http://dx.doi.org/10.12795/Ambitos.2007.i16.09 ÁMBITOS. Nº 16 - Año 2007 (pp. 151-186) El secuestro de El Jueves y las injurias periodísticas a la corona, un injustificable ataque a la libertad de expresión Fernando Ramos (Universidad de Vigo)
[email protected] Resumen Como lamentablemente subrayan los hechos, una de las limitaciones reales –llamativamente in- comprensibles en la sociedad del siglo XX– al ejercicio de la libertad de expresión es la superprotección penal sobre la figura del Rey y su familia, que viene a reforzar esa especie de componenda o pacto tácito, gracias al cual, aquí se airean todos los trapos sucios y extravagancias de las familias reinantes de Europa y se silencian las de la Casa de Borbón. La figura del jefe del Estado español disfruta, por parte de la mayoría los medios de comunicación de masas, de un tratamiento privilegiado, con respecto a otros monarcas constitucionales de Europa, a partir de la propia inmunidad que le otorga la Constitución por él proclamada –que no jurada–, y que se perfecciona por la inusual protección que suponen los artículos del 490 y 491 Código Penal, ya que sustraen al monarca de toda crítica aguda, resguardo que se hace extensivo a sus antepasados y sucesores. La redacción de estos preceptos, cuya aplicación real a los antepasados se considera inviable, ha dado lugar a la valoración negativa de la más rigurosa investigación histórica que reputa de absurdas tales disposiciones1. En la España del siglo XXI, el secuestro por orden judicial de la Audiencia Nacional (la misma que entiende de los delitos de terrorismo) de la revista de humor española El Jueves, en julio de 2007, y la posterior acusación de injurias a la Corona, por parte de la fiscalía, por una portada en la que aparecían el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, haciendo el amor con su esposa, la periodista divorciada Letizia Ortiz, no solamente provocó justamente la reacción contraria a la esperada.