Regadíos. EVALUACIÓNVALUACIÓN DE DE LA LA ZONAONA El trabajo realizado tiene por finalidad obtener información para desarrollar y aplicar de la E Z manera más eficaz posible el programa de mejora y consolidación de regadíos. Para ello se evalúa esta zona regable cuyas obras de mejora y consolidación de regadíos han sido declaradas por ley RREGABLEEGABLE DEL DEL VVALLEALLE de interés general. Evaluación de la Zona Regable del Valle del (Málaga) del Guadalhorce Valle de la Zona Regable del Evaluación La evaluación permite conocer las deficiencias que presenta la gestión del agua en la zona DELDEL GGUADALHORCEUADALHORCE así como establecer recomendaciones a tener en cuenta y subsanar dichas deficiencias con las actuaciones de modernización. (M(MÁLAGAÁLAGA))

SECRETARÍA GENERAL DE AGRICULTURA MINISTERIO MINISTERIO Y ALIMENTACIÓN DE AGRICULTURA, PESCA DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN Y ALIMENTACIÓN DIRECCIÓN GENERAL DE DESARROLLO RURAL

CENTRO DE PUBLICACIONES Paseo de la Infanta Isabel, 1 - 28014 Madrid MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN SECRETARÍA GENERAL DE AGRICULTURA Y ALIMENTACIÓN DIRECCIÓN GENERAL DE DESARROLLO RURAL

EVALUACIÓN DE LA ZONA REGABLE DEL VALLE DEL GUADALHORCE (MÁLAGA)

Director Técnico: Equipo Técnico:

Manuel Navarro Comalrena de Sobregrau Santos Frontela Delgado (MAPA) Eva Casanova Mangana Fernando José González González © Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Imprime: Taravilla, S.L.

Publicaciones del:

MINISTERIO DE AGRICULTURA, PESCA Y ALIMENTACIÓN SECRETARÍA GENERAL TÉCNICA Centro de Publicaciones

Paseo de la Infanta Isabel, 1 - 28071 Madrid NIPO: 251-04-041-7 Depósito Legal: M-23902-2004 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

êNDICE DE CONTENIDOS

Pág.

1. ANTECEDENTES ...... 7

2. OBJETIVOS ...... 9

3. SITUACIÓN ...... 9

4. CARACTERIZACIÓN DE LAS UNIDADES DE RIEGO ...... 11

5. CLIMATOLOGêA ...... 12

6. CALIDAD DEL AGUA DE RIEGO ...... 16

7. SUELOS ...... 20 7.1. Resultados de los análisis de suelo ...... 21 7.2. Interpretación de los resultados ...... 23 7.3. Exigencias edáficas de los agrios ...... 29

8. INFRAESTRUCTURAS AGRARIAS ...... 30 8.1. Descripción de las obras de captación y distribución del agua de riego .... 30 8.1.1. Captación del agua de riego ...... 30 8.1.2. Sector I ...... 31 8.2. Obras singulares ...... 32 8.3. Red de drenaje ...... 34 8.4. Red de caminos ...... 34 8.5. Recursos hídricos ...... 34 8.6. Riego en parcela ...... 36

9. AGRONOMêA Y CULTIVOS ...... 36 9.1. Caracterización agronómica ...... 36 9.2. Labores de cultivo ...... 37 9.3. Comercialización ...... 39

10. VALORACIÓN AGRONÓMICA ...... 40 10.1. Cereales de grano ...... 40 10.2. Leguminosas de grano ...... 41 10.3. Tubérculos para consumo humano ...... 41 10.4. Cultivos industriales ...... 41 10.5. Cultivos forrajeros ...... 41 10.6. Hortalizas ...... 42 10.7. Cítricos ...... 43 10.8. Frutales no cítricos ...... 43 10.9. Otros cultivos ...... 43

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 3 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

11. EVALUACIÓN DE LOS SISTEMAS DE APLICACIÓN DEL AGUA DE RIEGO ...... 43

11.1. Eficiencia de distribución (Ed) ...... 44 11.2. Eficiencia de aplicación (Ea) ...... 49

12. COSTE DEL AGUA DE RIEGO ...... 57

13. CONCLUSIONES ...... 57

ANEJOS

1. Análisis de agua ...... 61 2. Análisis de suelo ...... 65

PLANOS

1. Localización ...... 83 2. Red de distribución ...... 84 3. Parcelas evaluadas ...... 85 4. Evaluación de la acequia La Montija ...... 86 5. Evaluación de la acequia Los Llanos ...... 87

êNDICE DE FOTOS

1. Tramo de acequia entubado ...... 32 2. Rotura en acequia ...... 32 3. Acequia en mal estado ...... 32 4. Almenara ...... 33 5. Pico de pato ...... 33 6. Salida de sifón de Corredizas en la acequia de La Montija ...... 33 7. Desarenador situado en el CPMD ...... 33 8. Desagüe ...... 34 9. Desagüe ...... 34 10. Toma no autorizada en la acequia de La Montija ...... 34 11. Toma no autorizada en acequia de La Montija ...... 35 12. Toma de La Montija en CPMD. Entrada al sifón de Montija ...... 35 13. Toma de 25 l/s en La Montija ...... 35 14. Toma de 50 l/s en La Montija ...... 36 15. Parcela A ...... 51 16. Acumulación de sales en suelo ...... 57

êNDICE DE FIGURAS

1. Temperatura media mensual ...... 13 2. Precipitación mensual ...... 13

4 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

3. Diagrama ombrotérmico ...... 13 4. Evapotranspiración potencial mensual (ETo) ...... 14 5. Evapotranspiración de cítricos en el Valle de Guadalhorce ...... 15 6. Valores umbral de RAS y de CEw para la conservación de la permeabilidad del suelo ...... 19

êNDICE DE TABLAS

Tabla 5.1. Datos mensuales de temperatura media de las medias. Serie 1992-2001 12 Tabla 5.2. Datos mensuales de temperatura media de las medias corregidas ...... 13 Tabla 5.3. Datos mensuales de pluviometría ...... 13 Tabla 5.4. Evapotranspiración potencial para la Zona Regable del Guadalhorce .. 14 Tabla 5.5. Evapotranspiración de los cítricos en el Valle del Guadalhorce ...... 15 Tabla 6.1. Resumen de resultados del análisis de la muestra de agua tomada en la acequia La Montija ...... 17 Tabla 6.2. Guía para la interpretación de la calidad del agua de riego ...... 18 Tabla 7.1. Resultados de las determinaciones analíticas realizadas en laboratorio de los suelos de la Zona Regable. Suelo de vega ...... 22 Tabla 7.2. Resultados de las determinaciones analíticas realizadas en laboratorio de los suelos de la Zona Regable. Suelo polvillar ...... 22 Tabla 7.3. Clasificación de suelos según la conductividad eléctrica ...... 25 Tabla 7.4. Porcentaje de sodio intercambiable en los suelos a distintas profundidades ...... 26 Tabla 7.5. Porcentaje de elementos gruesos y textura de los suelos de vega ...... 26 Tabla 7.6. Porcentaje de elementos gruesos y textura de los suelos de las lomas .. 27 Tabla 7.7. Intervalo de humedad disponible (%) ...... 27 Tabla 7.8. Agua útil en función de la profundidad en suelos de vega ...... 28 Tabla 7.9. Agua útil en función de la profundidad en suelos de las lomas ...... 29 Tabla 7.10. Agua útil total ...... 29 Tabla 10.1. Exigencias climáticas de los cultivos ...... 40 Tabla 11.1. Resumen de mediciones obtenidas en la acequia de La Montija ...... 46 Tabla 11.2. Interpretación de resultados obtenidos en la acequia de La Montija .. 47 Tabla 11.3. Resumen de mediciones obtenidas en la acequia de Los Llanos ...... 48 Tabla 11.4. Interpretación de resultados obtenidos en la acequia de Los Llanos .. 48 Tabla 11.5. Resumen de las mediciones de caudal efectuadas en la acequia Los Llanos ...... 49 Tabla 11.6. Necesidades hídricas de los cítricos en el Valle del Guadalhorce ...... 51 Tabla 11.7. Parcela A. Cítricos con riego a pie en suelo Polvillar ...... 51 Tabla 11.8. Parcela B. Cítricos con riego a pie en suelo Polvillar ...... 53 Tabla 11.9. Parcela C. Cítricos con riego a pie en suelo Polvillar ...... 53 Tabla 11.10. Parcela D. Cítricos con riego a pie en suelo Polvillar ...... 54 Tabla 11.11. Parcela E. Cítricos con riego por goteo en suelo Polvillar ...... 54 Tabla 11.12. Parcela F. Cítricos por goteo en suelo de vega ...... 55 Tabla 11.13. Caso general. Cítricos con riego pie en suelo Polvillar ...... 56 Tabla 11.14. Caso general. Cítricos con riego pie en suelo de vega ...... 56

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 5

Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

1. ANTECEDENTES

Los orígenes de la práctica del riego agrícola en el valle del Guadalhorce se remontan a la época de dominación árabe. Sin embargo, esta tradición fue interrumpida tras la Reconquista debido al desconocimiento de los repobladores de éstas técnicas, que tenían un carácter más ganadero que agrícola. No es hasta el inicio del siglo XX cuando los riegos en el valle del Guadalhorce se consolidan, al menos en las zonas más cercanas al río.

Así pues, el origen de la zona regable, tal como se conoce hoy día, puede situarse a comienzos del siglo XX, concretamente, tras la construcción en 1921 del embalse del Conde de Guadalhorce, en la confluencia del río Turón con el Guadalhorce. Actualmente, y tras varias actuaciones sobre las primeras obras, el embalse tiene una capacidad de 86 hm3.

Ello posibilitó la puesta en riego de unas 5.000 ha, transformación que se encuadraba en el marco de las políticas de repoblación de zonas despobladas, así como de dotación a los colo- nos de un medio de vida digno basado en el incremento de productividad y la amplitud de alter- nativas de cultivo propias del regadío.

A pesar del ambicioso proyecto inicial, la zona regable no llega a consolidarse como tal, ya que una buena parte de las canalizaciones no llegan a construirse debido a la falta de ini- ciativa privada motivada, principalmente, por la escasez de recursos económicos de la pobla- ción campesina. No es hasta 1956 cuando se produce el impulso definitivo al declararse la zona como de Alto Interés Nacional, en virtud del Decreto de 21 de abril de 1956, mediante el que se pretende asegurar el abastecimiento a la ciudad de Málaga y consolidar el proyecto de zona regable anterior. Para ello se construyen los embalses de Guadalteba, sobre el cauce del río Teba, y Guadalhorce sobre el río del mismo nombre. La suma de la capacidad de regulación de ambas presas es de 279 hm3.

El siguiente acto singular en la historia de la zona regable es la aprobación del primer Plan Coordinado de Obras, mediante la Orden de 14 de marzo de 1961, la cual contempla la puesta en riego de 19.032 ha, dentro de las cuales se incluyen las casi 5.000 ha consideradas como de riegos tradicionales.

En 1972 se aprueba el nuevo Plan Coordinado de Obras (Orden de 27 de octubre de 1972) ya que debido a la expansión urbanística de la Costa del Sol es necesario desafectar unas 1.600 ha en las zonas más influenciadas por la misma, siendo esta superficie regable sus- tituida por otras ubicadas al sudoeste de la depresión, las cuales serían provistas mediante bombeo.

Aunque este Plan contemplaba la puesta en riego de 21.621 ha, actualmente, y según la información recogida en el último elenco de regadíos, la superficie real asciende a 10.135 ha, siendo la zona afectada por las obras algo superior, concretamente de unas 13.000 ha.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 7 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Esta drástica reducción se debe principalmente a que la transformación de la zona rega- ble se desarrolla muy recientemente, en una época en la que los principios que alumbraban las actuaciones del Instituto Nacional de Colonización, resultan ya anacrónicos. Por un lado, los objetivos iniciales en cuanto a la necesidad del asentamiento de la población garantizándole un nivel de renta apropiado pierden trascendencia a mediados de la década de los sesenta, época en la que el desarrollo del país en general y el de la actividad turística, especialmente en la zona de la Costa del Sol, en particular, proveen a la cercana población del valle del Guadalhorce de expectativas laborales más atractivas que las que podía ofrecer entonces la agricultura.

Por otro lado, la transformación de la zona regable, ha estado lastrada desde sus comien- zos por una serie de inconvenientes, muchos de los cuales se han debido a las carencias en la ejecución de las obras, y a una filosofía obsoleta en cuanto a los objetivos del proyecto de trans- formación de la zona regable. Todo ello favoreció el que los presupuestos inicialmente previs- tos se vieran drásticamente reducidos.

La puesta en riego de esta zona siempre ha ido paralela al abastecimiento de agua de la ciudad de Málaga y a la producción de energía eléctrica. Esta multiplicidad en los obje- tivos ha conllevado el que éstos aparezcan normalmente contrapuestos, saliendo muy per- judicado el agricultor, puesto que la prioridad siempre ha sido el abastecimiento hídrico urbano.

Otro problema que ha estado presente desde el inicio en la zona regable es la escasez de las labores de mantenimiento de las infraestructuras hidráulicas, tales como canales y acequias. El agricultor de la zona siempre ha tenido la percepción de que dicho mantenimiento no había de recaer sobre él, cuando los principales beneficiarios de las obras eran los ciudadanos de Málaga o la compañía eléctrica correspondiente. Esta cuestión se ha visto además agravada por el hecho de que parte de los terrenos sobre los que se construyeron los canales y acequias son problemáticos desde el punto de vista de la estabilidad, lo que unido a unos presupuestos en la ejecución excesivamente ajustados, han propiciado un rápido deterioro.

En los últimos años, esta zona aparece como destino turístico sujeto a una demanda cre- ciente, en la que el visitante busca un tipo de ocio diferente al típico de sol y playa de las zonas costeras, y que está más relacionado con el turismo de interior en un marco geográfico muy caracterizado por su naturaleza rural y agrícola.

Ello ha hecho que el precio del suelo se vea artificialmente elevado, cerrando las puertas a la adquisición de nuevas superficies por parte de aquellos agricultores de la zona que preten- den racionalizar la dimensión de sus explotaciones, desde el punto de vista de su viabilidad económica.

Otra de las causas que han originado el mal aprovechamiento del agua en toda la zona es la falta de espíritu colectivo, hasta el punto de que la mayoría de la zona regable no está cons- tituida en ningún tipo de comunidad de regantes. A ello ha contribuido el que hayan de convi- vir agricultores con una dilatada experiencia en el caso de los riegos tradicionales, con otros, los colonos, provenientes de zonas de secano. Además la falta de perspectivas económicas ha provocado el desinterés por la comercialización de la producción, lo que ha ocasionado el que ésta haya sido controlada, desde el comienzo, por operadores foráneos, de forma que gran parte del valor añadido no recale en la zona.

8 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Todas estas circunstancias hacen que la zona demande urgentemente una profunda transformación, en todos los ámbitos, es decir, desde la perspectiva de la modernización de unas infraestructuras cuyo actual funcionamiento es inviable, por las pérdidas que origina; desde el punto de vista de la instauración de un nuevo enfoque en el que en la zona se con- temple la actividad agrícola como oferente de servicios de ocio; y desde la necesidad de fomentar el asociacionismo de los agricultores que permita facilitar la consecución de los objetivos comunes.

2. OBJETIVOS

El programa de actuaciones prioritario del PNR es el de mejora y consolidación de rega- díos. La evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce tiene por finalidad obtener información para desarrollar y aplicar de la manera más eficaz posible dicho programa, lo cual supondrá una mejor gestión del mismo. Para ello se evalúa esta zona regable cuyas obras de mejora y consolidación de regadíos han sido declaradas por ley de interés general. La evalua- ción permite conocer las deficiencias que presenta la gestión del agua en la zona así como esta- blecer recomendaciones a tener en cuenta y subsanar dichas deficiencias con las actuaciones de modernización.

La presente evaluación se efectúa enmarcada en los trabajos de apoyo del Plan Nacional de Regadíos, durante el año 2003. Los trabajos de campo se realizaron a lo largo de la campa- ña de riegos de 2002.

Durante el desarrollo de la evaluación de la zona regable ha sido necesaria la colabora- ción de distintas entidades y organismos públicos a los que se les quiere agradecer su buena disposición y gran ayuda prestada:

Ð Confederación Hidrográfica del Sur. Servicio de Explotación del Guadalhorce, espe- cialmente a los vigilantes de las acequias de La Montija y Los Llanos. Ð Aguadores de las acequias de La Montija y Los Llanos. Ð Escuela de Ingenieros Agrónomos de Wageningen (Holanda) que realiza prácticas en el Valle del Guadalhorce en los meses de verano, y al personal que organiza este curso en el Convento de Flores. Ð Javier Cieza y José Miguel Pérez Hidalgo. Ð Delegación de Gobierno en Málaga. Ð Equipo técnico de Tragsa en el Centro Nacional de Tecnología de Regadíos: Ángel Navas Quesada, Alberto Hernáiz Ballesteros, Luis Cañada López, Imelda Pinilla Herrero, Evelio Muñoz Aceves, Cristina Madurga del Cura y Cristina Cristóbal Gómez.

3. SITUACIÓN

La Zona Regable del Valle del Guadalhorce se encuentra al sur de la provincia de Málaga muy cerca de su capital, coincidiendo geográficamente con el valle del río del mismo nombre. El perímetro del área está determinado por dos canales principales que bordean la zona, denomina- dos Canal Principal Margen Derecha y Canal Principal Margen Izquierda, respectivamen-

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 9 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) te, y por la franja costera. Como se ha dicho anteriormente, el área regada tiene una extensión de 10.135 ha, y su perímetro abarca parte de los términos municipales de Málaga, , Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Casarabonela, , Álora y . Ver plano n.¼ 1: Localización.

10 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

La Zona Regable del Valle del Guadalhorce está dividida en siete sectores hidráulicos, que son completamente independientes. La zona objeto de estudio se ha centrado en el Sector I situado en los términos municipales de Álora y Pizarra, y en el que se localiza un pueblo de colonización: Zalea. Ver figura anterior.

Dicho sector es el más cercano al conjunto de embalses que abastecen a la zona regable (Guadalteba, Conde de Guadalhorce y Guadalhorce), y su perímetro se asemeja a un triángulo en el que las aristas serían el propio Canal Principal de la Margen Derecha por el este, el río Guadalhorce por el oeste, y el arroyo de Casarabonela por el sur. Abarca la superficie domina- da por el Canal Principal de la Margen Derecha en el trayecto comprendido entre la presa de derivación y el arroyo de Casarabonela, es decir, los tramos 1¼ y 2¼ de canal y la parte del 3¼ desde su comienzo hasta la cabeza de entrada del sifón con que se salva el mencionado arro- yo. Ver plano n.¼ 2: Red de distribución.

El sector se extiende entre las poblaciones de Álora y Pizarra, aunque ésta última queda fuera del área regable de dicho sector en dirección este. El cultivo principal en dicho sector, y prácticamente el único, es el de los cítricos, aunque en las zonas más altas todavía persisten los cultivos de olivar y cereal, pero las parcelas que se riegan de las mismas son tan minoritarias que realmente no se puede decir que sean representativas.

La población de Álora se encuentra a unos 40 km de Málaga, mientras que Pizarra está a unos 30 km. Éstas distancias dan una idea de la influencia que la metrópoli ejerce sobre la zona regable.

4. CARACTERIZACIÓN DE LAS UNIDADES DE RIEGO

En la zona objeto de estudio, se distinguen tres áreas diferenciadas:

Ð La franja más cercana al curso del río Guadalhorce, que es la zona donde surgieron los regadíos tradicionales, siendo las parcelas regadas, fundamentalmente mediante pequeñas represas en el río. Las acequias en tierra han sido sustituidas con posteriori- dad por canaletas. Las acequias de Molino Alcuña Rivera y Los Llanos, del Sector I, son un ejemplo de ello. Ð Terreno alomado en donde predominan los bujeos, esto es, suelos con alto contenido en arcillas expansibles, que han ocasionado multitud de problemas en la estabilidad estructural de las acequias, siendo la zona en la cual actuó el INC. En esta zona la ace- quia más representativa del Sector I que se ha estudiado es La Montija. Ð Laderas, por encima de los 300 m dedicadas especialmente al cultivo del olivar y cereales. Una parte de estas áreas ha sido puesta en los últimos años con cultivos de cítricos, cuando existía la posibilidad de regarlos, aunque el resto permanece como cultivos marginales, prácticamente.

Existe una fuerte tendencia a la dedicación a la agricultura a tiempo parcial. El tamaño medio de la mayoría de las explotaciones no supera las 5 ha. Este reducido tamaño lastra la competitividad de las explotaciones. Si a ello se une la escasa rentabilidad del cultivo de los cítricos, que redunda en un desinterés general por la comercialización de los mismos, hace que la agricultura no sea vista realmente como un medio de vida profesional, al menos en las explo- taciones con una superficie inferior a las 10 ha.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 11 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En la zona donde se realizaron los asentamientos de colonización predominan las parce- las con tamaños comprendidos entre las 3 y 5 ha. Además del reducido tamaño de las parcelas, éstas se encuentran a menudo fraccionadas tras el natural proceso de transferencia generacio- nal, pero en el cual además predomina un apego afectivo a la tierra, que lleva a los herederos a evitar desprenderse de las minúsculas parcelas. Así en Álora, se da una superficie media de las parcelas que no llega a 2 ha, según un estudio de la Zona Regable del Guadalhorce de la Junta de Andalucía realizado en el marco del Plan de Modernización de la Agricultura Andaluza.

Respecto al régimen de tenencia predomina totalmente el cultivo directo, ya que la ren- tabilidad de las explotaciones se contempla como un ingreso adicional, y por el desinterés en el arrendamiento debido al reducido margen existente. La predominancia de la agricultura a tiempo parcial se apoya igualmente en la fuerte influencia urbana desarrollada por la cercanía de una gran metrópolis como es Málaga y sus alrededores, en la cual abundan las actividades, principalmente el turismo, fuertemente demandantes de mano de obra.

Esto hace que el número de agricultores dedicados en exclusividad en la zona a la agri- cultura sea cada vez menor. Según la información recogida en la zona, sólo un 10% de los agri- cultores tienen a la agricultura como fuente de ingresos principal.

5. CLIMATOLOGêA

La Zona Regable del Valle del Guadalhorce presenta un clima Mediterráneo subtropical, según la clasificación climática de Papadakis, con un tipo de invierno Citrus (Ci), tipo de vera- no algodón menos cálido (g), régimen térmico subtropical semi-cálido (Su) y régimen hídrico mediterráneo seco (Me).

La pluviometría media anual es de 472 mm.

La evapotranspiración potencial media anual (calculada por el método de Penman- Monteith) es de 1.272 mm.

Se ha considerado una serie de 10 años para estimar los valores medios de temperatura y precipitación.

Tabla nº 5.1: DATOS MENSUALES DE TEMPERATURA MEDIA DE LAS MEDIAS. SERIE 1992-2001

ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC Media T (ºC) 9,7 11,2 13,6 15,0 18,4 22,5 25,6 25,8 21,9 17,5 13,0 10,5 17,1

FUENTE: Instituto Nacional de Meteorología. Datos de la estación Pantano de Guadalhorce.

Se ha aplicado un factor de corrección a los datos de temperatura (0,65 ºC más por cada 100 metros menos de altura) ya que la altitud a la que se encuentra la estación de Pantano de Guadalhorce es considerablemente superior a la de nuestro área de estudio.

12 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 5.2: DATOS MENSUALES DE TEMPERATURA MEDIA DE LAS MEDIAS CORREGIDOS

ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC Media T (ºC) 11,1 12,6 15 16,4 19,8 23,9 27 27,2 23,3 18,9 14,4 11,9 18,5

Figura Nº 1: TEMPERATURA MEDIA Figura Nº 2: PRECIPITACIÓN MENSUAL MENSUAL

Tabla nº 5.3: DATOS MENSUALES DE PLUVIOMETRÍA

ENE FEB MAR ABR MAY JUN JUL AGO SEP OCT NOV DIC Total P (mm) 80 53 29 37 34 12 0 5 31 45 49 95 472

FUENTE: Instituto Nacional de Meteorología. Datos de la estación termopluviométrica. Álora-estación. Serie 1990-2000.

Figura Nº 3: DIAGRAMA OMBROTÉRMICO

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 13 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Para determinar la existencia y duración de los períodos secos se ha representado un dia- grama ombrotérmico situando en abscisas los meses del año y en ordenadas las temperaturas y las precipitaciones medias mensuales. Se definen períodos secos aquellos que cumplen que la precipitación es inferior al doble de la temperatura.

El período seco comprende los meses de mayo a septiembre. El mes de julio se presenta como el más seco con la mayor diferencia entre precipitación y temperatura, con el máximo de evapotranspiración y el mínimo de precipitación.

El índice de potencialidad agrícola (L Turc) en secano es de 20 y en regadío de 55.

Se ha calculado la evapotranspiración potencial por el método de Penman-Monteith para obtener a continuación la evapotranspiración de los distintos cultivos de la zona regable. Este dato se empleará más adelante para estimar las necesidades de agua de los cultivos.

Tabla nº 5.4: EVAPOTRANSPIRACIÓN POTENCIAL PARA LA ZONA REGABLE DEL GUADALHORCE

ETo (mm/día) ETo (mm/mes) Enero 1,5 47,3 Febrero 2,1 58,6 Marzo 2,7 83,6 Abril 3,8 114,7 Mayo 4,5 139,0 Junio 5,5 165,7 Julio 6,0 184,7 Agosto 5,5 170,2 Septiembre 4,2 127,0 Octubre 2,6 81,4 Noviembre 1,9 56,0

Figura Nº 4: EVAPOTRANSPIRACIÓN. POTENCIAL MENSUAL (ETo)

14 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En las siguientes tablas se detallan los coeficientes de cultivo Kc (Fuente: Estudio “Fertirrigación en cítricos” de Ignacio Trénor, Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias) y la evapotranspiración de cultivo Etc para los cítricos en la zona regable del Guadalhorce, que son los cultivos que entran dentro de la alternativa más frecuente utilizada en la zona.

Tabla nº 5.5: EVAPOTRANSPIRACIÓN DE LOS CÍTRICOS EN EL VALLE DE GUADALHORCE

CULTIVO MES Kc ETc (mm/mes) Enero 0,66 31,2 Febrero 0,65 38,1 Marzo 0,66 55,2 Abril 0,62 71,1 Mayo 0,55 76,5 Junio 0,62 102,7 Cítricos Julio 0,68 125,6 Agosto 0,79 134,5 Septiembre 0,74 94,0 Octubre 0,84 68,4 Noviembre 0,73 40,9 Diciembre 0,63 27,5 Año 0,69 865,6 mm

Figura Nº 5: EVAPOTRANSPIRACIÓN DE CÍTRICOS EN EL VALLE DE GUADALHORCE

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 15 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Las características fundamentales de un clima según J. Papadakis son el régimen térmi- co, como síntesis de un tipo de invierno y de un tipo de verano, y el régimen de humedad.

Para establecer el tipo de invierno, la clasificación de Papadakis se basa en la temperatu- ra media de las mínimas absolutas del mes más frío, la temperatura media de las mínimas del mes más frío, y la temperatura media de las máximas del mes más frío, resultando para la zona de estudio un invierno tipo Citrus.

El tipo de verano se determina en función de la duración del período libre de heladas y la media de las medias de las máximas de los meses más cálidos, por lo que para el conjunto de la zona tenemos un verano tipo Algodón menos cálido.

De la combinación del tipo de invierno y tipo de verano obtenemos el régimen térmico anual que para la zona es subtropical semi-cálido.

El régimen de humedad se define por los períodos de sequía, su duración, intensidad y situación en el ciclo anual. Además se utilizan el índice de lluvia de lavado, resultado de la acu- mulación de las diferencias entre la pluviometría y la evapotranspiración de los meses húme- dos, y el índice de humedad que se obtiene dividiendo la pluviometría anual por la evapo- transpiración anual. Para la zona que nos ocupa tenemos un régimen hídrico Mediterráneo seco.

El tipo climático resultante para la zona es Mediterráneo subtropical.

Por tanto estamos en una zona agroclimática del tipo Citrus, Algodón menos cálido, Mediterráneo seco, según se comprueba en la publicación “Caracterización agroclimática de la provincia de Málaga” de la Dirección General de la Producción Agraria del MAPA.

El clima en esta zona es muy suave debido a la influencia ejercida por su cercanía al Mediterráneo y al estar protegido de los vientos más fríos del Atlántico por la serranía de Ronda, así como de los vientos más fríos de Sierra Nevada, por de Málaga. Esta es la razón de que la zona se denomine como La Hoya de Málaga. Las consecuencias agroclimá- ticas son, por un lado, el que prácticamente no se produzcan heladas en todo el año, y por otro, que las precipitaciones sean escasas al no permitir la entrada de los frentes provenientes del Atlántico y que entran por el golfo de Cádiz.

6. CALIDAD DEL AGUA DE RIEGO

La evaluación de la aptitud del agua utilizada en el riego resulta fundamental, ya que son múltiples las implicaciones que ésta puede tener sobre la calidad de los cultivos, así como sobre la bondad de las características hidrofísicas del suelo y en general sobre su fertilidad.

Las implicaciones más importantes de la calidad del agua de riego son la disminución de la producción propiciada por la acumulación de sales en el suelo, la pérdida de la estructura del suelo ocasionada por la predominancia del ión sodio respecto al calcio y al magnesio, y la exis- tencia de toxicidad específica de los cultivos a determinados iones, especialmente al cloro, al boro y al sodio.

16 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Además de estos efectos existen otros menos comunes, tales como el exceso de vigor derivado de la acumulación de nitratos, o el estrés ocasionado por la fijación de determinados nutrientes presentes en el suelo, pero que no pueden ser absorbidos por la planta, debido a su precipitación en medio básico, fundamentalmente.

La evaluación de la calidad del agua a partir de los parámetros más significativos se va a basar en los valores de referencia recomendados por Ayers y Wescot (1985) (1). Dichos valo- res de referencia vienen recogidos en la tabla 6.2. En la tabla 6.1 se muestran a modo de resu- men los resultados de los principales parámetros analizados en la muestra tomada en la acequia de La Montija. El análisis completo aparece en el Anejo 1.

Tabla nº 6.1: RESUMEN DE RESULTADOS DEL ANÁLISIS DE LA MUESTRA DE AGUA TOMADA EN LA ACEQUIA LA MONTIJA

PARÁMETRO UNIDADES VALOR

CEw dS/m 1,014 RAS 3,33 Sodio (Na) meq/l 5,60 Cloro (Cl) meq/l 5,64 Boro (B) mg/l 0,09

Nitrógeno (NO3-N) mg/l 3,75

Bicarbonato (HCO3) meq/l 2,56 pH 8,04

A continuación se detalla la interpretación de los resultados de los análisis de la muestra de agua tomada en la acequia de La Montija, en función del conjunto de criterios propuestos por la FAO:

La conductividad eléctrica del agua de riego (CEw) tiene un valor de 1,014 dS/m por lo que es necesario considerar el peligro de salinización del suelo. En función de este valor el agua pre- senta un riesgo de salinización de ligero a moderado. En realidad el peligro real de salinización depende tanto de la salinidad del agua como de la tolerancia del cultivo a la acumulación de sales en el suelo. Sin embargo, la aplicación de una dosis suficiente para lavar el suelo de las sales apor- tadas por el agua de riego condiciona dicho riesgo. Para estimar si se aplica una fracción de lava- do suficiente para evitar la acumulación de sales en el suelo, se van a utilizar las expresiones reco- gidas en el manual 48 de la FAO. Para el caso del riego superficial se ha de utilizar la siguiente: 0,3086 NL = 1,702 Fc siendo NL las necesidades de lavado expresadas en tanto por 1 y Fc el factor de concentración del suelo, que se calcula como el cociente entre la tolerancia del cultivo a la salinidad (CEu) y la conductividad del agua de riego (CEw). En el caso de la zona evaluada las especies más representativas son los cítricos, por lo que se adoptará el valor umbral recogido en el manual 48 de la FAO para el caso de la naranja (1,7 dS/m).

(1) Ayers, R. S. y Wescot, D. W. (1985). Water quality for agriculture. FAO Irrigations & Drainage Paper, n¼ 29.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 17 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 6.2: GUÍA PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA CALIDAD DEL AGUA DE RIEGO

GRADO DE RESTRICCIÓN EN EL USO PARÁMETRO UNIDADES NINGUNO LIGERO A MODERADO SEVERO Salinidad

CEw dS/m < 0,7 0,7 – 3,0 > 3,0 SDT mg/l < 450 450 – 2.000 > 2.000 Infiltración

RAS = 0 – 3 CEw = > 0,7 0,7 – 0,2 < 0,2 = 3 – 6 = > 1,2 1,2 – 0,3 < 0,3 = 6 – 12 = > 1,9 1,9 – 0,5 < 0,5 = 12 – 20 = > 2,9 2,9 – 1,3 < 1,3 = 20 – 40 = > 5,0 5,0 – 2,9 < 2,9 Toxicidad iónica específica Sodio (Na) Riego superficial RAS < 3 3 – 9 > 9 Riego por aspersión meq/l < 3 > 3 Cloro (Cl) Riego superficial meq/l < 4 4 – 10 > 10 Riego por aspersión meq/l < 3 > 3 Boro (B) mg/l < 0,7 0,7 – 3,0 > 3,0 Otros efectos

Nitrógeno (NO3-N) mg/l < 5 5 – 30 > 30

Bicarbonato (HCO3) Riego por aspersión meq/l < 1,5 1,5 – 8,5 > 8,5 pH Intervalo apropiado 6,5 – 8,4

FUENTE: Ayers, R. S. y Wescot, D. W. (1985). Water quality for agriculture. FAO Irrigation & Drainage Paper Nº 29. FAO (1985).

Así pues, el valor del factor de concentración del suelo es igual a:

CEu 1,7 Fc = = = 1,68 CEw 1,014

Por tanto, las necesidades de lavado resultantes dan un valor de: 0,3086 0,3086 0,3086 NL = = = = 0,13 1,702 1,702 Fc 1,68 2,41

En función de los resultados obtenidos, para evitar la salinización del suelo será necesa- rio aplicar una fracción de lavado del 13% como mínimo. En el caso de riego de alta frecuen- cia, el manual 48 de la FAO, recoge una expresión similar, concretamente: 0,1794 NL = 3,0417 Fc

18 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Dicha expresión arroja un valor para las necesidades de lavado de: 0,1794 0,1794 0,1794 NL = = = = 0,04 3,0417 3,0417 Fc 1,68 4,84 Como es lógico, este valor es inferior que el anterior, dado que el riesgo de que el culti- vo se vea afectado por la acumulación de sales en el suelo es inferior, ya que con este sistema de riego de alta frecuencia se mantiene el potencial hídrico del suelo explorado por el cultivo en un valor lo suficientemente bajo. Al aumentar la humedad disminuye el potencial del agua con lo cual ésta es absorbida con mayor facilidad por las plantas.

Dichas necesidades se ven más que cubiertas, dado que el sistema de riego es por turnos, y éstos se producen con un gran intervalo entre riegos siendo las dosis aplicadas muy cuantio- sas, como luego se verá en el capítulo destinado a estimar las eficiencias de riego.

Respecto al peligro de sodificación del suelo, se va a utilizar el nomograma propuesto por Rhoades (1982) para su estimación, que depende básicamente de la comparación entre la rela- ción de adsorción del sodio (RAS) del agua de riego y su conductividad eléctrica (CEw).

Figura Nº 6: VALORES UMBRAL DE RAS Y CEw PARA LA CONSERVACIÓN DE LA PERMEABILIDAD DEL SUELO

Puesto que el valor del RAS es de 3,3 y el de CEw 1,014 dS/m, el punto resultante se encontraría dentro de la zona definida como de improbable aparición de problemas relaciona- dos con la estabilidad estructural del suelo, aunque muy próxima a la línea que delimita las dos zonas. Considerando la tabla 6.2, la combinación de valores sitúa al agua analizada en el caso de riesgo de ligero a moderado. Ello implica que el agua pueda ocasionar problemas, por lo que sería necesario el estudio de la evolución de los niveles de sodio, calcio y magnesio, en el suelo. En cualquier caso, dada la proveniencia del agua de riego, es lógico pensar que el posi- ble problema, puede quedar controlado por el continuo aporte de calcio existente en la misma.

En relación con la toxicidad iónica específica, en este caso sólo se considerarán los valo- res del riego por superficie, dado que en el cultivo de los cítricos no se utiliza la aspersión.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 19 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En cuanto a la toxicidad debida al boro y a pesar de que los cítricos en general, y el limonero en particular es muy sensible al mismo, los niveles existentes en el agua (0,09 mg/l) se encuentran muy por debajo del umbral establecido por la FAO para dicha especie (0,5 mg/l).

Por último, respecto a la toxicidad al cloro, tampoco los niveles existentes en el agua se aproximan a los límites peligrosos establecidos por la FAO.

La salinización del suelo, la degradación de su estabilidad y la toxicidad específica del cultivo a determinados iones representan los tres problemas fundamentales que acarrea el uso de aguas salinas o de mala calidad. Sin embargo, existen además un conjunto hetereogéneo de otros efectos indeseables, menos comunes. Los más usuales son, tal como se comentó anteriormente, la proliferación de crecimientos excesivamente vigorosos ocasionada por la acumulación de nitratos en el suelo, la inmovilización de determinados elementos, funda- mentalmente en la forma de carbonatos en un medio alcalino, y los problemas típicos de los suelos ácidos.

Para analizar este tipo de efectos, la FAO propone los intervalos que aparecen en la tabla 6.2 de los parámetros asociados a los mismos, valorándose, respectivamente, el contenido en N del suelo, el de HCO3 y el pH.

En lo que respecta al agua analizada, el contenido en nitratos medidos como mg/l de nitrógeno es de 3,75, el cual está por debajo de 5, valor establecido como límite a partir del cual pueden aparecer problemas.

El contenido en bicarbonatos del agua es de 2,56 meq/l, valor situado dentro del interva- lo que puede considerarse como con riesgo de ligero a moderado. Este dato es coherente con el valor de pH, ligeramente básico, recogido en el análisis. Así es previsible que puedan exis- tir ciertas deficiencias nutricionales ocasionadas por la inmovilización de algunos elementos tales como el hierro o el fósforo.

De acuerdo con el análisis de los macroconstituyentes de la muestra, el agua de la ace- quia de La Montija se clasifica como clorurada sódica.

7. SUELOS

La zona regable está conformada fundamentalmente por el valle del río Guadalhorce, pero también por las lomas circundantes del mismo, de forma que es fácil distinguir los suelos de una y otra formación. En el sector I, esta diferencia es muy obvia pudiéndose incluir la prác- tica totalidad del área regada del mismo en alguno de los dos tipos de suelos que se concretan a continuación:

Suelos de Vega (“Lama”)

Se trata de fluvisoles calcáreos formados a partir de los sedimentos aluviales del río Guadalhorce. Estos suelos tienen una textura franco-arenosa y en general son calizos. Son sue-

20 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) los muy apropiados para el riego de frutales ya que, además, son bastante fértiles y profundos. Sin embargo, es común la aparición de problemas de salinidad debido al alto contenido en car- bonatos así como a la limitada calidad del agua utilizada. Este tipo de suelo es denominado comúnmente en la zona con el término “lama”. Tienen una capacidad de almacenamiento de agua intermedio y se caracterizan por su fácil manejo. Además, al ser la orografía bastante llana no existen problemas erosivos.

Suelos de las Lomas (“Polvillar”)

Estos suelos aparecen en una segunda franja que flanquea a los suelos de vega, apare- ciendo en primer lugar vertisoles, que van evolucionando hacia cambisoles calizos conforme la distancia al valle y la altura aumenta, aunque estos últimos son muy poco representativos de la zona regable dadas las desventajas de fertilidad y orográficas que presentan. Los vertisoles son suelos con una alta capacidad de retención de agua, aunque presentan la dificultad de su mane- jo, cuestión ésta acentuada por la elevada pendiente del terreno, que hace común las pérdidas de suelo fértil cuando las avenidas son considerables. Estos suelos son conocidos como “pol- villar”.

En el Anejo 2 se recogen los análisis de suelo correspondiente a estas dos tipologías.

7.1. Resultados de los análisis de suelo

Se han realizado dos muestreos del suelo de la zona regable estudiada a distintas profun- didades para su posterior análisis en laboratorio. La principal finalidad de este muestreo es determinar la textura y la capacidad de retención de agua de los suelos característicos de las parcelas en las que se va a estudiar la eficiencia de aplicación, para poder comparar el agua aportada en el riego con la que el cultivo es capaz de aprovechar. También se describirán las características químicas de los mismos.

A efectos del cálculo del Agua Útil, variable que representa la cantidad de agua que la planta puede extraer para garantizar su rendimiento máximo, y en cuya determinación inter- vienen las variables Profundidad radicular e Intervalo de Humedad Disponible se ha conside- rado homogéneo el suelo entre 60 y 150 cm de profundidad. Además, dado que el objeto prin- cipal del estudio del suelo es la determinación de las necesidades hídricas de los cultivos, se ha considerado suficiente el análisis químico de los primeros 80 cm en los suelos de vega y 60 cm en las lomas respectivamente.

Para la toma de las muestras de suelo se seleccionó un punto representativo, extrayéndo- se un número de cuatro, correspondientes cada una de ellas a capas de 20 cm de profundidad. De esta manera se han estudiado los primeros 80 cm del perfil.

Los resultados de los análisis se pueden consultar en el Anejo 2. Análisis de suelos.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 21 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 7.1: RESULTADOS DE LAS DETERMINACIONES ANALÍTICAS REALIZADAS EN LABORATORIO DE LOS SUELOS DE LA ZONA REGABLE

NIVELES DE SUELO DE VEGA DETERMINACIONES ANALÍTICAS 0-20 cm 20-40 cm 40-60 cm 60-80 cm Ligeramente Ligeramente Ligeramente Ligeramente Reacción pH (extracto 1/2.5) alcalino: 8,58 alcalino: 8,61 alcalino: 8,65 alcalino: 8,69 Carbonatos (%) Suelo calizo por existir más de 10% de carbonatos totales Caliza activa (%) Baja. No suele aparecer clorosis

Conductividad CE1:5 (µS/cm) No salino N total (%) Muy bajo Muy bajo Muy bajo Muy bajo Relación C/N Correcta Baja Correcta Baja CIC (meq/100 g) Débil Materia orgánica (%) Muy pobre Muy pobre Muy pobre Muy pobre Fósforo (criterio de fertilidad) Bajo Bajo Bajo Bajo Potasio (criterio de fertilidad) Bajo Bajo Muy bajo Muy bajo Magnesio (criterio de fertilidad) Alto Correcto Correcto Correcto Calcio (criterio de fertilidad) Alto Bajo Correcto Correcto Relación Ca/Mg (meq/100 g) Buena: 4,43 Óptima: 4,72 Buena: 5,68 Normal: 6,57 0,12 riesgo de 0,14 riesgo de 0,14 riesgo de 0,15 riesgo de Relación K/Mg (meq/100 g) carencia carencia carencia carencia inducida de K inducida de K inducida de K inducida de K

Tabla nº 7.2: RESULTADOS DE LAS DETERMINACIONES ANALÍTICAS REALIZADAS EN LABORATORIO DE LOS SUELOS DE LA ZONA REGABLE

NIVELES DE SUELO POLVILLAR DETERMINACIONES ANALÍTICAS 0-20 cm 20-40 cm 40-60 cm

Reacción pH (extracto 1/2.5) Básico: 8,42 Ligeramente Ligeramente alcalino: 8,60 alcalino: 8,58 Carbonatos (%) Bajo Caliza activa (%) Baja. No suele aparecer clorosis

Conductividad CE1:5 (µS/cm) No salino N total (%) Normal Normal Normal Relación C/N Correcta Baja Baja CIC (meq/100 g) Elevada Materia orgánica (%) Pobre Muy pobre Muy pobre Fósforo Alto Correcto Correcto Potasio Alto Correcto Correcto Magnesio Excesivo Excesivo Excesivo Calcio Excesivo Excesivo Excesivo Relación Ca/Mg (meq/100 g) Normal: 3,48 Normal: 3,46 Normal: 4,20 Relación K/Mg (meq/100 g) Normal: 0,19 Baja: 0,16 Baja: 0,14

22 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

7.2. Interpretación de los resultados

La interpretación del pH del suelo se ha realizado según los intervalos establecidos por USDA (1971).

El pH influye en la disponibilidad de la mayor parte de nutrientes, en las propiedades físi- cas de los suelos y en la vida microbiana. Considerando el comportamiento de todos los ele- mentos nutritivos el intervalo de pH comprendido entre 6 y 7 es el más adecuado para la absor- ción de nutrientes.

Los suelos de vega, ligeramente alcalinos, pueden presentar problemas de clorosis férrica.

Los suelos de las lomas se caracterizan por ser básicos en la parte más superficial, y lige- ramente alcalinos en profundidad. En la fracción básica, los primeros 20 cm, disminuye la dis- ponibilidad de fósforo y boro, y hay una deficiencia creciente de cobre, hierro, manganeso, zinc y cobalto. Es probable que se dé clorosis férrica.

Ambos suelos tienen un pH superior a 8. La nitrificación tiene lugar con gran intensidad en un intervalo de pH inferior. La mejor utilización del fósforo ocurre en el intervalo com- prendido entre 6 y 7,5 por lo que en ambos suelos disminuye la disponibilidad de este ele- mento, debido a que el calcio provoca la formación de compuestos insolubles.

A partir de pH=8 la solubilidad del boro es insignificante, por lo que es improbable que aparezcan problemas de toxicidad específica por este elemento.

Respecto a los microorganismos del suelo, las bacterias y los actinomicetos proliferan mejor con valores de pH intermedios y altos.

El pH deseable para el cultivo de los agrios es el comprendido entre 6 y 7,5.

La relación C/N es un índice de la salud del suelo.

El valor bajo de C/N en algunas fracciones de los suelos estudiados indica una explotación intensiva del suelo que origina una mineralización muy acelerada o un exce- so de N amoniacal debido a un abonado amoniacal excesivo o a una dificultad en el pro- ceso de nitrificación. En la primera capa de suelo, la relación C/N es correcta en ambos casos.

La actividad de los microorganismos también se detecta mediante la relación C/N. Cuando la actividad microbiana es correcta, la relación C/N vale aproximadamente 10. Esta relación es inferior a 10 en el humus.

El suelo de las lomas, de textura arcillosa presenta un nivel de materia orgánica muy por debajo del óptimo.

En suelos arcillosos, un buen nivel de materia orgánica estable mantiene bien estructurados los coloides arcillosos, por lo que en suelos con una fracción de arcilla

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 23 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) superior a 30% el nivel óptimo de materia orgánica deberá ser mayor que en el caso de suelos arenosos. El elevado pH de esta muestra dificulta la actividad microbiana dismi- nuyendo así el ritmo de mineralización y la materia orgánica lábil se acumula en el suelo. De nuevo, un alto contenido en materia orgánica compensa el menor ritmo de minerali- zación.

Este estado deficitario de materia orgánica se corrige con aportaciones de productos orgá- nicos.

El suelo de vega, de textura franco arenosa también es muy deficitario en materia orgá- nica. En este tipo de suelos un buen nivel de materia orgánica estable cohesiona las partículas de tamaño intermedio e incrementa notablemente las capacidades de intercambio catiónico y de retención de agua.

Los porcentajes de nitrógeno total son normales en los suelos de las lomas y muy bajos en los suelos de vega. Siendo este elemento esencial en todos los procesos vitales de las plan- tas, la deficiencia de nitrógeno da lugar a una vegetación raquítica. La planta adquiere poco desarrollo y los rendimientos obtenidos son escasos.

No obstante, la valoración de nitrógeno total del suelo no sirve para valorar la fertilidad actual del suelo, puesto que hace referencia a un nitrógeno que tiene que transformarse previa- mente para que pueda ser asimilado por las plantas y esa transformación depende de diversos factores (clima, microorganismos...). La valoración del N solo tiene validez para evaluar el estado de la materia orgánica (relación C/N).

La capacidad de intercambio catiónico ÐCICÐ da idea de la fertilidad del suelo y por otra parte es un buen indicador del tipo de arcilla existente. Valores de CIC de 8-10 cmol/kg de suelo en los primeros 30 cm suelen considerarse los mínimos aceptables, para poder obtener una producción satisfactoria bajo riego, si no existen otras limitaciones. Los suelos de las lomas cumplen esta condición.

Los suelos arcillosos se caracterizan por una alta CIC (suelos de las lomas), mientras que los valores más bajos de CIC corresponden a texturas arenosa y franca (suelos de vega).

Cuando el suelo tiene una CIC elevada y no es rico en materia orgánica (suelos de las lomas), es debido a la presencia de arcillas tipo 2:1 (montmorillonita, vermiculita, illi- ta) pues estas tienen una CIC mayor que las arcillas 1:1 (caolinita). Este tipo de arcillas se caracterizan por su alta adherencia y plasticidad, elevado grado de hinchamiento en húme- do y retracción en seco y gran superficie específica. Como consecuencia de las anteriores propiedades estos suelos son difíciles de trabajar en húmedo, por lo que a veces se pueden presentar problemas para realizar las labores de siembra y recolección. Pero a su favor tie- nen un alto poder de retención de humedad y una elevada fertilidad, presentando proble- mas de drenaje interno en húmedo debido al hinchamiento de las arcillas. También las arci- llas de tipo 2:1 presentan baja o nula capacidad de adsorción de aniones tipo sulfato o clo- ruro.

La presencia de ión bicarbonato en el agua del suelo puede bloquear la absorción de hie- rro, provocando clorosis férrica.

24 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

La capacidad de intercambio catiónico por debajo de 6 meq/100 g en los suelos de vega indica que el suelo es poco fértil.

Los valores de caliza activa son bajos en todos los suelos estudiados por lo que no debe- ría haber riesgo de clorosis.

Sin embargo, los suelos de vega presentan un elevado contenido en calcio lo que supo- ne bloqueos de determinados elementos de entre los cuales los más importantes son el fósforo y el hierro, así como de varios microelementos. Cultivos genéticamente mejor adaptados para soportar la presencia de calcio en el suelo son el almendro, vid, olivo, y la mayor parte de legu- minosas.

También el calcio puede interferir en la asimilación del magnesio. La relación Ca/Mg (en meq/100 g) es óptima cuando está alrededor de 5. Cuando esta relación es superior a 10 es probable una carencia inducida de magnesio. Este no es el caso de ninguno de los suelos estudiados.

El nivel de potasio es bajo en el suelo de vega. La relación K/Mg indica el riesgo de carencia inducida de potasio.

Los valores del fósforo extraído por un determinado método de análisis no expresan el contenido asimilable de fósforo en el suelo, sino que sirven únicamente para expresar un crite- rio de fertilidad relativa al fósforo. El suelo de las lomas presenta un nivel alto de fertilidad mientras que el de la vega es más bien bajo.

Entre los cultivos que necesitan menos potasio y menos fósforo figuran los pastos, cerea- les y los cultivos de secano.

La salinidad de un suelo se puede clasificar según la conductividad eléctrica del extracto de saturación (CEe) o la del extracto en donde la relación suelo/agua es 1:5.

Tabla nº 7.3: CLASIFICACIÓN DE SUELOS SEGÚN LA CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA

CEe (dS/m) CE1:5 (dS/m) CLASIFICACIÓN < 2 < 0,35 No salino 2-4 0,35 - 0,65 Ligeramente salino 4-8 0,65 - 1,15 Salino >8 > 1,15 Muy salino

De acuerdo con este criterio, los suelos estudiados son no salinos.

Se ha escogido esta clasificación en la que el valor de 2 dS/m es el límite de la nor- malidad (en vez de 4 dS/m como hacen otras clasificaciones) ya que valores superiores a 2 dS/m producen importantes reducciones del rendimiento en muchos cultivos. Además los cítricos que son el cultivo principal de la zona estudiada son poco tolerantes a la sali- nidad.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 25 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Si además el porcentaje de sodio intercambiable, PSI, es inferior a 15 el suelo se clasifi- ca como normal. El suelo se considera ligeramente sódico a partir de 7 % de PSI.

Se ha calculado el PSI según la expresión:

PSI = [Na] / CIC *100

Tabla nº 7.4: PORCENTAJE DE SODIO INTERCAMBIABLE EN LOS SUELOS A DISTINTAS PROFUNDIDADES

0-20 cm 20-40 cm 40-60 cm 60-80 cm Polvillar 3,40 4,39 5,21 – Vega 3,04 2,60 3,17 3,07

Por lo tanto los suelos estudiados son suelos normales, con pocas sales disueltas y poco sodio adsorbido.

Propiedades físicas

Tabla nº 7.5: PORCENTAJE DE ELEMENTOS GRUESOS Y TEXTURA DE LOS SUELOS DE VEGA

SUELO DE VEGA O LAMA ELEMENTOS GRUESOS TEXTURA (USDA) 0-20 cm 9,46% Franco-arenosa 20-40 cm 14,21% Franco-arcillo-arenosa 40-60 cm 25,45% Franco-arenosa 60-80 cm 13,25% Franco-arenosa

Los suelos arenosos son ligeros, calientes, de buen drenaje interno, de baja capacidad de retentiva de agua y abonos. En general son pobres y de escasa productividad. Sin embar- go presentan facilidad de laboreo. Los suelos de vega, franco arenosos, son suelos medios con las mismas deficiencias que los arenosos pero más atenuadas. Estos suelos son buenos para cítricos, hortalizas, algodón, tabaco, leguminosas, patata, forrajes, maíz, ajo, cebolla, vid, melones...

Este suelo se caracteriza por ser permeable debido al alto contenido en elementos grue- sos y por una capacidad de retención de humedad media dada su textura franca.

El suelo de las lomas se caracteriza por una presencia notable de elementos grue- sos.

26 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 7.6: PORCENTAJE DE ELEMENTOS GRUESOS Y TEXTURA DE LOS SUELOS DE LAS LOMAS

SUELO TIPO POLVILLAR ELEMENTOS GRUESOS TEXTURA (USDA) 0-20 cm 54,72% Arcillosa 20-40 cm 32,27% Arcillosa 40-60 cm 44,24% Arcillosa

Los elementos gruesos disminuyen la cohesión en los horizontes muy arcillosos lo que favorece la penetración de las raíces en la interfase grueso matriz. Aumentan la permeabilidad si se encuentran en la proporción suficiente. Los suelos arcillosos al ser porosos retienen bien la humedad. El 54,72% de elementos gruesos en los primeros 20 cm de suelo indican que se frenarán la erosión y las pérdidas de agua ya que recubren el suelo. Además se producirá una liberación potencial de nutrientes al meteorizarse.

La fracción arcillosa implica una fertilidad química alta aunque según depende de la mineralogía. Este suelo es permeable y su capacidad de retención de agua disponible es media alta.

Los suelos arcillosos son suelos pesados, difíciles de trabajar y recomendables para arroz, alfalfa y otros forrajes.

En la siguiente tabla se muestran la capacidad de campo (CC), el punto de marchi- tez (PM) y el intervalo de humedad disponible (IHD) para cada uno de los suelos estu- diados.

Tabla nº 7.7: INTERVALO DE HUMEDAD DISPONIBLE

TIPO DE SUELO CC (%) PM (%) IHD (%)

0-20 cm Polvillar 37,1 24,9 12,2 Lama 20,3 10,9 9,4

20-40 cm Polvillar 40,7 28,0 12,7 Lama 23,2 12,9 10,3

40-60 cm Polvillar 37,1 24,9 12,2 Lama 21,0 10,9 10,1 60-80 cm Lama 20,3 10,9 9,4

El IHD es una medida de la capacidad de retención de agua del suelo. Se calcula como la diferencia entre los estados de humedad correspondientes a Capacidad de Campo y Punto de Marchitez Permanente. Aunque las plantas pueden extraer agua hasta el Punto de Marchitez, sin que se sufran daños irreversibles en el cultivo, la tasa de transpiración, y por tanto el rendi- miento, sí que se ven afectados antes de alcanzar dicho nivel de humedad. Por ello se define el Nivel de Agotamiento Permisible (NAP), como un porcentaje de la capacidad de almacena-

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 27 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) miento del suelo que el cultivo puede aprovechar, que además garantiza el rendimiento poten- cial. En el caso de esta zona regable, el cultivo predominante con diferencia es el de los cítricos, para los cuales se va a seleccionar una profundidad máxima de raíces de 1,5 m y un NAP de 0,5, que son los valores recomendados por la FAO en su manual 56 (2), para una ETc de 5 mm/día.

El NAP, aunque puede ser considerado más o menos constante, puede ser corregido en función de la demanda evaporativa de la atmósfera, ya que cuanto mayor es ésta más vulnera- ble es el cultivo al estrés hídrico. Así la FAO propone la siguiente expresión de corrección del valor de NAP recogido en las tablas:

NAP = NAPtabla + 0,04* (5-ETc)

Esta corrección no se ha tenido en consideración en el presente manual, dada la escasa influencia para los valores considerados en esta evaluación.

Como se ha comentado anteriormente, para valorar la eficiencia del riego se va a desa- rrollar el correspondiente balance hídrico en función de las dosis y frecuencias observadas en la zona. Para ello es necesario conocer el volumen de agua que la planta es capaz de extraer en función de la capacidad de almacenamiento del suelo, y que se denomina Agua Útil (AU). Esta variable se calcula utilizando la siguiente expresión:

AU = P × IHD × NAP

Siendo P la profundidad radicular máxima del cultivo en cuestión (1.500 mm para cítricos).

El agua útil del suelo (en mm) se ha calculado como suma de los valores de la misma correspondientes a cada espesor.

A partir de 60 cm de profundidad en el suelo de lomas o “polvillar” y de 80 cm en el vega o “lama” se ha considerado homogéneo el perfil del suelo y por lo tanto un único índice de humedad disponible semejante al establecido en los anteriores 20 cm de suelo estudiados.

Tabla nº 7.8: AGUA ÚTIL EN FUNCIÓN DE LA PROFUNDIDAD EN SUELOS DE VEGA

TIPO DE SUELO IHD AU 0-20 cm Polvillar 12,2 12,2 20-40 cm Polvillar 12,7 12,7 40-60 cm Polvillar 12,2 12,2 60-150 cm Polvillar 12,2 54,9 AU suelo 92

(2) Allen, R.; Percira, L.; Raes, D. y Smith, M. (1998). Crop evapotranspiration. Guidelines for computing crop water requirements. FAO Irrigations & Drainage Paper, N¼ 56. FAO, Roma, Italia.

28 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 7.9: AGUA ÚTIL EN FUNCIÓN DE LA PROFUNDIDAD EN SUELOS DE LAS LOMAS

TIPO DE SUELO IHD AU 0-20 cm Lama 9,4 9,4 20-40 cm Lama 10,3 10,3 40-60 cm Lama 10,1 10,1 60-80 cm Lama 9,4 9,4 80-150 cm Lama 9,4 32,9 AU suelo 72,1

Tabla nº 7.10: AGUA ÚTIL TOTAL

SUELO AU (mm) Polvillar 92 Lama 72,1

7.3. Exigencias edáficas de los agrios (3)

Los agrios se adaptan a condiciones edáficas diversas, desde suelos sin condiciones a costa de su desarrollo vegetativo y producción a suelos óptimos como son los suelos are- nosos profundos y francos, siempre que los demás factores del medio no sean limitantes (luz, temperatura, agua...). Los suelos muy arcillosos dificultan el crecimiento de los agrios ya que limitan el desarrollo radicular al ofrecer resistencia a la penetración de las raíces en el suelo. No obstante, no siempre se alcanzan las condiciones favorables para la obtención de un rendimiento económico alto y no por problemas derivados de suelos deficientes sino, en muchos casos, por prácticas culturales inapropiadas basadas más en la tradición que en la técnica.

El suelo tipo polvillar de textura arcillosa es por lo tanto menos recomendable para el cul- tivo de los cítricos que el suelo franco-arenoso de vega, ya que aunque retiene con facilidad el agua, al secarse pierde mucho volumen, se agrieta y origina roturas en los pelos radiculares que retardan el desarrollo del árbol, así como sistemas radiculares menos densos y fibrosos y en consecuencia portes de los árboles más reducidos. La parte activa de las raíces es la situada entre 0,5 y 0,75 m de profundidad pero para un buen desarrollo del árbol es aconsejable que el suelo permita el crecimiento de las mismas hasta el subsuelo.

Los suelos arcillosos también condicionan el fruto, de menor tamaño, de piel más grue- sa y rugosa, menos jugosos, con mayor cantidad de sólidos disueltos en el zumo y de vitami- na C, y de maduración tardía por la elevada acidez de éste, dando lugar a frutos más resisten- tes al manipulado y transporte.

(3) Citricultura. M. Agustí. Ediciones Mundi-Prensa.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 29 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Los suelos arenosos, sueltos, secos, de baja capacidad de retención de agua y nutrientes y fácil aireación, favorecen la nitrificación, la precocidad y calidad de las cosechas dando lugar a frutos de buen tamaño, más jugosos, con zumo menos rico en sólidos solubles y menos ácido.

En condiciones de salinidad debida al agua de riego, el lavado del suelo se hace necesa- rio para arrastrar las sales hacia capas más profundas.

Los suelos más adecuados para el cultivo de los agrios son los que conjugan una buena permeabilidad con la capacidad de retención del agua es decir los suelos que presentan una can- tidad equitativa de arcillas y limos y de arenas.

8. INFRAESTRUCTURAS AGRARIAS

8.1. Descripción de las obras de captación y distribución del agua de riego

8.1.1. Captación del agua de riego

El abastecimiento de toda la zona regable es propiciado por el sistema de regulación constituido por los embalses de Conde de Guadalhorce, Guadalhorce y Guadalteba. Los tres sistemas forman un único conjunto hidráulico al estar conectados los de Guadalteba y Guadalhorce en la cota 350, y el de Guadalteba y Conde de Guadalhorce mediante un túnel con salida en la cota 340.

El agua embalsada por las presas de Guadalteba y Conde de Guadalhorce es de buena cali- dad, dando unos resultados de 714 y 50 ppm de NaCl. Sin embargo, el agua del embalse de Guadalhorce, al estar éste rodeado por terrenos muy calizos, es salina hasta el punto de estar saturada en calcita y yeso. Ello hace que se den valores de salinidad de hasta 5.000 ppm de NaCl.

Para tratar de evitar los problemas derivados de la salinidad, la Confederación Hidrográfica del Sur procede a la mezcla del agua de los tres embalses en determinadas pro- porciones en un pequeño embalse situado aguas abajo de este sistema, no siendo siempre satis- factorio el resultado obtenido. Dicho embalse se denomina Tajo de La Encantada y está situa- do en el paraje de El Chorro. A partir de este embalse se deriva el canal principal que abaste- ce a la zona regable, el primer tramo del Canal Principal Margen Derecha cuya capacidad es de 6.100 l/s. A la altura del arroyo de Paredones se deriva el Canal Principal de la Margen Izquierda con una capacidad de 4.000 l/s. De esta manera se da servicio a las dos subzonas en las que se divide la zona regable: la de la margen derecha del río Guadalhorce de 6.785 ha que comprende los sectores I, II, III, IV y V, y la subzona de la margen izquierda del Guadalhorce de 3.365 ha en la que se incluyen los sectores VI y VII. Antes de la derivación, 200 l/s son ser- vidos a acequias desde el primer tramo del canal principal.

El Canal Principal Margen Izquierda también se emplea para suministrar agua a la ciu- dad de Málaga con un caudal variable entre 1.900 y 2.100 l/s ya que éste se complementa con el abastecimiento a partir de la presa de Pilones en el río Campanillas.

En la campaña de riegos del año 2003 no se ha empleado agua del embalse de Guadalhorce debido a la salinidad que presentaba, habiéndose desembalsado agua exclusiva-

30 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) mente del Conde de Guadalhorce y del Guadalteba. Se prevé la construcción de una desalado- ra en Málaga para paliar estos problemas.

8.1.2. Sector I

Debido a la extensión de la zona regable y teniendo en cuenta el área que afecta a los tér- minos municipales de Álora y Pizarra, en la que se prevén actuaciones de modernización de regadíos, la evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce se ha centrado en el estu- dio del Sector I.

El Sector I tiene una superficie total de 1.388 ha, de las cuales 1.327,5 ha son regables. Se abastece a partir de dos acequias que nacen en el Canal Principal de la Margen Derecha. Dicho canal de sección rectangular y con una capacidad de 1.900 l/s a partir de la derivación del Canal Principal de la Margen Izquierda, tras un tramo al aire libre, se convierte en túnel, denominado éste del Sabinal, para salvar un macizo que bordea al Sector I.

A la entrada y a la salida de dicho túnel se derivan sendas acequias, de sección parabóli- ca, denominadas Los Llanos, la primera y La Montija, la segunda. Éstas son las dos conduc- ciones en las que se ha estudiado la eficiencia de distribución. Ambas acequias bordean en sen- tidos opuestos el macizo referido anteriormente, que limita el valle en su flanco oeste, de forma que sus finales se hallan muy cercanos. De estas acequias surgen las derivaciones que llevarán el agua a pie de parcela en el caso del riego por superficie. En las explotaciones que tienen dis- puestos sistemas presurizados, fundamentalmente goteo, las tomas se producen normalmente sifoneando desde las acequias principales mediante gomas, de forma que gran parte de dichas tomas se realizan de forma fraudulenta.

La acequia de los Llanos tiene una longitud de unos 6.310 m y una capacidad de trans- porte de 700 l/s. Se extiende en dirección norte-sur desde la derivación situada justo antes del túnel de El Sabinal, el cual forma parte del Canal Principal de la Margen Derecha, hasta las inmediaciones de Álora transcurriendo en dirección más o menos paralela al río. A la altura de esta localidad, Los Llanos vierte sus sobrantes en la acequia Molino Alcuña Rivera, constitui- da por canaletas reconstruidas sobre el trazado de la antigua conducción en tierra del regadío tradicional, que también se abastece de un azud en el río, y de los retornos de la acequia de La Montija. Molino Alcuña Rivera prosigue bordeando el arroyo de Las Cañas hasta su confluen- cia con el río Guadalhorce.

La acequia de Los Llanos abastece a una superficie de alrededor de 225 ha localizada en un área de regadíos tradicionales, esto es anteriores a 1900.

La acequia de La Montija bordea el lado más al oeste del Sector I y tiene una longitud de 12.925 m, aunque en su último tramo transcurre en dirección sur-norte hacia la población de Álora. En condiciones normales esta acequia transporta en torno a los 200 l/s, aunque tiene una capaci- dad de 400 l/s. La superficie dominada alcanza las 420 ha. Ver plano n.¼ 2: Red de distribución.

En la acequia de La Montija son numerosos los tramos entubados ya que dada la varia- bilidad en la orografía del terreno se producen a menudo aterramientos. Igualmente, muchos de los tramos han debido ser sustituidos, de forma que en el recorrido de la acequia aparece una gran variedad de secciones diferentes. Por otro lado, la inestabilidad del terreno ha provo-

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 31 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) cado que las dimensiones iniciales se vean modificadas por los empujes producidos por el mismo, o directamente por la rotura de parte de las estructuras de sujeción.

Fotografía Nº 1. Tramo de acequia entubado. Fotografía Nº 2. Rotura en acequia.

En cuanto a la geometría de las ace- quias, éstas no pueden ser tipificadas dado que su ejecución ha sufrido innumerables cambios dada la vulnerabilidad de las infra- estructuras. Esta falta de consistencia ha sido debida a la inestabilidad del terreno y a la falta de mantenimiento.

Las acequias tienen en general una sección mixta en la que las paredes son rec- tas pero el fondo es curvado a modo de pará- Fotografía Nº 3. Acequia en mal estado. bola.

8.2. Obras singulares

Al estar la red constituida por canales abiertos, las obras singulares, son escasas y sim- ples. Destaca la disposición de sistemas de picos de pato y almenaras con objeto de dominar determinadas áreas. Los vertederos tipo pico de pato son estructuras validas para la distribu- ción de aguas, y básicamente consisten en vertederos laterales de pared intermedia, cuya carac- terística es la de conferirle un gran desarrollo a la longitud de la coronación, lográndose verter un gran caudal con una mínima carga o variación del calado aguas arriba. Como ya se dijo en el tramo inicial del Canal Principal de la Margen Derecha, se dispuso el túnel del Sabinal de 5.080 m de longitud para evitar un gran cerro que circunda al Sector I.

32 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Fotografía Nº 4. Almenara. Fotografía Nº 5. Pico de pato.

Fotografía Nº 6. Salida del sifón de Corredizas en la acequia de Fotografía Nº 7. Desarenador situado en el CPMD. La Montija.

En el Canal Principal de la Margen Derecha (CPMD), aguas abajo de la toma de la ace- quia de La Montija, se encuentra un desarenador que mediante la apertura y cierre de com- puertas permite limpiar el barro acumulado aguas arriba del mismo. Para que este elemento realice su función es necesario abrir una compuerta lateral para derivar el caudal al Arroyo de las Cañas y cerrar la correspondiente al canal. Además constituye un elemento de seguridad de la red en caso de avenidas.

También son de destacar los numerosos sifones de La Montija que evitan tener que rode- ar con la acequia las cañadas tan frecuentes en la zona: sifón de Montija, sifón de la Serrana, sifón de Castellanos, sifón de Corredizas y el sifón de Molino Alcuña que alcanza una longi- tud de 550 metros (ver plano n.¼ 2: Red de distribución).

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 33 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

8.3. Red de drenaje

No existen en la zona obras significativas para la canalización de las aguas de drenaje, en parte motivada por las facilidades que ofrece el terreno para el desagüe de las parcelas. Como ya se comentó el sector I está constituido por el valle y por un conjunto de colinas circundan- tes separadas por arroyos. Así la red de drenaje principal sería el propio río Guadalhorce, al cual confluyen los numerosos arroyos. A pesar de las deficiencias existentes en relación a los recursos hídricos se ha comprobado la afluencia de cursos de agua de caudal considerable como puede apreciarse en las fotografías n.º 8 y n.º 9.

Fotografía Nº 8. Desagüe. Fotografía Nº 9. Desagüe.

8.4. Red de caminos

En consonancia con el estado general de dejadez de las infraestructuras, la red de cami- nos también presenta un apreciable grado de deterioro. Los caminos son de tierra y zahorra y cabe diferenciar entre los principales, que tienen una dimensión de 5 m de ancho y los secun- darios de 3,5 m.

8.5. Recursos hídricos

La dotación media establecida por la Confederación Hidrográfica del Sur está cercana a las 7.000 m3/ha, aunque ésta varía lógicamente en función de la climatología. Sin embargo, el factor más influyente en la gran variabilidad de la dotación que realmente llega al agricultor es el deficiente estado de conservación de la red, así como la mala gestión del agua como consecuen- cia de la inexistencia de la asociación de los agri- cultores en una Comunidad de Regantes. Fotografía Nº 10. Toma no autorizada en la acequia de La Montija.

Son innumerables los casos detectados de tomas no autorizadas, hasta el punto de encon- trar tomas para el suministro de depósitos privados de hasta 3.000 m3 y que son surtidos por

34 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) los canales de la red sin ningún tipo de control. En las foto- grafías n.º 10 y n.º 11 pueden apreciarse este tipo de prác- ticas de captación incontrolada.

Igualmente se ha detectado una gran cantidad de fugas en los puntos singulares de la red, tales como sifones o pasos elevados. Sirva de ejemplo las pérdidas de 23 l/s medidas en un acueducto de apenas 20 m situado en la ace- quia de La Montija.

El control de los caudales, en lo que al Sector I se refiere es llevado a cabo por dos estaciones de aforo, con- cretamente:

1. Estación de aforos 406, situada en la cabecera del Canal Principal de la Margen Derecha (CPMD), en la que se ha dispuesto un punto SAIH (Sistema Automático de Información Hidrológico). Fotografía Nº 11. Toma no autorizada en ace- quia de La Montija. 2. Estación de aforos 414, situada en la denominada Compuerta de Paredones, en el CPMD, después de la derivación para la cámara de carga de la central de Paredones.

La distribución del agua se lleva a efecto mediante tajaderas que son operadas por traba- jadores a cargo de la Confederación, por lo que son ellos los últimos responsables de que el agua llegue a las parcelas. Sin embargo, y al ser la red tan rudimentaria, es muy fácil que cual- quier persona ajena a estas funciones pueda actuar sobre estas estructuras, modificando los cau- dales previstos para el riego inicialmente.

Fotografía Nº 12. Toma de La Montija en Fotografía Nº 13. Toma de 25 l/s en La CPMD. Entrada al sifón de Montija. Montija.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 35 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En cabecera de todas las acequias se encuentran partidores que permiten modular los caudales según la superficie dominada por la conducción y el programa de riegos aprobados por la Comisión de Desembalse anualmente. También hay partidores en las acequias o deri- vaciones secundarias.

La demanda de agua se incrementa nota- blemente los fines de semana debido al proceso de urbanización que está sufriendo el valle, lo Fotografía Nº 14. Toma de 50 l/s en La Montija. que dificulta la organización del riego. Es fre- cuente que pequeñas explotaciones hayan cambiado su carácter agrícola por un uso recreativo.

8.6. Riego en parcela

El reparto en parcela se establece a través de un sistema de riego por turnos y se emplean unidades de caudal o módulos de 25 l/s que en la zona se denominan caños. En relación a la dimensión de la parcela, el regante dispondrá de más o menos duración de riego. El tiempo de riego varía en función de la climatología determinándose un número de horas de riego por mes. Estas previsiones están sujetas a revisión en función del criterio establecido por la Confederación. Este procedimiento está hoy día muy desvirtuado por la gran cantidad de anomalías que se dan en el funcionamiento normal del riego. Así por ejemplo, un importante número de propietarios se dedican a la agricultura exclusivamente durante el fin de semana, por lo que en este período se produce un incremento muy notable de la demanda. Se ha detectado, incluso, que parte del agua se utiliza para el abastecimiento de piscinas construidas en las mismas parcelas. Por otro lado se encuentra el problema de las tomas fraudulentas simplemente mediante el sifonamiento en las acequias. El criterio de dotación por parcela oscila entre las 8 ó 9 horas de riego por ha con el caudal de un caño. En las parcelas en las que se ha transformado el sistema de riego a goteo, este esquema no es válido ya que se dan riegos más frecuentes y más cortos.

9. AGRONOMêA Y CULTIVOS

Los principales cultivos presentes en la Zona Regable del Valle del Guadalhorce son los frutales, cítricos fundamentalmente, los cultivos hortícolas y en la parte baja del valle la caña de azúcar.

9.1. Caracterización agronómica

Las especies de cítricos con interés comercial pertenecen a la familia de las Rutaceas y son árboles o arbustos de hoja perenne. Según Tanaka (1977) el género Citrus incluye 162 especies.

Las principales variedades de agrios cultivadas en España son:

36 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Ð Naranjo Dulce

¥ Grupo Navel: Navelina, Navelate, Lane late, Washington navel, Newhall. Variedad Navelina: El árbol es de tamaño medio, vigoroso, de copa redondeada, con hojas de color verde muy oscuro y frutos rojizos. La recolección puede ini- ciarse a partir de finales de octubre. Esta variedad tiene tendencia a la alternancia de cosechas.

¥ Grupo Blancas: Salustiana, Valencia late, Verna. Variedad Salustiana: El árbol, de tamaño mediano a grande, vigoroso, se caracteriza por la formación de ramas verticales. El fruto, apto para consumo en fresco, de forma casi esférica, sin semillas, de tamaño medio a grande, madura en diciembre aunque puede mantenerse en el árbol hasta mayo sin pérdidas de calidad. Esta variedad tam- bién presenta tendencia a la alternancia de cosechas.

Ð Limonero

¥ Variedades Fino y Verna, con una distribución en España en superficie del 30% y del 60% respectivamente. Variedad Fino: El árbol es de tamaño mediano a grande, muy vigoroso y productivo, con espinas fuertes, resistente a la clorosis y a la humedad y algo sensible al frío. Florece en primavera siendo los frutos de menor calibre que los Verna, de corteza del- gada y fina, con alto contenido en zumo de elevada acidez y un mayor número de semillas. De maduración precoz pueden recolectarse de octubre a febrero. Una segunda floración en verano da lugar a unos frutos denominados “redrojos” de mayor tamaño y corteza muy fina que se recolectan durante el verano siguiente.

Variedad Verna: El árbol es grande, vigoroso, sin espinas, menos sensible al frío que la variedad Fino aunque tarda más en recuperarse. Esta variedad presenta tres flora- ciones: la de primavera de marzo a mayo, más larga que en el caso de Fino; la flora- ción de verano, entre agosto y septiembre, que da lugar a los “redrojos” que se reco- lectan durante el verano siguiente; y otra floración intermedia cuyos frutos llamados “sanjuaneros” son de escasa calidad. El fruto correspondiente a la floración de prima- vera se recoge entre febrero y junio de manera escalonada. Las condiciones de culti- vo afectan claramente al tamaño y a la calidad del fruto, que se caracteriza principal- mente por ser de corteza fina y adherente, un alto contenido en zumo de menor acidez que el Fino, alta permanencia en el árbol y resistencia a la manipulación y al trans- porte.

9.2. Labores de cultivo

En el Sector I predominan claramente los cultivos de limón (Verna y Fino) y naranja (Salustiana y Navelina).

Se describen a continuación las labores de cultivo correspondientes según entrevistas rea- lizadas a agricultores de la zona.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 37 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Parcela A

Esta finca está situada en la zona más elevada, esto es, aquella en la que antiguamente se cultivaban olivar y cereales. Actualmente está plantada de naranjos.

Las dos variedades más comunes de cítricos en la zona son la naranja Salustiana y el limón Verna. El marco de plantación es 5·5,5 m2 al tresbolillo.

Las labores aplicadas por el agricultor entrevistado son:

1. Herbicidas. Se hace una aplicación de algún herbicida residual en otoño, aplicándose los siguien- tes mezclas de Bromacilo 40% y Diuron al 40% en dosis de entre 1 y 2 kg/ha. A prin- cipios de verano se hace otra aplicación, esta vez con un herbicida sistémico a razón de 3 l/ha de Glifosato. 2. Abonado Este agricultor hace una sola aplicación a los naranjos de 1.000 kg/ha de un abono complejo, y de liberación lenta tipo Nitrofoska. 3. Plaguicidas. Existen tres plagas importantes en la zona que son, la pinta, la araña roja y la mosca. Es usual en la zona ver procedimientos caseros de control de la mosca, colocando reci- pientes con una mezcla de agua, azúcar y vinagre. En cuanto a las otras dos plagas principales se controlan mediante tratamientos masivos y mecanizados con cubas remolcadas con tractor, utilizando insecticidas y acaricidas comunes tales como el clorpirifos o el dicofol. Los tratamientos se suelen hacer con antelación a las flora- ciones, fundamentalmente antes de la primera, que coincide con el mes de septiembre. 4. Fungicidas. No es necesaria la aplicación de estos productos salvo en zonas muy húmedas tales como aquellas que están más cercanas al cauce del río. 5. Poda. El limonero se poda cada dos años, mientras que en el caso del naranjo, al ser éste más vigoroso se ha de hacer una poda más intensa bianual, complementada con otra más ligera anual. 6. Recolección El limón Verna se recoge en abril-mayo, con una producción de unos 15.000 kg/ha (4). La naranja es más tardía siendo la recolección en el mes de septiembre y la produc- ción es similar a la del limón Verna.

Parcela B

Cultivo: Limonero.

Dada la suavidad del clima, las plantaciones se pueden establecer prácticamente en cual- quier época del año, aunque normalmente se hacen a principios de año, en febrero.

(4) El limón Fino, se recoge en octubre-diciembre y tiene una producción de unos 30.000 kg/ha. El limón Verna tiene una entrada mucho más tardía, en torno a 10 años. El limón Fino tiene más calibre, ya que alcanza hasta 50 mm, mientras que el Verna sólo tiene 40 mm.

38 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Las plantaciones prácticamente no se labran. Las variedades más utilizadas en la zona son Verna y Fino, que son más tempranos.

El tipo de suelo de esta parcela es franco-arcilloso.

Se abonan una vez al año, con dosis de entre 2 y 5 kg/árbol, en función de la edad de los árboles, a la salida del invierno, sobre febrero o marzo.

Normalmente se aplica herbicida tras cada riego, por lo que se hacen unas 4 ó 5 aplica- ciones al año, pero a modo de parcheos, esto es, con mochila.

Este agricultor cultiva cítricos con un marco de plantación de 6·6 m al tresbolillo en limo- nero y de 4á4,5 m en naranjo.

Los pesticidas más utilizados para el control de plagas son la mezcla de malation con azúcar y los piretroides de amplio espectro.

Parcela C

Cultivo: Limonero.

Prácticamente la totalidad de las parcelas no se labran. En lo referente al riego se aplican en torno a 5/6 riegos al año. Cada riego es de 60 horas consecutivas en una superficie de 900 m2. El herbicida utilizado por el agricultor, para controlar las hierbas de hoja ancha, es una mezcla de Glifosato (18%) y MCPA (18%), aplicando una dosis, cada dos riegos, de 250 cc por mochila de 16 litros.

En cuanto al abonado, este agricultor hace una sola aplicación de algún abono NPK com- plejo. No aplica insecticida de ningún tipo.

9.3. Comercialización

La comercialización en gran parte se realiza con comercializadores de Levante, con lo cual los agricultores están supeditados a las fluctuaciones acaecidas en dicha zona. Además el valor añadido proveniente de la manufacturación y comercialización de la producción no revierte en la zona. No obstante muchos agricultores optan por la comercialización de forma individual a mayoristas.

Existe una gran reticencia al asociacionismo, entre otros motivos ocasionada en el fraca- so de algunas experiencias anteriores. Sin embargo el 25% de la producción se comercializa a través de cooperativa.

Existe un problema con las variedades de las naranjas, porque la única que ofrece renta- bilidad con cierta continuidad es la Verna por ser tardía, mientras que la más extendida es la blanca común.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 39 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

10. VALORACIÓN AGRONÓMICA

De acuerdo con la clasificación agroclimática de Papadakis, establecida en el apartado 5 Climatología, la zona del valle del Guadalhorce presenta un clima Mediterráneo subtropical, con tipo de invierno Citrus (Ci), tipo de verano Algodón menos cálido (g), régimen térmico Subtropical semi-cálido (Su) y régimen hídrico Mediterráneo seco (Me).

J. Papadakis ordena los cultivos en función de sus requisitos térmicos, de invierno y de verano, y su resistencia a las heladas y a la sequía. Tras haber caracterizado el lugar mediante sus condiciones térmicas y merced al orden establecido de los cultivos se puede elaborar el espectro cultural de la zona.

A partir del trabajo “Caracterización agroclimática de la provincia de Málaga” de la Dirección General de Producción Agraria del MAPA, en el que se realiza una valoración agronó- mica provincial, se pueden establecer las limitaciones, impuestas por el clima, a los cultivos que componen la alternativa más común de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (ver tabla 10.1).

Tabla nº 10.1: EXIGENCIAS CLIMÁTICAS DE LOS CULTIVOS

TIPO TIPO OBSERVACIONES INVIERNO VERANO Naranjo Ci o más suaves g, c La calidad en mayor cuando el invierno es Ci o o más cálidos tp. Un clima húmedo es favorable y responde bien a los riegos. Resisten una estación seca corta con S<500 mm cuando el suelo tiene capacidad Limonero Ci o más suaves O, o más de retención y la lluvia durante la estación hú- cálidos cálidos meda puede dar lugar a una reserva. El intervalo 27 a 32 ºC es el óptimo para el crecimiento.

Nota: abreviaturas empleadas. Ci: tipo de invierno citrus. tp: tipo de invierno tropical fresco. g: tipo de verano algodón menos cálido. c: tipo de verano cafeto. O: tipo de verano arroz. Me: régimen de humedad mediterráneo seco. S: déficit de humedad.

La zona agroclimática que nos ocupa, de tipo Ci, g, Me, cumple con los requisitos exigidos por el cultivo, tanto en el caso del naranjo como del limonero, debiéndose cultivar en regadío.

Por otra parte, de acuerdo con las exigencias climáticas de los cultivos y con la caracte- rización agroclimática de nuestra zona de estudio, se ha realizado una valoración agronómica de la zona, desde el punto de vista de las especies vegetales que en ella se podrían cultivar.

10.1. Cereales de grano

Los cereales de invierno tanto en siembra otoñal como primaveral, en secano o regadío, se adaptan bien al clima de la zona.

40 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En cuanto a los cereales de primavera, la zona agroclimática cumple los requisitos exigi- dos por el arroz y el maíz pero con limitaciones. Deben cultivarse en regadío y sembrarse en primavera. El sorgo y el mijo con siembra primaveral no presentan limitaciones y pueden cul- tivarse en secano o en regadío.

10.2. Leguminosas de grano

Pueden cultivarse con siembra otoñal o primaveral tanto en secano como en regadío, adaptándose bien los garbanzos, los guisantes secos, la veza, las almortas, las habas secas y los altramuces.

Con siembra primaveral y en regadío se adaptan bien las judías secas mientras que las lentejas requieren siembra otoñal aunque pueden cultivarse tanto en secano como en regadío.

10.3. Tubérculos para consumo humano

La patata en regadío con siembra en primavera o en verano se adapta con limitaciones ya que temperaturas superiores a 29 ºC detienen la tuberización. Sin embargo, la batata y el bonia- to se adaptan bien al clima con siembra primaveral y en regadío.

10.4. Cultivos industriales

De los cultivos azucareros, la caña de azúcar se adapta con limitaciones y exclusivamen- te en regadío. La zona cumple con los requisitos exigidos por el cultivo de remolacha azucare- ra en regadío, con siembras en otoño o primavera. Sin embargo, cuando la temperatura media de las mínimas del mes de agosto sea 20 ºC el cultivo se adaptará con limitaciones.

De los cultivos oleaginosos el lino, el cáñamo (semilla), el girasol y el cacahuete se adap- tan bien con siembras primaverales y en regadío. El cacahuete y el girasol también se pueden cultivar en secano. La soja se adapta con limitaciones, con siembra primaveral y en regadío.

De los textiles se adapta bien el algodón, con siembra primaveral, bien en secano o en regadío y el cáñamo textil en regadío, con siembra primaveral. El lino textil se podría cultivar pero con limitaciones, en regadío y con siembra otoñal o primaveral.

Otros cultivos industriales como el pimiento pimentón y la achicoria se adaptan bien con siembra en primavera o verano y en regadío.

El tabaco se adapta bien con siembra primaveral y en regadío.

10.5. Cultivos forrajeros

De las gramíneas cumplen con los requisistos exigidos por el clima los cultivos de Lolium, Fleo, Agrotis, Poa, Dactylis, Festuca, Bromus y Phalaris con siembras otoñales o pri-

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 41 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) maverales y en regadío. Los cereales de invierno forrajeros se adaptan bien tanto en secano como en regadío y con siembras en otoño o primavera. El maíz forrajero se adapta con limita- ciones, con siembra primaveral y en regadío, ya que temperaturas superiores a 35 ¼C destruyen el polen. El Paspalum dilatatum cumple con los requisitos pero con limitaciones, con siembras primaverales u otoñales en regadío.

De las leguminosas se adaptan bien, con siembra primaveral u otoñal, los cultivos en regadío de alfalfa, veza para forraje, trébol, Trifolium hybridum, Trifolium repens, Trifolium pratense, Trifolium subterraneum, Trifolium alexandrinum, Trifolium incarnatum. La veza para forraje también se puede cultivar en secano.

De las raíces, el nabo forrajero se adapta bien con siembra otoñal en regadío, la remola- cha forrajera con siembra otoñal o primaveral y en regadío (excepto cuando la temperatura media de mínimas del mes más cálido sea > 20 ºC que habrá limitaciones). La zanahoria forra- jera cumple los requisitos del clima en regadío con siembra en otoño, primavera o verano, y la chirivia en regadío con siembra en invierno, primavera o verano. También se adaptan bien la col forrajera en regadío con siembra en primavera o verano y la calabaza en secano o regadío con siembra en otoño o primavera.

10.6. Hortalizas

De las hortalizas de hoja o tallo se adaptan bien en regadío, con siembra en primavera o verano, la col, berza, apio, achicoria verde y endibia; en regadío con siembra en otoño, primave- ra o verano la lechuga y la acelga; el cardo en regadío con siembra en primavera, la borraja en verano con siembra en verano, el espárrago en regadío, la escarola en regadío con siembra opta- tiva en cualquier estación y la espinaca en regadío con siembra en otoño, primavera o verano (cuando la temperatura media de las mínimas absolutas anuales sea > –7 ºC, con siembra otoñal).

De las hortalizas de fruto, se adaptan bien en secano o regadío, con siembra en otoño o pri- mavera, el melón, la calabaza y el calabacín y con limitaciones en la producción para temperatu- ras > 25 ¼C, el pepino y el pepinillo; con siembra en primavera o verano y en regadío, la berenje- na, el tomate y el pimiento. Cumplen con los requisitos del clima la fresa y el fresón en regadío.

De las hortalizas de flor, se adaptan bien la alcachofa en regadío y la coliflor con siem- bra en primavera o en verano aunque con limitaciones en la producción para temperaturas >25 ¼C, también en regadío.

De las hortalizas de raíces y bulbos cumplen con los requisitos exigidos por el clima, aun- que con limitaciones cuando la media de las mínimas del mes más cálido sea >20ºC, los culti- vos en regadío de ajo, cebolla, cebolleta y puerro (también en secano) con siembra en otoño o primavera. Se adaptan bien la remolacha de mesa en regadío con siembra en primavera o vera- no, la zanahoria y el rábano con siembra en otoño, primavera o verano y el nabo con siembra en otoño o primavera.

De las leguminosas los guisantes verdes y las habas verdes se adaptan bien con siembras otoñales o primaverales tanto en secano como en regadío. Las judías verdes presentan limita- ciones cuando la temperatura media de mínimas del mes más cálido es > 20 ºC, y se adaptan al clima en regadío con siembra otoñal o primaveral.

42 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

10.7. Cítricos

Los cítricos (naranjo, mandarino, limonero, pomelo y limero) se adaptan bien a este clima en regadío.

10.8. Frutales no cítricos

El peral y el membrillero se adaptan bien en regadío. El manzano en regadío cumple los requisitos exigidos por el clima pero con limitaciones.

Se adapta bien al clima de la zona el guindo en regadío, y también en regadío aunque con limitaciones el albaricoquero, melocotonero, ciruelo y cerezo.

De los frutales de frutos carnosos no cumplen los requisitos para poderse cultivar en la zona ni la piña ni la platanera. Se adaptan bien el granado en regadío, la higuera tanto en seca- no como en regadío y la palmera datilera con limitaciones, en secano o regadío.

De los de fruto seco se adapta bien el almendro en secano o en regadío, y con limitacio- nes en regadío el nogal y el avellano.

10.9. Otros cultivos

Del resto de cultivos destacan la vid y el olivo que se adaptan bien a este clima tanto en secano como en regadío. Esta zona agroclimática cumple, aunque con limitaciones, con los requisitos exigidos por el té pero no con los exigidos por el cafeto.

11. EVALUACIÓN DE LOS SISTEMAS DE APLICACIÓN DEL AGUA DE RIEGO

Para estudiar la eficiencia del riego se han considerado dos índices diferentes atendiendo a las variables que se evalúan. La selección de dichos índices se ha establecido en función de las características de la zona estudiada. Concretamente, el sector evaluado se caracteriza por la disposición de dos canales principales, denominados acequias de La Montija y de Los Llanos, de los cuales se bifurcan las canalizaciones secundarias y terciarias, aunque éstas últimas no suelen prodigar en exceso. Las canalizaciones primarias se disponen perimetralmente sobre el sector evaluado, mientras que las secundarias y terciarias lo hacen de forma ramificada a par- tir de aquéllas, teniendo por objeto la localización del agua a pie de parcela.

Así pues, se ha diferenciado entre un índice al que se ha denominado Eficiencia de Distribución (Ed) y otro comúnmente referido como Eficiencia de Aplicación (Ea). La Eficiencia de Distribución estima las pérdidas lineales que se producen en las conducciones debidas a las roturas y la mala gestión en el uso de las mismas. Ed sólo se ha estimado en la zona evaluada para el caso de conducciones principales en el Sector I, esto es, las acequias de La Montija y Los Llanos.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 43 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

La razón de no haber evaluado las conducciones secundarias o terciarias se ha debido a la imposibilidad de medir en las mismas por las razones que se explican a continuación.

En el caso de La Montija, la acequia se dispone de manera más o menos perimetral, exten- diéndose con una mínima pendiente a lo largo del sector. De ella se bifurcan los ramales, que en la mayoría de los casos y dado lo escarpado de la zona evaluada se disponen sobre terrenos en pendiente, lo que ocasiona que el flujo del agua alcance altas velocidades. Ello imposibilita la medición del caudal ya que el procedimiento pierde exactitud en dichas circunstancias.

La acequia de Los Llanos por el contrario recorre el fondo del valle con desniveles muy leves pero su estudio tampoco ha resultado sencillo ya que presenta numerosos tramos ente- rrados con derivaciones localizadas a la salida de las tuberías. Ello impide tomar medidas con el molinete antes de las tomas.

Además de estas eficiencias, también se ha estimado otra relacionada con el grado de aprovechamiento del agua por parte del cultivo, y que comúnmente se denomina eficiencia de aplicación (Ea). Este índice compara las necesidades del cultivo con el volumen total aplicado, estableciendo así un criterio de valoración de las pérdidas del cultivo.

11.1. Eficiencia de Distribución (Ed)

Para calcular la Ed se compara el valor del caudal medido en dos puntos de la acequia a lo largo de un tramo significativo de la misma, por lo que la estimación de la eficiencia res- ponde a la ecuación:

Qe Ð Qs Ed = 100 Ð * 100 Qe

Siendo Qe y Qs los caudales de entrada y salida en el tramo evaluado. Estos caudales se miden mediante el método sección-velocidad, es decir, a partir de los valores de estas variables. La sección de las conducciones se obtiene a partir de la medición de los parámetros geométricos de la sección del flujo del agua. Para la medición de la velocidad del agua se utiliza un moli- nete de tamaño adecuado a los caudales transportados por las acequias. Cuando en el tramo de conducción evaluado haya parcelas regando, al caudal de entrada habrá que restarle los cauda- les derivados.

Las mediciones se llevan a efecto siguiendo las siguientes pautas:

1. Si el ancho superficial del flujo del agua es inferior a 1 m del agua, se mide la veloci- dad del agua sobre la vertical correspondiente al eje de simetría de la conducción (figura A). En caso de que la anchura superficial del agua sea superior a 1 m se han de tomar dos verticales situadas al 25 y al 75% de la misma (figura B). Opcionalmente, se podrán tomar las medidas sobre el eje de simetría de la conducción, cuando la exis- tencia de alguna estructura de paso de un lado a otro de la conducción. 2. La profundidad a la que se introduce la hélice del molinete es la correspondiente al 40% del calado, medido desde la solera, cuando éste es inferior a 0,5 m (figuras A y B). En caso de que esta profundidad sea superior a dicho valor se habrá de tomar otra medida localizada en este caso al 60% (figura C, D y E).

44 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En el siguiente gráfico se recogen los diferentes casos que pueden darse:

Los colores de las porciones de sección que aparecen en las figuras representan las áreas asociadas a cada una de las mediciones de velocidad. Así pues, el cálculo de los caudales se hace como suma de los medidos en cada una de las áreas señaladas, sin más que aplicar la fór- mula: Q = váS, siendo v la velocidad de flujo y S la sección.

El caso más complejo de los señalados, que además no ha sido mencionado anterior- mente es aquél en el que el calado es superior a 50 cm y la anchura superficial del agua a 100 cm. Para este caso se ha comentado la necesidad de establecer cuatro mediciones, dos por cada vertical establecida (figura D). Si la estructura del canal lo permite, por ejemplo, por la exis- tencia de una plataforma que permite pasar al lado opuesto del canal, se puede establecer una tercera vertical en la que realizar otras dos medidas (figura E), esto es, las correspondientes al 40 y al 60% del calado en ese punto. El caudal en las áreas triangulares extremas en la figura E se obtiene multiplicando dicha sección por 0,85 veces la velocidad media de las mediciones realizadas en la vertical de la sección contigua correspondiente.

Para definir correctamente la eficiencia de conducción o distribución de las acequias, las pérdidas han de estar referidas a una determinada distancia, ya que cuanto mayor sea dicha dis- tancia, las pérdidas irán incrementándose más o menos en proporción directa. Así pues, la efi- ciencia puede presentarse como un porcentaje de caudal perdido por km recorrido.

Dicha eficiencia responde a la fórmula: Qe Ð Qs * 100 Qe Ed = 100 Ð Longitud (km)

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 45 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

A continuación se presentan las tablas en las que se recogen los resultados de las medi- ciones y de las eficiencias obtenidas en las acequias de La Montija y Los Llanos:

Tabla nº 11.1: RESUMEN DE MEDICIONES OBTENIDAS EN LA ACEQUIA DE LA MONTIJA

Ancho Anchura Altura Nº de Calado Área Velocidad Caudal acequia agua acequia medida (cm) (cm2) (cm/s) (l/s) (cm) (cm) (cm) 1 38 133 72 110 1.984 85,30 169,24

2 40 32 32 91 1.280 49,30 63,10

3 61 32 32 91 1.952 20,20 39,43

4 63 115 74 100 4.694 63,80 299,48

5 51 120 99 76 3.678 41,60 153,00

6 67 116 97 96 4.767 25,90 123,46

7 60 129 100 96 4.312 28,40 122,46

8 48 110 72 90 2.343 48,40 113,40

9 47 95 67 87 2.269 57,90 131,38

10 46 113 74 76 2.013 52,70 106,09

11 66 106 97 83 4.879 26,80 130,76

12 63 113 98 83 4.452 21,80 97,06

13 37 105 68 73 1.737 47,60 82,70

14 40 106 72 76 2.024 43,20 87,44

15 38 107 68 77 1.786 46,70 83,41

16 37 106 69 77 1.815 43,20 78,41

17 28 106 61 75 1.233 73,30 90,36

18 24 98 54 76 952 87,00 82,84

19 47 105 90 63 3.013 28,40 85,58

20 32 86 58 76 1.398 44,10 61,65

21 32 105 70 69 1.620 20,20 32,73

22 17 85 70 70 615 37,50 23,07

46 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 11.12: INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS OBTENIDOS EN ACEQUIA DE LA MONTIJA

Caudal Pérdidas Pérdidas derivado en tramo en tramo Longitud % de % de Nº de Caudal a acequia de con- de con- Tramo tramo pérdidas eficiencia medida (l/s) o parcela ducción ducción (m) por km por km (l/s) (l/s) (%)

1 169,24 – 2 63,10 – 129,80 76,70 1-3 895,60 85,64 14,36 (5) 3 39,43 – 4 299,48 – 5 153,00 29,55 6 123,46 156,53 52,27 4-8 2.002,35 26,10 73,90 7 122,46 – 8 113,40 – 9 131,38 25,29 – – 9-10 – – – 10 106,09 11 130,76 33,70 – – 11-12 – – – 12 97,06 13 82,70 14,36 – – 12-13 – – – 14 87,44 – 4,03 4,60 14-15 130,10 35,39 64,61 15 83,41 – 16 78,41 5,00 – – – – – – 17 90,36 – 7,52 8,32 17-18 350,04 23,78 76,22 18 82,84 – 19 85,58 23,92 – – 19-20 – – – 20 61,65 21 32,73 – 9,66 29,53 21-22 1.087,60 27,15 72,85 22 23,07 –

Resumiendo se han obtenido las siguientes eficiencias de distribución por km de acequia:

Ð 14,36% al inicio de la conducción en un tramo de 895 m. Ð 73,9% en un tramo de aproximadamente 2 km. Ð 64,61% en un tramo de 130 m. Ð 76,22% en un tramo de 350 m. Ð 72,85% en un tramo de algo más de un 1 km.

Por lo tanto la mayor parte de la acequia de la Montija se caracteriza por una eficiencia de conducción del 73% aunque cabe destacar el tramo de la acequia comprendido entre el sifón

(5) Este bajo valor de eficiencia de distribución se debe a una rotura en la acequia.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 47 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) de las Corredizas y el cortijo de las Rosas en el que las pérdidas de agua por km alcanzan hasta el 85% siendo la eficiencia de distribución del 14,36%. Concretamente en campo se detectaron enormes pérdidas a la altura del hectómetro 14 a causa de una rotura y a lo largo del acueduc- to cercano a este punto, situado en el límite del término municipal de Álora y Pizarra. También eran muy frecuentes las tomas no autorizadas mediante tuberías de polietileno a lo largo de toda la conducción.

Tabla nº 11.3: RESUMEN DE MEDICIONES OBTENIDAS EN LA ACEQUIA DE LOS LLANOS

Ancho Anchura Altura Nº de Calado Área Velocidad Caudal acequia agua acequia medida (cm) (cm2) (cm/s) (l/s) (cm) (cm) (cm) 1 70 115 107 83 5.837,24 31,7 185,0 2 51,5 115 96 83 3.835,16 28,4 108,9 3 49,5 115 95 83 3.757,12 21 78,9 4 30,5 115 62 115 1.466,92 50,1 73,5 5 50 106 83 95,5 3.396,78 16,1 54,7 6 16,5 56 32 51 403,94 98,1 39,6 7 33,5 54,5 46 50,5 1.212,48 29,2 35,4 8 (6) 27 55 40 49,5 792,17 55,3 43,8

Tabla nº 11.4: INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS OBTENIDOS EN ACEQUIA DE LOS LLANOS

Caudal Pérdidas Pérdidas derivado en tramo en tramo Longitud % de % de Nº de Caudal a acequia de con- de con- Tramo tramo pérdidas eficiencia medida (l/s) o parcela ducción ducción (m) por km por km (l/s) (l/s) (%)

1 185,0 76,1 1-2 2 108,9 30 – – 2-3 – – – 3 78,9 5,3 3-4 4 73,5 – 33,9 46,08 4-6 1.467 31,4 68,6 5 54,7 – 6 39,6 – 4,2 10,7 6-8 405 26,3 73,7 7 35,4 –

Entre las medidas 1 y 4 se encontraron 3 derivaciones abiertas por lo que en este tramo no se ha determinado la eficiencia de distribución. Estos datos se emplearán sin embargo para hallar eficiencias de aplicación en parcela.

(6) Esta medida es realizada en la parcela n¼ 17 (parcela A). La medición de caudal se ha hecho directamente sobre la canaleta de entrada un día distinto al de las medidas anteriores.

48 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

La acequia de Los Llanos presenta una eficiencia de distribución del 69% en el tramo de aproximadamente 1,5 km comprendido entre el cruce de la acequia con la carretera de El Chorro-Álora y la derivación de la acequia de Los Llanos hacia la Vega Redonda. A partir de esta derivación no circulaba caudal por la acequia de los Llanos en el momento de las medi- ciones. En dicha derivación la eficiencia de distribución obtenida es algo mayor: 74% para un tramo de 400 metros.

11.2. Eficiencia de aplicación (Ea)

Se han evaluado parcelas con distintas características edáficas y sistemas de aplicación del riego Ðgravedad y goteoÐ en las acequias de Los Llanos y Montija.

Existe un gran desconocimiento por parte de los agricultores de las dosis reales que se están aplicando. Según la información proporcionada por los propios agricultores, una regla bastante extendida es la de regar durante 6 o 7 horas por hectárea cultivada de cítricos dos veces por semana, en el caso del riego por goteo y de 8 a 9 horas en el caso del riego a pie una vez al mes, considerando que en la parcela está entrando un “caño”, esto es, 25 l/s. Sin embargo, en las parcelas evaluadas con riego a pie se ha comprobado que las dosis empleadas son mucho mayores.

La siguiente tabla refleja los caudales entrantes en parcela obtenidos a partir de las medi- das tomadas en campo en Los Llanos.

Tabla nº 11.5: RESUMEN DE LAS MEDICIONES DE CAUDAL EFECTUADAS EN LA ACEQUIA DE LOS LLANOS

MEDIDA Nº CAUDAL DERIVADO CAUDAL ENTRANTE CAUDAL ENTRANTE A PARCELA Nº PARCELA (l/s) PARCELA (m3/h) 1-2 95 76,1 274,0 2-3 135 30 108,1 3-4 22 5,3 19,5 8 17 43,8 157,7

A continuación se detallan las eficiencias de aplicación para las distintas parcelas estu- diadas.

La eficiencia de aplicación del agua de riego en parcela (Ea) es la relación entre las nece- sidades de agua del cultivo y lo que el agricultor aplica en parcela. De la lámina aplicada, el cultivo puede aprovechar como mucho la lámina equivalente al agua útil, que representa la capacidad de almacenamiento del suelo. Por lo tanto, Ea se calcula como el cociente entre la lámina requerida y la lámina aplicada. De esta manera, con la eficiencia de aplicación se pre- tenden evaluar las pérdidas de agua debidas al riego en parcela.

La eficiencia de aplicación del riego alcanza en algunas parcelas el 100% ya que el cul- tivo es capaz de extraer del suelo el volumen total de agua aportado en el riego. No obstante

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 49 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) puede ocurrir que aprovechando al máximo la lámina aplicada, con el riego suministrado no se cubran las necesidades hídricas del cultivo lo que da lugar a un coeficiente de déficit (Cd) de la aplicación que se calcula de la siguiente manera:

Cd (%) = (1 – lámina aplicada / lámina requerida) * 100

El coeficiente Cd refleja el déficit en la aplicación del riego evaluado. Puede ocurrir que en el riego aplicado la planta aproveche todo el agua aportada y sin embargo no se cubran las necesidades hídricas mensuales porque el intervalo entre riegos sea excesivo, es decir el núme- ro de riegos sea insuficiente.

1. Parcela A: Parcela n¼ 17 (la Vega Redonda, Los Llanos)

Esta parcela se riega a pie a partir de la acequia de los Llanos y está constituida por 4 fanegas (1 fanega equivale a 6.400 m2) de limoneros Verna y 1 fanega de naranjos de la varie- dad Valencia Late. El suelo es franco-arcilloso y es conocido en la zona con el nombre de “Polvillar”.

Normalmente se lleva a cabo 1 riego al mes de 48 horas de duración, desde mayo hasta septiembre, es decir, 5 riegos al año, con un caudal aproximado de 2 caños.

El caudal medido en la canaleta que abastece esta parcela es de 157,72 m3/h. Considerando que dicho caudal se mantiene a lo largo de toda la campaña de riego, se puede obtener una aproximación de la eficiencia de aplicación en parcela. m3 1.000 l 1 1 fanega l 157,72 . 48 h . . . = 236,6 h1 m3 5 fanegas 6.400 m2 m2

Ésta sería la dosis aplicada durante los meses de junio a septiembre, mientras que la dosis correspondiente al mes de mayo, en el que se aplica un riego de 52 horas, se obtiene un valor de 256,3 l/m2.

Se ha calculado la lámina bruta aplicada, sin embargo, es necesario comprobar si todo el agua puede ser aprovechado por el cultivo. Además se considera que el suelo está seco en el momento de aplicar el riego, ya que el período entre riegos es bastante amplio (1 riego/mes).

Dado que los suelos son profundos en la zona, no existiendo una limitación aparente al crecimiento radicular, se toma la profundidad efectiva de las raíces de 1,5 m, que es la máxi- ma recomendada por la FAO, en su manual 24 para el cultivo de los cítricos.

En cuanto a los parámetros hidrofísicos del suelo, en el apartado de suelos se determi- naron el intervalo de humedad disponible (IHD) y el agua útil del suelo.

Para ver la eficiencia de aplicación Ea se ha de comparar el agua aportada con la que el cultivo es capaz de aprovechar que depende de la capacidad de retención del suelo. Esta se esti- ma a partir del concepto de agua útil.

AU = NAP á IHD á P

50 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Se ha considerado un nivel de agotamiento permisi- ble (NAP) de 0,5 y de profundidad radicular (P) 1.500 mm.

Para suelo tipo polvillar se obtuvo un valor de agua útil de 92 mm. (ver apartado 7 Suelos).

Esta cantidad es muy inferior a la lámina aplicada por lo que para el cálculo de la eficiencia de aplicación no se puede considerar dicha lámina, sino exclusivamente la que el suelo es capaz de retener y por tanto, la que el cultivo es capaz de aprovechar. La diferencia entre la lámina aplicada y la capacidad de retención del suelo constituye las pérdi- das achacables al sistema de riego y a los criterios de apli- cación del agua. Puesto que el riego se producía práctica- mente sin escurrimiento, las pérdidas pueden ser conside- radas en su totalidad como percolación profunda, y en el Fotografía Nº 15. Parcela A. caso del riego de 48 h ascienden a:

Percolación Profunda (Pp) = Lámina aplicada – AU = 236,6 Ð 92 = 144,6 mm

Como puede verse el resultado obtenido pone de manifiesto la falta de criterio con la que se aplica el agua en la zona. La eficiencia de aplicación se calcula comparando el agua aplica- da que puede ser aprovechada por el cultivo, con las necesidades hídricas del cultivo, calcula- das éstas como diferencia entre la evapotranspiración del mismo y la precipitación.

Tabla nº 11.6: NECESIDADES HÍDRICAS DE LOS CÍTRICOS EN EL VALLE DEL GUADALHORCE

ETc MENSUAL PRECIPITACIÓN NECESIDADES (mm) MENSUAL (mm) MENSUALES (mm) Mayo 76,5 34,4 42,1 Junio 102,7 12,3 90,4 Julio 125,6 0,3 125,3 Agosto 134,5 5,0 129,5 Septiembre 94,0 30,9 63,1

Tabla nº 11.7: PARCELA A. CÍTRICOS CON RIEGO A PIE EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Mes de riego útil requerida aplicada Cd riegos (mm) (mm) (mm) (mm) (%) Mayo 1 42,1 92,0 42,1 256,3 16,43 – Junio 1 90,4 92,0 90,4 236,6 38,21 – Julio 1 125,3 92,0 92,0 236,6 38,88 – Agosto 1 129,5 92,0 92,0 236,6 38,88 – Septiembre 1 63,1 92,0 63,1 236,6 26,67 –

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 51 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Para el cálculo de la eficiencia de aplicación (Ea) se va a establecer un balance para toda la campaña de riegos, que se extiende desde mayo hasta septiembre.

Las necesidades de riego son equivalentes a las necesidades mensuales divididas por el número de riegos al mes que en este caso coinciden.

El agua útil se ha obtenido en el apartado de suelos para cada uno de los dos suelos repre- sentativos de la zona de estudio.

La lámina requerida es el menor de los valores entre el agua útil y las necesidades de riego.

Los resultados de las eficiencias de aplicación indican un mal manejo del riego ya que se están aportando dosis excesivas que implican importantes pérdidas de agua y por lo tanto un consumo de agua innecesario.

En esta parcela de 3,2 ha, con un único riego al mes no se satisfacen las necesidades hídricas mensuales del cultivo en los meses de julio y agosto siendo el déficit mensual de 33 y 37 mm respectivamente. A pesar de desperdiciarse tanta agua, el cultivo sufrirá estrés hídrico ya que la capacidad de almacenamiento del suelo no es suficiente para proveer al cultivo del agua que necesita. En julio y agosto al ser las necesidades mensuales mayores que el agua útil se deberían dar varios riegos con dosis siempre inferiores al agua útil –para evitar las pérdidas por percolación profunda– hasta completar con las aplicaciones las necesidades del cultivo. Por ejemplo se podrían dar 2 riegos de 65 mm con un intervalo de 15 días, es decir regar 24 horas con un caño o bien 12 horas con dos caños.

2. Parcela B: Parcela n¼ 95 (Los Llanos)

Este agricultor riega a pie una parcela de 1 ha de superficie de limoneros con un caudal entrante de 274 m3/h, calculado a partir de los datos medidos en campo en la tajea de entrada a la misma, con una duración de 38 horas y con una periodicidad de 1 riego al mes. Así pues se tiene la siguiente lámina:

m3 1.000 l 1 ha l Lámina aplicada = 274 . 38 h . . = 1.041,2 h1 m3 10.000 m2 m2

El tipo de suelo es del denominado “polvillar”, por lo que se va a considerar que la capa- cidad de almacenamiento de agua o agua útil (AU) es de 92 mm. Puesto que este valor es infe- rior al de las necesidades acumuladas a lo largo de un mes, para su aplicación en la estimación de la eficiencia se va a utilizar el de AU.

Como puede observarse en la tabla 11.8 tan sólo entre un 4 y un 9% del agua aplicada puede ser aprovechada por el cultivo, lo que da una idea del mal aprovechamiento del agua que se hace en esta zona. Aún disponiendo de agua suficiente, el cultivo sufre estrés ya que las apli- caciones son mensuales y el suelo no puede retener el volumen de agua equivalente al déficit hídrico, acumulado durante el período entre riegos, por ser mucho mayor que la capacidad de retención de agua en el suelo. De nuevo el cultivo sufre estrés hídrico en los meses de julio y agosto.

52 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 11.8: PARCELA B. CÍTRICOS CON RIEGO A PIE EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 1 42,1 42,1 92 42,1 1.041,2 4,0 – Junio 1 90,4 90,4 92 90,4 1.041,2 8,7 – Julio 1 125,3 125,3 92 92,0 1.041,2 8,8 – Agosto 1 129,5 129,5 92 92,0 1.041,2 8,8 – Septiemb. 1 63,1 63,1 92 63,1 1.041,2 6,1 –

3. Parcela C: Parcela n¼ 135 (Los Llanos)

Se trata de una parcela de 1 ha de limoneros con riego a pie. El caudal entrante medido en la canaleta que conduce el agua a parcela fue de 108,1 m3/h. La duración del riego en este caso es de 4 días, es decir 96 horas, una vez al mes. Con estos datos se obtiene la siguiente lámina aplicada: m3 1.000 l 1 ha l Lámina aplicada = 108,1 . 96 h . . = 1.037,8 h1 m3 10.000 m2 m2

Tabla nº 11.9: PARCELA C. CÍTRICOS CON RIEGO A PIE EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 1 42,1 42,1 92 42,1 1.037,8 4,1 – Junio 1 90,4 90,4 92 90,4 1.037,8 8,7 – Julio 1 125,3 125,3 92 92,0 1.037,8 8,9 – Agosto 1 129,5 129,5 92 92,0 1.037,8 8,9 – Septiemb. 1 63,1 63,1 92 63,1 1.037,8 6,1 –

Este resultado es similar al obtenido en el caso anterior.

4. Parcela D: Parcela n¼ 22 (Los Llanos)

Esta parcela de 0,6 ha de limoneros se riega a pie durante 12 horas una vez al mes.

La lámina aplicada es la siguiente: m3 1.000 l 1 1 ha l Lámina aplicada = 19,5 . 12 h . . . = 39 h1 m3 0,6 ha 10.000 m2 m2 En este caso la lámina aplicada no llega a cubrir la capacidad de almacenamiento del suelo, por lo que la eficiencia de aplicación es del 100%, aunque el cultivo sufra un considera- ble déficit hídrico.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 53 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Tabla nº 11.10: PARCELA D. CÍTRICOS CON RIEGO A PIE EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 1 42,1 42,1 92 42,1 39 100 7,36 Junio 1 90,4 90,4 92 90,4 39 100 56,86 Julio 1 125,3 125,3 92 92,0 39 100 57,61 Agosto 1 129,5 129,5 92 92,0 39 100 57,61 Septiemb. 1 63,1 63,1 92 63,1 39 100 38,19

Dicho déficit se cuantifica como el porcentaje de las necesidades de riego no cubiertas por la lámina aplicada.

5. Parcela E: Parcela n¼ 27-31 (La Montija)

En este caso se va a calcular la eficiencia de aplicación simplemente con los datos sumi- nistrados por el agricultor, ya que no se ha podido medir la entrada de caudal en la parcela, por lo que se considerará como tal el correspondiente a un caño.

Se trata de una parcela de 4 ha de naranjos con riego por goteo en suelo de lomas o tipo Polvillar. La duración del riego es de 8 horas y el caudal estimado de entrada en parcela de 25 l/s (un caño). El agricultor aplica dos riegos semanales (lunes y viernes).

El valor de la capacidad de almacenamiento del suelo, expresado como AU coincide con el ejemplo anterior al tratarse del mismo tipo de suelo. La dosis aplicada en cada riego es de: l s min 1 1 ha 25 . 8 h . 60 . 60 . . = 18 l/m2 s min h 4 ha 10.000 m2

Puesto que la dosis aplicada es inferior al agua útil (AU) y dado que el sistema de riego es localizado cabe pensar que tanto la escorrentía como la percolación profunda son inexistentes.

Así pues la eficiencia de aplicación será:

Tabla nº 11.11: PARCELA E. CÍTRICOS CON RIEGO POR GOTEO EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 8 42,1 5,3 92 5,3 18 29,24 – Junio 8 90,4 11,3 92 11,3 18 62,78 – Julio 8 125,3 15,7 92 15,7 18 87,01 – Agosto 8 129,5 16,2 92 16,2 18 89,93 – Septiemb. 8 63,1 7,9 92 7,9 18 43,82 –

54 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

Las dosis de riego son excesivas, y en este caso no hay déficit hídrico.

6. Parcela F: Parcela n¼ 23 (La Montija)

Este agricultor tiene un sistema de riego por goteo y efectúa los riegos con una periodi- cidad de 1 riego a la semana con la siguiente distribución de tiempos:

Mayo - Junio: 8 horas/semana. Julio - Septiembre: 12 horas/semana.

Además aplica una dosis de 32 l/h por árbol. Puesto que el marco de plantación es 5á5,5 m2 al tresbolillo se obtiene la siguiente dosis: l 1 árbol horas Mayo-junio: Lámina aplicada = 32 . . 8 = 9,31 mm h . árbol 27,5 m2 riego l 1 árbol horas Julio-septie.: Lámina aplicada = 32 . . 12 = 13,96 mm h . árbol 27,5 m2 riego

El suelo de vega también denominado lama se caracteriza por una capacidad de retención algo menor que en caso del polvillar. El agua útil es de 72,1 mm (ver apartado de suelos).

Tabla nº 11.12: PARCELA F. CÍTRICOS POR GOTEO EN SUELO DE VEGA

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 4 42,1 10,5 72,1 10,5 9,31 100 11,54 Junio 4 90,4 22,6 72,1 22,6 9,31 100 58,81 Julio 4 125,3 31,3 72,1 31,3 13,96 100 55,43 Agosto 4 129,5 32,4 72,1 32,4 13,96 100 56,88 Septiemb. 4 63,1 15,8 72,1 15,8 13,96 100 11,51

En ambos períodos las necesidades acumuladas en el intervalo entre riegos superan al valor de las láminas aplicadas, por lo que la eficiencia de aplicación es del 100%. Así pues, es previsible la ocurrencia de un cierto déficit hídrico.

7. Caso general

Según el personal encargado de la distribución del agua en parcela el caso más general es que se inviertan 8 ó 9 horas en regar una hectárea a pie una vez al mes: l 3.600 s 1 25 . 8,5 h . . = 76,5 mm s 1 h 10.000 m2

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 55 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

En cuanto a las necesidades del cultivo, considerando un valor medio de 2,93 mm/d, y dado que el período entre riegos es de 30 días, se obtiene un valor de 87 mm. Se va a calcular la eficiencia del riego a pie considerando los dos tipos de suelos predominantes en la zona:

Suelo tipo “polvillar”: AU = 92 mm

Tabla nº 11.13: CASO GENERAL. CÍTRICOS CON RIEGO PIE EN SUELO POLVILLAR

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 1 42,1 42,1 92 42,1 76,5 55,03 – Junio 1 90,4 90,4 92 90,4 76,5 100,00 15,38 Julio 1 125,3 125,3 92 92,0 76,5 100,00 16,85 Agosto 1 129,5 129,5 92 92,0 76,5 100,00 16,85 Septiemb. 1 63,1 63,1 92 63,1 76,5 82,48 –

Suelo de vega: AU = 72,1 mm

Tabla nº 11.14: CASO GENERAL. CÍTRICOS CON RIEGO PIE EN SUELO DE VEGA

Necesidades Necesidades Agua Lámina Lámina Nº de Ea Cd Mes riegos mensuales de riego útil requerida aplicada (mm) (mm) (mm) (mm) (mm) (%) (%) Mayo 1 42,1 42,1 72,1 42,1 76,5 55,03 – Junio 1 90,4 90,4 72,1 72,1 76,5 94,25 – Julio 1 125,3 125,3 72,1 72,1 76,5 94,25 – Agosto 1 129,5 129,5 72,1 72,1 76,5 94,25 – Septiemb. 1 63,1 63,1 72,1 63,1 76,5 82,48 –

En el primer caso la dosis aplicada no llega a satisfacer las necesidades del cultivo, razón por la que se obtiene un valor de eficiencia tan elevado. Los riegos de mayo y septiembre emplean dosis excesivas mientras que entre junio y agosto las dosis son insuficientes dando lugar a un déficit hídrico.

La falta de agua, aparte de constreñir el rendimiento del cultivo, puede resultar peligro- so desde el punto de vista de la salinización del cultivo, dado que el agua presenta un riesgo de ligero a moderado según el criterio mantenido por la FAO.

En el segundo, la dosis de riego se acerca mucho a la lámina requerida, por lo que el riego puede considerarse óptimo en los meses de junio, julio y agosto, adoptando como válidas las hipótesis de partida que se han establecido.

Sin embargo, aunque la aplicación en parcela sea correcta en cuanto a la dosis empleada por riego, con un único riego al mes no se cubren las necesidades hídricas del cultivo, por lo que se recomienda disminuir el intervalo entre riegos.

56 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

12. COSTE DEL AGUA DE RIEGO

La Confederación Hidrográfica del Sur factura a los usuarios de las aguas procedentes de los embalses del Sistema Guadalhorce, una cuota por superficie de regadío, a aplicar durante el año 2003, que se divide en las siguientes partidas:

Ð Canon de regulación: ¥ Riegos antiguos: 19,8178 €/ha. ¥ Riegos nuevos: 22,6800 €/ha.

Ð Tarifa de utilización del agua: ¥ Riegos antiguos: 149,8877 €/ha. ¥ Riegos nuevos: 174,1083 €/ha.

Los regadíos tradicionales son aquellos que regaban con acequias en tierra antes de la actuación pública mientras que los regadíos nuevos surgen a raíz de la intervención del Instituto Nacional de Colonización. Ver apartado 4. Caracterización de las unidades de riego.

13. CONCLUSIONES

La Zona Regable del Valle del Guadalhorce convive prácticamente desde su génesis con multitud de problemas. De las 21.621 ha de regadío que se preveían en las actua- ciones del INC, solo aproximadamente la mitad fueron afectadas por las obras.

Las características del medio natural en cuanto al suelo y al agua no son muy favorecedoras El agua de riego presenta peligro de salinización para los suelos siendo recomendable aplicar una fracción de lavado del 13% en el caso del riego a pie, mientras que si el sistema de aplicación es por goteo la fracción de lavado es despreciable. Igualmente debido a los afloramientos salinos en los panta- nos sería recomendable controlar la conductividad eléctrica del agua de riego con cierta periodicidad y que los agricul- tores aplicaran dosis de lavado mayores en caso necesario. Fotografía Nº 16. Acumulación de sales en suelo.

El análisis de las dos muestras de suelo realizadas indica que los suelos no son salinos sin embargo en el trabajo de campo se detectaron parcelas con problemas de acumulación de sales.

Los suelos se caracterizan por su mala calidad estructural y han condicionado el estado de las canalizaciones. La red de acequias se encuentra en un estado muy defectuoso, y la falta de mantenimiento de la misma se ve favorecida por la inexistencia de una comunidad de regan- tes que vele por los intereses de los agricultores.

Se carece de información relativa a los volúmenes consumidos por los regantes. La dota- ción de partida recogida en el Plan Hidrológico de la Cuenca Sur asciende a 6.996 m3/ha, sin

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 57 Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga) embargo existen muchas variaciones dependiendo de la acequia de que se trate. Se han encon- trado regantes que consumen 8 horas en una hectárea de cítricos con un módulo de 25 l/s y otros que, para la misma superficie consumen 38 horas con un módulo de 76 l/s.

En cuanto a la gestión de la red de riego, los vigilantes de la Confederación Hidrográfica del Sur tienen verdaderas dificultades para que se lleve a cabo el riego por turnos. Al no exis- tir una comunidad de regantes y un gestor que controle las peticiones y los turnos de riego, y pueda ampararse en el marco legal de la comunidad para que se respeten las normas, las tomas de agua no autorizadas son muy frecuentes.

Los agricultores se muestran reacios a formar una comunidad de regantes y hacerse cargo de la red hasta que Confederación no repare las conducciones. Por otra parte la Confederación Hidrográfica del Sur tiene problemas para financiar el mantenimiento de la red al no existir comunidad de regantes.

Quizás la más dramática de las consecuencias que todo este conjunto de factores ha teni- do sobre la zona regable, es que hoy día se cierne sobre la misma una corriente especulativa debida a la demanda de estos espacios para el turismo, al encontrarse muy cerca del ámbito de influencia de la Costa del Sol. Además la agricultura profesional no aparece como una activi- dad atractiva, ante la mayor amplitud de oportunidades provenientes de los cercanos núcleos turísticos. La reducida dimensión de las parcelas condiciona la viabilidad de las explotaciones. Ante estas perspectivas, se plantea como alternativa para obtener el máximo aprovechamiento de las infraestructuras hidráulicas de la zona regable, la reconversión a una gran zona residen- cial en el que uno de los atractivos sea la existencia de una huerta en la parcela.

Una consideración importante, en cuanto a las directrices que debería alumbrar la moder- nización de la zona regable, sería la simplificación de la red de canales y acequias, ya que la disposición actual es tan compleja y heterogénea que su gestión resulta imposible.

Otro de los puntos importantes de la posible modernización es aumentar la capacidad de regulación de la zona, así como tratar de maximizar la superficie susceptible de ser regada a presión. Estas dos cuestiones ayudarían a simplificar la gestión de la instalación. En este mismo sentido el acceso a instalaciones de desalación y la reutilización de aguas depuradas, mejora- ría, lógicamente, la disponibilidad de unos recursos más apropiados para regar.

Todos estas acciones no podrán ser aprovechadas si los múltiples intereses que cohabitan en la zona no convergen hacia beneficios comunes.

BIBLIOGRAFêA

“Las necesidades de agua de los cultivos”, J. Doorenbos y W. O. Pruitt (1977). Estudio FAO. Riego y Drenaje, n.¼ 24. “Calidad del agua para la agricultura”, R. S Ayers y D. W. Wescot (1985). Estudio FAO. Riego y Drenaje, n.¼ 29. “Efectos del agua sobre el rendimiento de los cultivos”, J. Doorenbos y A. H. Kassan (1979). Estudio FAO. Riego y Drenaje, n.¼ 33. “The use of saline waters for crop production”, J. D. Rhoades, A. Kandiah, A. M. Mashali (1993). FAO Irrigation & Drainage Paper, n.¼ 48.

58 PLAN NACIONAL DE REGADÍOS Evaluación de la Zona Regable del Valle del Guadalhorce (Málaga)

“Edafología para la agricultura y el medio ambiente”, J. Porta, M. López Acevedo, C. Roquero. Ediciones Mundi-Prensa. “El diagnóstico de suelos y plantas. Métodos de campo y laboratorio”, J. López Ritas, J. López Melida. Ediciones Mundi-Prensa. “El suelo y los fertilizantes”. José Luis Fuentes Yagüe. MAPA, 1999. Ediciones Mundi-Prensa “Fitotecnia. Bases y tecnologías de la producción agrícola”, Francisco J. Villalobos, Luciano Mateos, Francisco Orgaz, Elías Fereres. Ediciones Mundi-Prensa. “Citricultura”, M. Agustí. Ediciones Mundi-Prensa. “Técnicas de riego”, J. L. Fuentes Yagüe. Coedición MAPA-Mundi Prensa 1996. “El Riego. Fundamentos hidráulicos”, Losada Villasante, A. (1993). Ediciones Mundi-Prensa. “Caracterización agroclimática de la provincia de Málaga” de la Dirección General de Producción Agraria del MAPA.

PLAN NACIONAL DE REGADÍOS 59