Una obra excepcional que reúne en un solo volumen los cinco temas básicos del ajedrez, especialmente orientados para el jugador competitivo:

• Saber cómo enfocar y jugar las aper­ turas. • Formular un plan en cualquier posi­ ción. • Analizar sus componentes esencia­ les. • Llevar a cabo una combinación co­ rrecta. • Utilizar una técnica eficaz en el final.

Cada uno de estos cinco principales te­ mas está aquí repartido en cuatro lec­ ciones, constituyendo por tanto un curso completo en veinte lecciones. Así, la discusión sobre Táctica y combina­ aones presenta un enroque ameno y completo del tema; los elementos y principios en que se basa un correcto tratamiento de la apertura se ilustran, en tres variantes distintas, por medio de partidas; en Cómo analizar una posición se estudia la metodología necesaria para decidirse por una determinada se­ rie de jugadas, tras una evaluación de los correspondientes factores posicio­ nales; el final se trata metódicamente con ejemplos originales y recientes. Por último, en la lección complementaria, la 21 , que lleva por título Indicaciones y consejos prácticos para el juego de tor­ neo, se brindan las orientaciones funda­ mentales con vistas a un éxito efectivo «sobre el terreno».

El propósito de estas lecciones es pro­ curar al ajedrecista serio, de fuerza me­ diana, los elementos esenciales y los componentes de un arsenal básico para un juego bueno y sólido, y suministrar el bagaje necesario para todo buen ju­ gador «culto». AJEDREZ MAGISTRAL

D. KOPEC, G. CHANDLER, C. MORRISON, N. DA VIES, l. D. MULLEN

AJEDREZMAGISTRAL

1ESCAQUES EDICIONES MARTINEZ ROCA BARCELONA Título original: Master . A course in 21 Lessons

Traducción de J. M. López de Castro

© 1985, D. Kopec, G. Chandler, C. Morrison, N. Davies and l. D. Mullen © 1987, Ediciones Martínez Roca, S. A. Gran Via, 774, 7.0, 08013 Barcelona ISBN 84-270-1101-6 Depósito legal B. 2441-1987 Impreso por Diagrafic, S. A., Constitució, 19, 08014 Barcelona

Impreso en España - Printed in Spain AGRADECIMIENTOS

La idea de esta obra nació de nuestras conversaciones con W alter Munn, presidente de la Asociación Escocesa de Ajedrez (Scottisñ Chess Associa- tion ). Sus cinco coautores, sin excepción, son miembros de la Asociación de Maestros de Ajedrez de Edimburgo ( Chess Masters Association ), grupo formado para promover una competente enseñanza ajedrecística desti- nada ajugadores de todos los niveles por debajo del de «maestro». Una de las primeras tareas que se encomendaron al grupo fue la de preparar un conjunto de lecciones o material didáctico para uso de profesores y alumnos en Esco- cia. De aquel proyecto inicial ha salido el presente libro, tras una serie de im- portantes cambios. Damos aquí las gracias a Martín Richardson, antiguo director ejecutivo de la colección ajedrecística « Pergamon», por sus sugerencias y ayuda en la reali- zación de este trabajo. Nuestra gratitud se extiende también a las siguientes personas e instituciones: Alistair Girvan, presidente del Subcomité Pedagógi- co de la S.C.A.; Dr. Ken Stewart, secretario adjunto de la misma Asociación; Bill Wallace, Alee MacFarlane, Alee Taylor, Harry Leask, Morag Mullay, Prof. D. Michie, Club de Ajedrez de Edimburgo(Edinburgh Chess Club). Fi- nalmente, damos las gracias a los miembros del Centro de Investigaciones so- bre la Inteligencia Mecánica (Machine Intelligence Research), por habemos permitido utilizar sus instalaciones.

7

, Indice

Símbolos ...... 1 O

Introducción. Nuestro propósito y sugerencias metodológicas, por Danny Kopec, M. /...... 11

Lecciones 1-4. Táctica y combinaciones, por Geoff Chandler 15

Lecciones 5­8. Cómo analizar una posición, por Danny Kopec, M. /...... 54

Lecciones 9-12. Cómo formular un plan,por Chris Morrison 76

Lecciones 13-16. Principios e ideas de apertura,por Nigel Davies, M. /...... 98

Lecciones 17-20. Finales,por Jan D. Mullen 111

Ejercicios 1 (Lecciones 5-8) ...... 134

Ejercicios 11 (Lecciones 9-12) ...... 140

Ejercicios 111 (Lecciones 13-16) ...... 145

Ejercicios IV (Lecciones 17--20) ...... 150

Lección 21. Indicaciones y consejos prácticos para el juego de torneo, por Jan D. Mullen y otros ...... 156

Solución de los ejercicios (lecciones 1-4) ...... 162

Glosario ...... 165

9 SÍMBOLOS

+ jaque +­ ventaja decisiva de las blancas ­+ ventaja decisiva de las negras igualdad 0-0 enroque corto (flanco de rey) 0-0-0 enroque largo (flanco de dama) buena jugada jugada excelente ?" mala jugada ?? error craso !? jugada interesante (merece atención); invita a complicaciones ?! jugada dudosa mate 1-0 las blancas ganan 0-1 las negras ganan tablas

El ejemplo siguiente, que ofrecemos en los dos sistemas de notación, está constituido por una partida de sólo 9 movimientos. Se trata de una Apertura Española (Variante del Cambio) mal jugada. Notación algebraica Notación descriptiva l. e4 e5 l. P4R P4R 2. Cf3 Cc6 2. C3AR C3AD 3. Ab5 a6 3. A5C P3TD 4. AXc6 d X c6 4. A XC PD X A 5. 0-0 Ag4 5. 0-0 A5CR 6. h3 h5 6. P3TR P4TR 7. h X g4? h X g4 7. PX A? P X P 8. Ch2 Dh4-+ 8. C2T D5T 9. f3 g31 Las negras están ganando 0-1 9. P3AR P6CI Las blancas abandonan.

10 INTRODUCCIÓN NUESTRO PROPÓSITO Y SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

DANNY KOPEC, M. l.

En las lecciones que siguen ofrecemos al lector una serie de informaciones directa o indirectamente pertinentes a toda partida de ajedrez. Saber cómo en- focar y jugar las aperturas, formular un plan en tal o cual posición, analizar sus componentes esenciales, llevar a cabo una combinación correcta y, por últi- mo, utilizar una técnica eficaz en el final para ganar, todo ello forma parte inte- grante del bagaje ajedrecístico de cualquier buen jugador. Ahora bien, a lo largo de los siglos se han escrito millares de libros sobre el juego de ajedrez. ¿Qué necesidad hay de otro más, en especial cuando ninguno de los temas tra- tados es particularmente original? Creemos que la presente obra es única en su género, al reunir en un solo vo- lumen cinco temas básicos de ajedrez y presentarlos en una forma especial- mente orientada al jugador de club (ELO 1450-1750). Cada uno de estos cin- co principales temas aparece repartido en cuatro lecciones, constituyendo así, de hecho, un curso completo de 20 lecciones destinadas al estudiante serio cuyo objetivo es llegar a convertirse en buen jugador. La «escena» que lleva a una animada discusión sobre «Táctica y combinaciones» representa un enfo- que tan ameno como completo del tema. Los elementos y principios en que se basa un correcto tratamiento de la apertura se ilustran, en tres variantes distin- tas, por medio de partidas. En «Cómo analizar una posición» consideramos la metodología necesaria para decidirse por una determinada serie de jugadas, tras una evaluación de los correspondientes factores posicionales. El final y sus aspectos más orientados al conocimiento teórico" se tratan metódicamen- te en las lecciones 1 7-20. Por Jo general, los ejemplos aducidos son originales y recientes.

* Es importante disponer de datos específicos sobre los aspectos y objetivos teóricos de cada uno de los finales tratados. No basta el cálculo por si solo, mientras que un poco de teoría puede llevar muy lejos.

11 Todos los libros de ajedrez que he leído tienen en común el enfocar o ilus- trar la enseñanza mediante ejemplos -combinaciones en una posición deter- minada o partidas completas-, y en este sentido nuestra obra no es diferente. Mas los buenos libros cuyas ilustraciones quedan mejor grabadas en la memo- ria son aquellos que han sabido poner buenas «etiquetas» a los buenos ejem- plos. Así, «La embriaguez del éxito», encabezamiento de una de las secciones del libro de Kotov Piense como un gran maestro, dice mucho en muy pocas pa- labras y se explica de por sí; da cuenta del derrumbamiento de una vana e igno- rante seguridad en el propio juego mejor que muchas descripciones detalladas. En el mismo caso se encuentra la terminología de Kmoch en E/poder de los peones en ajedrez, cuando habla del «despeje-tapón» (The Sweeper-Sealer- Twist);" cada término de esta expresión tiene un sentido preciso con vistas a la memorización. Otro tanto hemos querido hacer aquí nosotros al utilizar defi- ciones bien escogidas y concisas, así como ejemplos de muchos términos y conceptos ajedrecísticos más o menos conocidos. Se estima que un maestro de ajedrez es capaz de almacenar en su memoria unos 50.000 modelos de posición. Nadie hasta la fecha ha intentado averiguar en qué consisten exactamente tales «modelos», quizá por lo inadecuado de nuestro saber actual sobre la cognición humana en lo referente a percepción, memoria y reconocimiento de pautas o «tipos». ¡No hay por qué preocuparse! Eso está bien lejos del objetivo que aquí perseguimos, aun cuando pueda un día llegar a ser factible a medida que vaya progresando el estudio de la inteligencia artificial. Nuestro propósito es procurarle al estudiante serio de ajedrez, de fuerza mediana, los elementos esenciales, los componentes del arsenal básico para un juego bueno y sólido. Con estos fines corre parejas la intención de suministrar, en un libro de aproximadamente 16 5 páginas, el bagaje que juzgamos necesa- rio para todo buen jugador «culto». Durante el desarrollo de su habilidad ajedrecística, muchos jugadores se sorprenden a sí mismos con lagunas y hasta una clara ignorancia de esta o aquella fase de la partida. Para la mayoría de los ajedrecistas de fuerza inferior a la de maestro, la fase más débil suele ser el final. Con todo, no pocos jugado- res se quejan también de su incapacidad para hallar el plan apropiado a lo que evalúan como una buena posición, y todavía son más numerosos los que se sienten muy incómodos cuando la apertura no discurre por caminos bien cono- cidos y «teóricos», que ellos han estudiado o memorizado. Tal es, obviamen- te, la clara explicación y justificación de cada una de las cinco principales sec- ciones de este libro. Todas ocupan su lugar lógico, y esperamos que la presen- tación del material les parezca a los lectores fácil de entender y generalizar, a diferencia, por ejemplo, del típico libro sobre una específica variante de apertu- ra, que tiende a abrumar al lector hasta el punto de resultarle contraprodu- cente. He aquí, pues, la cuestión clave: A partir del material presentado ¿será ca- paz el estudiante de encontrar, por inducción, jugadas originales y correctas en las posiciones que surjan durante sus partidas? Esto significa que, si un motivo

.. Movimiento del peón que «despeja» (sweep = «barrer» o «despejar barrien- do») una casilla o puesto avanzado en el propio campo, «tapona» (seal= «sellar» o «taponar») otra en el campo contrario y provoca un cambio radical, repentino y posiblemente inesperado en la estructura de peones.

12 se aplica a cierta posición con definidas características y a otras treinta posi- ciones con idénticos rasgos, tal vez se aplique también (modificado o no) a to- das las posiciones del mismo tipo. En otros empeños intelectuales, este proce- so podría igualmente llamarse generalización; pero ello no basta en ajedrez, donde hay que estar siempre alerta para reconocer las cualidades o caracterís- ticas únicas de cada posición y sus requerimientos propios. El hallazgo de un plan adecuado, como doblar torres en una columna abierta, es sólo una peque- ña parte de la completa y correcta conducción de una partida de ajedrez, que puede exigir toda una secuencia de buenos planes. El enfoque inductivo es dis- tinto y diametralmente opuesto al que también ofrece ejemplos (la ti pica mono- grafía de una apertura, etc.), pero requiere que el lector desarrolle sus propias ideas por «deducción» (procediendo hacia atrás) a partir de los mismos. La lección complementaria, que lleva por titulo «Indicaciones y consejos prácticos para el juego de torneo», pretende brindar unas cuantas orientacio- nes prácticas con vistas a un éxito efectivo «sobre el terreno». Nunca se insisti- rá lo bastante en la importancia deformular preguntas (las pertinentes, espe- rémoslo) y aprender de las propias derrotas. Cabe aquí todavía una breve advertencia. El ajedrez es unjuego arduo. No hay en él soluciones fáciles. Exige una buena dosis de trabajo duro, perseve- rancia y determinación, sin que ello garantice la excelencia o el éxito. Esto se debe a su carácter único, por ser a la vez ciencia, deporte y arte. No basta un mero conocimiento del modo de proceder, ni la puesta en práctica de lo que se sabe, ni el simple hallazgo de jugadas con atractivo estético o artístico. Cual- quiera de estas facetas, aisladamente considerada, puede llevar a un deprimen- te fracaso. Al estudiante que recorra con cuidado nuestras cinco secciones principales, las asimile bien y las complete con la panoplia de «Ejercicios» y de «Indicaciones y consejos prácticos para el juego de torneo», ni siquiera pode- mos prometerle nada, por desgracia, en cuanto a resultados. No existe ningún sustantivo de la experiencia de los factores dinámicos del ajedrez adquirida «sobre el tablero». Podrá uno saberlo todo sobre las ideas y principios que rigen la apertura, sobre táctica y combinaciones, análisis, plani- ficación y hasta finales, y aun así, en el momento de hacer la mejor jugada ( o una buena), no la hará. Aquí es donde la comprensión se distingue de la información o «conoci- mientos». La experiencia puede en esto desempeñar un gran papel. Lo demás depende de ti, lector.

13

Lecciones 1­4 TÁCTICA Y COMBINACIONES GEOFF CHANDLER

El torneo de fin de semana quila y se acabó: no puede evitar el mate. Él mismo me Acto 1 lo ha enseñado después de la partida.» ESCENA: La sala de análisis duran- te un torneo de qjedrez. Los jugado- JuAN: «Parece convincente. Pero res, sentados, examinan sus parti- ¿qué has hecho en defuri- das. PEDRO, solo ante un tablero y tiva?» con la mirada perdida, es la viva imagen de la desolación. Entra JuAN PEDRO: «iHe perdido!» y se sienta frente a él.

JuAN: «iHola, Pedro! ¿Qué tal te Telón ha ido?» Esta pequeña escena se repite una (PEDRO levanta la vista y empieza a y otra vez en Jigas y torneos al acabar- mover las piezas de un lado para se las partidas. El acto podía haberse otro.) prolongado, con Juan preguntándole a Pedro por qué babia jugado tan mal, PEDRO: «En esta posición podía ha- cómo no babia visto esto o aquello, ber ganado una pieza si hu- pese a llevar 15 años participando en biera jugado esto y esto.» campeonatos. Y con Pedro respon- diéndole con las clásicas disculpas: (PEDRO sigue moviendo las piezas.) tenia demasiado trabajo, se encontra- ba enfermo, babia dormido mal, el PEDRO: « ... y aquí tenía un ataque de tráfico le babia puesto nervioso o ... mate. Podía haber sacrifica- [le había atacado un enjambre de abe- do el caballo en g7 y él lo te­ jas! nía que tomar so pena de A Pedro no le faltarán nunca ex- perder una torre. Luego yo cusas por haber perdido una partida, hago esta bonita jugada tran- en vez de admitir que:

15 a) no entra en sus planes emprender diantes, definiré los términos «tácti- un ataque con sacrificio a menos ca» y «combinación». de contar con un 110% de proba- bilidades de éxito; b) le encanta, sí, ganarle piezas a su T•etica adversario, pero jamás intenta pro- Llámase así la lucha cuerpo a fundizar en las posiciones que re- cuerpo que tiene lugar sobre el table- quieren jugadas sutiles. ro cuando las piezas de ambos ban- dos entran en contacto directo unas con otras, por ejemplo atacando y de- LECCIÓN 1 fendiéndose. En esencia, una jugada táctica entraña una amenaza o serie Estas lecciones van destinadas a de amenazas a las que el adversario todos los «Pedros» que frecuentan ha de responder inmediatamente. De las salas de torneo. ordinario se trata de una secuencia Antes de empezar a poner gotas forzada, por lo que el número de ré- de veneno a las flechas de los estu- plicas posibles suele ser limitado.

Tabla l. «Árbol táctico» con una lista de motivos tácticos en las combinaciones

Ganancia de Ataque de mate material Posicional De tablas

Tipos de mate Ganancia de una Creación de un Tablas por pieza dejada en peón pasado ahogado Mate ahogado prise (sin defensa) Puesto avanzado Jaque perpetuo Mate del Amenaza del caballo «pasillo» inadvertida Reducción a Torre(s) en finales teóricos de Persecución «Horquilla» de séptima tablas, v. g. dos del rey caballo caballos y rey Liquidación con contra rey, alfil Sacrificio clásico «Pinchos» y otras vistas a un final malo y peón de del alfil «horquillas» ganado torre, etc.

Jaque doble y a Clavadas Destrucción de la descubierta la estructura de Pieza peones Doble sacrificio sobrecargada de torre Control del Pieza centro Doble sacrificio «desesperada» de alfil Obtención del par Coronaciones o de alfiles Ataque a un promociones de «punto flaco» peón Cambio oportuno ( cualquier casilla de damas guardada sólo por Ataque a la el rey) descubierta

16 Combinaci6n nancia de material o combinación de mate. La combinación es una serie de Las combinaciones de tablas ha- jugadas tácticas que se hacen para blan por sí mismas y le brindan al ju- obtener una ventaja ( o para dismi- gador táctico la posibilidad de salvar- nuir o neutralizar una desventaja). El se «por pelos» en posiciones perdi- número de movimientos es muy va- das, anulando la partida. riable: podrán ser dos, cinco o quin- ce ... Hay cuatro principales tipos de Términos tácticos combinación: La mayoría de los términos tácti- l. Ataque de mate. cos se explican por sí solos, v. g. obs- 2. Combinación para ganar ma- trucción, despeje de líneas, despeje terial. de casillas, atracción, etc. En el Dia- 3. Combinación posicional. grama 1 las blancas utilizan estos 4. Combinación de tablas. cuatro temas para lograr el mate.

l. Td4 En cada una de estas clasificacio- nes existen muchos «trucos del ofi- La torre se sacrifica para obstruir cio», que constituyen el grueso del ar- la defensa negra de la casilla h4. senal de todo ajedrecista. Para ayu- dar al estudiante, le ofrecemos aquí, en forma de tabla, un «árbol táctico» con una lista de los principales moti- 8 1 vos tácticos que se discutirán a conti- 7 nuación. Cualquier buena jugada de ajedrez entra en una de estas tres ca- 6 tegorías: 5

l. Táctica (definida más arriba). 2. Estratégica ( despliegue de las propias fuerzas, parte de un plan de conjunto, maniobra, etcétera). 3. Forzada(huidaocoberturade a b e d e g h un jaque, respuesta a una cap- tura con otra, etc.). l. AXd4 2. A X e6+ Es de notar que las combinacio- nes de mate y las de ganancia de ma- Ahora el alfil despeja la columna terial están estrechamente ligadas y para uso de la torre y la dama. que las ideas utilizadas en una combi- nación para ganar material pueden 2. AX e6 servir (y a menudo sirven) para dar 3. Th8+ mate al rey enemigo. Las combinaciones posicionales La segunda torre se entrega para se juegan para ampliar el radio de ac- despejar la casilla hl que ha de ser ción de las piezas propias, preparan- ocupada por la dama, y también para do así el terreno para una futura ga- atraer al rey negro a h8, lo que permi-

17 te a las blancas ganar un tiempo vi- Ahora ponemos más piezas en el tal. tablero y nos situamos unas pocas ju- gadas antes. 3 ..•. RXh8 4. Dhl+ Rg8 8 3 Nótese que, si las blancas no hu- bieran jugado previamente l. Td4, 7 ahora el negro podría defenderse me- 6 diante 4 .... , Dh4. 5 S. Dh7 mate 4

Ataque de mate

Mates tipicos y procesos mentales abe de gh «Una profunda comprensión de las posiciones típicas de mate Como el estudiante ha visto ya el hace que las más complicadas mate típico con dama y caballo, no le combinaciones de sacrificio que a llevará mucho tiempo elaborar la ellas conducen no sólo no parez- combinación correspondiente: can difíciles, sino aun se den por supuestas» (Tarrasch). l. Tc61

Así como un cocinero puede ima- Esto impide que la dama negra ginar la versión acabada de una comi- siga protegiendo al caballo de f6, a la da que está preparando, así también vez que despeja la diagonal bl-h7. el ajedrecista debe visualizar, antes de iniciar un ataque, la posición final l. d X c6 de mate o el mate típico que aparece- 2. C X ffi+ Rh8 rá en el tablero como resultado de su 3. D X h7 mate. ofensiva. Veamos, para empezar, un tipo sencillo y común de mate con Mirando así las cosas, el estu- dama y caballo. diante podrá apreciar lo paradójico de las combinaciones de mate, cuya idea surge a menudo ... idando mar- 8 2 cha atrás! En primer lugar, conocíamos un 7 mate típico y pudimos visualizarlo en 6 la posición dada. Sólo el caballo de f6 lo impedía. Por ello nos fijamos en 5 este caballo, encontramos una mane- 4 ra de quitarlo de en medio, bloquean- do su pieza defensora, y ya no nos 3 quedaba sino asestar el golpe final. 2 Pese a la sencillez de este ejem- plo, no cabe duda que hasta las más difíciles combinaciones de mate pue- a d e g h den dividirse en componentes sim-

18 ples. La analogía con la cocina viene Al estudiante le es posible, lo re- aquí a cuento. Vemos primero en petimos, desglosar el proceso mental nuestra mente el pastel que quere- del que brota la combinación. El ju- m<>s confeccionar ( el mate típico), gador experimentado resolverá pogi- poseemos los ingredientes ( dama y ciones similares casi sin pensarlo, ya caballo) y la receta ( el orden correc- que tales procesos han quedado fijos to de jugadas). en su memoria y se han convertido El diagrama que sigue nos mues- para él en una segunda naturaleza. tra otro mate típico, con torre y caba- «La dama podría tomar el peón h, llo esta vez. luego la torre iría a esa columna y da- ría jaque, sin que nada se le inter- ponga: [es mate!» Vista así la cosa, 8 4 resulta tan fácil como... hacer un pastel.

Modelos de mate

(Véanse los diagramas de la página siguiente)

o b e d e g h El estudiante observará que, en to- dos los casos, un alfil o una torre pue- De nuevo añadimos unas cuantas den ser sustituidos por la dama. La piezas y damos marcha atrás. mayoría de las veces en que se em- plean alfil y torre para dar mate, la posición de ambas piezas o de una de 8 s ellas no tiene por qué ser exactamen- 7 te la misma que aparece aquí. En el Diagrama S el mate se fuer- 6 za tras l. ffí. El Diagrama W repre- 5 senta un mate que se da típicamente en el enroque largo; la oportunidad de 4 jugarlo no es infrecuente, ni mucho 3 menos. Los Diagramas X, Y y Z son ma- 2 tes típicos del fmal de partida, con los que el estudiante ha de familiarizarse bien; por supuesto, no se puede for- zar el mate del Diagrama Z. El estu- diante reproducirá en el tablero las El estudiante, puesto ya sobre la posiciones dadas, acordándose de ir pista, no tendrá dificultad en hallar la intercambiando el alfil y la torre con combinación ganadora. la dama, pues esta última es la que a menudo propina el golpe mortal. Con l. Ce7+ Rb8 estas posiciones grabadas en la men- 2. D X b7+ R X b7 te, es mucho más sencillo descubrir y 3. n1 mate. calcular un ataque de mate.

19 A 8 e D E

F G H J

~ K L M N o ­~

p Q R s T

u V w X y

20 LECCIÓN 2. 2. De8+ T X d8 ATAQUES DE MATE 3. en mate. Ejemplos prácticos Sacrificio clásico del alfil Algunos de los ejemplos que ofre- cemos provienen de mis propias par- La oportunidad de realizar este tidas o de encuentros entre jugadores sacrificio se da con relativa frecuen- de fuerza media. Ello obedece a dos cia entre jugadores poco experimen- razones: tados. El ataque se dirige aquí contra el enroque corto privado de un caba- 1. Tales partidas tienen lugar en- llo defensor en f6. Las blancas sacri- tre ajedrecistas del mismo ni- fican el alfil en h7 y luego dan jaque vel que el de aquellos a quie- en g5 con el caballo. Esto despeja la nes se dirige este libro, y en diagonal dl-h5 para que la dama pue- ellas no siempre se han hecho da dar el golpe de gracia. las mejores jugadas de defen- sa. Esto puede resultar muy instructivo. 7 2. Reproducir todas las joyas clá- sicas del pasado podría asus- tar al estudiante, llevándole a pensar que sólo los maestros son capaces de producir esas combinaciones.

Mate ahogado

Todo estudiante debe conocer bien o b d e g h este mate, heredado de Philidor.

6 Posición típica para el clásico sa- crificio de alfil. Aconsejamos al lec- tor que estudie el tratamiento del ata- que contra las tres posibles defensas.

J. A X h7+, R X h7; 2. Cg5+

(a) 2. Rg8 3. Dh5 Te8 4. D X r7+ Rh8 5. DhS+ Rg8 6. Dh7+ Rf8 o b e d e g h 7. Dh8+ Re7 Aitkens-Jacobs 1915 8. D X g7 mate.

Las blancas ganan así: (b) 2. Rh6 l. Cd6+ Rd8 3. Dg4 Th8

21 4. C X e6+ Rh7 l. Ae2 S. D X g7 mate. Ofreciendo a las negras un cebo (e) en el que pican alegremente. 2•... Rg6 3. h4 Th8 l. ... e X f3? 4. hS+ TX hS 2. e X b7 A X b7 S. Dd3+ rs 3. AbS jaque doble y mate. 6. e X ffi+ R X ffi 7. Df3+ Re7 8. Df7+ Rd6 Jaque a la descubierta 9. D X hS y las blancas ganan. Es también un arma potente. La posición del Diagrama 9 surgió de (el) una variante poco usual de la Apertu- 3• ... CdX e5 ra Española. 4. d x es C X eS S. hS+ Rf6 8 9 6. Ch7+ Re7 7. Aa3+ 7 Las blancas ganan. 6 El estudiante deseoso de profun- 5 dizar en el sacrificio clásico del alfil, lo encontrará examinado con todo detalle en el libro de V. Vukovié The Art of Attack in Chess, de la serie «Pergamon».

Jaque doble o b e d e g h

La fuerza de un jaque doble es a El titular de las piezas blancas menudo suficiente para ganar. Resi- ( que jugaba en un torneo de poca ca- de en el hecho de que obliga al rey tegoría, Grangemouth 1980) capturó enemigo a moverse. He aquí un diver- el caballo de c3 y, más adelante, sa- tido ejemplo tomado de una sesión de lió bien librado con tablas. Si hubie- simultáneas jugadas por Nimzovich, ra tenido mayor fe en los jaques a la descubierta disponibles, habría con- 8 8 tinuado: 7 l. C X c6+ Ae7 6 2. C X e7 C X di 3. Cg6+! De7 (forzada) 5 4. C X e7 RfB 4 S. C X c8 y las blancas que· dan con una pieza de más. 3 2 Mate del «pasillo»

a b e d e e;¡ h A todo el mundo le han dado algu-

22 na vez este mate en su primera fila. 3. Aa3+ Rg8 iYo mismo lo recibí en cierta oca- sión, y a lajugada siguiente, después El rey negro es empujado detrás de pasarme 1 O minutos reflexionan- de sus peones. do en una posición cómoda! El primer ejemplo viene de una 4. Tc8+ AXc8 liga entre escolares. Estamos a pun- to de presenciar un error muy co- Las blancas explotan la sobrecar- mún: jugar lo que salta a la vista. ga de una pieza enemiga, desviándo- la de la protección de e8.

8 10 5. Te8 mate. 7 8 11 6 5 4 5 4 3 2 abe de gh

abe de gh Las blancas continuaron 1. T X e5 y depusieron las armas tras l. ... , Te X e5, ya que lo que pretendían, 2. La combinación es impecable. D X f7 +, es ahora ilegal (la dama ¿Cómo hará el estudiante para rema- está clavada). Tenían que haber ju- tar así una partida? Sólo podemos re- gado: comendarle que mantenga los ojos bien abiertos y adquiera el hábito de l. D X n+ e X n examinar, como cosa corriente, to­ 2. T X e8 mate. das las capturas y secuencias for- zadas. El ejemplo siguiente es de Vladi- mir Vukovié. Procederemos paso a Doble sacrificio de torre paso, puesto que contiene varios mo- tivos tácticos. (Véase diagrama 11.) La consabida batalla ajedrecísti- ca entre material y desarrollo tiene vi- l. D X f8+ R X f8 sos de durar eternamente. El doble sacrificio de torre ( con el que el Las blancas debilitan la última atacante ofrece el jugoso cebo de sus fila. dos torres para ganar tiempo decisi- vo mientras el adversario las captu- 2. Cd7+ AX d7 ra) habla muy alto a favor del desa- rrollo. Ahora despejan para sí mismas la Pocos ejemplos pueden situarse a columna e y fuerzan la apertura de la la altura de la imaginación de Jac- columna c. ques Mieses, que se «saca de la man-

23 ga» un doble sacrificio de torre en la ciones previas, mencionadas porTar- posición del Diagrama 12. takover, para que una combinación de este género sea correcta: 12 «El rey atacado debe estar ex- puesto y sus piezas poco disponi- bles para la defensa. La torre del atacante ha de perseguir un doble objetivo: impedir que el rey ene- migo huya al otro flanco y tomar parte en el asalto final sin pérdida de tiempo.»

He aquí un ejemplo relativamen- te reciente.

o b e d e f g h 13 Craddock-Mieses

l. Tb81 5 Tras esta jugada aparentemente anodina, las blancas caen en una dia- 4 bólica red: 3 2. Ce4 Ac5 2 3. C X f6+ D X f6 4. A X c6+ b X c6 o b e d e g h 5. D X b8+

Parece, en efecto, como si l. ... , Miles-Browne, Lucerna (ol.) 1982 Tb8 hubiera sido un grave error. Miles remató así la partida: 6 .... DB 7. Rdl l. A X h7+! R X h7 2. DhS+I Rg8 Única. 3. AXg71 RXg7

7. DXe2+ Si 3 .... , f6, sigue 4. Dh8+, Rf7; 5. 8. Rc2 D Xc4+ A X f8 amenazando 6. Dh7+. 9. Rbl Dd3 mate. 4. Dg5+ Rb8 5. Df6+ Rg8 Doble sacrificio de alfll 6. Tc41 (l-0)

Se trata de algo bastante infre- De hecho, los dos alfiles se utili- cuente en la partida real, pero su me- zan como carne de cañón para abrir canismo es digno de estudio y puede brecha en la fortaleza del rey contra- aplicarse a otros muchos sacrificios rio y permitir así la penetración de la típicos de ataque. He aquí las condi- artillería pesada (dama y torre) para

24 dar un típico mate. La falta de defen- Por esta razón los jugadores débi- sores en el flanco de rey constituye la les desaprovechan no pocas veces la base de éste y otros asaltos violen- oportunidad que se les presenta de tos, incluido el del ejemplo siguiente. dar caza al monarca enemigo, al fal- tarles la audacia necesaria para sacri- ficar material si no han podido anali- Ropajes reales zar completamente la posición. Un jugador más fuerte no se molestará Las blancas tienen dama, torre, siempre en analizar todas las posi- alfiles y caballo a «tiro de piedra» del bles variantes, pues le basta con sa- rey negro. Con semejante fuerza de ber que un rey que sale «de paseo», ataque pueden permitirse el lujo de exponiéndose al fuego abierto de las sacrificar un par de piezas y disponer tropas enemigas, raramente sobre- todavía de suficiente ventaja de mate- vive. rial en el ala de rey. El remate es tan directo como brutal:

14 15

a b e d e g h a b e d e g h Shestoparov-Serzhanov, URSS 1955 Mullen-Weedon, Edimburgo 1980 l. T X dSI A X as 2. A X h71 R X h7 3. Cffi+ con mate inevitable. 1. en R x rt 2. D X h7+ Rffi (3 .... , g X f6; 4. DhS+, Rg7; 5. 3. Ad4+ RgS Dh6+, Rg8; 6. A X f6.) Hasta aquí había llegado el cálcu- lo de las blancas. Ahora emplearon Persecución del rey 5 minutos para dar con la continua- ción decisiva: Aquí el rey es invitado o forzado a salir a campo descubierto, donde se le 4. g3 da mate. Muy a menudo es imposi- ble calcular hasta el fin una combina- Las negras no pueden parar la ción de esta clase, y el atacante ha de amenaza 5. Dh4 seguido de 6. Df4 confiar en su «instinto» para prever el mate, sino a costa de ruinosas pér- desenlace. didas.

25 Combinaciones contra 8. DXdB Ab4+ el <

Este concepto no es enteramente Las posibilidades de ambos ban- nuevo en estrategia ajedrecística, ya dos son aproximadamente iguales, que todos los jugadores lo reconoce- aunque nadie parece estar muy segu- rán si les digo que n es el «punto fla- ro de esta posición. co» de las negras al principio de la La oportunidad de jugar combi- partida. naciones contra n ( o f2, si las blan- En la posición característica del cas se descuidan) se da con mayor enroque corto, la casilla g7 está pro- frecuencia en las partidas de aficiona- tegida sólo por el rey, por lo que es ahí dos. Las lecciones introductorias de donde las negras se muestran más dé- este manual, unidas a la experiencia biles. del propio jugador, debieran bastar para un conocimiento de las condi- ciones previas, ya que la mayoría de las combinaciones contra un rey no enrocado figuran como notorias cela- das en los libros de aperturas. Daré aquí dos ejemplos en posiciones me- nos familiares. El primero es lo que «habría podi­ do pasar» entre dos jugadores famo- sos por sus fulminantes ataques.

Alekhine-M, arshall

l. d4 crs 2. c4 e6 3. Cf3 Ce4 4. Cfdl Ab4 • = punto flaco «Celada típica de Marshall» Las combinaciones contra n son (Alekhine). muy raras en las partidas entre maes- tros, pero existe una línea del Gambi- Alekhine continuó 5. Dc2 y ganó to Danés donde las negras inducen a más tarde la partida convincentemen- su adversario a que las ataque en ese te. Si hubiera escogido la jugada «de punto, con la intención paradójica de café» 5. a3?, que parece natural, se aminorar su fuerza ofensiva: habría encontrado súbitamente per- dido tras 5 .... , Df6. l. e4 e5 La casilla n puede constituir tam- 2. d4 eX d4 bién un buen blanco con el rey enro- 3. c3 d X c3 cado, pese a su aparente seguridad. 4. Ac4 e X bl He aquí un típico «rayo caído del cie- 5. A X bl d5 lo» que podría igualmente catalogar- 6. A X d5 Cf6 se entre las combinaciones de mate 7. A X n+ axn en la última fila (mate del «pasillo»).

26 McNab-Mullen sas, los reyes enrocados suelen gozar de vida más larga que los que se que- dan en el centro; g7 es más difícil de 8 atacar que f7. 7 Una acumulación de tropas con- tra g7 es con frecuencia el principio 6 del fin. 5 4 8 17

2 6 5 a d e g 4 3 l. Ag4?

Sin darse cuenta de o e 2. O X f7+1 Capablanca-Corio Y las negras, aún no repuestas del susto, abandonaron. El caballo blanco es un valiosísi- mo elemento en f5, y un simple re- cuento de las fuerzas atacantes y de- El «punto flaco» en g7 fensoras próximas al rey negro per- mite vislumbrar la catástrofe que se Con jugadas naturales de desa- avecina. rrollo, el ajedrecista puede bastante fácilmente dirigir sus armas contra l. Ah6t Ce6 los puntos flacos f7 y g7. 2. AXg7 Cf4 El verdadero punto flaco de una posición enrocada es g7 ( o g2). Sin A 2 .... , C X g7 seguirla 3. Dg4, embargo, no es tan sencillo para las f6; 4. Ch6+ ganando la dama. blancas acumular fuerzas contra esa casilla, y en general tienen que em- 3. A X e5 Cg6 plear más tiempo en coordinar sus 4. Ch6 mate. piezas si quieren atacarla. En algunas variantes de la línea Una advertencia: lno se pierda principal de la Apertura Española no tiempo de reloj buscando mates que es raro ver al caballo de dama blanco no existen! No basta con quererlo saltando por todo el tablero para al- para que una posición determinada canzar la casilla f5 y, desde allí, «vi- encierre una combinación. El estu- gilar» el punto g7; por ejemplo, Cbl- diante debe ejercitarse en ataques tí­ d2-e3/g3-f5. Sólo el alfil de dama es picos de mate y sacrificios combinati- capaz de apuntar directamente a g7 vos para despertar en si mismo el desarrollándose de modo normal ( en «instinto ajedrecístico». Así empeza- fianchetto o, en ciertos casos, me- rá pronto a reconocer los tipos de po­ diante Ah6). Por esto, entre otras co- sición que contienen las semillas de

27 tales combinaciones. Entonces le será servir de estimulo al estudiante, le di- también más fácil jugar partidas de remos que la habilidad táctica se me- ataque y encontrar las casillas más jora considerablemente con el estu- agresivas para sus piezas. dio. Citemos de nuevo a Réti: ¡Una combinación de mate es de ordinario la más sencilla de jugar, «Es un error creer que combi- comparada con las otras tres princi- nar depende únicamente del talen- pales categorías! Hasta el más sim- to y no puede adquirirse. Los mis- ple de los ordenadores puede produ- mos elementos, como ataques do- cir un dificil mate en seis jugadas si bles, clavadas, obstrucciones, etc., toda la secuencia de movimientos es se repiten una y otra vez en aso- forzada. Con el jaque mate se acaba ciaciones más o menos complica- la partida. El estudiante no necesita ir das. Cuanto más los ve uno, más más allá en sus cálculos ( aunque qui- fáci) le resulta concebir y llevar a zá tenga que anticipar alguna trampa cabo esas combinaciones.» de su adversario). Pero al jugar una combinación de ganancia de material, posicional o de tablas, ha de ser ca- paz de evaluar correctamente la posi- Posiciones prácticas ción que surgirá después. En todas las posiciones que si- «El conocimiento de tas com- guen (Diagramas 18-29), el bando a binaciones es la base del juego po- quien toca jugar tiene un mate forza- sicional. Esta regla se ha manteni- do. Algunas soluciones son un poco do firme a lo largo de la historia largas, Jo que ha de convencer al estu- del ajedrez, y siempre será poco diante de que la dificultad de una cuanto hagamos por inculcársela combinación no tiene gran cosa que al joven jugador» (Réti). ver con el número de jugadas de que consta. Hallar la mejor jugada en una Llamarse a sí mismo «jugador po- posición compleja puede llegar a ser sicional» y evitar como la peste las si- casi un imposible aun para el más bri- tuaciones tácticas por miedo a no te- llante de los maestros, pero descu- ner suficiente habilidad para afron- brir un mate forzado en nueve juga- tarlas es puro engaño. Si ello puede das resulta relativamente fácil si se

18 19

o b e d e g h o b e d e g h (a) Blancas 2 (b) Blancas 2 (a) Blancas 2 (b) Blancas 3

28 20 21

a b e d e f g h Blancas 3 Blancas 3

22 23

6 5 4 3 2

e d e f g h a b e d e f o h Blancas 4 Blancas 5

25 8 24 8 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2

e d e f g h a b e d e f g h Blancas 5 Blancas S

29 27

6 5 4 3 2

o f g h abcdetoh Blancas 6 Blancas 6

l8 29

5 4 3 2

o b e d e f g h abcdefgh Blancas 5 Negras 9 conocen los temas típicos y se posee 18b. 1. Th8+, R X h8; 2. Dh7 mate. la voluntad de calcular. 19a. l. D X c6+, b X c6; 2. Aa6 Algunas de estas posiciones es- mate. tán tomadas del excelente libro de l 9b. l. Tf8+, C X f'8; 2. Affi+, Rg8; Locock (ya hace mucho agotado) 3. Ch6 mate. Imagination in Chess. Locock opi- 20. l. Th7+, R X h7; 2. crs­, Rh6; naba que Ja imaginación en ajedrez 3. Th7 mate. no es un talento innato, sino que pue- 21. l. Ce7+, T X e7; 2, Df'8+, R X f8; 3. Th8 mate. de enseñarse, y probaba su tesis pte- sentando a sus alumnos posiciones 22. 1. crs+, g X f6; 2. Df'8+, R X f'8; 3. Ah6+. Iu8: 4. Te8 mate. como éstas. 23. l. T )( g7+, R X g7; 2. Dg5+, Rb8; 3. Df6+, Rg8; 4. Tgl+, Dg4; 5. T X g4 mate. Soluciones 24. l. cs+, e X f6; 2, A X h7+, Rh8; 3. Ag6+, Rg8; 4. Dh7+, 18a. l. D X a7+, D X a7; 2. ex c1 Rf'8; 5. D X rt mate. mate. 25. l. Tf'8+, D X f'8; 2. Th2+, Rg8;

30 3. To8+, R X h8; 4. Dhl +, Rg8; temente inocuas; el negro, creyendo 5. Dh7 mate. que su adversario rehúye la lucha 26. l. Td8+, TXd8(1. ... ,AXd8;2. abierta, le arrebata un peón. El resto Dn+, Rh8; 3. Df8 mate); 2. es historia. He aquí las primeras ju- Da2+, Rh8; 3. en+, Rg8; 4. gadas: Ch6+, Rh8; 5. Dg8+, T X g8; 6. en mate. l. e4 eS 27. l. D X f6, g X f6; 2. A X f6+, 2. en d6 Rg8; 3. Tgl +, Rf8; 4. Cd7+, 3. c3 Cf6 Re8; 5. Tg8+, R X d7; 6. Td8 4. Ael C X e4? mate. 28. l. Dd8+, Rg7; 2. T X gS+, S. Da4+ h X g5; 3. h6+, R X h6; 4. Oh8+, Th7; 5. O X h7 mate. y las blancas ganan el caballo de e4. 29. l. ... , T X bl+; 2. R X bl, Tal+; 3. RX al,Da4+;4. Rbl,Da2+; 5. Rcl, Da l+; 6. Rd2, D X b2+; Amenaza inadvertida 7. Rd3, Oc2+; 8. Rd4, Dc4+; 9. Re5, Dd5 mate. «¿Qué trama mi adversario?» Tal es la pregunta que todo ajedrecista debe hacerse después de cada jugada, LECCIÓN 3. aun en medio de una secuencia de COMBINACIONES PARA movimientos forzados. Examinando GANAR MATERIAL cuidadosamente las posiciones don- de se han cometido errores, el estu- Pieza «en prise» diante desarrollará en sí mismo un sistema automático de alarma. Sona- Sólo los más novatos entre los afi­ rán timbres, se encenderán luces ro- cionados a nuestro noble juego dejan jas y las células de la memoria empe- piezas sin defensa en casillas ataca- zarán a agitarse. (Mucho podría tam- das. Esta sección trata de las piezas bién decirse en pro de una buena no- que «cuelgan» en posiciones plausi- che de sueño antes de una partida im- bles. portante.)

30 31

6 5 5 4 4 3 3 2

a b e d e 9 h a b e d e 9 h La causa más común suele ser la captura irreflexiva de peones. Por Todd-Chandler, 1982 ejemplo, las blancas efectúan unas cuantas jugadas de apertura aparen- l. ... Cg4?!

31 Tendiendo una diabólica celada. ganaba un peón y abría la posición del rey blanco. Yo había profundiza- 2. AXc5'l AX c5 do más y encontrado un ataque do- 3. C X c5 Cd4 ble que forzaba a las negras a abando- nar inmediatamente. Descubre una ataque sobre el ca- ballo blanco y amenaza 4 .... , C X l. Das+ b6 f3+ seguido de mate en h2. 2.oxrs T X g2+ 3. R X g2 O X c2+ 4. g3 C X c2 4. Afl D X dl 5. C X b7?f ... Todo, hasta aquí, de acuerdo con Este desesperado caballo no llega el plan de mi adversario. a tanto como su contrincante negro. S. Td4 1-0 5. ... C X al Las negras reciben mate o píer- 0-1. den la dama.

Ataque doble Ataque a la descubierta

El ataque doble es en realidad una El Diagrama 31 es un buen ejem- «horquilla» que se da dentro de un plo de ataque a la descubierta. El marco más o menos complícado de Diagrama 3 3 tiene por tema principal jugadas. un ataque a la descubierta, pero cons- tituye también un caso curioso de 32 «ceguera ajedrecística».

8 33 7 6 5 4

2 o b e d e g h

o b e d e g h Chandler-Austin, Edimburgo 1977 Girvan-Chandler,Edimburgo 1980 En esta posición llevaba yo la ca- lidad de ventaja y buscaba un modo decisivo de rematar la partida. Veía Las blancas habían jugado su una amenaza distante, por parte del peón a a3 para prevenir posibles ja- negro, basada en la torre de g6 que te- ques del alfil negro en b4 y, con esta nía enfilado a mi rey. Le permití, idea en el subconsciente, prosiguie- pues, jugar una «combinación» que ron.

32 l. C X d4?? ... Las blancas crean amenazas de mate en la última fila. La dama negra Debo confesar que me sentí aquí protege a un tiempo esta fila y el alfil. como un pescador que no recuerda dónde ha colocado sus nasas. De al- (a) guna manera estaba seguro de que l. ... D x es ese peón no podía tomarse ... Por fin 2. Td8+ Df8 lo vi claro: 3. T X f8 mate.

l. ... CXd4 (b) 2. DXd4 l. e2 2. Td8+ DXd8 Y ahora viene el ataque a la des- 3. D X eS seguido de mate. cubierta contra la dama. (e) 2. Ab4+ l. De8 3. Dd2 AXd2+ 2. D X eS+ D X eS 3. Td8+ seguido de mate.

Pieza sobrecargada Pieza «desesperada» Las piezas de ajedrez son perezo- sas; odian sus deberes de defensa, Trátase de una pieza a punto de pero los toleran por necesidad. Con ser capturada, pero que, mientras todo, si uno asigna demasiadas obli- está viva, vende su pellejo lo más ca- gaciones de ese tipo a una sola pieza, ro posible. En la sección dedicada a ésta dejará oír por todo el tablero sus los «puntos flacos» vimos ya una quejas de insuficiente paga. Hemos «dama desesperada» en el Gambito visto ya un perfecto ejemplo de pieza Danés. Las blancas jugaron 9. Dd2, sobrecargada en el Diagrama 11. cambiándola por el alfil y restable- (Véase p. 23.) El tema es siempre el ciendo así la igualdad de material. El mismo: ninguna pieza puede estar en diagramasiguienteesdeA.RB. Tho- dos sitios a la vez. mas. 34 8 B 35 7 7 6 6 5 5

3 2

o d e g h o b e d e g h

Taimanov-N. N., URSS 1978 Aparecen aquí dos «desespera- dos» potenciales que venden caras l. Cf'SI sus vidas por peones. 33 l. CXf8 AXfi 3. D X «;+ R X f6 2. ex h7 AXgl 4. CdS+ l-0 El alfil trata de emular el alarde de tendencias suicidas del caballo. Clavadas 3. ca;+ an Esta posición se dio en un cam- Si 3 .... , g X f6, 4. R X g2 y las peonato de liga jugado en Edimbur- blancas ganan el final. go. No recuerdo los nombres de los adversarios, pero presencié lo si- 4. Cd7 Ae4 guiente: S. C X b6 y ambos «desesperados» sobreviven, 8 37 pero el caballo blanco ha causado mayores estragos y logrado un final con ventaja decisiva para su bando. 5 «Horquilla» de caballo 4 3 He aquí una bonita secuencia donde la «puntilla» es dada por el ca- 2 ballo.

a e g h 36

l. AaS b6??

Desestimando la clavada o, sim- plemente, no viéndola. 2. Ac3

Zugzwang. Cuando a las negras se les acabaron las jugadas de peo- a b e d e g h nes en eHlanco de dama, tuvieron que mover el rey, abandonando el caba- Henley-Matko, 1982 llo a su destino.

l. T X c3 TX c3 2. Dd4+ ors «Pinchos»

La jugada que, según las negras, El «pincho» se basa en el mismo el blanco no había previsto. Mas todo principio que la clavada, donde dos ello formaba parte de un plan para piezas quedan enfiladas en la misma crear una estructura geométrica que línea de acción. Aquí la pieza ataca- permitiera la «horquilla» de caballo. da y obligada a moverse es la más va-

34 liosa, permitiendo la captura de la El diagrama anterior (39) es un otra pieza de menor (o igual) valor. famoso final de Stamma. Al «pincho» suele también llamárse- Las negras amenazan simultá- le ataque de «rayos X». El rey es, de neamente 1 .... , R X c4 y 1 .... , Thl ordinario, su primer objetivo. mate.

38 l. Th4! Amenazando 2. Ta3 mate.

l. TX h4 2. Tal+ R juega 3. Ta4 ganando. La torre de h4 está «pinchada».

Coronaciones o promociones de peón obcde gh Las combinaciones de este tipo Las blancas ponen a su adversa- están siempre en el aire cuando un rio ante una desagradable alternativa: peón llega a la 6.• o 7 .• filas. El estu- dejarse clavar la dama o ser víctima diante debe hacerse con un reperto- de un «pincho». rio de «trucos» relacionados con las coronaciones de peón, para usarlos l. O X d7+! O X d7 en el futuro. Los tres que siguen cons- 2. e6+ tituyen una buena base.

Si 2 .... , D X e6, 3. Ac4 y la da- l. Tf8+ ma queda clavada. Y si Desviando al rey enemigo. 2. RXe6 3. Ahl+ 8 40

iEI «pincho»! Ahora las blancas hacen tablas con facilidad, al no te- ner ya la calidad de menos.

39

2

abe de gh l. TXf8 2. g X h7 ganando.

El diagrama (41) muestra una posición sencilla que encierra una es- o b e d e g h tratagema digna de conocerse.

35 41 de las piezas propias. La necesidad de llevarla a cabo surge de ordinario cuando el jugador disfruta de ciertas ventajas que no pueden ya ser man- tenidas. Supongamos, por ejemplo, que un jugador lleva ventaja de desa- rrollo y espacio, pero no encuentra el modo de montar un ataque de mate ( debido, tal vez, a un cambio previo de damas y al de un par de piezas me- nores). Cualquier otra estrategia o línea de pensamiento basada en la o b e d e g h búsqueda de una combinación para ganar material puede también ser in- l. Td8+ Te8 fructuosa si el adversario no ha deja- do puntos débiles que sirvan de blan- Esta defensa suele ser suficiente cos de ataque. en casos similares, pero no aquí. Las ventajas de desarrollo y espa- cio tienden a disiparse si no se apro- 2. T X e8+ T X e8 vechan de inmediato, por lo que el ju- 3. Ad8 ganando. gador debe buscar algún otro medio de conservar la iniciativa y no dar tre- El Diagrama 42 es un ejemplo de gua a su rival. subpromocián victoriosa, entre otros muchos. 8 43 8 42 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2 o b e d e o h

obcde gh En este ejemplo las blancas true- l. Tf8+ TX f8 can su ventaja de espacio y desarro- 2. Db7+ R X b7 llo por un par de torres activas. (Las 3. g X f8=C+ ganando. torres activas redundan por lo general en ventajas permanentes.)

Combinación posicional l. C X d7 AXd7 2. Ah7+ RXb7 Una pura combinación posicio- 3. TX d7 nal sirve no para ganar material, sino para incrementar el radio de acción Ahora podría seguir

36 3. Tac8 no para salvarse es la llamada «mal- 4. Tel dición del torpe»: el rey ahogado. jT odo el mundo ha experimentado al- Con la idea de 5. Tee7, que daría guna vez, estoy seguro, la horrible gran superioridad al blanco. sensación que resulta de echar por la ventana una partida ganada al permi- 44 tir las tablas por ahogado!

8 45 7 6 5

o b e d e g h

obcde gh Aquí las blancas simplifican el juego por medio de cambios para transformar su ventaja principal, una Aunque se trata de un final com- mayoría de peones en el flanco de puesto, tenemos aquí un maravilloso rey, en victoria. ejemplo de las posibilidades de salva- ción que a menudo se le escapan al ju- l. T X d7+ C X d7 gador inexperimentado en una posi- 2. TXd7+ RXd7 ción que parece inevitablemente per- 3. Cb6+ Rd8 (o Rc7) dida. Las negras juegan: 4. CXc8 RXc8 5. g5 ganando. l. Tdl+ 2. Rg2 TXhl V. g.: 5 •••• , h X g5; 6. hS! y ganan. 3. R X hl Rb6 S •... , Rd8; 6. g X h6 y ganan. S •... , h5; 6. g6 y ganan. Y ahora el blanco no puede sino contemplar desolado cómo el rey contrario se dirige a la casilla a4 para Combinación de tablas encerrarse allí mediante a5 y quedar ahogado. iEI juego es tablas! Como el nombre mismo lo indi- Otros recursos que permiten lle- ca, se trata de una combinación para gar a un final de tablas y que el estu- intentar salvar un juego perdido. Las diante debe conocer son, por ejem- leyes del ajedrez prevén algunos re- plo, los alfiles de distinto color, el alfil cursos que ayudan, en posiciones malo con el peón de torre y los dos ca- muy críticas, a evitar lo peor. Uno de ballos contra el rey. ellos es el jaque perpetuo, caso espe- El Diagrama 46, otro final com- cial de repetición de movimientos en puesto, es una bella ilustración del ar- el que ninguno de ambos rivales te de salvar un juego perdido. puede hacer progresos. Entonces la partida se declara tablas. Otro cami- l. Tal Rg2

37 2. A X f1 Rf2 46 3. AX a6?

3. Ah3 o 3. Tf4+ ganaban.

3 .... Tg2+

Y el negro sigue dando jaques en gl, g2 y g3. Tablas.

Alfiles de color opuesto o b e d e g h El estudiante ha de aceptar con 2. Rb8! Afl reservas la regla de que «los finales 3. Ta7 bl=D (o T)+ con alfiles de distinto color son siem- 4. Tb7 Dgl pre tablas». Digamos más bien que 5. Tg7+ tablas. un final con alfiles de color opuesto puede muchas veces ganarse, pero para ello hay que superar bastantes Jaque perpetuo dificultades técnicas.

Este procedimiento para hacer 8 48 tablas ( el acoso incesante) me salvó de la derrota en la siguiente posición de una partida de torneo. 6 5 47 4

3

o b e d e g h

El siguiente análisis de Mednis es un ejemplo en el que las blancas ven frustradas sus esperanzas de triunfo. o b e d e g h l. ... Ae7! 2. d6+ Deacon-Chandler, Alnwick 1979 Si 2. Rd4, Af6+; 3. Re4, Ae7; 4. l. ... fl=D!? c6, Ad6 y el alfil negro permanece en la diagonal a3-f8, impidiendo todo El náufrago se agarra a un clavo progreso. ardiendo. Todavía me quedaba algo que ofrecer como cebo... ¡Ahora o 2. AXd6 nunca! 3. cXd6+ RXd6

38 Y aunque las blancas poseen el 1. B X c6 «buen» alfil respecto a su peón de to- 2. T X a7 mate. rre, el rey negro llega a b8 y no puede ser forzado a abandonar el rincón. l. a6 Tablas. 2. Cc7 mate. Durante ese tiempo estuve yo re- LECCIÓN 4. POSICIONES zando a todos los santos que cono- INSTRUCTIVAS Y CONSEJOS cta. Finalmente... [mi adversario CONSTRUCTIVOS abandonó! Podía haber hecho al me- nos tablas mediante Confío en que el estudiante añada nuevos recursos a su repertorio estu- l. DXg2+! diando las siguientes posiciones y 2. RXgl AXc6+ partidas. La táctica constituye una 3. Df3 AXf3+ buena parte del arsenal del jugador de éxito. He aquí una selección de erro- res típicos del ajedrecista medio. Aceptación de lo obvio ( 2. • parte) Aceptación de lo obvio ( 1. • parte) La posición del diagrama siguien- te surgió en un encuentro por corres- pondencia entre Escocia y Austria.

7 8 50 6 7 5 6 4 5 3 4 2 3

o g h

obcde gh Chandler-Austin, 1980 Las negras reflexionaron de 5 a Chandler-Parker l O minutos buscando algún modo de parar el mate que se amenaza tanto Las blancas acaban de capturar en a7 como en c7. Existen tres cami- un caballo en d4. La amenaza es: nos distintos para llegar a tal desenla- ce. 18. T X h7+ R X h7 19. Thl+ Ah6 l. ... CXc6 20. D X h6 mate. 2. Cc7+ Rb8 3. Ca6+ Ra8 El cartero me trajo una buena sor- 4. Db8+ ToCXb8 presa: ilas negras abandonaban! Sin 5. Cc7 mate. embargo, continuando

39 17. ... Ag4! De acuerdo, podemos perdonár- selo. Todo el mundo tiene descuidos no sólo salvaban la partida, sino que como éste. Pero ... ganaban en muchas variantes, por ejemplo: 52

18. T X b7+ RXh7 19. Tbl+ AhS 20. g4(?) TO+ ganando.

No se sobrestimen las posibilida- des de ataque del adversario. Hay que defenderse con sangre fría y exa- minar todas las jugadas, por absur- das que parezcan a primera vista.

o b e d e O iNo bagas como Lipschuetz! Lipschuetz-Lasker En otras palabras, no dejes que se empolven tus derrotas y descuidos Otra vez se les pasa a las blancas tácticos. Es buena idea dedicar algún el mismo tipo de combinación. Te- tiempo a estudiar los propios errores. nían que haber jugado: A quien, partida tras partida, sigan pasándosele por alto las combinacio- l. Th4 D huye de la nes tácticas, no le vendrá mal tomar- amenaza se un buen «descanso» para afilar sus 2. Th8+ RX h8 armas. 3. Dh3+ Rg8 El ejemplo siguientemuestra otro 4. Dh7+ y mate a la siguiente caso de victoria fallida, por parte de jugada. las blancas. No hay nada peor que ir por la l. Db8+ RX b8 sala de análisis buscando la conmise- 2. Tt'8 mate. ración de los demás sobre una parti- da que «podía haberse ganado». ¡A nadie le interesa! 8 SI Previsión táctica 6 Un cálculo correcto es necesario 5 para cualquier clase de combina- 4 ción. Lo principal, no obstante, es ser capaz de evaluar con acierto la posi- ción que surgirá cuando la combina- ción se haya jugado. A veces ronda entre bastidores alguna funesta con- tracombinación que nadie ve hasta o b e d e O que la posición se aclara. En otras ocasiones puede haber un «truco» Lipschuetz-Zukertort que nos pille por sorpresa. El Díagra-

40 cálculos, aunque sea un solo movi- 53 miento ...

Jugada rutinaria

En el Diagrama 16 vimos ya un caso de jugada rutinaria ( l. ... , Ag4?). En el ejemplo que sigue, la serie que conduce al error contiene varios mo- tivos tácticos ya explicados.

o b e d e g h 8 54 ma 5 3 constituye un perfecto ejemplo de lo que decirnos. La posición viene 6 de una variante de cierta partida mía. Parece, en efecto, como si las 5 blancas dispusieran de una «horqui- 4 lla» potencia! en e 7. Podrían atraer la dama negra a a8 y destruir el defen- 3 sor de la casilla crítica ( el caballo de e6). Todoestoescosafácif. Solo que- da por comprobar si el caballo y rey blancos podrán después detener el a d e g h avance de los peones enemigos del flanco de rey. Una vez más, no pare- ce que haya problemas. El peón e de Ratcliff-Chand/er, Edimburgo 1979 las negras estará doblado, el caballo blanco capturará el peón e vía b6 y l. ... e X d4 luego bloqueará la columna e. Por su parte, el rey blanco no tendrá dificul- Ataque a la descubierta contra el tades en llegar a tiempo para apode- alfil blanco. rarse del eventual peón pasado en la columna h. El juego prosigue: 2. AX t7+

l. T X a8 DXa8 Pieza desesperada. 2. DXe6 dXe6 3. ec7+ Rd7 2.... TXf7 4. ex a8 3. ex d4 Dc7 4. Ab2 eS Y se acabó la «combinación». 5. Ce2 Td8 Las blancas pueden mirar al futuro con optimismo, ¿no es así? Amenazando un ataque a la des- cubierta contra la dama. 4. ... Rc6! 6. Tdl iAaay! El caballo blanco está condenado y las negras ganan fácil- Clavando el alfil. mente el final. Tratemos siempre de ir «un poquito más allá» en nuestros 6. ... Tft'S

41 Mitigando la clavada y renovan- que caían en mis manos.) Sin este do la anterior amenaza. fundamento táctico se me habrían ciertamente escapado numerosas po- 7. DdS+ Rh8 sibilidades de sacrificio en las parti- 8. Dd6?? das que he jugado después.

Lajugada rutinaria 8. Db3 era l. e4 es aquí correcta. 2. Cc3 Cf6 3. Ac4 C X e4 8. ... Aa41 4. DhS Cd6 S. Ab3 Cc6 Descubre un ataque doble contra 6. d4 e X d4 la dama, «pincha» una torre y ame- 7. CdS g6? naza mate por rayos X en una juga- 8. De2+ Ae7 da. [Con razón el gran maestro norte- 9. Cf6+ Rf8 americano Lombardy llama a tales 1 O. Ah6 mate. jugadas (8 .... , Aa4!) «rompehuesos» (bone crushers)! l. e4 eS 2. ca Cc6 0-1 3. Cc3 Ab4 4. Ac4 Cf6 s. 0-0 d6 Ideas en acción 6. CdS Ac5 7. d3 Ag4 Las breves partidas tácticas que C. c3 Ce7? siguen le permitirán al estudiante ver 9. C X f6+ g X f6 en acción algunos de los conceptos 10. e x es A x di tácticos ya explicados. n, A X f7+ Rf8 No se deje nunca pasar la oportu- 12. Ah6 mate. nidad de examinar cualquier miniatu- ra (partida de menos de 25 jugadas) l. e4 Cf6 disponible. Tales partidas suelen con- 2. Cc3 dS tener útiles ideas tácticas que pue- 3. e X d5 CXd5 den reproducirse en el propio juego. 4. Cge2 Ag4 Algunos ajedrecistas de categoría me- s. g3?1 Cc6 dia evitan todo enfrentamiento direc- 6. Ag2 ces to con sus rivales en la primera etapa 7. A X d5? DXdS de la partida, pero si un error de aper- 8. ex dS ca+ tura no se castiga inmediatamente 9. Rfl Ah3 mate. por medios tácticos o posicionales, jese error se convierte muchas veces O bien en buena jugada! 8. 0-0 ca+ 9. Rhl Cg5+ Aprender de partidas cortas 10. ex dS Aa+ ll. Rgl Ch3 mate. Alguna vez en el pasado estudié las tres siguientes celadas de apertu- El común denominador de las tres ra. (En mis tiempos de principiante partidas que acabamos de ver es el al- llegué a llenar cuadernos enteros con fil que se desplaza a h6 o h3 para dar todas las celadas y partidas breves mate.

42 Chandler-Gillain, Edimburgo 1981 10. c3 Ce7 Cuatro Caballos 11. O X f6! g X f6 12. C X f6+ Rf8 l. e4 eS 13. Ah6 mate. 2. Cf3 Cc6 3. Cc3 AcS(?) ¿Suerte? ¡Sí! Pero aposté por su deseo de desclavar el caballo. La ju- Las blancas pueden aquí lograr gada 10. . .. , 0­0 perdía tras 11. una pequeña ventaja posicional me- C X f6+. La de las blancas 10. c3 in- diante el «truco de la horquilla», 4. vitaba a una respuesta que parecía C X e5, pero acepté el riesgo de espe- natural. Me gustaría poder decir que rar a que se me ofreciera la oportuni- yo hubiera encontrado 11. D X f6! dad de algo mejor. Ésta llegó, y por sin previo conocimiento ni recuerdo poco me quedo con un juego perdido de ejemplos similares, mas esto sería por no lanzarme inmediatamente con- falta de honradez por mi parte. tra las negras. En el ejemplo siguiente, hablare- mos, más que de lo que sucedió, de lo 4. AbS d6 que pudo haber sucedido. Las blan- s. 0-0 Ag4 cas dejan pasar una victoria de la que 6. d3 Cf6 cualquiera se habría sentido orgullo- 7. AgS AX f3? so. El caso es que cualquiera, con un poco de bagaje táctico, la tenía a su Hasta ahora las blancas habían alcance. estado haciendo jugadas rutinarias, pero el negro, con este cambio no pro- Johnson-Hayman, Edimburgo 1981 vocado, les permite obtener ventaja. Apertura Escocesa Era mejor 7 .... , h6. l. e4 es 8. D X f3 a6 2. Cf3 Cc6 9. CdS!? aXbS 3. d4 eX d4 4. ex d4 CXd4? Aquí yo intentaba seguir 10. S. D X d4 d6 C X f6+, g X f6; 11. A X f6 captu- 6. Ac4 c6 rando la torre. De pronto sonaron los 7. Cc3 Ce7 timbres de alarma y me percaté de que las negras podían replicar 11. ... , El juego de las negras en la aper- Cd4! a mi captura de torre. Los juga- tura deja mucho que desear, pero lo dores medios tienden a no ver las que a nosotros nos interesa es la tácti- amenazas de su contrincante, pero ca que sigue. descubrenjugadas como 11. ... , Cd4! cuando están «con el agua al cue- 8. AgS Db6 llo». Al estudiante no puede menos de serle útil conocer cómo reacciona Estaba yo mirando esta partida el jugador débil y superficial en situa- (de un campeonato de liga) e hice un ciones tácticas. En el caso que nos gesto de lástima con la cabeza cuan- ocupa, [mi única esperanza era darle do las blancas continuaron 9. D X b6. una jugada de respiro para no forzar- Tras un largo final, acabaron por per- le a encontrar la mejor continuación! der. «¿Por qué no haber tomado el Entonces, como eco lejano del pasa- peón de d6?», pregunté. do, me vino a la mente el modelo de mate típico con alfil y caballo. 9. DX d6 43 «Me preocupaba 9 .... , D X b2», El defensor debiera haber conside- fue la respuesta. rado un contrasacrificio, para obte- ner luego una victoria «técnica» con 9. ... D Xb2 su pieza de más. A medida que el juego progresa, Aquí se había terminado el análi- el defensor coge miedo y trata de huir sis de las blancas, y no les gustaba lo con su rey al otro flanco. Por su parte que veían. Sin embargo, quienquiera las blancas, sin perder la sangre fría, que se haya tomado el trabajo (unas realizan un sacrificio de dama bas- cuantas tardes agradablemente ocu- tante sencillo, lpese a sus tres piezas padas) de repasar las «viejas glo- de menos! Y de pronto se acaba la rias» o estudiar celadas de apertura partida. Moraleja: cuando se tiene sabe muy bien que las negras no pue- ventaja de material hay que conside- den malgastar tanto tiempo en los pri- rar el modo más agresivo de devol- meros movimientos, como es el caso verlo. Lograr una posición «ganada» en esta partida. Atando algunos ca- puede ser muy fácil, pero ganar la bos, mostré la siguiente línea de jue- partida ... íes harina de otro costal! go. (El puesto de las negras lo ocupó el jugador que llevaba las blancas en G. Chandler-Dr. Ratcliff, la partida original.) Edimburgo 1983 Gambito Evans 10. Tdl DXc3+ 11. Ad2 DXc4 l. e4 eS 12. Dd8+ RXd8 2. Cf3 Cc6 13. AaS+ Re8 3. Ac4 Aes 14. Td8 mate. 4. b4 Bb6 5. bS CaS Dejar escapar tan hermosas oca- 6. A X t7+?! •.. siones de triunfo y acabar perdiendo es una falla característica de los juga- Dos peones centrales y un rey ex- dores débiles. Pero ... tiene remedio: puesto pueden pasablemente com- íuna buena dosis de Morphy rociada pensar el sacrificio de una pieza. con algunas horas de estudio táctico! En el ejemplo que ofrecemos aho- 6. RXt7 ra, y que es bastante típico de lo que 7. ex es+ Rf8 suele ocurrir en los campeonatos de 8. 0-0 liga entre jugadores de nivel interme- dio, vemos a uno de los contrincan- Pero este desafortunado error,ju- tes sacrificar una pieza ( en dudosas gado tras 5 segundos de reflexión, de- circunstancias) por lo que cree ser su- biera haberles proporcionado a las ficiente compensación ( dos peones y negras una fácil victoria. un rey expuesto a cambio de un alfil). Casi en seguida, el mismo jugador 8. Ad4 hace un movimiento «rutinario» y 9. Aa3+ d6 pierde otra pieza, esta vez sin com- 10. c3 AXeS pensación. Entonces su adversario 11. f4 Af6 procede a efectuar todos los cambios 12. eS Ae7 que puede, política en general correc- 13. Del AfS ta cuando se lleva material de venta- 14. g4 ja, pero al hacerlo sólo logra dar ma- yor impulso a las fuerzas atacantes. El blanco no tiene otra opción que

44 atacar sin tregua, sea como sea. posiciones, uno empieza a perder el tiempo tratando de resolver otras di- 14. AXbl rectamente a partir de los diagramas. 15. Ta X bl d5 Para el principiante de ajedrez, este 16. Acl Re8? ejercicio es pura inutilidad. Los jugadores fuertes pueden a Era mucho mejor 16 .... , d4!, dan- veces, con sólo mirar a los diagra- do más espacio a sus piezas. mas, encontrar las soluciones en cues- tión de segundos. Algunos, como 17. d4 Cc4 Bronstein, incluso prefieren analizar 18. rs Ag5? las posiciones viéndolas en el tablero mural. No obstante, cuando esos aje- El método seguido por las negras drecistas eran todavía novatos, se de cambiar piezas llevando ventaja tomaban la molestia de poner y qui- de material suele ser bueno, pero tar posición tras posición en un table- aquí, después de mi réplica, su posi- ro ordinario. ¿Cómo se les puede ción se vuelve crítica. pedir a las células de la memoria e imaginación que construyan una red 19. f6! AX el de mate o efectúen una maniobra sutil 20. fX &7 Ae3+ si nunca la han visto antes? 21. D X e3! Al ajedrez no se juega en tableros del tamaño de diagramas, lo que no es Las blancas, con tres piezas de óbice para que muchos estudiantes se menos, sacrifican la dama. Si ahora pasen una hora o más desentrañando 21. ... , C X e3, seguiría 22. Tf8+, R las posiciones de un libro o revista sin juega; 23. T X d8 y 24. g X h8. ayuda o utilización apropiada de un auténtico tablero y piezas. Así, al lle- 21. De7 garles el momento de poner en prácti- 22. gXh8=D CXe3 ca sus habilidades, se encuentran con 23. D X g8+ Rd7 la mente bloqueada en algunas posi- 24. e6+ ciones y han de trabajar muy duro para aplicar métodos elementales de Despejando el terreno antes de ataque. ¡Déseles esa misma posición cometer algún otro error garrafal. representada en un diagrama y halla- rán hasta las jugadas más dificiles! 24. DXe6 Para favorecer el cálculo, las po- 25. D X e6+ RXe6 siciones deberán colocarse en un ta- 26. Tbel blero de medias reglamentarias, lo 1-0 que permitirá que se impriman en la mente ciertas estructuras típicas. La vista se acostumbrará también a co- Motivación para el estudio rrer a lo largo de diagonales y colum- nas, en vez de quedarse fija en un cua- Nada hay más tedioso que poner drado de 3 o 4 centímetros. y quitar una y otra vez diferentes A mí mismo me dio este consejo posiciones en el tablero. A los 1 O mi- hace bastantes años un fuerte jugador, nutos de haber estudiado todas las tri­ cuando le pregunté cómo podía mejo- quiñuelas tácticas de una posición, rar mi análisis. Le debo muchísimo. hay que destruirla y molestarse en Todo ajedrecista progresará sensi- colocar otra. blemente si estudia las posiciones sir- Al cabo de tres o cuatro de esas viéndose del arma con la que ha de

45 combatir: un juego de tamaño regla- las veces su adversario maniobra con mentario. mayor destreza y no tarda en alcan- Conozco bien el «síndrome del zarle con el fuego de sus baterías. diagrama». Teniendo que efectuar en Tanto los jugadores flojos como los cierta ocasión un viaje desde Glas- de categoría media tienden a quedar gow, me proveí de una revista de aje- extraviados en aguas desconocidas drez a fin de matar el tiempo. De las (aperturas poco familiares). ¡Me seis «combinaciones ganadoras» que pararé en el jugador mediano, de lo intenté hallar lsólo acerté una! Rara- contrario voy a empezar a hablar mente estudio o trato de resolver pro- de Tal comparándolo con el capitán blemas sin utilizar piezas y tablero, Cook! pero aquella vez no los tenía a mano. Como ya he dicho, existe una ba- La misma noche desempolvé algu- tería bastante buena, pero los artille- nas de las viejísimas revistas que ros, faltos aún de suficiente entrena- guardaba y me puse a solucionar, con miento, dejan a veces de disparar y ayuda de un verdadero juego, más po- piden ayuda a la tripulación (juego siciones como las del tren. Resulta- posicional). Los cañones quedan en- do: i 18 aciertos sobre 18! tonces descuidados (la habilidad tác- tica comienza a «oxidarse») y, aun- que el jugador se vea ya capaz de dis- Sumario cutir con cierta competencia de cosas como peones doblados o aislados, Hace tiempo leí lo siguiente en un puntos débiles, etc., subsiste la difi- antiguo libro de ajedrez: «Ambos cultad de acabar rápidamente con las contendientes podrían compararse a pequeñas fragatas (¡principiantes de dos avezados capitanes de galeón que afiladas uñas!). maniobran con sus gigantescos na- ¡Entrénese primero a los artille- víos para poder abrir fuego contra el ros, pues sin ellos el navío es inofen- enemigo.» Todos los jugadores de sivo! Y una vez logrado el nivel su- ajedrez se asemejan, en efecto, a esos ficiente de maestria táctica, no hay viejos capitanes al mando de sus que pensar que va a mantenerse naves de guerra. por sí solo en condiciones óptimas. Existe el principiante absoluto [La pólvora ha de estar siempre que de ordinario es hundido antes de bien seca! abandonar el puerto ( entrar en el me- dio juego) o, si lo hace, no tarda en en- callar. Un hecho histórico Al jugador débil se le acaban pronto las municiones (ideas) y va Durante las guerras napoleóni- con facilidad a la deriva, dirigiéndo- cas, las flotas británica y francesa se se peligrosamente hacia los escollos enfrentaron a menudo. La estrategia ( el mate sin haber opuesto resis- de los franceses consistía en apuntar tencia). a las jarcias de los navíos británícos Viene luego el jugador mediano, para privarles de su capacidad de ma- con una dotación bastante buena de niobra (juego posicional). cañones {habilidad táctica) pero muy A su vez los británícos apuntaban mala de tripulantes ( sentido posicio- con sus cañones a las baterías y dota- nal), por lo que no consigue adoptar ción francesas (juego táctico). una posición que le permita apuntar Entre 1793 y 1815, los franceses bien al enemigo. En ocasiones ha capturaron o hundieron 1 7 barcos hundido algún navío, pero las más de británicos. Los británicos, por su par-

46 te, echaron a pique o capturaron 229 ces se ocultan tras la superficie de una naves francesas. posición. Estos ejercicios son el ver- No se puede argüir con semejan- dadero «meollo» de las lecciones, ya tes matemáticas ... [Hay que ir a ma- que es muy fácil no aprender nada tar! viendo por encima una enorme canti- dad de ejemplos, por bien anotados que estén, mientras que, de acuerdo Táctica y combinaciones: con una ley psicológica, se harán ma- Posiciones prácticas yores esfuerzos por lograr un objetivo si hay obstáculos en el camino. Ade- Las siguientes posiciones (Dia- más el ajedrez es un juego, y resolver gramas 55-90) ilustran o desarrollan estas posiciones puede resultar diver- muchos de los temas estudiados aquí. tido. Su grado de dificultad varía, yendo de Como posdata humorística añadi- lo bastante sencillo a lo muy difícil, ré que Bill Hartston escribió en cier- pero no hay ningún orden preestable- ta ocasión una brillante reseña sobre cido. La mayoría de las soluciones un famoso libro de táctica, con la úni- son muy «netas», con una réplica ca crítica de que, a su modo de ver, la bien definida que hay que hallar. habilidad táctica dependía mayor- Sugerimos al estudiante que colo- mente de la experiencia, por lo que que cada posición en un tablero y había que preguntarse si los tratados haga un serio esfuerzo por encontrar didácticos al respecto ... [servían para la mejor respuesta o línea forzada de algo! juego. Si al cabo de algunos minutos Tal vez tuviera razón, en cuyo se ve completamente imposibilitado caso esperamos que el lector lo pase para descubrirla, consulte las solu- bien resolviendo estos problemas y ciones y caerá en la cuenta de las ex- acepte como una «prima» a su esfuer- traordinarias posibilidades que a ve- zo lo que de ellos aprenda.

47 8 SS 7 8 61 8 62 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2

o b e d e f g h o b e d e f g h Blancas Negras

8 63 8 64 7 7 6 6 5 5 4 4 3 2

o b e d e f g h a b e d e f g h Blancas Blancas

8 65 8 66 7 7 6 6 5 5 4 3 3 2

a b e d e f g h a g h Negras Negras

49 67 68

o b e d e f g h e d e t g 'n Negras Blancas

8 69 70 7 6

5 5 4 4 3 3 2

o b e d e f g h o b e d e f g h Blancas Blancas

71 72

6 6 5 5 4 4 3

o b e d e f g h o b e d e t g h Blancas Blancas

50 8 73 8 74 7 7 6 6 5 5 4 4 3 2i

a b e d e f g h a b e d e g h Blancas Negras

8 75 76

6 5 5 4

3 2 2

o b e d e f o h a b e d e f g h Blancas Blancas

8 77 8 78 7 7 6 5 4 3 3 2 2

a b e d e g h o b e d e f o h Blancas Negras

51 8 79 80 7 7 6 5 5 4 4 3 3

o b e d e f g h o b e d e f g h Blancas Blancas

81 8 82 7

obcdefgh o b e d e f g h Negras Blancas

83 a 84 7 7 6 5 4

3

o b e g h o b e d e f g h Blancas Blancas

52 85 86 7 7 6 6 5 5 4 3 3 2

o b e d e f g h o b e d e f g h Blancas Blancas

87 8 88 7 7 6 6 5 4 4 3 3 2

o b e d e f g h o b e d e f s h Negras Negras

8 89 90

6 6 5 5 4 4 3 3

obcdetgh o b e d e f g h Blancas Blancas

53 Lecciones 5-8 CÓMO ANALIZAR UNA POSICIÓN

DANNY KOPEC, M. T.

LECCIÓN S. INTRODUCCIÓN plo, cuando hablamos de «no perca- AL ANÁLISIS POSICIONAL tarse de la amenaza o amenazas en una posición dada», ello puede en al- Más de diez años de experiencia gunos casos referirse a un movimien- de juego magistral y enseñanza priva- to que constituye un craso error por- da o clases a ajedrecistas de nivel in- que la amenaza inmediata ( en una ju- ferior al de maestro rne han convenci- gada) del contrincante se ha pasado do de que existen fundamentalmente por alto. En el otro extremo, la ame- tres campos donde casi todos esos ju- naza puede consistir en una serie for- gadores se revelan deficientes. Estos zada de movimientos que lleva a la tres campos, tratados respectivamen- victoria merced a la ganancia de ma- te en las lecciones 6, 7 y 8, son: terial, el mate o un empeoramiento neto de la posición. La raíz del pro- 1. Ausencia de respuesta a la blema en tales circunstancias no es la pregunta básica: «¿Qué ame- inhabilidad para un análisis suficien- naza mi adversario?» temente profundo, sino la ignorancia 2. Incapacidad para determinar de las necesidades o requerimientos la lógica, rasgos y objetivos tácticos de la posición ( cuando no esenciales de una posición. cierta pereza), lo que redunda en no 3. Falta de aptitud para sacar advertir alguna jugada clave o «agui- provecho de las anteriores ex- jón de cola», como tal o cual jaque, periencias (es decir, «tipos» clavada, horquilla o ataque doble. Sé o «modelos»), buenas y ma- por experiencia que incluso jugadores las, y formular el plim apro- fuertes, con un ELO de 1800- piado a una posición. 2000, tienden a caer con frecuencia en este tipo de errores por no haber Por supuesto, el grado de defi- descubierto la mejor jugada al cabo ciencia en cada uno de estos campos de una serie de cuatro o cinco. No me donde se pueden cometer errores de refiero aquí a posiciones muy compli- enfoque es muy variable. Por ejem- cadas por naturaleza ( aunque una po-

54 Posición inicial o Juegan las blancas • Juegan las negras

Figura1. Ilustración del árbol de jugadas plausibles a partir de la posición inicial. Nótese que, cuanto más alejado del control del centro está el primer movimiento de las blancas, mayor es el número de respuestas plausibles por parte de las negras.

sición «aparentemente simple» pue- Con la información a que acaba- de encerrar hondas complejidades), mos de aludir, aplicable a cualquier sino a posiciones bastante claras, posición, podemos ya abordar el analizables y, por ende, con peque- problema de decidimos por un ñas ramificaciones. Para lo que nos plan en cada caso concreto. No se ocupa, una ramificación es el número insistirá nunca lo bastante en el vie- de jugadas «plausibles» en cada nivel jo dicho: del «árbol» (fig. 1) de movimientos legales a partir de una posición deter- minada. Por ejemplo, en la posición «Es mejor jugar con un plan, inicial del juego existen 20 movi- aunque sea malo, que jugar sin mientos legales, pero prácticamente plan.» sólo 5 o 6 ( e4, d4, c4, Cf3, b3 y quizá g3) han de considerarse como condu- centes a alguna superioridad para las En todo momento hay que consi- blancas. Aquí el factor de ramifica- derar el tipo de posición que se pre- ción es 6, y en las posiciones de me- tende lograr. dio juego suele oscilar en tomo a 7. Por medio de ejemplos haremos La capacidad para reducir una hincapié en los tres principales defec- posición a sus rasgos esenciales, tan- tos mencionados más arriba, pero to tácticos (p. ej., clavadas, horqui- hemos de examinar también algunos llas, ataques dobles, ataques enmas- otros problemas, como la falta de ló- carados, jaques, sobrecargas, etc.) gica en la apertura, el juego poco como posicionales (p. ej., columnas práctico y la utilización de análisis abiertas o semiabiertas, «islas» o de- publicados. bilidades de peones, etc.), es necesa- Podríamos preguntamos: ria para facilitar el proceso de selec- ción entre las varias jugadas plausi- «¿Por qué pierden las blancas bles. la siguiente partida?»

55 Partida 1 El negro manifiesta claramente su voluntad de defender el peón e y no (Apertura Sokolski)* l. b4, e5; 2. intentar refutar de inmediato la aper- Ab2, d6; 3. c4, Cf6; 4. e3, Ae7; 5. tura de las blancas. Puesto que viene CB, 0-0; 6. Ae2, Af5; 7. 0-0, h6; 8. al caso, ¿qué otras jugadas sólidas d4, e4; 9. Cfd2, c6; 10. Cc3, d5; 11. había aquí? 2 .... , Cc6? provoca 3. b5, e X as, e X d5; 12. b5, Cbd7; 13. Cd4; 4. e3 y el blanco gana un peón; a4, Te8; 14. Db3, Cf'8; 15. B, e X B; 2 ... , Ad6 infringe uno de los princi- 16. C X B, Ad6; 17. Ce5, Ae6; 18. pios básicos; 2 .... , De7 es un movi- AB, A X e5; 19. d X es, d4; 20. miento excéntrico; sólo 2 .... , f6!?, Da3, d X c3; 21. A X c3, Cg4; las con la idea de bloquear el alfil de blancas abandonan. dama enemigo con una muralla de peones, era una opción seria. Procederemos ahora a explicar los principales acontecimientos de 3. c4 esta «miniatura» que acaba en una pronta rendición de las blancas. La Esta jugada está en consonancia partida es lo suficientemente breve con el estilo hipermodemo de la aper- como para poder comentarla jugada tura de las blancas. por jugada. 3. ••• Cffi l. b4 Las negras se desarrollan modes- Aunque este movimiento inicial tamente. Más ambiciosas eran las es jugable y con toda probabilidad no continuaciones 3 .... , f5 y 3 .... , a5. malo, resulta dificil afirmar que sea lo Esta última no parece muy conforme mejor para las blancas o les conserve a los sanos principios: ¿por qué abrir tan siquiera la iniciativa de que dispo- el flanco donde el adversario dis- nen por derecho propio al abrir eljue- pone de más espacio, a menos de go. poderle probar que ahí está débil? l. ... es 4. e3

Las negras tratan de obtener el El blanco sigue con su plantea- mayor control posible del centro. miento evasivo. Dentro de este enfo- Que lo hagan mediante el avance del que, también eran posibles 4. g3, 4. peón e o del peón des una cuestión pu- d3 y 4. Cc3. ramente académica, aunque el avan- ce del texto les permite enrocarse 4. ... Ae7 cuanto antes. Esta jugada y las dos siguientes 2. Ab2 no requieren comentarios.

Las blancas desarrollan una pie- 5. CB 0-0 za y atacan el peón e. 6. Ae2 ACS 2. ... d6 Las negras continúan luchando por el mayor dominio posible del * Llamada también Apertura Oran- centro, sin comprometerse demasia- gután y Apertura Polaca. do con movimientos de peones. Una

56 vez más, 6 .... , Cc6 provocaría 7. b5; 11. cX es y después de 6 .... , Cbd7 este caballo 12. b5 no tendría mucho porvenir. La motivación de este movimien- 7. 0-0 h6 to es correcta ( contrajuego en el flan- co de dama), pero era más preciso (y No es una jugada importante, más rápido) 12. Db3, ya que impide aunque a menudo resulta útil para 12 .... , Cbd7. proporcionar un refugio en h7 al alfil de dama en caso de necesidad. Aquí 12.... Cbd7 no sería eficaz 7 .... , e4?!; 8. Cd4, 13. a4?1 Ag6, ya que las blancas pueden con- tinuar 9. d3, 9. f3 o 9. f4. De nuevo era mejor 13. Db3, y tras 13 .... , Ae6; 14. f3! En luxar de 8. d4?1 esto, las blancas no hacen sin pasar de un plan a otro. Ahora parece que Posiblemente el primer error de la intentan 14. Aa3, para cambiar su al- partida. Más cauto y lógico era 8. d3, fil malo. disputándole al contrincante la casi- lla e4. Ahora las negras pueden adop- 13. ... Te8 tar una buena configuración «fran- 14. Db31? cesa», con los colores invertidos, sin ningún problema especial. Aquí era coherente 14. Aa3, pero tampoco es mala la jugada del texto. 8. e4 9. Cfd2 c61 14. ... Cf8 15. m Disuadiendo de 10. d5 y prepa- rándose a apoyar su propio peón e. Las blancas deciden mantener la presión sobre el peón negro d, pero 10. Ccl d5 entonces ¿para qué se han hecho las jugadas 12. b5 y 13. a4? Las negras siguen estando ansio- sas de impedir d5 por parte de su ri­ 15 .... eX f3 val. No obstante, podían tener un poco más de paciencia y conservar la No hay otra opción. tensión por medio de 10 .... , Te8; 11. b5, c5; (11. ... , e X b5; 12. C X b5! 16. C X 131 con ventaja del blanco); 12. f3!? Pero ¿a qué viene ahora esto? Se 11. e X d5? imponía 16. A X f3 para forzar 16 . ... , Ae6. Las negras pueden, a conti- Un claro error. Las blancas rela- nuación, matar dos pájaros de un tiro. jan la tensión. Normal y correcto era (Véase Diagrama 91.) 11. b5, y después de 11 .... , e X b5; 12. C X d5 (o bien 12. C X b5!, pero 16. ... Ad61 no 12. e X d5?, b4 y las negras ganan un peón) 12 .... , e X d5; 13. e X d5, He aquí los dos logros: D X d5; 14. a4! el blanco tiene inte- 1. El peón e blanco queda ex- resantes posibilidades de contrajue- puesto a un ataque frontal. go a cambio de un peón. 2. El alfil de rey negro consigue

57 91 19. d XeS d4 8 20. Da3 d X c3 7 21. AX c3 Cg4 Las blancas abandonan. 6 ¿Por qué ha perdido el blanco tan de prisa? ¿Por un solo error garrafal? No, no exactamente. En primer lugar, cedió terreno sin necesidad en el centro (8. d4); luego malgastó tiempo (12. b5 y 13. a4), vaciló pasando de un plan a otro y se

Q b e d e g quedó sin contrajuego a causa de una debilidad permanente (el peón e3). Por último se equivocó gravemente, la diagonal b8-h2. Por supues- perdiendo una pieza (18. Af3??). to, el peón d continúa defendi- Todo bien considerado, su error final do indirectamente. puede muy bien haber sido el fruto de una acumulación previa de proble- 17. CeS!? mas. Vale la pena añadir que esta par- Bajo presión, las blancas hacen tida es típica de la 2. ª ronda de un tor- un intento de contrajuego. Desde lue- neo open de 5 rondas, por el sistema go resultaba desagradable 17. Cdl. suizo ( Cape Code $500 Open, 1976), donde el ajedrecista mejor clasificado 17. ... Ae6 ( este autor, con un ELO de 2346 en aquella ocasión) se enfrenta conjuga- No 17 .... ,AX e5??; 18. d X e5, dores más débiles (James Quirk, T X e5; 19. Cd l y las blancas ganan. 17 63 ). Con esta partida hemos queri- Esta pacífica retirada crea una ame- do mostrar el declive gradual del ju- naza contra el caballo de e5. gador más débil en un tipo de juego básicamente estratégico. En una par- 18. Af3?? tida táctica, por el contrario, la derro- ta puede sobrevenir de modo entera- Sometidas a cierta presión duran- mente abrupto y a causa de algún te las últimas jugadas, las blancas co- error fácil de localizar. meten ahora una horrible equivoca- ción ( no analizando la amenaza o el movimiento más sencillo, o ... ¿acaso LECCIÓN 6. ;.QUÉ AMENAZAS lo han olvidado?). Tras las indispen- HAY EN UNA POSICIÓN? sables retiradas 18. Cf3 o 18. Cd3, las negras disponen de muchas gratas Observemos la siguiente posición continuaciones, por ejemplo 18. Cf3, de una partida Kleboe (1835)-Wee- Ce4, 18 .... , Cg4; 18 .... , C8h7; 18. den ( 1950), Herald Open ... , Cg6, o 18 .... , Ag4; o si 18. Cd3, lo 1981, después de 16 .... , Dc5. mejor parece ser 18 .... , C8h7, aun- Es importante adquirir el hábito que también 18 .... , Dc7!? y 18 .... , de examinar automáticamente, cada Ce4 merecen atención. El resto no re- vez que a uno le toca jugar, todas las quiere explicaciones. series de capturas forzadas. Si las blancas lo hubieran hecho en el caso 18. AXeS presente, habrían continuado 17.

58 8 92 Ejemplo2 En la posición siguiente, de una partida Samuelian (2268)-Burnham ( 1920), New Hampshire Open (USA, 5 1981 ), las blancas, después de 23 4 movimientos, deciden terminar el jue- go por procedimientos directamente 3 tácticos, atacando en el flanco de rey 2 mediante 24. Dh4?! Lo correcto era 24. a5, condenando a muerte el peón a de las negras y conservando el suyo a b e d e g h propio en posición superior.

A X f6, A X f6; 18. Cd7 con gran 93 ventaja,porejemplo 18 .... ,Dg5?; 19. f4, Dg6; 20. Ac2, Dh6; 21. C X b6 ganando un peón, ya que a 21. ... , Ad4+ seguiría 22. T X d4. Puede objetarse que hay que ver aquí cinco jugadas por ambas partes, arrancan- do de la posición inicial, pero en reali- dad todas ellas son forzadas después de 18 .... , Dg5? Otra opción de las ne- grasera 18 .... , Db4 ( atacando el alfil blanco y el peón b), pero entonces la sencilla respuesta 19. b3 ( amenazan- a b e d e g h do 20. Ab5, y mejor todavía que 19. C X f6+) habría también puesto a las negras en graves apuros. Lo mejor La continuación real fue, como para éstas, por tanto, era 18 .... , Dc7. hemos dicho, 24. Dh4, y el juego se De hecho, la partida prosiguió 1 7. desarrolló así: 24 .... , A X a4; 25. Tfel, Tac8; 18. C X f7(??) (18. Ab5 T X d5, Bc6; 26. Cf5? (aquí, según dejaba a las blancas claramente supe- parece, las blancas ganaban con 26. riores) sacrificando su pieza mejor si- TX c6,DX c6;27.DX e7,D X e5; tuada por una compensación más que 28. D X f7+, Rh8; 29. Ac4!,Ddl+; dudosa. Aquí las negras debieran 30. Rg2; si ahora juega el caballo de haber aceptado inmediatamente el e6, sigue 31. Dg8+! y mate inmedia- sacrificio para ver lo que el blanco to, pero 30 .... , Tf8 vuelve las tomas. pretendía tras 18 .... , RX f7; 19. Una mejor tentativa de victoria era D X e6+, Rf8. Pero continuaron 18. 29. Cg5!); 26 .... , A X d5; 27. ... , T X dl; 19.A X dl (lajugadaque C X e7+, Rh8 (resultaba mejor 27 . «se le escapó» a W eeden, pero de ... , Rf8); 28. Tdl, Db7; 29. A X a6? haber visto 19 .... , Dc6! amenazando (ganaba sencillamente 29. Cg5, con mate y defendiendo el punto e6 ha- amenazas contra la torre negra y el bría desbaratado los planes de las alfil clavado en d5, sin contar las de blancas) 19 .... , RXf7?; 20. mate en h7 y f7); 29 .... , D X a6; 30. D X e6+, Rf8; 21. Ah5, abandonan. T X d5, T X d5; 31.C X d5,A X e5!

59 Esto deja el juego igualado (v.g., 32. 94 C X e5, Dal+ recuperando la pie- 8 za), mas no sin algunos coletazos fi­ 7 nales: 32. De7, Dd6; 33. D X tt, D X d5; 34. Cg5, Ddl +; 35. Rg2, 6 Cf4+!; 36. g X f4, Dg4+; 37. Rfl, 5 Ddl+; 38. Rg2, Dg4+; 39. Rfl, Ddl +; 40. Rg2, tablas. Examinemos ahora otra partida 3 jugada en la Olimpiada de Malta, 1980, entre dos fuertes maestros, Ghinda (Rumania) y Sax (Hungría). o b e d e f g h Partida 2 Blancas

(Defensa Siciliana) l. e4, c5; 2. 8 95 CB, d6; 3. d4, e X d4; 4. C X d4, CRi; 5. Cc3, p; 6. Ag5, Ag7; 7. 7 Ab5+, Ad7; 8. Del, Cc6; 9. 0-0-0, 6 Tc8; 10. A X c6, b X c6; 11. f4, 0-0; 12. e5, d X e5; 13. fX e5, Cd5; 14. 5 ex d5, ex d5; 15. e6, rx e6; 16. 4 C X e6, Db6; 17. C X g7, Tfl.; 18. 3 Dd3, R X g7; 19. Td2, AfS; 20. Ae3, A X d3; 21. A X fl., DRi. Las 2 blancas abandonan.

o b e d Tras una primera ojeada, el lector Negras se habrá convencidode que algo terri- ble ha debido de echar por tierra las agresivas intenciones del blanco ini­ Otra posibilidad seria era 11. e5. ciadas por 12. e5. Dan también lugar El juego podía entonces haber conti- a sospechas el juego brutalmente di- nuado 11. ...,d X e5; 12.D X e5,0-0 recto de las blancas y las respuestas (cf. Diagrama 94); 13. Thdl, Cd5; casi desdeñosas del negro. Una op- 14. C X d5!?? (si 14. A X e7?, ción digna de nota era 8 .... ,AX b5, A X e5; 15. A X d8, A X d4 las ne- ya que ni 9. D X b5+, Dd7 ni 9. gras ganan una pieza); 14... . ,A X e5; Cd X b5, Cbd7 proporcionan gran 15. C X e7+ (o 15. A X e7,A X d4; cosa a las blancas. Al jugar el negro 9. 16. A X d8, e X d5-+); 15 .... , Rh8 ... , Tc8, su posición era ya crítica, v. (15 .... , Rg7; 16. Cef5+, gX f5; 17. g., si 9 .... , C X d4; 10. T X d4, A X d8 (cf. Diagrama 95), A X d4; AXbS; 11. CXbS, a6; 12. e5! 18. T X d4, cualquier T X d8; 19. (también gana 12. C X d6+, e X d6; Ted1 y el blanco debe ganar); 16. 13. e5!); 12. ... , a X b5; 13. e X f6 C X g6+, h X g6; 17. A X d8 y ga- con efectos aplastantes, y, por otro nan como en la nota precedente. lado, se amenazaba 1 O. A X c6 se- Ahora bien, ¿a cuántos lectores no se guido de 11. e5. Sin embargo, 11. f4 les habrá pasado por alto 17. . .. , resulta una jugada demasiado am- Af4+? Es un error típico de los juga- biciosa. dores de primera categoría no perca-

60 tarse de una jugada clave «interme- admiraciónsi Sax hubiera visto lo su- dia», jaque u otro movimiento de sor- ficientemente antes este movimiento presa, capaz de alterar por completo y sus ramificaciones. Algo más ade- el resultado de la partida. Así, en la lante, el súbito golpe 16 .... , Db6! línea principal que estamos exami- revela los ominosos designios de las nando, las blancas, en lugar de 16. negras, cuya honda concepcióntácti- C X g6+, pueden intentar 16. T X e5 ca culmina en 18.... , R X g7! Ghin- ( amenazando 17. Af6 mate), pero en- da se ve desbordado por las amena- tonces la sencilla réplica 17 .... , f6 zas acumuladas sobre c2 después de volvería a hacemos dudar de la soli- 19 .... , Af5, pues si 21. A X b6, dez de la combinación del blanco: v. T X c2+ las negras ganaban una g., 18. CdX c6, De8 (18 .... , pieza. Ante la inminencia de nuevas A X c6?; 19. T X d8, Te X d8; 20. pérdidas materiales tras 21. ... , Df6, C X c6, Td6 con posiciónpoco clara; las blancas tienen que abandonar. 18 .... , Dc7!?); 19. C X c8, fX e5; La lección aquí consiste en que 20. Cd6, De6; 21. Cd8, Dg4 y las ne- uno debe siempre preguntarse por gras dominan ya la situación. qué se ha perdido una partida, en es- Por lo tanto, es justo preguntarse pecial si ésta ha sido breve. Al hacer- por qué tanta generosidad ( 14. lo, será posible determinar los mo- C X d5!??)cuando podía haberse he- mentos críticos. cho una jugada como 14. Dg3, ... Sí, Incluso grandes maestros de fama pero en este último caso había que bien establecida caen a veces en ese considerar la respuesta 15. C X c3, y error, tan corriente, de no considerar si entonces 15. D X c3, c5! ganando las eventuales amenazas,jaques, cla- las negras, o si 15. A X e7, Db6! vadas, horquillas, etc., aunque entre asimismo con ventaja del negro. De ellos suele darse en forma más refi- ahí que, después de 12.. .. , 0-0, ten- nada. gamos que revisar de nuevo las opcio- nes del blanco, pues es clara la ame- naza 13.... , Cd5. Evidentemente la Partida 3 dama blanca debe moverse; la cues- tión es: ¿adónde? 13. Dc5 parece lo La posición del diagrama 96 se más emprendedor, aunque 13. Dg3 y consiguió en la partida Korchnoi- 13. De3 son con toda probabilidad Tarjan (Lone Pine 1981) después de continuacionesmás sólidas. Sólo aho- las siguientes jugadas en la defensa ra tras todo este análisis, podemos sa- Nimzo-India (vía India de Dama). car las siguientes conclusiones: l. d4, Cffi; 2. c4, e6; 3. Cf3, b6; l. 11. e5 era una seria opción 4. Cc3, Ab7; S. Af4, Ab4; 6. Db3, para las blancas. aS; 7. e3, d6; 8. Ae2, Ce4; 9. 0-0, 2. En taJ caso, no obstante, las AXc3; 10. bXc3. negras, después de 11. . .. , d X e5; 12. D X e5, 0-0, ha- El negro podía haber obtenido un brían amenazado 13 .... , Cd5, sólidojuego con 10.... , 0-0, o 10.... , apoderándose de la iniciativa. Cd7. Sin embargo jugó 10... . , g5?! que condujo a 11. A X g5, C X g5; En la partida realmente jugada, 12.Db5+,Cd7; 13.D X g5,D X g5; 12. e5 es sin duda lo más agudo, pero 14. C X g5. No es probable que un prematuro. En su lugar era digno de gran maestro de la categoría de Tar- atención 12. Cf3. Tocante a 13 .... , jan pasara sencillamente por alto 11. Cd5, habría merecido dos signos de A X g5, pero es más que probable

61 96 97

o b d e g h o b e d e g h Negras Blancas

que después de la continuación 14. vuelve súbitamente rica en complica- ... ,AX g2; 15. R X g2, Tg8; 16. f4, ciones. La situación un tanto preca- h6; 17. h4, f6 no viera 18. Ag4, ga- ria del rey blanco significa que había nando un peón (después de 18 .... , que considerar un sacrificio en b4 por Cf8, 19. C X e6!, T X g4+; 20. Rh3) parte de las negras en su último movi- y el juego. Para la historia, así es miento, v. g., 27 .... , C X b4, pero como Korchnoi lo hizo: 18 .... , Re7; afortunadamente, después de 28. 19.A X e6, Tg7;20.A X d7,RX d7; T X b4, A X b4; 29. e X b4, la torre 21. e4 (Korchnoi insiste en conectar blanca de g3 impide la horquilla de los peones), ... ,c5; 22. e5, d X e5; 23. peón en c3. De hecho, las negras d X e5, f X e5; 24. Tadl +, Rg7; 25. amenazan 28 .... ,AX d4; 29. D X d4 Rh3 (finalmente el rey debe ser cap- (29. e X d4, c3+ gana); 29 .... , C X f4 turado), h X g5; 26, fX g5, e4; 27. ganando sencillamente una pieza. Si, Tdel, Td8; 28. T X e4, Td3+; 29. para evitar esto, las blancas tratan de Rg4, T X c3; 30. h5, abandonan. mover o el caballo o el alfil de dama a una casilla segura (v.g., 28. Ae3? o 28. Cf3?), entonces dichas piezas obstruyen la defensa de c3 por la Ejemplo 3 torre, con lo que se posibilita la com- Como ejemplo final de esta lec- binación en b4. Si el rey blanco se ción sobre el análisis de las amena- mueve con el mismo fin (o si 28. zas, veamos lo que el lector opina de Del), sigue 28 .... , A X d4; 29. la posición siguiente, surgida tras 1 7 e X d4, c3 ganando igualmente las tensos movimientos en la primera de negras. mis dos partidas con Roddy McKay Así pues, ¿qué ha de jugar el para el campeonato de Escocia de blanco? Yo estaba convencido de que 1980. mi posición no podía haberse deterio- Hasta muy poco antes yo estaba rado de pronto hasta ese punto, en seguro de tener ventaja, debido a un sólo una jugada, tras 27 .... , Ac5 que dominio superior del centro (peón en completa por fin el desarrollo de las e5, inmovilizando los peones negros negras. Llegué incluso a considerar d, e y f) y al control de la columna 28. Cb3!?, con la idea de que, si 28. abierta g y de la semiabierta a. Con ... , e X b3; 29. Aa6, Dc6, la conti- todo, a raíz de la última jugada de las nuación 30. b5!, dejando colgados la negras (27 .... , Af8-c5), la posición se dama, el alfil y la torre de las negras,

62 debía ganar: v.g., 30 .... , Db6; 31. 32. ... Ah7? T X e4, DaS; 32. e X b3, Da3+; 33. 33. Tf3?1 Rc2, Da2+; 34. Rd3! Pero vacilé, reacio a embarcarme en semejantes 33. Af3 ganaba inmediatamente complicaciones tras haber logrado una pieza. poco antes una «pura» ventaja; y en efecto, después de 28. Cb3!!?, A X t2; 33 ..•• Ah4 29. CaS, DbS; 30. A X c4, T X c4; 34. T X ti Ad8 31. D X t2, la posición sería aún 35. Af3 Dc7 menos clara, v.g., 31. ... , D X a4; 32. 36. AtB Ag6 C X c4, C X f4; 33. Cd6! y las blan- 37. Ad6 AX ti cas tienen todavía compensación por 38. Dd4?1 su pieza de menos. En lugar de todo eso, y hallándo- nos ambos apurados de tiempo, aca- 8 bé por jugar 7 6 28. A X h6??1 ..• 5 La partida continuó: 4 28 •... AXd4 29. Ag7

Simplemente se me había olvida- do que 29. D X d4, Cb6 permite a las o b e d e g h negras defender su alfil, mientras la torre y el alfil blancos quedan colga- Blancas dos. Aquí desperdicié la última opor- tunidad de ganar rápidamente por 29. AXf2 medio de 38. h7, Th8; 39. Dd4 (con la idea de 40. D X bé+) 39 .... , Aquí el análisis posterior a la par- D X d6;40.e X d6, TX h7;41.De4, tida mostró que 29 .... , C X b4!; 30. que es decisivo. Rcl, Cd3+ ganaba. Extremadamen- te apretado por el reloj, McKay co- 38 •.•. DXd6 mete ahora una serie de graves erro- 39. e X d6 Ag6 res que, en definitiva, habían de cos- 40. Ddl Ah7 tarle el campeonato. 41. Dd4

30. Th3 Cb6? La jugada secreta, después de tanta agitación. No 41. Dal? a causa Lo correcto era 30 .... , Ag2 con la de 41. ... , Tg3; 42. T X a7, T X f3; idea de 31. ... , Ae3 o 31. ... , aS. 43. Da6 y ganarían las negras.

31. Ta5 Thg8 41. ... Tf8 32. h6 42. Ag2?1

Ahora las blancas tienen juego Tras una hora de análisis durante por la pieza sacrificada. el aplazamiento, todavía cometí este 63 error, aun a sabiendas de que lo era. McKay podía ahora haber logrado 99 ventaja mediante 42 .... , e5!, pues si 43.D X e5, Tt'2gananlasnegras,ysi 43. T X e5, Af6 también ganan; por último, a 43. De3 podía seguir 43 .... , e4. Sin embargo McKay comete a su vez, increíblemente, una falta de gra­ vísimas consecuencias: 42. Af6?? 43. O X b6+ Abandonan. a b e d e g No es ésta una partida de la que Roddy o yo podamos estar orgullo- Blancas sos pero resulta instructiva y entrete- nida ... [sobre todo por sus errores! sometieron primero el psicólogo y maestro de ajedrez Adrian de Groot (1965) y luego Newell y Simon LECCIÓN 7. ¿CUÁLES SON (1972). LOS RASGOS ESENCIALES He aquí los comentarios iniciales DE UNA POSICIÓN? de De Groot:

Antes de considerar cuál puede «Procedente de una partida A. ser la jugada correcta en una posición D. de Groot-C. Scholtens, 10 de dada, es preciso identificar los com- abril de 1936. Juegan las blan- ponentes esenciales de esa posición. cas ... Esta posición plantea prin- Para ello hay que partir de una doble cipalmente problemas de orden base: táctica y estructural. El primer táctico. Con su última jugada ( ... aspecto comprende las interacciones Db6) las negras han dejado más o entre fuerzas opuestas, en términos menos en el aire su alfil de e7, que de clavadas, horquillas, ataques do- sólo queda defendido por el caba- bles, jaques, etc., como se ha visto en llo de d5, fácil de cambiar; el otro las lecciones de Geoff Chandler so- caballo (f6) está, pues, práctica- bre «Táctica y combinaciones». El mente atado. En el centro hay segundo se refiere a los fundamentos varias posibilidades de cambio, y generales de la estructura de una po- la cuestión es saber si las blancas sición, tales como peones doblados, pueden o no sacar algún prove- columnas abiertas y serniabiertas, cho de las debilidades tácticas de etc., que se estudian en las lecciones la posición negra. Si ello no fuera de Chris Morrison sobre «Cómo for- factible, lo mejor para el blanco mular un plan». Una vez evaluados consistiría en reforzar su posición metódicamente estos elementos pue- con alguna jugada tranquila. den ya empezarse a buscar la jugada De un minucioso análisis se o jugadas correctas. deduce, no obstante, que las blan- cas están en condiciones de sacar provecho inmediato de la situa- Ejemplo 4 ción; es más, tienen una victoria forzada. La continuación ganado- Esta posición se ha hecho famosa ra es l. A X d5 ... » (de Groot, por el cuidadoso escrutinio a que la 1965, sección 26).

64 Newell y Simon dedican unas 40 conclusión de que 1. apretadas páginas al estudio del com- A X d5 ha de ser la pri- portamiento de un solo sujeto (S2), mera jugada. un joven jugador medio de aproxima- Escena 6: (135 seg.) Explora una damente 1600 puntos ELO de fuer- vez más l. A X d5. Des- za, en el análisis de la posición que cubre que a l .... , A X d5 nos ocupa. No cabe aquí reproducir puede contestarse 2. Ca4 por menudo la investigación de Ne- con ventaja de las blan- well y Simon, pero podemos resumir cas. Examina entonces 1. con brevedad las etapas del compor- ... , e X d5 y ve que tam- tamiento de S2. Éste analiza la posi- bién da ventaja a las blan- ción durante 17 minutos, divididos en cas, por quedar aislado el unos 25 «episodios» que han sido peón negro. Finalmente agrupados en 7 «escenas». Estas es- se percata de que l. ... , cenas consisten en lo siguiente ( con C X d5; 2. C X d5 hace indicación del tiempo acumulado): perder a las negras, esti- mando por tanto necesa- Escena 1: (O seg.) Orientación, exa- rio l. ... , e X d5. men de material, amena- Escena 7: (980 seg.) Decide que la zas del negro. mejor continuación es 1. Escena 2: (80 seg.) Explora 1. AXd5. A X d5 y l. Df3, tenien- do en cuenta los posibles De todo este «guión» se infiere contraataques de las ne- claramente que, aun cuando el sujeto gras. acaba por escoger la jugada correc- Escena 3: (300 seg.) Considera otras ta, sus motivos para hacerlo no son jugadas como l. C X c6, convincentes. V arios detalles impor- l. CXf7, l. CXg6, l. tantes se echan de menos en su análi- Tc2 y avances de peones sis, y durante todo el tiempo «parece en el flanco de rey, sin ignorar unos cuantos rasgos esencia- hallar nada. les de la posición» (Newell y Simon). Escena 4: (385 seg.) Vuelve a exa- Es bien sabido que toda persona, minar l. A X d5; verifica al analizar una posición, lleva ade- el contraataque 1. . .. , lante un proceso de «profundización D X b2 y descubre que progresiva» (de Groot, 1965). Esto las blancas ganan una pie- quiere decir que tendemos a profun- za a cambio de uno o dos dizar en la totalidad de nuestro aná- peones. Ve que l. ... , lisis por etapas sucesivas. Este proce- C X d5 sigue defendien- so, que entraña el regreso a movi- do el punto e7, y también mientos ya analizados, repitiendo, que tras l. ... , A X d5; 2. comprobando de nuevo y ampliando C X d5, C X d5, el alfil variantes a partir de los mismos, no es de e7 queda igualmente en modo alguno eficaz; pero, debido a defendido. las limitaciones de nuestra memoria Escena 5: (540 seg.) Comienza a fi- ( en contraste con la de los ordenado- jarse en algunas ideas de res), nos parece la mejor manera de ataque en el flanco de rey, «llevar la cuenta» de lo que ya hemos como 1. Ah6 y 2. Ce4 o 1. considerado. Ce4, pero teme 1. Ce4, Un hecho en flagrante contradic- D X b2 con el alfil «col- ción con las creencias de la gente es gado» en a2. Llega a la que el talento «excepcional» de los

65 grandes maestros no reside en su débiles se les puede fácilmente esca- habilidad para calcular todas las po­ par es 3. Tce 1. Esto amenaza de nue- sibilidades que les brinda el árbol de vo 4. Cg4, v.g., 4 .... , C X g4; 5. variantes. Lo típico en ellos es exami- A X e7 ganando. Una vez más, no nar de 30 a 50 «nodos» (posiciones sirve 4 .... , Rg7, por lo que las únicas futuras en el tablero), llegando como jugadas que han de considerarse son máximo a un centenar. Son especial- las capaces de parar la amenaza ( o mente hábiles en identificar con rapi- amenazas): dez los rasgos esenciales de una posi- ción. Su enfoque es similar al expre- sado humorísticamente por Réti, se- 100 gún se cuenta, cuando en cierta oca- sión le preguntaron cuántas jugadas solía prever a partir de una determi- nada posición. «Sólo una -respon- dió el gran maestro-, la mejor.» En su análisis de la posición del Diagrama 99, el sujeto pasa por alto un importante tema que aparece re- petidas veces: la horquilla que las blancas tienen en d7 (Cd7), conga- nancia de la calidad en unas cuan- tas variantes. Por ejemplo, en la línea l. A X d5, Negras A X d5; 2. C X d5, C X as ve que el punto e7 queda defendido, pero nun- ca menciona que después de 3. (A) 3 .... , Te8 permite a las blancas A X e7, C X e7; 4. Cd7 las blancas ganar un peón tras 4. C X c6, ganan la calidad (si bien es esencial T X c6 ( 4 .... , b X c6; 5. T X e7 para el blanco comprobar que tras 4. seguido de 6. A X f6+-); 5. ... , TXcl; 5. TXcl, DXb2; 6. A X f6,A X f6(5 .... , T X f6;6 . Tbl todavía gana). Más adelante el D X d5); 6. T X e8+, D X e8; sujeto llega a la acertada conclusión 7. DX d5. de que l. . .. , A X d5 pierde, pero (B) 3 .... , Ce4 (jugada simplificado- basándose en un motivo erróneo. ra que es importante tener en Prevé la continuación 2. Ca4 en vez cuenta) 4. AXe7, DXe7; 5. de lo que acabamos de explicar. De C X c6, b X c6 (5 .... , T X c6; ahí que, también por falsas razones, 6. C X dS); 6. C X e4 y las blan- concluya que no hay más remedio cas ganan limpiamente un peón. que seguir l. ... , e X d5. En ningún (C) 3 .... , h5; 4. C X c6, T X c6 (de momento se percata de la fuerza de 2. nuevo, a 4 .... , b X c6 sigue 5. Df3! (aunque lo considera como pri- T X e7); 5. T X e7! Aquí está la mer movimiento de las blancas). Aho- clave: si anteriormente 3. Tfe 1, ralas negras han de continuar 2 .... , que parecía más lógico, ahora Dd8 (si 2 .... , Rg7; 3. Cg4! amena- las negras podrían seguir 5 .... , zando el caballo de fo y 3. Ah6+ ga- D X e7; 6. C X d5, T X el+ nando, ya que 3. . .. , C X g4; 4. ganando. Si en este momento, A X e7, Tfe8; 5. Ac5 resulta decisi- de haber jugado 3. Tfel, las vo; y si 4 .... , e X h2?; 5. A X f8+, blancas se decidieran por 5. etc.). Después de 2 .... , Dd8, la fuer- A X fo, A X fo; 6. C X d5, te continuación que a los jugadores TXcl (no 6 .... , AXd4; 7. 66 T X c6 seguido de 8. Ce7+); 7. 101 T X el, A X d4, tendrían que considerar muy seriamente las consecuencias de 8. Tc8!??, ya que después de 8 .... , D X c8; 9. Ce7+,Rg7; 10.C X c8, T X c8 la posición no es nada clara. Por eso lo mejor para el blanco era probablemente 8. Tc7. (D) 3 .... , Tc7. Tras el análisis que precede, es ya fácil darse cuenta de que 4. C X c6, T X c6 (o 4 . ... , b X c6); 5. T X e7 seguido a b e d e f g h de 8. C X dS gana.

El lector observará que 1. A X d5! de las negras se mantiene retrasado no es la jugada que suele aconsejarse en d7, lo que significa que el alfil de en esta clase de posiciones, ya que dama negro queda encerrado, las renuncia al par de alfiles, pero aquí es torres negras siguen desconectadas y la mejor por obligar a las negras a la casilla fS es accesible a las piezas capturar con el peón ( 1 .... , e X dS), blancas. dejándolas con una débil casilla clara Por tanto es esencial considerar (sujeta a las amenazas del blanco). 20 .... , C X eS. He aquí las posibles Nos hemos detenido en los detalles continuaciones del blanco: de este ejemplo para ilustrar lo que precisamente entendemos por «con- (A) 21. C X ss, Db8; 22. Dg3, sideración de la amenaza o amena- D X b5; 23. A X e5, f6 (23 .... , zas» del adversario ( como la horqui- Af8; 24. Ad6!); 24. Td6 y los lla potencial en d7, clavadas en f6,ja- problemas de las negras no se ques intermedios, etc.) y «rasgos esen- han acabado. ciales» ( alfiles malos, piezas colga- (B) 21. Cf5, Af6?!; 22. Cd6, Cc4 es das, contraamenazas en la última poco claro, pero 22. Td6! resul- fila) de una posición. ta demoledor; lo mejor es 21 .... , d6; 22. e X e7+ (22. A X e5, A X f5); 22 .... , D X e7; 23. Ejemplo S AXe5, DXe5; 24. AXc6 que no da nada a las blancas. La posición siguiente proviene de (C) 21. Dg3, d6! (21. ... , Af6?!; 22. una partida de la final del «Golden e X b5 [no 22. Cf5, d5!] segui- Knights 1978» (Campeonato de los do de 23. Cd6); 22. A X e5, EE.UU. por correspondencia) entre dX eS; 23. C X c6, T X dl+; Burnham (blancas) yBailey(negras). 24. TXdl, TXa3; 25. Burnham pone un signo de inte- C X e7+, D X «t. 26. D X e5! rrogación a la jugada 20 .... , T X a3, y las blancas ganan por lo menos pero ¿qué pueden hacer las negras? un peón; o si 24 .... , Ab7; 25. Las principales amenazas son (A) C X e7+, D X e7; 26. A X b7, 21. C X b5, (B) 21. Cf5 y (C) 21. D X b7; 27. D X e5 ganando Dg3. La mayoría de las peligrosas igualmente un peón, ya que 27 . amenazas del blanco están estre- ... , T X a3; 28. Td8+, Rh7; 29. chamente ligadas al efecto paraliza- Df5+, g6; 30. Df6 es decisivo. dor del peón de eS. Es decir, el peón d Con todo, las negras en esta

67 línea, disponen de una opción 102 clave: 24 .... , Ta4, que deja la posición igualada.

Aquí debo disculpas a los lectores por todas estas largas variantes. No es mi intención abrumarlos, sino indi- carles las complicaciones inherentes a cualquier posición donde existen prolongadas series de capturas, ame- nazas y contraamenazas, así como la necesidad de analizarlas a fondo. En la partida que comentamos, el hecho a b e d e 9 h mismo de jugarse por corresponden- cia significa que las negras debieran Negras haber prestado suficiente atención a 20 .... , ex e5. Siguió: estas jugadas son en cierta manera 21. T X a3, A X a3; 22. Dg3 (las naturales, aunque su eficacia sólo amenazas del blanco son ahora deci- puede determinarse merced al cál- sivas); 22 .... ,Da7; 23. A X h6!,Af8; culo de variantes concretas. 24. A X g7, Da3; 25. Dg5 y no les En lugar de ello, debido a los ha- quedaba ya a las negras sino aban- bituales apuros de tiempo, las negras donar en vista de 25 .... ,AX g7; 26. disiparon su ventaja con la ilógica ju- Cf5, Df8; 27. Ch6+, Rh8; 28. Df5, gada 33 .... , Db5? La partida prosi- Dg8; 29. C X n+, D X n, 30. Dh7 guió: 34. Ac4, De8; 35. g X ffi, mate. g X f6; 36. Cf5, Tbc8; 37. Rh2, AcS? 38. D X f4!; Ad4; 39. Dh6, Dg6; 40. O X g6, h X g6; 41. C X d4, e X d4; Ejemplo 6 42. Tdl y las negras abandonaron. ¡Desde luego, los apremios de reloj La posición que sigue se dio en nunca ayudan! una partida Orr-Moultrie de la segun- da ronda del Campeonato Escocés de 1981. Ejemplo 7 Las negras llevan la calidad de ventaja y disfrutan de una posición La posición del siguiente diagra- tan sana como sólida. El blanco ha ma surgió, después de 13. Ce4, en debilitado su flanco de rey con los una partida Kopec-Ian Wells, Man- avances g4, g5 y h4, en un intento de chester 1981. contrajuego. Continuaciones plausi- En realidad, no hay nada malo en bles son (1) 33 , Dh3, cambiando la posición de las negras salvo el he- las damas; (2) 33 , Cd3, atacando cho de verse un tanto oprimidas por el la torre y el alfil enemigos mediante peón blanco e. Como acababan de ju- una horquilla; (3) 33 .... , C X d5, re- gar 12 .... , Tb8 ( en previsión de Cd2- duciendo el material, aunque a costa b3 ), yo esperaba ahora 13 .... , bS se- de la pieza negra mejor situada, mien- guido de I 4 .... , a5 con una expansión tras el blanco, al capturarla con su ca- general en el flanco de dama, o bien ballo, ejercerá mucha presión en ffi; una continuación racional como 13 . (5) 33 .... , fX g5, con la intención de ... , Dc7, v.g. 14. Cg3, Tfc8. ganar el peón g de las blancas des- En vez de esto, y sin mucha refle- pués de 34. h X g5, Ch3+. Todas xión, las negras recogieron el guante

68 Ejemplo 8 8 103 7 Para concluir esta lección sobre los «rasgos esenciales de una posi- 6 ción», ofreceré un nuevo ejemplo 5 procedente de mi encuentro con Rod- 4 dy McKay (marzo de 1981). Se tra- ta de una de nuestras dos partidas de desempate. La siguienteposición crí- tica de la segunda partida surgió tras 19. Tel.

o b e d e g h 104 Negras que se les lanzaba y continuaron 13. ... , Ce X e5?!, a raíz de lo cual, tras 14. C X e5, C X e5; 15. Af4, no qui- sieron afrontar las dificultades deri- vadas de 15 .... , f6 (15 .... , Da5; 16. Cd2!); 16. A X e5, fX e5; 17. Dg4 con ventaja del blanco debido a su puesto avanzado en e4 y a pesar de tener un peón de menos. Así pues, de- b d g h cidieron rápidamente sacrificar la ca- a e e lidad mediante 15 .... , C X c4!?; 16. Negras A X b8, D X b8; 17. d X c4. Ahora las negras debían tratar de conectar Las blancas han recobrado los sus peones centrales jugando 17. . .. , dos peones que habían sacrificado en f6 o 17 , e5. La continuación de la apertura, situandouna torre en d6 y Wells, 17 , f5, fue un grave error el caballo en e 7. Ahora parece que el posicional, ya que después de 18. caballo negro de e5 corre grave peli- Cd2, Af6; 19. Cf3 seguido de 20. gro. ¿Puede realmente quedar atrapa- Ce5, no pudo ya jugar ..., e5. do en la casilla activa que ocupa en Nuevamente se desprende aquí la medio del tablero? lección de que el juego ha de evaluar- Como le llevaba a mi adversario se y llevarse a cabo conformea las ne- más de una hora de ventaja, me puse a cesidades de la posición. Después de examinar detenidamente la posición. 12.... , Tb8 era ilógico proseguir 13. Cualquier jugada de caballo hace ... , Ce X e5, provocando la incómo- perder por lo menos un peón, v. g, 19. da clavada 15. Af4. Otro error de las ..., Cc6, y otro tanto puede decirse del negras fue que, una vez embarcadas contraataque dirigido contra el caba- en esta aventura, no sopesaron su- llo blanco casi atrapado ene?: 19.... , ficientemente los pros y contras del Dg5; 20. A X e5, D X e7; 21. Ac4! interesante sacrificio de calidad 15. (21. AX g7+, RX g7; 22. De5+, ... , CXc4. Df6 no es claro).

69 ¿Qué jugar entonces? Consideré por mí hace unos 12 años, teniendo 19 .... , a6, pero las blancas queda- yo entonces un ELO de 2032. Me en- ban mucho mejor continuando sim- frentaba con J oshua Fluk ( 1650), re- plemente 20. A X e5, a X b5; 21. cién llegado de Israel, en el Campeo- O X b5. Incluso llegó a ocurrírseme nato Interescolar de Nueva York, el contragolpe 19 .... , C X f3+ con la 1969- 70. Aunque íbamos empata- idea de que, tras 20. g X f3, Dc5+, dos a 4/4, se me consideraba el caería o la torre de d6 o el alfil de b5 favorito, dada mi gran ventaja de (después de 21. Df2). Pero, claro ELO. No obstante, habiendo ya visto está, el alfil de g3 defiende la torre unas cuantas partidas de Fluk, sabía después de 19 .... , C X f3+. La acu- yo que tenía delante a un buen juga- mulación de todos estos datos, rasgos dor intuitivo y que no debía subes- posicionales y motivos tácticos me timarlo. llevó a encontrar la siguiente «mini- De hecho, me dio una lección que combinación», que decidió la parti- no olvidaré jamás. En aquella oca- da a mi favor: sión, cada jugada de Fluk hasta el 19 .... C X f3+!!; 20. g X f3, sorprendente y decisivo golpe 33 .... , Dg5! De pronto los «cabos sueltos» C X g4 me pareció responder a una de la posición blanca se ponen ple- lógica fría y perfecta, como la de un namente de manifiesto. No es posible verdadero campeón. 21. Ae5 (iilegal!), ni tampoco 21. T X e6, f X e6; 22. D X e6, por que- Partida 4: Kopec-Fluk dar colgado el alfil de b5. Es pues evi- dente que las negras recobran ahora (Defensa Nimzoindia) 1. d4, Cf6; su caballo, al haber quedado el de las 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. e3, b6; S. blancas sin salida (la casilla d5 está Cf3, Ab7; 6. Ad3, Ce4; 7. Del, fS; 8. cubierta), y ello con intereses, puesto 0-0, A X c3; 9. b X c3, 0-0. que la estructura de peones blancos del ala de rey se ha deteriorado sin re- Una apertura según los cánones, medio. donde las negras tratan de mantener su dominio de e4 y bloquear la posi- ción lo más posible, en especial los LECCIÓN 8. INCAPACIDAD peones blancos (e) doblados. Las DE APROVECHARSE DE blancas, por su parte, han de intentar ANTERIORES EXPERIENCIAS abrir el juego al máximo para hacer PARA ELABORAR UN PLAN valer su par de alfiles y la masa de peones centrales. Siempre sostuve que las partidas de las que más he aprendido son las 10. a4 acabadas en derrota o tablas. Tales partidas son las que han quedado más Aunque esto no es malo, con la penosa y vivamente impresas en mi idea de abrir la posición mediante memoria ajedrecística, y por ende Aa3 y c5, son más comunes 10. Cd2 constituyen el medio más valioso y 10. Cel. para juzgar de los progresos hechos o no hechos. Pero, por otro lado, es for- 10. ... d6 zoso reconocer que no hay nada que desanime tanto como perder o anular Aquí renuncié a la idea de 11. una partida sin poder extraer una Aa3 seguido eventualmente de c5, moraleja o aprender una lección. por no poder forzar esta jugada, y La partida siguiente fue jugada volví a la continuación usual 11. Cd2.

70 11. Cd2 CXd2 En relación con el ejemplo que 12. AX d2 c5 acabamos de ver, considérese ahora 13. d5 la siguiente partida donde las blancas son incapaces de aprovecharse de ex- Por aquel entonces ya sabía que periencias anteriores para afrontar en este tipo de posiciones es esencial satisfactoriamente las necesidades de para las blancas abrir el centro. Con la posición y los problemas plantea- tal intención jugué 13. d5?!, pero dos por el negro. No es que haganju- resultó ineficaz. Mucho mejor hubie- gadas francamente malas, sino que ra sido 13. f4! (seguido de 14. e4) o no hay en ellas energía ni propósito directamente 13. e4!?, aunque re- definido. chacé esto último cegado por mi afán de ganar, v.g. 13. e4!?, f4; 14. e5, g6; Partida S: Dauber (1775)-Kopec 15. A X g6, h X g6; 16. D X g6+=. (2430) XII.° Congreso de Manchester, 13. ... g61 1981, S.• ronda

Esto muestra el hondo sentido (Defensa Nimzoindia) 1. d4, Cf6; posicional de Fluk, que debilita las 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. e3, b6; 5. casillas negras sabiendo que no pue- Cf3, Ab7; 6. Ad2. den ser explotadas por su adversa- rio, v.g, 14. d X e6, Df6; 15. e4, f4, No hay nada malo en esta jugada, etc. Mis ulteriores esfuerzos por abrir salvo que revela la poca familiaridad el juego mediante 14. e4 y 15. g3 son de las blancas con la apertura. Las frustrados mediante 14 .... , f4 y 15. partidas de los «viejos maestros» e5, con lo que Fluk cierra el centro y Nimzovich, Bogolyubov y Alekhine se reorganiza rápidamente con vis- dejaron bien claro lo inconsecuente tas a utilizar su ventaja de espacio en de este movimiento. Más «teórico» el flanco de rey. es 6. Ad3, como en la partida prece- Esta ventaja se pone de relieve dente. tras 20 .... , h5!, 23 .... , Rf7 y 25 .... , Tah8. Yo intento contener los avan- 6. 0-0 ces del negro en el ala de rey e inclu- 7. Ae2 d6 so parece que hago algún progreso en 8. 0-0 Cbd7 la de dama, con 30. a X b6, pero la brillante réplica 30 .... , a6 revela la Quizá fuera más exacto 8 .... , lentitud de mi plan, mientras las ne- A X c3, puesto que el alfil de rey ha gras siguen con sus incursiones ( 31. cumplido ya su misión . ... , Thl y 32 .... , Dh3), coronadas por el movimiento decisivo 33. . .. , 9. Db3 aS CXg4. 10. Tadl. AXc3 ll. A X c3 De7 14. e4, f4; 15.g3, e5; 16. n, Cd7; 17. Del, g5; 18. Tf2, Tn; 19. Ael, Con 10. Tadl las blancas han Df8; 20. g4, b5; 21. b3, Tb7; 22. manifestado su intención de jugar d5. Tb2, Cf6; 23. Taa2, Rn; 24. Tag2, El negro se prepara en consecuencia Dg7;2S.Db2, Tab8;26.a5,b X g4; y apoya de todos modos un posible ... 27. b X g4, Tb3;28. T X b3, T X b3; e5. Lajugadamás directa 11. ... , Ce4 29. Rf2, Db6; 30. a X b6, a6; 31. merece también atención. Ac2, Thl; 32. Re2, Dh3; 33. Tf2, C X g4; 34. Abandonan. 12. Cd2

71 Las blancas luchan correctamen- te por el dominio de la casilla e4, y, 105 como el lector sabrá ya por la Partida que precede, 13. f4 está en el aire; de ahí la continuación de las negras. Pero entonces ¿para qué servía 10. Tadl? Esta torre estarla ahora mejor situada en el. 12. eS 13. Dc2 Tfe8 14. Tíel h6 o b e d e f p h Las negras se disponen a manio- brar con el caballo pasando por h7. Blancas IS. b3?! caballo que, evidentemente, no pue- El plan del blanco, coneístents en de aceptarse. avanzar a3 y b4 abriendo el flanco de dama donde tiene más espacio, ea co- 22. dS rrecto, pero 15. Cfl con la idea de Cg3-f5 era aquí más pertinente. Tratando de cerrarle al alfil ene- migo la gran diagonal y, a la vez, abrir IS. ... Ch7 paso a las propias fuerzas. Pero esto 16. Afi e4 permite a las negras movilizar su «pe- lotón» de reserva. Las negras ocupan el mayor espa- cio posible en el centro. Cierto que 22.•.. CdeS con esta jugada obstruyen la diago- 23. AX eS CXeS nal de su alfil de dama, pero esperan 24. f3? hacer de este peón un trampolín para el ataque planeado en el flanco de En busca de contrajuego, las blan- rey. cas acaban por cometer un grave error que ha de acarrearles la derro- 17. a3 CgS ta. Lo correcto era 24. Dc2 (presio- 18. Db2 Dffi nando sobre el peón e y clavándolo) 19. Ae2 Dg6 seguido eventualmente de f3 o f4. 20. Rhl DíS 24. •.. e X f3 Las últimas jugadas del blanco, 25. C X f3? en especial 18. Db2 y 19. Ae2, no responden a ningún plan determina- La falta de experiencia de las do, por lo que las negras siguen ade- blancas se deja sentir. Su peón e re- lante con el suyo en el flanco de rey. trasado es de mal agüero. Sólo 25. Lo indicado hubiera sido 18. b4. g X f3 les brindaba algunas posibili- dades dinámicas. 21. rn Cf3 25 •••• O.e4 26. ex es TXeS Las negras «atornillan» el ala de 27. Tf3 Tae8 rey de su adversario ofreciendo este 28. Ad3 Dh4

72 El resto de la partida es ya lo que El resultado de este jugar « al gato suele llamarse «cuestión de técni- y al ratón» entre las piezas blancas y ca». Las negras acumulan fuerzas la dama negra es que el primer bando contra el peón de rey blanco, cuyo queda con más debilidades que su ad- bando intenta contraatacar por la co- versario. Las negras han afianzado su lumna f y el flanco de rey en general. posición, mientras el peón de rey Pero esto último no puede menos de blanco sigue sin posibilidad alguna fracasar, dada la mediocre estructu- de salvarse. ra de peones y el poco espacio de ma- niobra de que disponen las blancas. 36. bS gS 37. T x es 29. Dd2 Ac8 Desesperación. Si 3 7. Tf3, las ne- Con esta jugada se incrementa gras pueden continuar tranquilamen- considerablemente el alcance del alfil. te 37 .... , Rg7! y p. ej., 38. A X f5, AX f5; 39. TX rs, TX f5; 40. 30. Tf4 Dg5 D X f5, D X f5; 41. T X f5, T X e3; 31. Tdfi fSI 42. Tf3, T X f3 ganando el final de rey y peones; en otras variantes, el blanco se queda pronto sin jugadas 106 viables.

37 •... AXfS 38. Ax es Tf8 39. Ah7+?

Un último error; mucha más re- sistencia ofrecia 39. g4.

39. Rg7 40. D X ffi+ T X ffi a b e d e g h 41. T X ffi R X ffi Blancas 42. e4 Te8 Las blancas abandonan.

De primeras no fue fácil tomar esta decisión, que vuelve «malo» el Durante mis cinco años en Gran alfil negro sin motivo aparente. Sin Bretaña he podido observar que se embargo, la actividad y espacio de hace demasiado hincapié en la prepa- maniobra que ello proporciona a las ración casera de variantes de apertu- piezas mayores de las negras tienen ra, especialmente entre los jugadores aquí preferencia. El peón retrasado jóvenes, incluso fuertes. A decir ver- de las blancas sigue siendo dificil de dad, no creo que esto sea ajedrez nor- defender, mientras el peón f negro mal. A lo largo de una partida «viva», puede ser sostenido mediante ... , g6. cada posición debe considerarse por sí misma. Las jugadas que se van ha- 32. h4 DhS ciendo han de ser fruto de una acumu- 33. Ae2 nrr lación de experiencias previas, cono- 34. Ag4 Dffi cimientos teóricos, preparación y es- 35. Dfl g6 tado psicológico (sentimientos).

73 Ejemplo 9 ¡Ya ves, lector, que te tenía bien presente en Manchester! He aquí otro ejemplo del XII.0 «Greater Manchester Open» ( 1. • ron- El siguiente y último ejemplo se lo da). En esta partida me enfrentaba debo al maestro brasileño Silvio Men- con Hutchinson (2120), que en un des. En 1979, un muchacho de 16 minuto jugó sus 11 primeros movi- años llamado Arnílcar jugó esta parti- mientos «preparados». da contra el famoso gran maestro ar- gentino Miguel Quinteros: l. e4, Cc6; 2. Cf3, d5; 3. e X d5, D X d5; 4. Cc3, Da5; 5. d4, Ag4; 6. Ab5,0-0-0;7.A X c6,b X c6;8.h3, Dh5; 9. Dd3, A X f3; 10. g X f3, Ejemplo 10 Td6; 11. Ce4, Te6; Amilcar-Quinteros. Río de Janeiro 1979 Yo iba tomándome el tiempo nor- mal, considerando las amenazas, op- (Defensa Siciliana, variante ciones y problemas de la posición (ya Najdorf/Polugayevski) l. e4, c5; 2. que nunca había jugado esta varian- Cf3, d6; 3. d4, e X d4; 4. C X d4, te). Aquí continué: crs, 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4, b5; 8. e5, d X e5; 9. f X e5, Dc7; 10. 12. Rfl De2, Cfd7; 11. o-o-o, Ab7; 12. ces, e X f5; 13. e6, Cffi; 14. A X rs, Las negras se pusieron por fin a g X ffi; 15. Dh5, Ag7 (lo mejor es reflexionar y, al cabo de 40 minutos, 15 .... , Ab4); 16. e X ti+, D X ti; prosiguieron: 17. A X b5+!, a X b5; 18. Thel+, Ae4; 19. C X e4? (la jugada gana· 12. Tg6 dora es 19. Td8+, a lo que sigue 19. 13. Af4 e6 ... , Re7; 20. Cd5+, Re6; 21. Td6+, 14. Da6+ Rd7 R X d6; 22. D X ti, A X d5; 23. Tdl, etc.); 19.... , D X h5??, 20. Me costaba trabajo creer que un Cg5+, abandonan. buen jugador podía sentirse a gusto en esta posición con las negras, y así, después de examinar a fondo sus con- Un año antes, Arnílcar había ga- secuencias, me decidí por la ruptura nado una partida en cierto torneo bra- temática sileño continuando 19. Td8+! en la posición que surge tras 18 .... , Ae4. 15. d5! Pero, después de consultar el Infor- mator, desechó esa línea y jugó 19. La partida prosiguió: C X e4? conforme a lo allí sugerido. Quinteros, especialista de la variante 15 .... , e X d5; 16. D X a7, Najdorf, no recordaba bien los deta- D X f3; 17. D X c7+, Re8; 18. lles de este ataque y elaboraba sus Dc8+, Re7; 19. Db7+, Re8; 20. respuestas sobre el tablero. Con todo, Db8+, Rd7; 21. Cc5+, A X c5; 22. su omisión de 19 .... , 0-0, que era la Dc7+, Re8; 23. Tel+, Te6; 24. continuación lógica, necesaria y ga- D X c6+, Re7; 25. D X c5+, Rd7; nadora, no tiene excusa, pese a ir 26. Dc7+, Re8; 27. T X e6+, apurado de tiempo. Así pues, come- rx e6; 28. Tgl, o x h3+; 29. Rel tió un craso error que permitió 20. y las blancas no tardaron en ganar. Cg5+ con mate inmediato.

74 Referencias V. Hort y V. Jansa, The Best Move (R. H. M. Press). A. de Groot, Thought and Choice in A. Livshitz, Test Your Chess /. Q. (Per- Chess (Mouton Press). gamon Press). A. Newell y H. A. Simon, Human Pro- C. Pritchett y D. Kopec, Best Games of blem Solving (Prentice-Hall). the Young Grandmasters (Bell & A. Kotov, Piense como un gran maes- Hyman). tro (Aguilera).

75 Lecciones 9-12 CÓMO FORMULAR UN PLAN

CHRIS MORRISON

INTRODUCCIÓN modo obvio de proceder? Durante los análisis posteriores a una partida, he En las cuatro lecciones siguien- oído a muchos jugadores quejarse de tes me propongo examinar diversos no saber cómo continuar en tal o cual aspectos de la estructura de peones y posición calificada de superior por discutir ia importancia de las líneas «los libros», o de que « intuían que es- abiertas en todas sus formas. Este taban mejor», pero no acertaron a curso no hace sino «tocar» por enci- explotar su ventaja. ma los principios posicionales de la Tales problemas surgen a raíz de partida de ajedrez; por eso los lecto- una falta de comprensión posicional res deberán complementarlo con el y pueden ser resueltos, al menos en estudio de los textos recomendados y parte, mediante la adquisición de una la experiencia práctica. No obstan- mayor experiencia, es decir, una «bi- te, dedicamos la presente introduc- blioteca mental» más amplia de parti- ción a explicar la importancia del jui- das clásicas y principios generales. cio posicional y el modo en que este Estos antecedentes representan un conocimiento puede aplicarse prácti- acervo de datos que sirven de base al camente para formular un plan. juicio posicional y permiten elaborar Cuando el jugador mira una posi- un plan de acción. La mayoría de los ción y trata de encontrar la mejor ma- jugadores fuertes están de acuerdo en nera de proseguir, es posible que le que, al tratar de evaluar una posición resulte bastante fácil de llegar a una que les es poco familiar, indagan en decisión. Por ejemplo, si existe una su memoria buscando analogías que clara combinación táctica para ga- les ayuden a encontrar la continua- nar material o la oportunidad de orga- ción correcta. Hemos de insistir en nizar un ataque directo de mate. Estos que dicha «biblioteca mental» no conceptos son relativamente senci- contiene necesariamente, con todos llos de captar y a menudo también de sus pelos y señales, la posición parti- poner en ejecución. Pero ¿qué debe cular que nos interesa, pero sí algún hacer el ajedrecista cuando no hay un subterfugio táctico aplicable al caso,

76 alguna partida donde las casillas dé- tes tácticas o realizar un estudio ex- biles del enemigo facilitaron el ata- haustivo del ajedrez posicional. Me que, o cualquier otro tipo de informa- contentaré con examinar unos cuan- ción útil. El grado en que los jugado- tos temas y conceptos fundamenta- res saben reconocer los factores vita- les, remitiendo a otros campos de es- les de una posición depende del desa- tudio y fuentes de material al lector rrollo de su «intuición» ajedrecística. interesado en perfeccionarse. Mas no hay que creer que esta intui- ción es algo o innato o imposible de adquirir; es, al contrario, una cuali- LECCIÓN 9 dad que puede ejercitarse y desarro- llarse. Estructuras básicas de peones En esta etapa conviene resumir en lineas generales el proceso mental El ajedrez es un juego de equipo que lleva a un maestro a decidirse por en el sentido de que, si las piezas de un plan y efectuar su próxima jugada. un bando no colaboran entre sí para l. Juicio critico de la posición. constituir una fuerza bien desplega- Se tiene en cuenta los principales fac- da y coordinada, todos los conatos de tores posicionales: estructura de peo- victoria están abocados al fracaso. nes, columnas y diagonales abiertas, Habiendo descubierto rápidamente casillas fuertes y débiles, etc. que los ataques prematuros -con 2. Determinación de un objeti- una o dos piezas- no suelen tener vo. Basándose en el juicio preceden- éxito, el jugador aprende a colocar te, el maestro decide, por ejemplo, dos peones en e4 y q4, desarrollar las presionar sobre una debilidad, apo- piezas menores, enrocarse y centrali- derarse de una columna abierta, sim- zar las torres antes de acometer nue- plificar con vistas a un final venta- vas acciones. Esto es muy loable, joso, etc. pero pronto se da uno cuenta de que 3. Concepción de un plan. Por no basta con des mollar las piezas a ejemplo, «doblaré las torres en la ciegas para obtener un buen juego, columna c, trataré de desviar ese ca- sino que es preciso situarlas en bue- ballo de su defensa de c7 y ocuparé la nas casillas. Como la estructura de 7.• fila con las torres»; o bien, «in- peones adoptada desempeña un pa- tentaré cambiar los alfiles de casillas pel de primer orden para determinar negras para debilitar los puntos que los puestos en que las piezas estarán rodean al peón aislado del enemigo». activamente colocadas y bien coordi- 4. Ejecución del plan. Se anali- nadas, puede ya establecerse un prin- zan las variantes concretas hasta en- cipio general: «Trátese de conseguir contrar la manera de llevar a efecto el una estructura de peones que permi- plan trazado. Puede ocurrir que el ta la máxima libertad de movimien- plan «ideal» falle desde el punto de to y estabilidad a las piezas propias, vista táctico, en cuyo caso habrá que privando simultáneamente de estos sustituirlo por otro factible. beneficios a las del adversario» Este importante punto ha de te- Las lecciones siguientes senta- nerse siempre presente, a saber, que rán algunas bases para el juicio po- la superioridad de la estructura de sicional y la determinación de objeti- peones de un bando es la medida de la vos, pues un plan no es más que el mé- inferioridad de la estructura de peo- todo de lograr esto último fundándo- nes del otro. se en lo primero. Queda fuera de mi El Diagrama 107 ilustra lo que se intención entrar en complejas varían- conoce por el nombre de formación

77 107 centro y situarán sus piezas en casi- 8 llas activas y agresivas. Las negras, 7 por su parte, establecerán un fuerte punto central en e5, ocupado por un 6 peón, y se desarrollarán defensiva- 5 mente, conservando una posición só- 4 lida, aunque restringida, sin debilida- des concretas. 3 El Diagrama 108 es un ejemplo 2 de la situación derivada de tal estra- tegia. A esta posición se llegó tras las o d e g h jugadas l. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ae7; 4. d4, d6; 5. Cc3, Cf6; 6. h3 (para mantener a las negras cons- «clásica» de peones, que lleva en vi- treñidas, negándoles el acceso a g4 ); gor más de 500 años. 6 .... , 0-0; 7. 0-0, h6; 8. Tel, Te8; 9. La formación blanca de peones se Ae3. Queda así ilustrado con senci- funda en la premisa de que el domi- llez el modo en que la formación de nio del centro es un factor positivo. peones determina el campo de ac- Las piezas, en especial las menores, tividad de las piezas, poniéndose a la ocuparán puntos centrales e incre- vez en evidencia que la estructura de mentarán así al máximo su radio de los peones negros no deja suficientes acción, ya que pueden trasladarse casillas libres para que las piezas de prestamente de un flanco a otro según este bando puedan completar satisfac- las necesidades del momento. Un toriamente su desarrollo. Esta idea fuerte centro de peones es la base de de encontrarse con demasiadas pie- tal disposición de piezas. Los peones zas para que todas ellas «encajen» en centrales del blanco ocupan respecti- la estructura de peones tiene su im- vamente las casillas e4 y d4, atacan- portancia. Una buena regla general do e5 y d5. Pese a que ambos bandos es que, en tales posiciones, el juga- sólo han efectuado hasta aquí dos dor con ventaja de espacio debe tra- jugadas, la suerte está ya echada para tar de mantener la tensión y evitar los la estrategia que determinará los mo- cambios, para poder así explotar la vimientos inmediatos. Las blancas superior movilidad de sus tropas. De tienen dos peones contra uno en el donde se sigue que el bando restringi- do intentará acrecentar su libertad de acción por medio de cambios. Así las 108 negras, en la posición del diagrama, continuaron 9 .... , e X d4; 1 O. C X d4, Af8; 11. Af4, C X d4; 12. D X d4, Ae6, si bien es cierto que después de 13. Tadl las blancas conservaron una ligera superioridad debido a su presión central y a la situación más agresiva de sus piezas. En todo caso, el negro evitó crearse debilidades es- tructurales. Mientras las piezas pueden rea- gruparse si están mal colocadas, no o b e d e g h sucede lo mismo con los peones.

78 Aquí las blancas tienen una enor- 8 109 me ventaja en espacio y perspectivas 7 de actividad en ambos flancos. Ob- viamente podrán trasladar sus pie- 6 zas de un ala a otra con mucha más 5 rapidez que el negro, cuyas fuerzas se 4 encuentran atascadas en las dos pri- meras filas. Sin embargo, en el cam- po de las negras no se observan debi- 2 lidades concretas, mientras que exis- te una posibilidad de ataque a los peones blancos demasiado expues- a b e d e g h tos. Antoshin sigue avanzándolos a la vez en los dos flancos, extendiéndose en exceso, y de pronto, tras sólo 8 ju- gadas más, se ve al borde del abismo. 8 llO La partida siguió: 10. g4, g6; 11. 7 Ah6, Cg7; 12. b4?!, b6; 13. Dd2, Cf6; 14. Re2, Rh8; 15. Tagl, Ad7; 6 16. Tg3, Dc7; 17. Thgl, b5! 5 Acaba de surgir una nueva posi- ción en la que vemos cómo de repen- 4 te se derrumba el flanco de dama de las blancas. Éstas no pueden captu- rar dos veces en b5, so pena de dejar colgado el peón e4; por otra parte, el flanco de dama está a punto de abrir- abcde gh se completamente, con la subsiguien- te aparición de numerosas debilida- des en las líneas del blanco. Desespe- Cada vez que un peón se mueve, la rado, Antoshin intentó 18. h4, pero posición queda definitivamente mo- no tardó en sufrir una espantosa de- dificada, mejorando o empeorando rrota: 18 .... , b X c4; 19. Ac2 (no 19. según los casos. Por eso los peones A X c4??, e X b4 y las negras ganan no deben adelantarse a lo loco, sin una pieza); 19 .... , e X b4; 20. a X b4, pensar en las consecuencias de tales Tab8; 21. h5, T X b4; 22. h X g6, avances. Un peor desarrollo de pie- fX g6; 23. Thl, Tb2; 24. Rdl, Da5; zas o una presión por parte de las 25. Cg5, C X g4; 26. A X g7+, fuerzas enemigas son desventajas me- RX g7;27. T X ht+, Rg8; 28. Del, ramente temporales, pero los defec- A X g5; 29. D X g5, Dal+; 30. tos de estructura, como peones y Abandonan. ¡Un dramático ejemplo casillas débiles, plantean problemas de los riesgos del excesivo adelanta- permanentes que raras veces se re- miento de peones! suelven de modo satisfactorio. Un La definición más corriente de un adelantamiento exagerado de peo- «peón débil» es: «el que no puede ser nes se dio, por ejemplo, en una parti- defendido por otro peón.» La debili- da Antoshin-Ivkov, donde tras la 9.• dad de tales peones se debe a que ( 1) jugada del negro surgió la posición dependen de las piezas para su pro- del Diagrama 109; poco más tarde, tección y por ello se pierden con fa- después de la 1 7. • jugada, apareció la cilidad; (2) al quedar las piezas ata- posición del Diagrama 110. das a su defensa, éstas dejan abando-

79 nados y vulnerables a la agresión ene- fuerzas como el adversario para ata- miga otros puntos del tablero; (3) di- carlo, no hay nada que temer. Por chos peones tienden a estar rodea- desgracia, resulta dificil en la prácti- dos de casillas débiles, que facilitan ca parar al mismo tiempo las amena- al adversario puestos avanzados para zas que sobrevienen contra otros pun- sus piezas o debilitan en general las tos, sin descuidar la defensa del peón casillas de un determinado color. De aislado. estos conceptos se tratará especial- El maestro ruso Kan nos propor- mente en la lección 10. Terminaré cionó, en una de sus partidas, un ex- aquí con algunos ejemplos de tipos celente ejemplo del modo de proce- comunes de peones débiles. der contra un adversario cuya posi- ción adolecía de un defecto estructu- Peón aislado ral de este tipo, llevándole hasta el lí­ mite de sus recursos defensivos. Llámase peón aislado al que no dispone para su defensa de otro peón del mismo color en una columna ad- 8 112 yacente. Esta clase de peones brinda 7 a veces posibilidades dinámicas en el medio juego, pero a largo plazo repre- 6 senta una debilidad estructural que se 5 dejará especialmente sentir en el final de partida. 4 3 111 2

a b e d e g h

A las blancas no les basta con ata- car el peón d con el mayor número posible de piezas, puesto que el ne- gro puede defenderlo con otras tan- tas. Pero la habilidad del primer ban- do para dictar el curso de la partida se revela decisiva: 16. Cf3, Cb6; 17. h3, abcde gh Ch6; 18. Cf4, Tfd8; 19. Td3, Td7; 20. Thdl, Tad8 (las negras amenazan Su vulnerabilidad se pone sobre con reactivar su caballo mediante todo en evidencia cuando, como en el CfS, pero ... ) 21. Ah2!! (iEspléndido! diagrama que precede, el peón aisla- Si ahora 21 .... , CfS; 22. g4 y la ame- do se encuentra en una columna naza 23. g5 fuerza 22 .... , Cd6 aban- semiabierta, expuesto al ataque di- donando a su suerte el peón d); 21. ... , recto de las torres y piezas menores g6; 22. g4, Ag7; 23. Ag3! (amena- del enemigo. Además, la casilla que zando 24. Ah4 con ataque a la torre tiene enfrente constituye un magnífi- de d8); 23 .... , f6 (tarde o temprano co puesto avanzado para las piezas esto era inevitable, pero ahora tam- enemigas que lo ocupen. El lector bién es débil la casilla e6); 24. Cd4!, puede pensar que, mientras dispon- Cf7; 25. Cde6, Ce5; 26. C X d8!, ga para defender ese peón de tantas C X d3+; 27. C X d3!, T X d8; 28.

80 Cc5 (la clave). La irrupción de las caballo en la casilla d5, desesperada- blancas en el flanco de dama consti- mente débil. Añádase un caballo blan- tuye el golpe de gracia, al acarrear la co en d5, sitúense los respectivos pérdida irremisible del peón b. Aun- peones a en a5 y a6, y no hace falta que la ganancia de material se debió ser un genio posicional para darse en último término a una escaramuza cuenta de que las negras llevan la táctica, las negras, en esta partida, se peor parte. vieron en todo momento desborda- das por las hábiles maniobras de Peón doblado Kan. A diferencía de los peones aisla- Peón retrasado dos y retrasados, que casi siempre re- presentan una permanente falla es- tructural, los peones doblados son 113 sólo ordinariamente malos. Desde luego, monstruosidades estructura- les como peones a la vez doblados y aislados son terribles y constituyen fáciles objetivos de ataque en el final de partida. Los peones doblados que disfrutan del apoyo de un peón adya- cente pueden, en cambio, poseer una notable fuerza defensiva, ya que cu- bren numerosas casillas. El proble- ma es que, en caso de tenerlos que utilizar activamente, no son tan ma- o b e d e g h nejables como un sólo peón, salvo en raras ocasiones, pues se estorban Como lo ilustra la posición del unos a otros. diagrama, un «peón retrasado» es el Considérense los diagramas si- que ha perdido el apoyo de sus veci- guientes: nos al quedarse atrás, y por ello es dé- bil. Si los lectores añaden un par de 114 torres dobladas en la columna d y vi- 8 sualizan un caballo que llega a b5, se 7 percatarán del tipo de presión direc- ta a que estará sometido el peón ne- 6 gro d. Nótese que la amenaza Cb5 en 5 tales posiciones fuerza a menudo ... , a6, debilitando las casillas negras del 4 segundo bando, en especial b6. En la práctica, el negro puede de ordinario defender su peón retrasado d contra un ataque directo basándose en la no- ción del «equilibrio entre fuerzas ob~rte gh opuestas», pero las blancas explota- rán la vinculación de las piezas ene- La posición del Diagrama 114 migas a la defensa del punto débil surge de una línea de la Apertura del ejerciendo gran presión en el centro y Alfil de Rey, favorita de Larsen, en la el flanco de dama, con frecuencia gra- cual el complejo de peones con dos de cias a la colocación de un dominante ellos doblados es, de hecho, ventajo-

81 so para las blancas. Las piezas de complejo de peones doblados c3/c4. este bando encajan perfectamente en Tales peones doblados, y de hecho dicha estructura, el alfil enemigo que- aislados, son de ordinario directa- da restringido y la base del complejo, mente vulnerables, pero en esta posi- en c2, es muy firme. Por añadidura, ción resultan aún más débiles porque casi puede decirse que las blancas tie- ahogan el juego de las blancas, qui- nen un peón de más en el centro, pues tándoles toda esperanza de actividad uno de los peones e suele a menudo y manteniendo enteramente pasivos a cambiarse por el peón contrario d. los alfiles. La partida acabó de mane- ra dramática: 2 7. Dc2?? ( era forzado 27. Dbl , con lo que las blancas po- 8 115 dían seguirluchando)27 .... ,A X a4; 28. Abandonan ( a 28. D X a4, segui- 7 ría 28 .... , D X e4 ganando instantá- 6 neamente). Semejantes partidas ilus- tran el modo en que un jugador debe 5 apreciar los factores vitales en una posición particular. 3 2 116

a b e d e g. h 5 El Diagrama 115 proviene de una 4 famosa victoria de Fischer contra Spasski en su encuentro de 1972. La posición es estructuralmente intere- sante, ya que las negras tienen clara ventaja a pesar de su peón b retrasa- a b e d e g h do en una columna semiabierta, del peón e aislado y de los dos peones g doblados, y pese también a que las La del Diagrama 116 procede de blancas poseen el par de alfiles, ade- un antiguo tratamiento de la Varian- más de un peón pasado y protegido. te del Cambio en la Apertura Espa- Para comprender esto hay que tener ñola. Los peones doblados del negro en cuenta que ni el peón b ni el peón e no son débiles de por sí. La ventaja de las negras pueden ser atacados con estructural de las blancas radica en facilidad, que el peón blanco d está que la formación negra no podrá, lle- restringido en su avance y que su gado el final, forzar la creación de un compañero a es débil. Además, las peón pasado en el flanco de dama, negras tienen un caballo eficazmen- mientras la «explotable» mayoría te instalado en f4, que es un impor- blanca de cuatro peones contra tres tante «punto fuerte», ya que para de- en el ala de rey estará en condiciones salojar esa pieza las blancas han de de hacerlo. La posición, no obstante, jugar g3, debilitando sin remedio las es por lo menos igual, ya que el par de casillas de su propio color en el flan- alfiles negros puede revelarse muy co de rey. Con todo, la clave de los poderoso, junto con la presión que problemas del blanco reside en su eventualmente lleguen a ejercer las

82 torres centralizadas. Así pues, hay peón d será obligado a avanzar en una suficiente compensación dinámica situación en que el peón pasado que por la deficiencia estructural de las así surja quede aislado y débil. negras. Una regla general aplicable a los peones colgantes es la siguiente: «Si Peones colgantes pueden mantenerse el uno junto al otro o adelantarse en las condiciones impuestas por su posesor, serán fuer- 117 tes, pero si el adversario puede for- zar su avance o liquidar uno de ellos, serán probablemente débiles».

LECCIÓN 10

Islas de peones, puestos avanzados y complejos de casillas de un color

Islas de peones a b e d e g h En el transcurso de una partida, los peones, que al principio formaban Las negras tienen aquí peones una cadena de ocho, suelen quedar colgantes en cS y dS. Es claro que es- separados y divididos en pequeñas tos peones constituyen una fuerza po- cadenas; los huecos entre éstas se de- derosa mientras logren mantenerse el ben al cambio de algunos peones. Un uno junto al otro en la misma fila, do- importante principio, de especial apli- minando muchas casillas importan- cación para el final, es que el jugador tes. En ciertos casos, el peón d puede que posee menos «islas de peones» avanzar y convertirse en un fuerte ( nombre dado por Capablanca a esas peón pasado. De hecho, en posicio- pequeñas cadenas) goza de una ven- nes con más piezas menores, el avan- taja estructural. A menudo el bando ce ... , d4, atacando una pieza conga- con más islas adolece de claras debi- nancia de tiempo, seguido de ... , c4, lidades, como peones aislados, etc. también con ganancia de tiempo, y de Consideremos el siguiente diagrama: ... , d3, estableciendo un peón pasado y protegido, ha causado ya no pocos estragos en numerosas partidas. Para 118 eludir tales peligros, las blancas de- ben mantener dichos peones bien a raya, limitándoles los movimientos. Los peones colgantes representarán una desventaja si las blancas, por ejemplo, consiguen cambiar su peón e por el peón negro d, dejando al ban- do contrario con un peón e aislado y débil. Otras veces podrá forzarse el adelantamiento del peón e y quedará entonces un peón d retrasado en una columna semiabierta. O finalmente el

83 Cada bando tiene seis peones, 119 ninguno de los cuales está retrasado o aislado, pero los peones blancos cons- 7 tituyen dos islas de tres peones cada una, mientras los negros se agrupan 6 en tres islas de dos peones respectiva- 5 mente. De aquí se sigue una ventaja posicional para las blancas, al tener tres objetivos de ataque (b7, e7 y h7, 3 o sea la base de cada cadena); en 2 cambio las negras sólo tienes dos. Este ejemplo es muy sencillo, pero la práctica confirma su validez. Se- abcde gh gún mi propia experiencia, el número relativo de islas de peones es siem- combine algunos de estos factores o pre un factor importante, cuando no todos ellos. decisivo, en el final de la partida. Los La estructura de peones aquí re- estudiantes podrán comprobarlo exa- presentada, que proviene de una De- minando atentamente algunos finales fensa India Antigua donde las blan- de maestros donde hay desequilibrio cas han jugado erróneamente c4, les de «islas». De momento aconsejo al proporciona a las negras dos útiles lector que tenga en cuenta este con- puestos avanzados: las casillas c5 y cepto al elaborar planes en el medio d4, que no pueden ser atacados por juego, pues durante esta etapa de la peones blancos. Si los lectores se partida se decide con frecuencia la es- imaginan sendos caballos ( el caballo tructura de peones que queda para el es la pieza ideal para la ocupación de final. un puesto avanzado) instalados en dichas casillas, no les costará traba- Puestos avanzados jo ver que dominan el tablero. El flan- co de dama de las blancas sufrirá una Al hablar de los peones aislados y presión directa que puede incremen- retrasados, hemos hecho ya hincapié tarse mediante avances de peones, en las casillas débiles que tienen mientras el centro estará dominado delante, indicando que tales puestos por las negras, que podrán también avanzados le plantean al bando infe- ejercer presión sobre el ala de rey si lo rior un problema tan grave, al menos, estiman necesario. Las blancas, por como la debilidad del peón mismo. su parte, no disponen de tales casillas Un puesto avanzado puede definirse para sus piezas, quedando condena- como «casilla útil para instalar pie- das a un arduo y trabajoso juego de- zas que no puedan ser atacadas por fensivo. Para mantener su dominio peones enemigos». Los dos puntos posicional, las negras deben evitar esenciales de esta definición son: ( l ) que un peón de cualquier color llegue que la casilla sólo está expuesta al a establecerse en c5. l.ajugada ... , c5 ataque de las piezas contrarias; (2) significaria que cada bando tendría a que es útil, por encontrarse en el cen- su disposición una buena casilla ( d4 tro o muy adentrada en las líneas del para las negras y d5 para las blancas). enemigo. Debe hallarse situada de tal Permitirle al blanco jugar c5 sería to- suerte que sirva de plataforma de ata- davía peor, ya que entonces las casi- que, de eje de coordinación para las llas b6, c4 y d6 se convertirían en va- fuerzas del atacante o de disgrega- liosos puestos avanzados para el pri- ción para las del defensor, o que mer bando, mientras las negras no

84 dominarían más que d4. La lección no tardaría en revelarse decisivo. N ó­ que se desprende de todo esto es: tese de paso que A X f4, en cual- «Consérvense cuidadosamente las quier momento, merecería dos sig- ventajas estructurales». nos de interrogación, ya que después La utilidad de los puestos avanza- de ... , e X f4 las negras tendrían acce- dos es también un factor clave, toda so a las magníficas casillas d4 y eS); vez que su dominio favorece la causa 17 .... , C X h3; 18. T X h3, Cf8; 19. del bando superior en los demás pun­ Tdhl, Cg6; 20. Cdl, Tc8; 21. Ce3, tos del tablero. Tc7; 22. Cf5 (jexcelente ejemplo de utilísimo puesto avanzado para caba- llo dominantel) 22 .... , TfS; 23. Ddl, 8 120 f6 (las negras no pueden sostenerse en esta posición a la larga, pero su úl- tima jugada permite un rápido rema- 6 te táctico); 24. f4!, e X f4; 25. DhS, 5 Ces (si 25 .... , fX g3; 26. D X g6 se- guido de 27. Th8+ y mate) 26. 4 Dh7+, abandonan (26 .... , Rf7; 27. 3 D X g7+, Re8; 28. D X f8+ segui- do de 29. Th8+ y 30. T X d8 con 2 efectos fatales). Aparte de la importancia de la uti- lidad de los puestos avanzados, es o d e II h decir, de su calidad más que de la cantidad, otra enseñanza que se des- prende de \a partida que acabamos de La posición del diagrama surgió ver es que, si el defensor renuncia a e,n una partida Benkó-Najdorf, Los piezas capaces de disputar eventual- Angeles 1963, después de la 14.• ju- mente la posesión de uno de tales gada de las blancas. Éstas tienen puestos. no hace sino tentar el destí- potencialmente un fuerte puesto avan- no. Sóio es posi'o\e atacar un pue1,to zado en f5, pero las negras multipli- avanzado por medio de piezas; de can ahora sus problemas cometiendo donde se sigue que el modo de luchar el grave error posicional 14. . .. , contra su ocupación por las fuerzas A X f3? (debían haber jugado 14 .... , rivales es cubrirlo al rnenos con el Ca6, pero probablemente temían 15. mismo número de piezas que las que Ch2). Su intención era afianzar el ca- utiliza el adversario para el logro de ballo en su actual puesto avanzado sus fines. Y si la ocupación tiene lu- f4, mas no cayeron en la cuenta de gar, entonces una serie de cambios que, si el blanco se enroca por el flan- forzará al poseedor de la casilla a co de dama, ese caballo dará palos de capturar finalmente con un peón, im- ciego. Además, al abandonar su alfil pidiéndole ya todo acceso a la misma. de casillas blancas, el bando negro re- En la posición del Diagrama 121, nuncia a sus propias posibilidades de las blancas disponen de un excelente disputarle al adversario el dominio de puesto avanzado en d5, pero el ne- f5. La partida continuó: 15. g X f3, gro, por hábiles medios tácticos, con- Cd7; 16. 0-0-0(naturalmente) 16 .... , sigue forzar su ocupación por un Te8; 17. Ah3! (las blancas amena- peón. El juego continuó: l .... , Cb6; zan simplemente 18. Af5, doblando 2. Ab3, Ag4; 3. Cel, 'fc8; 4. Dd3, en seguida las torres en la columna h Ae6; 5 . .A X f6 (forzado) 5. . .. , y llevando su caballo a e3, plan que A X f6; 6. CdS (forzado) 6. . .. ,

85 po definido de casillas negras. En se- 121 mejantes situaciones, al bando que posee lo que llamamos un «complejo débil de casillas de un color», le resul- tará muchas veces dificil resistir a un ataque de fuerzas enemigas que in- tenten penetrar o infiltrarse por esas casillas débiles. El problema de la de- fensa será todavía mayor si el alfil que discurre por tales casillas ha sido cambiado, pues la tarea de proteger los huecos existentes en la estructura d e g h de peones se vuelve entonces mucho más ardua. Ilustremos esta teoría con un dia- C X dS; 7. e X d5 y el puesto avanza- grama. do ha dejado de existir. Si este tipo de defensa resulta imposible, el método característico de combate consiste en 122 cambiar las piezas ocupantes más po- derosas, y si aun esto no puede lo- grarse, hay que buscar contrajuego activo en otra parte. Por último, llamaré la atención de los lectores sobre la posibilidad de «crearse» puestos avanzados en sus partidas, ya forzando debilidades en la posición enemiga, ya adelantando los peones para apoyar las propias piezas. TaJes adelantamientos de- obcde gh ben sopesarse con cuidado, compa- rando los riesgos con los beneficios potenciales, pero es un hecho que la Las negras tienen un fianchetto creación de puestos avanzados pro- normal en el flanco de rey, y es claro porciona a menudo un plan cuando que, aunque los peones no defienden uno se encuentra a la deriva. Por eso las casillas de su color fS, gS y h6, el ha de tenerse siempre presente este alfil se encarga de hacerlo, posibili- aspecto estratégico. tando en caso de necesidad jugadas como ... , f6 o ... , h6. Imaginemos aho- Casillas blancas y negras: ra que se han cambiado los alfiles de complejos de un solo color casillas negras y hagamos desapare- cer el alfil de g7. Súbitamente las ca- Los lectores habrán oído ya la ex- sillas negras del flanco de rey que- presión de que un jugador está débil dan expuestas; si añadimos un peón en las casillas blancas o negras. Esto blanco en eS y suponemos que las puede significar, por ejemplo, que la piezas blancas impiden ... , h6, es fácil estructura de peones en un sector del prever que las tropas de este bando tablero, pongamos por caso el flanco irrumpirán en el campo enemigo por de rey, es tal que dichos peones, por f6 y h6. De ahí que una etapa casi hallarse situados en casillas blancas, obligada del ataque al fianchetto con- no defienden adecuadamente un gru­ sista en el cambio previo del alfil que

86 defiende las casillas potencialmente negras iban ganando con facilidad, débiles. pero permitieron que sus peones que- Es evidente que la adición de un daran poco a poco fijados en casillas alfil negro de casillas blancas en el del propio color (jy del color de las de ejemplo que precede no sirve de nada su alfill), con el resultado de que el en Jo relativo a la protección de las rey blanco se fuera infiltrando por los debilidades, lo que introduce el con- escaques no protegidos c4 y b5 hasta cepto de «alfil malo». Cuando un alcanzar la posición dominante ( en bando tiene numerosos peones en c6) que ahora ocupa. En este momen- casillas de un solo color, el alfil del to sería inútil 49 .... , Ad8 a causa de color opuesto, como el del diagrama, 50. Rd7. Por eso las negras continua- es «bueno». Dispone de gran liber- ron 49 .... , g2; 50. a X g2+, R X g2, tad de acción y cubre las casillas no quedando con una pieza de más. Lo protegidas por los peones. Al contra- cual no impidió que el blanco ganara rio, si el jugador con un solo alfil co- cómodamente tras 51. R X c7, Rf3; mete el típico «error de principian- 52. R X b6, Ad8+; 53. Rc6, Re4; te» de colocar sus peones en casillas 54. R X d6, Rd3; 55. Rc5, Rc2; 56. del mismo color que las del alfil, cre- b4, Rb3; 57. Rb5, R X c3; 58. b X a5, yendo falsamente que así estarán abandonan. bien defendidas y seguras, se verá Puesto que en el final de partida pronto en dificultades debido a la los reyes pueden moverse libremen- poca libertad de movimientos del al- te por casillas de ambos colores, una fil. Además no tardará en percatarse buena pauta para evaluar las debili- de que, al no estar protegidas las casi- dades derivadas del complejo de casi- llas del color opuesto ni por peones ni llas de un color es la facilidad o di- por el alfil, el enemigo se infiltrará a ficultad con que el rey enemigo pue- través de ellas. Estos síndromes de infiltrarse a través de las mismas. -«alfil malo/casilla débil»>- son Si la penetración es fácil, hay que to- particularmente fatales en el final de mar medidas inmediatas para reme- partida. diar este estado de cosas. Los caba- llos, como los reyes, juegan por casi- 123 llas de ambos colores; conviene, pues, 8 tener en cuenta la posibilidad de lle- 7 gar, mediante cambios, a un final de «buen caballo contra alfil malo». En 6 estos finales el bando inferior suele 5 quedarse con un alfil entorpecido en sus movimientos por una deficiente estructura de peones ( en casillas de 3 su mismo color), mientras el propio 2 rey ha de hacer frente por sí solo al rey y caballo enemigos. En tales si- tuaciones, el «buen caballo» sale vic- o b e d e g h torioso contra el alfil, combinando unos cuantos ataques de diversión con las maniobras de su monarca. McNab-Sowray, Londres 1982 Hasta aquí he tratado de los com- plejos débiles de casillas de un color La posición representada en el en el contexto del final de partida, diagrama es el punto culminante de donde efectivamente quedan mejor un «embaucamiento» gradual. Las ilustrados los problemas que se plan-

87 tean. Pero hay que saber que tales de- Af6, Tg8; 18. A X fS, e X f5; 19. bilidades pueden ser mortales tam- De2, Db6; 20. c3, Ac5; 21. b4, bién en el medio juego. Las partidas A X d4 ( inútil, pero las negras están de maestros abundan en ejemplos de ya completamente perdidas: o con- estrategias de ataque basadas en la sienten una ruptura decisiva apoya- noción de «casillas de un color». da por el dominante caballo de las Para concluir esta lección, veamos un blancas o las invaden por las casillas ejemplodrástico de estrategia por ca- de su color a raíz del cambio de este sillas negras, tomado precisamente alfil, como de hecho sucede); 22. del jugador que profundizó por pri- e X d4, Ae6 (tratando de bloquear el mera vez en este concepto: Aron centro); 23. Tc5! (estrechando el cer- Nimzovich. co por las casillas negras) 23 .... , En una partida Nimzovich-Srta. Rd7; 24. Df3, D X b4 (desespera- Menchik, Carlsbad 1929, se llegó a ción); 25. T X es+, Re8; 26. Tcl, la posición del siguiente diagrama A X d5; 27. D X d5, Db6; 28. Df3, después de la 9.• jugada de las ne- g X h5; 29. Da3, De6; 30. Tc7, gras. abandonan. Las negras reciben mate en una casilla de su propio color: 124

125

Las blancas prosiguieron: 10. h4!, obcdetoh Af8; 11. h5, Cge7; 12. Cb3,Dc7; 13. Cb X d4, C X d4; 14. C X d4, Ad7; 15. Ag5 (el blanco ejerce ya una po- derosa presión sobre el campo enemi- go gracias a su fuerte caballo instala- do en d4 y a los peones e5 y h5 que De todo esto se deducen dos im­ constriñen el juego de las negras. portantes reglas básicas: Estas deben también defendersecon- tra la eventual ocupación del puesto 1. Si se tiene sólo un alfil, evíte- avanzado d6. Además el rey negro no se colocar los peones en casillas del dispone de un refugioseguro. Con 15. mismo color que las que domina di- Ag5 las blancas amenazan 16. cha pieza. A X e7, por lo que a las negras les es 2. En general evítense las cade- dificil evitar 15 .... , g6, favoreciendo nas de peones en casillas de un solo el inminenteataque de su rival por las color, si esto supone la creación de casillas oscuras). La partida con- casillas débiles y vulnerables delco- tinuó: 15 .... , g6; 16. Tacl, CfS; 17. lor contrario.

88 LECCIÓN 11 e X c3+ seguido de 32 .... , CfdS y hecatombe en b2); 31. Cdl, Cd7; 32. Líneas abiertas (Parte 1) Tc4, T X c4; 33. D X c4, C X e3; 34. C X e3. A X b2; 35. Db3, Ag7; Las líneas abiertas suelen ser de 36. TXd7, DXd7; 37. DXb8, tres clases: diagonales, columnas Dd3+; 38. Rcl (si 38. Cc2,Ddl ma­ abiertas y columnas semiabiertas. te) 38 .... , D X e3+; 39. Abandonan. La mayoría de los lectores habrán Diagonales ya jugado o visto partidas donde una batería de alfiles, por ejemplo en d3 y La diagonal abierta puede llegar a e3, apunta al flanco de rey enemigo. convertirse en un arma poderosa y Pueden citarse aperturas, como la constituye un elemento esencial de Defensa Moderna ( 1. e4, g6; 2. d4, muchas aperturas, como Jo ilustra Ag7), en que uno de los jugadores no el fianchetto del alfil negro en la Va- hace esfuerzo alguno por ocupar el riante del Dragón de la Defensa Sici- centro, esperando atacarlo más tar- liana y la energía latente del mismo de mediante avances de peones apo- fianchetto en algunas variantes de la yados desde lejos por uno o ambos al- Defensa India de Rey. Este alfil entra files. Una buena regla general es co- en juego con efectos devastadores sí locar los alfiles en diagonales abier- se abre la diagonal h8-al. tas para ampliar al máximo su radío de acción. El rendimiento de los alfiles se aprecia sobre todo en posiciones 126 despejadas, por lo que ha de tenerse siempre en cuenta la posibilidad de abrir lineas para ellos. Mientras un alfil que apunta a las debfüdades enemigas en una diago- nal abierta puede llegar a ser una po- tente arma en colaboración con otras piezas, la penetración, generalmente de las torres, por una columna abierta suele resultar decisiva en sí misma, debido a la capacidad de la torre para abe de gh atacar y destruir los puntos débiles del adversario, especialmente peo- nes. Esto nos lleva a tratar del segun- NN.-Kotov do tipo de líneas abiertas, a saber, la columna abierta. En esta posición, Kotov, habien- do ya abierto la columna b, tomado Columnas abiertas posesión de la misma y minado el centro de las blancas, activó sus res- Para empezar con una definición tantes piezas -en especial el alfil de sencilla, una columna abierta es la casillas negras- mediante la apertu- que no está ocupada por peones de ra de la gran diagonal. Su continua- ningún color. Tales columnas son ción fue 28 .... , d5!, y después de 29. como vías de doble dirección que e X dS (29. AcS ofrece más posibili- conducen a ambos campos, y así la dades) 29 .... , e4! el alfil salió a lapa- lucha por su control puede llegar a te- lestra. La partida siguió: 30. De2, ner gran importancia. En esto se basa Ce X d5 ( amenazando 31. la regla elemental de 1

89 rres en columnas abiertas». En efec- den penetrar en el campo enemigo to, la torre es una pieza sumamente por c2. Entonces, ¿por qué están destructora cuando interviene en un mejor las blancas? La respuesta a ataque penetrando por una columna esta pregunta es la clave de la concep- abierta, ya que posibilita muchos pla- ción moderna de las columnas abier- nes de mortal eficacia. tas y da origen a una importantísima Antes de entrar en temas tan regla cuyo sentido es esencial captar: importantes como el «dominio», la «Una columna abierta no tiene im- «penetración», los «objetivos» y la portancia por sí misma, sino sólo si «fuerza desorganizadora», examine- puede utilizarse con algún fin estra- mos un ejemplo clásico de irrupción tégico.» Karpov se da cuenta de que de las torres por una columna abier- la columna e es la más valiosa, por- ta, seguida, en este caso, de su dobla- que ( l) alcanzará e7 antes de que las miento en la 7. • fila con efectos arro- negras lleguen a c2; (2) doblará las lladores. torres en la 7. • fila, restringiendo al propio tiempo el contrajuego de su adversario merced a una amenaza la- 127 tente de mate «del pasillo» que le per- mitirá ganar un tiempo; ( 3) tendrá en- tonces en f7 un objetivo de ataque cuya caída acarreará amenazas de mate; ( 4) las negras serán incapaces de adoptar una defensa pasiva, dado que el blanco les desalojará las pie- zas mediante avances de peones, mientras las torres, que ocuparán una posición dominante en la 7. • fila, ha- rán imposible cualquier coordinación defensiva eficaz; (5) si las negras in- tentanjugar activamente y contraata- car, no dispondrán de objetivos Jo Karpov-Uhlmann, Madrid 1973 bastante importantes y quedarán ex- puestas, con resultados fatales. La posición del diagrama surgió Observemos ahora cómo Karpov en una Defensa Francesa, después de hizo valer su ventaja: 25. f3 (despe- la 24.• jugada de las negras. Karpov jando el camino hacia la 7.• fila) 25. acababa de forzar una liquidación de ... , Ag6; 26. Te7 (atacando b7 con piezas para llegar a un final ventajo- ganancia de tiempo) 26 .... , b6; 27. so. Las columnas e y e están abier- Tael! (ganando otro tiempo, pues si tas, y el dominio blanco de la colum- 27 .... , Tc2; 28. Te8+ seguido de na e queda garantizado por el alfil, mate) 27 .... , h6; 28. Tb7, Td6 (las muy bien colocado en b5 desde don- negras hacen Jo que pueden por de- de controla la casilla e8 e impide así a fenderse; el contraataque 28 .... , Tc2 las negras disputar dicha columna. también fracasaria, al quedar el rey Este alfil podrá trasladarse más tar­ mortalmente expuesto, v.g. 29. Tle7, de a e8 para colaborar en el ataque a T X b2; 30. Ae8, Tc8; 31. A X f7+, f7, en contraste con su rival negro que A X f7; 32. T X f7, T8c2; 33. se verá obligado a ir pasivamente a g6 T X g7+, Rf8; 34. Rh2! y ahora el y ni siquiera logrará mantener esa po- rey blanco escapa, pero el negro si- sición defensiva. Por otro lado, las gue en situación desesperada, por negras dominan la columna e y pue- ejemplo: 34 .... , T X g2+; 35. Rh3,

90 Th2+; 36. Rg3, Thg2+; 37. Rf4, a5, c5; 3. a X b6, a X b6; 4. Ta6 el Tb4; 38. Th7, Rg8; 39. Thd7 y las flanco de dama negro se viene abajo); blancas ganan); 29. Tle7, h5; 30. 2. Ab6, Td7; 3. Tadl, T8e7 (3 .... , g X h5, A X h5; 31. g4, Ag6; 32. f4! Tde7; 4. Ad8! seguido de 5. Td7 ga- ( el plan de Karpov continúa; ahora nando); 4. Ac5, T X dl; 5. T X di, las blancas se disponen a desalojar al Te8 (5 .... , Tc7?; 6. Td8+, Rh7; 7. alfil negro, apartándolo de la defensa Ad6 plantea graves problemas); 6. de f7) 32 .... , Tcl +; 33. Rf2, Tc2+; Td7 gana con facilidad. Este ejem- 34. Re3, Ae4 (f7 no podía ya prote- plo ilustra sencillamente cómo es gerse); 35. T X f7, Tg6; 36. gS (pre- también preciso poder penetrar por parando el derrumbamiento del últi- una columna abierta. Las negras no mo baluarte, g7) 36 .... , Rh7; 37. han sido capaces de hacerlo, pues el Tfe7, T X b2; 38. Ae8, Tb3+; 39. rey blanco estaba bien situado para Re2, Tb2+; 40. Rel, Td6; 41. impedírselo; por el contrario, al cam- T X g7+, Rh8; 42. Tge7, abando- biar la columna de dueño ( tema de la nan. (Cuando a las negras se les ago- «vía de doble dirección»), las blan- ten los jaques, no tendrán defensa cas han podido efectuar una penetra- contra las amenazas del blanco, v.g. ción decisiva por d7. Tb8 seguido de mate al retirarse el al- La lucha por el dominio de una o fil, o si ... , Td8, simplemente g6 más columnas abiertas es una fase vi- ganando.) tal en muchas partidas, donde los ju- Los ejemplos perfectos como éste gadores las ocupan doblando las to- tienden a crear una ilusión de simpli- rres y aun triplicándolas con la dama. cidad en los jugadores poco avisa- Las piezas menores pueden asumir dos. Muchos creerán que, si logran si- aquí un importante papel controlan- tuar una torre en una columna abier- do casillas críticas (véase Karpov- ta, ya tienen la victoria en sus manos; Uhlmann) o llevando a cabo ataques pero la cuestión es bastante más com- de diversión como en el segundo pleja. Consideremos la posición del ejemplo. La decisión de disputar una diagrama siguiente: columna abierta puede revestir un ca- rácter defensivo, cuando el jugador trata de proteger puntos débiles, o 128 agresivo, cuando ataca los del adver- sario. Con todo, antes de emprender tales operaciones, es esencial valo- rar la utilidad de la columna o la im- portancia relativa de las distintas co- 4 lumnas en el contexto de la posición. Para ello han de tenerse en cuen- 3 ta los siguientes factores: 2 l. Dominio. Esto equivale asa- ber cuál de los dos bandos logrará, en definitiva, acumular más armamen- o b e d e g h to en la columna. Aunque su control dependerá muchas veces de quién lle- gue a ella primero, ya hemos visto Las negras acaban de jugar ... , cómo puede pasar de unas manos a Tad8, «ocupando» la columna abier- otras, cuando el ocupante inicial no ta d, pero lestán perdidas! El blanco consigue mantener allí su presencia. prosigue l. Ae3, atacando el peón a, 2. Penetración. Suponiendo que y después de l .... , a6 (si l .... , b6; 2. uno esté en condiciones de apode-

91 rarse de la columna, hay que compro- parte del tablero. Un excelente ejem- bar si existe en ella algún punto por plo de esta penetración paralizante donde sea posible penetrar en la posi- por una columna abierta nos lo brinda ción enemiga. Esa «casilla de entra- la partida Stahlberg-Taimanov, Zu- da» estará de ordinario en la 7. • fila, a rich 1953, del Torneo de Candidatos. veces en la 6.• u 8.•, y no podrá ser La posición que vemos en el Dia- protegida por peones enemigos. A grama 129 surgió a raiz de la 1 O.• juga- menudo la defenderán piezas y existi- da de las blancas. Taimanov asumió la rá la posibilidad de cambiar estas úl- iniciativa mediante I O .... , b5! (forzan- timas o desviarlas. Si, a pesar de do la apertura de la columna e, que las todo, cada uno de los eventuales pun- negras dominarán después de cambiar tos de penetración tiene asegurada las mejores piezas del blanco y sem- una buena defensa, el valor de la co- brar la confusión entre las restantes; lumna abierta disminuye considera- mientras tanto el segundo jugador irá blemente. situando sus tropas en buenas casillas, 3. Objetivos. Caso de poder pe- creando así una fuerza poderosa y netrar por la columna abierta, ¿hay bien coordinada). La partida con- objetivos de ataque en el campo ene- tinuó: 11. e X b5, e X b5; 12. Ddl, migo? Objetivos típicos son peones b4; 13. Cbl, Cc6; 14. C X c6,D X c6 «sueltos» o mal protegidos que pue- ( las negras amenazan ya con dominar den ser atacados por un costado o por la columna e, y la hermosa casilla de detrás. Con mucha frecuencia la co- penetración c2 se perfila en lontanan- lumna abierta permitirá la instalación za); 15. Cd2, Db6; 16. e3, Tac8; 17. de una o las dos torres en la 7. • fila, Afl, Tc6; 18. A X a6, D X a6; 19. las cuales, combinadas con otras pie- Cf3, Tfc8;20.Db3,Ce4;2l.Cd2(de zas, pueden apuntar directamente a lo contrario f2 quedará fatalmente piezas enemigas y aun al rey. débil después de ... , Tc2. Ahora las 4. Fuerza desorganizadora. Esto negras podían ganar dos piezas por guarda relación con la idea de los ob- torre prosiguiendo 21. ... , T X el, jetivos, pero es más sutil, por cuanto pero decidieron que era más eficaz la columna abierta no redunda nece- mantener la parálisis de la posición sariamente en una ganancia de mate- blanca) 21. ... , Tc2!; 22. C X e4, rial o un ataque directo. A veces el d X e4; 23. a3, h5! (magnifico: el adversario puede quedar paralizado blanco apenas puede moverse, lo que hasta el punto de que el golpe decisi- permite a su rival desencadenar un vo le sobrevenga en cualquier otra ataque en el flanco de rey basándose en la debilidad de las casillas blan- cas de esta ala y en la imposibilidad de que las piezas enemigas lleguen a 8 129 defenderlas sin hacer concesiones fu- 7 nestas en otra parte); 24. d5 (las blan- 6 cas comienzan a desesperarse) 24 .... , T8c4! (suprimiendo toda perspecti- 5 va de simplificación. Si aquí 25. d X e6, seguiría 25 .... , D X e6 ame- nazando 26 .... , T X c1;27. Ta X el, TXcl; 28. DXe6, TXel+, sin contar las amenazas de mate en el flanco de rey, y dejando a las blancas sin ningún recurso); 25. Tdl, e X d5; o e g h 26.Ad2,Df6;27. Tabl,h4;28.Da4,

92 Df5; 29. D X a7, Af8(?) (29 .... , Ag5 gido, ya desde la tercera jugada, dos hubiera proporcionado a las negras columnas semiabiertas. Se trata de la un ataque de mate; ahora las blancas columna e, que dominarán las blan- lograron cambiar las damas, aun cas, y de la columna e, que será con- cuando les quedó un final muy infe- trolada por las negras. Después de e3 rior que Taimanov no tardó en ganar). y ... , e6, ambos bandos estarán listos El tema de las líneas abiertas con- para atacar por «su» respectiva co- tinuará en la lección 12, que trata de lumna. Tal es la piedra angular de la las columnas semiabiertas. estrategia del blanco en esta varian- te, si bien, por razones que expondre- mos más tarde, el contrajuego de las LECCIÓN 12 negras no tiende a basarse en la pre- sión sobre e3. Varias observaciones Líneas abiertas (Parte 11) se imponen en esta etapa. Primera- mente, una columna semiabierta pue- Columnas semiabiertas de ser dominada por el bando que no tiene peones en la misma, sin que En la lección anterior hemos vis- exista en la práctica ninguna posibili- to cómo una columna abierta se ase- dad de que la columna cambie de meja a una avenida por la que el juga- manos o llegue a ser disputada con dor que consigue dominarla puede eficacia. Si, en la posición que esta- trasladar piezas, introducirse en el mos examinando, el peón e de las ne- campo enemigo e invadirlo. Se impo- gras se mueve a c6 y el lector imagi- nía considerar, entre otros factores, si na una torre blanca instalada en el, era posible su control, si la penetra- es obvio que el segundo jugador ten- ción podía tener lugar y si existían drá que hacer verdaderos equilibrios eventuales objetivos de ataque. En el para oponerse directamente a ella co- caso de la columna semiabierta, las locando una de sus propias torres en consideraciones son básicamente dis- c4. Por otra parte, cuando uno ataca tintas y van ligadas a su definición por una columna semiabierta tiene ya misma como «columna en la que sólo al otro extremo un objetivo de ata- hay peones de un color». que «servido en bandeja». Todo esto suena muy bien, pero 8 130 hay un reverso de la medalla. Mien- tras en el caso de la columna abierta 7 era necesario penetrar en el campo 6 enemigo por una casilla desocupada, ahora el ataque se dirige contra un 5 peón enemigo. Ello puede resultar 4 bastante fácil si el peón es débil, por ejemplo un peón aislado o retrasado, 3 pero, si está defendido por otro peón, 2 el ataque se estrellará las más de las veces contra un muro de granito. Ha- brá que considerar entonces algún sa- crificio de pieza, si se ataca al rey, o bien, si la finalidad del ataque es for- zar debilidades, emprender la opera- En la posición del diagrama, que ción de socava conocida por el nom- procede del Gambito de Dama Rehu- bre de «ataque de minorías», de la sado (Variante del Cambio), han sur- que hablaremos en seguida. 93 En la lección sobre los peones dé- des en las casillas oscuras del flanco biles vimos algunos ejemplos de cómo de dama. Aparte de los méritos posi- lo son especialmente los peones re- cionales de 9. d4, esta jugada ilustra trasados o aislados si se encuentran bien el concepto de «excepción de la en una columna semiabierta. Tales regla», en el presente caso la que dice peones están expuestos a ataques di- que las piezas (y aquí también los rectos, lo que significa que las piezas peones) no deben moverse más de de su bando han de quedar atadas a su una vez en la apertura. Tocante a las defensa. Por eso el jugador debe man- negras, el blanco se había comprome- tenerse al acecho de las posibilidades tido a un juego cerrado y su plan de- de abrir una columna y dejar al descu- fensivo se basaba en este supuesto. bierto esos puntos débiles. La moraleja de lo que acabamos de La posición del diagrama que si- ver es, pues, la siguiente: «Hay que gue surgió tras el 8.0 movimiento de pensar con flexibilidad». una partida Morríson-Povah del Cam- En la partida, las negras se nega- peonato Británico de I 978. ron a permitir la apertura de la colum- na d y prosiguieron 9 .... , b6, pero, 8 131 después de 10. Dd2, 0-0; 11. Tadl, Aa6; 12. Tfel, no tuvieron más re- medio que jugar 12 .... , e X d4, en 6 vista de la ruptura central amenaza- da por el blanco. No obstante, tras 5 13. C X d4, la superior coordina- 4 ción de las blancas junto con su pre- sión en la columna d procuró al pri- 3 mer jugador una ventaja decisiva: 13 . 2 ... , Ce5; 14. b3, Cg4; 15. Ag5, Tg8; 16. h3, Cf6; 17. Cdb5, Ce8; 18. e5! (temático y definitivo) ganando en obcde gh pocas jugadas. Si el peón al que se apunta está Las blancas, pese al tiempo gasta- defendido por otro peón, entonces es do en la jugada 5. d3, continuaron posible un ataque de minorías. Di- aquí 9. d4!. El significado posicional cho en términos más concretos, cuan- de este avance estriba en que, si el ne- do tienen enfrente los peones a, b y e gro captura en d4, se encontrará con del otro bando, el objetivo será elimi- un peón retrasado en la recién abier- nar todos los peones rivales menos el ta columna d. Mientras un peón en d6 e, que a raíz de los cambios quedará no suele constituir una debilidad en la indefenso y débil. Defensa Siciliana, aquí lo es, pues las Una ilustración típica del poder negras han jugado ... , e6 y desarrolla- de este plan, a falta de otro contrajue- do en fianchetto el alfil de rey. Así, go eficaz, se dio en la partida van con la columna d abierta, se verán en den Berg-Kramer, 1950, donde des- dificultades para defender el peón d6. pués de las jugadas iniciales l. d4, Por ejemplo, después de 9 .... , e X d4; Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, d5; 4. Ag5, 10. C X d4, a6 (de lo contrario 11. Ae7; 5. Cf3, 0-0; 6. Dc2, Cbd7; 7. Cbd5 seria arrollador) las negras es- e X d5, e X d5; 8. e3, c6; 9. Ad3, tán claramente peor, con un peón d Te8; 10. 0-0, Cf8; 11. Tabl surgió la retrasado y expuesto y con debilida- posición siguiente:

94 132 uno o dos peones débiles en la posi- ción blanca. Con todo, las negras dis- ponen de suficiente contrajuego de piezas en el flanco de rey, sin tener que recurrir a un ataque de minorías. Además de la V aríante del Cam- bio del Gambito de Dama Rehusa- do, existen otras aperturas en las que aparecen columnas semiabiertas, con una estructura de peones que se pres- ta al ataque de minorías. Tal sucede en varias líneas de la Apertura Ingle- sa, pero el ejemplo más importante se encuentra quizá en la Defensa Sici- liana. Observemos los dos siguientes Las negras continuaron 11 .... , g6 diagramas: ( iniciando un plan consistente en cam- biar los alfiles de casillas blancas, pero esto es demasiado lento; era me- 133 jor 11. ... , Ce4!); 12. b4, a6; 13. a4, 8 Ce6; 14. Ah4, Cg7; 15. b5, a X b5; 7 16. a X b5, Af5; 17. b X c6, b X c6 6 (la estrategia del blanco ha dado fru- to, y ahora las negras tienen un peón 5 retrasado y débil en c6, al haber desa- 4 parecido los peones que lo apoya- ban); 18. Ce5 (atacando inmediata- 3 mente la debilidad); 18 .... , Tc8; 19. 2 Tb7 (nótese que, además de un obje- tivo débil en c6, el ataque de mino- rías ha abierto columnas que pueden o b e d e g h utilizarse para penetrar en el campo enemigo y efectuar diversas manio- bras ); 19 .... , A X d3; 20. D X d3, Tc7; 21. T X c7, D X c7; 22. Tcl ( con la amenaza 23. A X f6, A X f6; 8 134 24. C X d5 ganando); 22 .... , Db7; 7 23. Dbl, Da6 (si 23 .... , D X bl; 24. C X bl y el peón e cae); 24. Ca2 y el 6 peón e está perdido, v.g., 24 .... , Tc8; 5 25. A X f6, A X f6; 26. Cb4, etc. 4 Hay muchos ejemplos de ataques de minorías que llevan a una victoria casi «automática»; pero el lector se preguntará entonces por qué las ne- gras no emprenden operaciones se- mejantes contra el peón blanco e3 ju- o e II h gando ... , f5 y ... , f4 ayudado por ... , g5 en caso necesario. La respuesta es que el rey negro quedaría expuesto En el Diagrama 133, las negras más de lo que justifica la creación de han conseguido ya una columna se-

95 miabierta ( e ), una mayoría central de apertura enteramente orientado a esta peones y la posibilidad de emprender estrategia es el Gambito del Volga,* un ataque de minorías que dejaría al donde, después de 1. d4, Cf6; 2. c4, blanco con un peón e débil. De mo- c5; 3. d5, las negras sacrifican un mento, sin embargo, las blancas tie- peón mediante 3 .... , bS; 4. e X bS, nen ventaja de desarrollo y más liber- a6; 5. b X a6, A X a6. Ahora una po­ tad de acción para atacar, lo que sig- sible continuación sería 6. Cc3, d6; 7. nifica que muchas Defensas Sicilia- Cf3, g6; 8. g3, Ag7; 9. Ag2, 0-0; 10. nas discurren por senderos explosi- 0-0, Cbd7. vos, con frecuentes sacrificios de pie- zas, y que el resultado de la partida depende del éxito o fracaso de la ofen- 8 135 siva de las blancas en el flanco de rey. 7 Con todo, la justificación posicional de la Defensa Siciliana reside en la 6 superioridad estructural de las negras 5 a la larga. Por eso es importante que los jugadores no se limiten a retener 4 prolijas variantes aprendidas de los libros, sino se imbuyan a fondo de los temas esenciales de la apertura. 2 En el Diagrama 134, Andersson, a quien agradan las ventajas Ha largo plazo», ha logrado un final muy favo- rable, en una Defensa Siciliana. Los problemas del blanco en la columna Las negras tienen un peón de me- e, amén de su peón débil en f4, re- nos, pero presionarán con las torres y dundan en clara ventaja de las negras. la dama en las columnas a y b, y con Después de 24. b3, Tc6; 25. a4, b4; el alfil en la diagonal al -h8. También 26. Ce2, Tac8, las blancas se vieron lo harán con los caballos, instalándo- reducidas a 27. c4, y tras 27 .... , los en una u otra de las casillas eS, a4 b X c3; 28. T X c3, Cd5 sus debili- y d3 ( cuando se haya movido el peón dades en b3 y f4 se revelaron fatales. e blanco). A menudo son posibles los Al lanzarse a un ataque contra el sacrificios en b2. Por su parte las rey enemigo, los jugadores sacrifican blancas aspiran a liquidar esa pre- a menudo peones para abrir colum- sión, conservando el peón de venta- nas y diagonales. Saben también que ja. Esto dicho, conviene añadir que la quizá tengan que sacrificar piezas mera liquidación de material no basta para destruir la barrera de peones que para resolver los problemas del blan- protege al rey contrario, mas la posi- co, ya que muchos finales, sobre todo bilidad de darle mate justifica la «in- de piezas mayores, seguirán siendo versión», Esto es fácil de entender, favorables a las negras debido a la pero no es menos cierto que, aun persistente presión de estas últimas cuando no haya un ataque directo por la diagonal al-h8. contra el rey, puede muchas veces sa- Un clásico ejemplo de la efica- crificarse un peón para abrir líneas, cia del juego por líneas semiabiertas a presumiendo correctamente que el raíz de un sacrificio de peón es la par- juego activo de piezas así obtenido permitirá recobrar con creces el ma- • Llamado también, sobre todo en terial entregado. los países anglosajones, Gambito Ben- Un buen ejemplo de sistema de ko. (N. del T.) 96 tida de Capablanca (negras) contra 22. Tfdl, Teb8; 23. De3, Tb4 (las Nirnzovich en el torneo de San Pe- negras pueden recobrar su peón me- tersburgo, 1914. diante 23 .... ,AX c3, pero conside- ran más valiosa la presión que ejer- cen); 24. Dg5. Ad4+; 25. Rhl, Tab8 136 (la amenaza 25 .... ,AX c3 es decisi- va). Aquí las blancas intentaron 26. T X d4, pero perdieron en seguida. ¡Una típica exhibición de Capablan- ca, tan «pulida» como enérgica! Es de esperar que toda esta discu­ sión sobre las líneas abiertas haya contribuido a despertar en los lecto- res el sentido de los principios posi- cionales más importantes y les ayude a valorar tales líneas, decidir en pro o en contra de las mismas y determinar obcde gh cuáles de ellas deben disputarse o cuáles son meros callejones sin sa- Nimzovich-Capablanca, lida. San Petersburgo 1914

A primera vista parece que las Referencias blancas tienen un sano peón de más y una estructura superior de peones, A. Kotov, Piense como un gran maes- pero el juego de las negras por las co- tro. A. Kotov, Juegue como un gran maes- lumnas a y by por la diagonal al-h8 tro. no tardó en resultar decisivo. La par- M. Stean, Simple Chess. tida continuó: 14. Da6, Tfe8; 15. A. Nimzovich, Mi sistema. Dd3, De6; 16. f3, Cd7; 17. Ad2, R. Keene, Nimzovich: A Reappraisal. Ce5; 18. De2, Cc4; 19. Tabl, Ta8; D. Bronstein, The Chess Struggle in 20. a4, C X d2, 21. D X d2, Dc4; Practice (Zurich, 1953).

97 Lecciones 13-16 PRINCIPIOS E IDEAS DE APERTURA

NIGEL DA VIES, M. l.

Hasta la fecha se han venido pu- 137 blicando millares de libros de aje- 8 drez dedicados a la apertura. Al po- 7 bre lector Je invitan no pocas veces a aprenderse de memoria cientos de va- 6 riantes, y cuando sus resultados prác- 5 ticos no son tan halagüeños como es- 4 peraba, el desánimo y la desmorali- zación se apoderan de él. Claramen- 3 te se impone otro tipo de enfoque. 2 Estas cuatro lecciones tienen por objeto aclarar los problemas que se plantean en las aperturas. Las tres o b e d e g h primeras analizan partidas ilustrati- vas de los elementos propios de la apertura ( centro, desarrollo y planifi- cación). En la cuarta presentaré al- gunas ideas que, según espero, ayu- 138 darán al lector a mejorar su juego en la primera fase de la partida de aje- 7 drez.

5 LECCIÓN 13. EL CENTRO 4

Por «centro» del tablero se en- 3 tienden generalmente las casillas d4, d5, e4 y e5. La importancia de las mismas queda ilustrada en los dos diagramas siguientes: o b e d e g h

98 Comparando el número de esca- blanco y negro. Este «diferencial de ques dominados por cada pieza, nos poder» brinda posibilidades de ata- percatamos de que las piezas centra- que a las blancas. En la presente oca- lizadas tienen mucho mayor poder. sión, el ataque se prolonga hasta la De aquí, naturalmente, la importan- fase final de la partida. cia que reviste el dominio del centro, cuyas casillas son el blanco apeteci- 8. Tbl do de todas las buenas aperturas. En otro tiempo, el ideal de la pri- El objetivo estratégico de las ne- mera etapa de la partida consistía en gras es ejercer presión sobre el cen- ocupar directamente el centro con tro blanco, por medio del alfil en fian- peones. En efecto, un centro de peo- chetto, que domina la diagonal a l-h8, nes bien apoyado por piezas puede y conjugadas como ... , c5, ... , Cc6 y llegar a constituir una fuerza podero- ... ,Ag4. sa, tanto más si esos peones se van Para contrarrestar esta presión, luego adelantando para expulsar a las las blancas a menudo quitan la torre piezas enemigas de sus buenos pues- de al, facilitando así el eventual tos y obligarlas a instalarse en malas avance d4-d5. Recientemente, el casillas ( descentralizadas). modo más común de realizar este Con todo, entre los jugadores mo- plan ha sido 8. Ae3 y 9. Tel, secuen- dernos reina también otra filosofía: cia que veremos en la siguiente parti- presión sobre el centro con piezas. da. El movimiento de Kasparov, 8. Estas dos ideas entran en conflic- To 1, está todavía poco explorado. to en muchas variantes modernas de apertura, una de las cuales es la De- 8. 0-0 fensa Grünfeld (Variante del Cam- 9. Ae2 Cc6 bio). Entre los muchos adeptos a un Tambien es posible 9 .... , Da5, centro blanco de peones figura el aunque 10. Tb5, D X c3+; 11. Ad2, joven talento soviético y nuevo cam- Da3; 12. T X c5, D X a2; 13. 0-0 peón del mundo Gari Kasparov. proporciona a las blancas una fuerza poderosamente centralizada a cam- bio del peón sacrificado. Kasparov-Natis, Olimpiada de Malta 1980 10. dSI AXc3+ l. d4 Cf6 11. Ad2 AXd2+ 12. D X d2 2. c4 g6 Cd4 3. Cc3 dS 4. e X as CXdS Un interesante y crucial momen- S. e4 ex c3 to. Después de 12 .... , Cb8, las ne- 6. b X c3 Ag7 gras conservarían su mal adquirido 7. Cf3 cS botín a expensas de un gran «dife- rencial de poder». Al blanco se le Tras siete jugadas, las blancas ofrecerían excelentes posibilidades han logrado el clásico centro «ideal» de ataques tras 13. h4!, con amena- de peones en d4 y e4. Adelantando zas peligrosas. Por eso el segundo ju- más tarde estos peones, esperan obli- gador opta por la «seguridad» de un gar a las fuerzas enemigas a batirse en final, aunque aquí también el dominio retirada y crear así un gran «diferen- central de las blancas se dejará sentir cial de poder» entre los ejércitos significativamente.

99 13. ex d4 cXd4 futada» y rehabilitada muchas veces 14. DX d4 Das+ desde que la introdujo en Viena el 15. Ddl DXd2+ gran maestro austríaco Emst Grün- 16. RX d2 Td8 feld, en 1922. 17. Re3 b6 En la siguiente partida, las blan- 18. Tbcl cas juegan la última «refutación», con la que el negro ha tenido bastan- tes dificultades recientemente. Refor- 139 zando aún más el peón de d4 (por me- dio de 8. Ae3) y alejando su torre de la diagonal al-h8 (9. Tcl), el primer jugador trata de neutralizar la fuerza del alfil negro en fianchetto. Según la teoría, las negras serán entonces in- capaces de generar suficiente contra- juego en el centro y quedarán arrolla- das por el avance de los peones cen- trales del blanco. Sin embargo, muchos especialis- tas de la Defensa Grünfeld siguen abe de gh creyendo en la energía latente de la posición negra y buscan con diligen- 18. ... e6 cia nuevos métodos de contrajuego. 19. Ac4 es Entre estos expertos figuran los gran- des maestros Timman, Ftacnik, Smej- También después de 19 .... , Rf8; kal, J ansa, Sax, Uhlmann, Adorjan 20. Thdl, Re7; 21. e5! el dominio y ... Shamkovich. blanco del centro plantea dificiles problemas a las negras. Fedorowicz­Shamkovich, Nueva York 1980 20. Ab3 Ad7 21. Tc1 aS 1. d4 Cf6 22. d6 bS? 2. Ct'3 g6 3. c4 Ag7 Esto acaba con la resistencia de 4. Cc3 dS las negras. Debía impedirse 23. f4 S. e X dS CXdS mediante 22 .... , g5, y si entonces 23. 6. e4 CXc3 g3, podía seguir 23 .... , g4. 7. b X c3 cS 8. Ae3 Ag4 23. f4f eXr4+ 9. Tcl Das 24. R X f4 Ta6 10. Dd2 AX n 25. eS a4 11. gXf3 Cd7 26. AdS a3 12. dS bSf 21. m Ta4+ 28. Re3 Ae6 Las blancas han conseguido el 29. AX e6 rx e6 par de alfiles y ocupado el centro con 30. Tff7 Tb4 peones. A pesar de esto, un cuidado- 31. Tg7+ Rh8 so examen de la posición revela que 32. Tge7 Abandonan. las cosas no les resultan tan fáciles como parece. Las cinco últimas juga- La Defensa Grünfeld ha sido «re- das de las negras constituyen una se-

100 rie especialmente destinada a pertur- nueva fase. Tras su brillante desplie- bar el ritmo natural del desarrollo gue de tropas en la apertura, Shamko- blanco. Con 10 .... ,AX f3 han he- vich pasa al ataque directo contra el cho ya mella en la estructura de peo­ monarca enemigo (ver diagrama). nes de las blancas, cuyo rey no en- contrará fácilmente un refugio segu- 20. ... T X d5!! ro. El último movimiento de las ne- gras ( 12 .... , bS!) disuade al blanco de ¡Ahora son las piezas negras las reforzar su centro mediante 13. c4, que ocupan el centro! ya que la réplica 13 .... , b4 amenaza- ­ta 14 .... , Ac3. 21. e X d5 Da6+ A lo largo de unas cuantas juga- 22. RX el Dd3+ ras más, las negras atacan con ener- 23. Rf4 f6 gía el centro enemigo, y la balanza del poder empieza a inclinarse en su Amenazando mate con 24 .... , favor. Df3. 13. f4 Td8! 24. Dbl 14. c4 b4 15. eS g5! Otras opciones no son mejores. 16. Ahl e6! Tanto 24. Tg3, Cg6+; 25. T X g6, 17. Tgl e5+ como 24. Ag2, Cg6+; 25. T X g6, eS+; 26. Rg4, D X g6+ Endeble intento de sostener un conducen al mate. centro que está a punto de desmoro- narse. También 17. d X e6, C X e5! 24 .... Cg6+ sería bueno para las negras. 25. TXg6

17. gX f4 Después de 25. Rg4, h5 las blan- 18. T X g7 CX eS! cas reciben mate. 19. Re2 rx el 20. Db2 25. es+ 26. Rg4 h5+ La siguiente jugada de las negras 27. Rh4 De4+ acaba con el último resto del centro 28. Abandonan. blanco y señala el principio de una En efecto, las negras son mate tras 28. Rg3, h4 y tras 28. Ag4, 140 h X g4+; 29. Rg3, Th3.

LECCIÓN 14. EL DESARROLLO

En la posición inicial, tanto las blancas como las negras tienen sus piezas mal situadas, ocupando sen- dos bordes del tablero. Es muy lógi- co que ambos bandos quieran mejo- o b e d e g h rar este estado de cosas y llevar pron-

101 to sus tropas a puntos desde donde (impidiendo 8. Ag5). Ahora tras S. puedan ejercer mayor influencia. Este ... , e X d4; 6. D X d4, e5; 7. Dd3, h6 proceso recibe el nombre de desa- el blanco puede continuar 8. c4! res- rrollo. tringiendo a las negras en el centro. A menudo sucede que, mientras un bando centraliza sus piezas con S. •.. C X e4 suma rapidez, el otro Jo hace sin ma- yores prisas y ... es derrotado, de ordi- Arrebatando un peón a expensas nario por métodos violentos. Para im- del desarrollo. Pese a los riesgos que pedir las «matanzas» que suelen te- implica, esta captura es a veces posi- ner lugar en estos casos, se han for- ble. En la agudísima variante sicilia- mulado ciertos principios destinados na del Peón Envenenado, dentro del a orientar al jugador en Jo tocante a un Sistema Najdorf (l. e4, c5; 2. Cf3, buen desarrollo: d6; 3. d4, e X d4; 4. C X d4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4, Db6; 8. l. Despliéguense las piezas Jo Dd2, D X b2), la captura del peón se antes posible. justifica por el daño infligido al flan- 2. Efectúese pronto el enroque, co de dama de las blancas. En la par- evitando así que el rey quede tida que estamos viendo, se trata de expuesto en el centro. un importante peón central. 3. No se capture material a ex- pensas del desarrollo. 6. De2 Cf6 4. No se mueva la misma pieza dos veces. El precio del peón. Las negras 5. No se saque la dama demasia- han movido ya este caballo tres ve- do pronto, para que las piezas ces (4 .... , Cf6, 5 .... , e X f4 y 6 .... , enemigas de menor valor, ata- Cf6). cándola repetidamente, no la obliguen a perder tiempo reti- 7. d X es d X cS rándose. 8. Tdl e6 6. No se hagan demasiadas juga- 9. Ag5 h6 das de peón a costa del desa- 10. Ah4 Db6? rrollo de las piezas. Violación de un principio. Las ne- Las siguientes partidas ilustran gras se liberan de la clavada en la co- estos principios. lumna d y en la diagonal h4-d8, pero al hacerlo sacan la dama demasiado Davies-Baljon, Londres 1980 pronto ... mientras descuidan el desa- (Defensa Siciliana) rrollo del flanco de rey y dejan almo- narca en el centro. l. e4 c5 En lugar de la jugada del texto, se 2. Cf3 d6 imponía la tranquila 10 .... , Ae7!!, ya 3. AbS+ Cd7 que el intento blanco de ganar una 4. d4 Cf6 pieza mediante 11. Ce5 rebotaría s. 0-0!? después de 11. ... , 0-0! (¡enrocarse de prisa!); 12. AXf6, AXf6; 13. Interesante gambito que empezó A X d7, A X e5; 14. A X c8?, Df6 y a aparecer en algunas partidas cuan- las negras ganan. O 13. C X d7, do se descubrió que las blancas no A X d7; 14. T X d7, Dc8 amenazan- conseguían nada después de S. Cc3, do 15 .... ,AX b2 y 15 .... , a6. Las e X d4; 6. D X d4, e5!; 7. Dd3, h6! blancas, por su parte, no deben mo-

102 ver dos veces una misma pieza ( 11. (b) 14 , Ac6; 15. C X f7!!, Ce5), sino concentrarse en el rápido RX n (15 ,AX f3; 16. D X f3, desarrollo y proseguir 11. Cc3. R X tt, 17. Td7+ seguido de 18. T X b7 ganando la dama negra); 16. 11. Ca3 Ce5+, Rg8; 17.AXf6,gXf6; 18. Dg4+, Ag7; 19. D X e6+, Rh7; 20. Amenazando con ganar tiempo C X c6, b X c6; 21. Td7 y ahora: gracias a la prematura excursión de la (i) 21. ... , Db6; 22. Df5+, Rg8; dama negra, mediante 12. Cc4 ( 12. 23. Tadl (amenazando 24. T X g7+) ... , D X b5; 13. Cd6+). 23 .... , Tf8 (a 23 .... , Th7 sigue 24 . De6+, Rh8; 25. De7 con la amena- 11. ... a6 za mortal 26. Td8; o si 23 .... , Ta7, 12. A X d7+ A X d7 24. T X a7,D X a7; 25. Td8+,Af8; 13. Cc4 Da7 26. Td7); 24. TX g7+, RX g7; 25. Dg4+ seguido de mate. Si 13 .... , Dc7, 14. Ag3 resulta (ii) 21. ... , Db8; 22. Df5+, Rg8; muy desagradable para las negras. 23. Tadl (amenazando 24. TX g7+) 23 .... , Df8 (si 23 .... , De8, sigue 24. 14. Cce5 T X g7+, R X g7; 25. Td7+, ganan- do; si 23 .... , De5, 24. Dg6; o si 23 .... , Th7, 24. De6+, Rh8; 25. De7, Dg8; 141 26. Td8, Af8; 27. D X f6+ ganan- do); 24. De6+, Rh7; 25. Tf7, De8; 7 26. TX g7+, RX g7; 27. Td7+, 6 D X d7; 28. D X d7+ y las negras tienen demasiados peones débiles 5 como para poder oponer mucha resis- 4 tencia en el final. Después de la jugada del texto, 14 .... , Ac8, el camino de la victoria es más sencillo ... 15. CXf7!! RXf7 abcdetgh 16. Ces+ Rg8

14. ... Ac8 Si 16 .... , Re8, las blancas rematan bellamente la partida mediante 1 7. Dh5+, C X h5; 18. Td8 mate; y a 16. Un paso atrás, aunque, como las ... , Re7 sigue sencillamente 17. Dh5 siguientes variantes Jo demuestran, el y 18. Df7 mate. «diferencial de poder» entre las tro- pas centralizadas del blanco y la 17. A X f6 bS chusma dispersa de las negras es ya considerable. O 17 .... , g X f6; 18. Dg4+, Ag7; (a) 14 .... , Td8; 15, C X f7!, 19. Td8 mate. RX f7; 16. Ce5+, Rg8 (si 16 .... , Re7, sigue 17. Cg6+ y 18. C X h8; o 18. Dg4 Dc7 si 16 .... , Re8, 17. A X f6, g X f6; 18. 19. Td8 hS Dh5+, Re7; 19. Df7 mate); 17. 20. DgS Th6 A X f6, g X f6; 18. Dg4+, Ag7; 19. 21. T X f8+ R X f8 T X d7, T X d7; 20. D X e6+ y 21. 22. A X g7+ D X g7 C X d7 ganando. 23. Dd8 mate.

103 La partida siguiente muestra Envezdelonormal, 10 .... ,Ae7, cómo aun los grandes maestros, en un Portisch efectúa una jugada que, ade- mal día, pueden descuidar el desarro- más de perder tiempo, debilita las ca- llo, con efectos igualmente desas- sillas d6 y c5. De resultas de la mis- trosos. ma, el rey negro quedará atascado en el centro. Andersson-Portisch, Olimpiada de Skopje 1972 11. Cal Ag7 (Defensa Siciliana) 12. d X cS dXcS 13. Cc4 l. e4 cS l. Cf3 d6 Las negras están ya en apuros. 3. Ab5+ Cc6 4. 0-0 Ad7 S. Tel Cf6 6. c3 a6 7. Afl

Aquí las blancas podían ofrecer 5 un interesante gambito mediante 7. 4 A X c6, A X c6; 8. d4, aunque la prudente jugada del texto está más en 3 consonancia con el estilo de Anders- son. El blanco da la impresión de ba- tirse en retirada, pero sus piezas ocu- pan puestos que serán muy eficaces a b e d e g h en el medio juego, ya cercano. La va- lidez de este desarrollo es, pues, in- El blanco amenaza con ganar un discutible. peón mediante 14. Dd6, contra lo cual no sirve 13 .... , 0-0 a causa de 14. 7. ... es Dd6!, O X d6; 15. C X d6, Tab8; 8. b3 16. Ae3; o si 15 .... , b6; 16. Cc4!

Importante precaución que tam- 13. Tb8 bién se ve en la Apertura Española 14. b4! ( 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ab5, a6; 4. Aa4, Cf6; 5. 0-0, Ae7; 6. Tel, b5; 7. De inmediato 14. Cd6+ permiti- Ab3, d6; 8. c3, 0-0; 9. h3). La inme- ría la sencilla réplica 14 .... , Re7. diata 8. d4 permitiría 8 .... , e X d4, Ahora, tras 14. b4!, se amenaza 15. 9. e X d4, Ag4 con contrajuego. b5!

8.... b6?1 14 ..•• cXb4 15. e X b4 Ae6 Esto, por el contrario, es una mera pérdida de tiempo. Era mejor 8. Si 15 .... , C X b4, sería fortísimo ... , Ae7; 9. d4, Dc7 con posición sóli- 16. Ce X e5!, amenazando 17. Af4 y da de las negras. 17. Db3. En la variante 16 .... , Cc2; 17. Af4, CXel; 18. DXel las 9. d4 Dc7 blancas recobran la calidad con inte- 10. a4 g6? reses.

104 Después de 15 .... , 0-0, el blanco traste entre las dos siguientes par- ganaría material merced a 16. b5 se- tidas. guido de 17. Aa3. Capablanca-Janowsky, 16. Cd6+ Re7 San Petersburgo 1914 17. Aa3 Ce8 l. e4 e5 Tampoco hay esperanza para las 2. Cf3 Cc6 negras tras 17 .... , D X d6; 18. b5, 3. AbS a6 Cb4; 19. D X d6+. 4. AX c6 dXc6 5. Cc3 Ac5 18. C X b7! DXb7 19. bS+ Rf6 J anowsky pone el alfil en su casi- 20. b X c6 Dc7 lla «más agresiva». A 6. C X e5 no seguiría 6 .... , A X f2+; 7. R X f2, O bien 20. . .. , D X c6; 21. Dd4+; 8. Rel, D X e5; 9. d4, sino 6. C X e5!, RX e5; 22. f4+, RX f4 ... , Dd4; 7. Cd3, Aa7 y las blancas (22 .... , Rf6; 23. Dd4 mate); 23. e5 (o quedarían bastante atadas. 23. Df3+, etc.) ganando. 6. d3 Ag4 21. C X eSl Abandonan. Ahora también el otro alfil adop- Ni 21. ... , D X e5; 22. Df3+, ta una posición agresiva. Af5; 23. e X f5, D X f5; 24. Ae7 mate, ni 21. ... , RX e5; 22. f4+, 7. Ae3 AXe3 R X f4; 23. e5 eran para el negro po- 8. rx e3 De7 sibilidades muy atractivas. 9. 0-0 0-0-0 10. Del Ch6

LECCIÓN 15. PLANIFICACIÓN Parece que el negro ha venido ob- servando hasta aquí todas las reglas. Con frecuencia vemos a jugado- Se ha desarrollado con rapidez, su res que desarrollan rápidamente las rey está ya en lugar seguro y el cen- piezas y logran dominar el centro, tro no ha sido descuidado. No obs- pero a continuación se quedan deso- tante, la posición del segundo juga- rientados, sin saber qué hacer. Sus dor comienza a declinar poco a poco, fuerzas, una vez desarrolladas y cen- aunque con fatal regularidad. tralizadas, les parecen de pronto ine- La verdad es que las negras han ficaces, y en el medio juego la posi- tratado la apertura sin plan alguno. ción comienza a deteriorarse tan len- Han renunciado a su mejor baza, el ta como irrevocablemente. par de alfiles (7 .... ,AX e3), refor- La razón de su eventual derrota zando así el dominio blanco del cen- estriba en haber tratado la apertura tro (8. fX e3). No sólo se han priva- con superficialidad, sin pensar en el do de acceso a d4, sino que además le medio juego. Y la lección que de aquí han abierto a su adversario la colum- se sigue es que, ya en la apertura, hay na f. que reconocer los rasgos estratégicos De ahora en adelante, el juego de de la posición y colocar las piezas en Capablanca constituye una lección las casillas adecuadas. La apertura magistral de estrategia metódica y lú- debe jugarse de acuerdo con un plan. cida, que nos permite asistir a la de- Resulta muy instructivo el con- molición progresiva de la posición del

105 rey negro, casilla por casilla. Todo abandonado virtualmente esta línea comentario ulterior es superfluo. de juego. La idea de Romanovskí es distin- 11. Thl!, ffi; 12. b4, en; 13. ta. Al mantener cerrada la posición, a4, A X f3; 14. T X f3, b6; IS. bSI pretende restringir la actividad de los alfiles negros. Eventualmente, según lo permitan las circunstancias, efec- 8 143 tuará una ruptura central mediante f4 7 o d4. El juego de Botvinnik, por otra 6 parte, contrasta de manera fascinan- 5 te con el de Janowsky en el ejemplo anterior. Primero de todo, las negras 4 erigen un fuerte bastión en el centro 3 (5 .... , f6! y 7 .... , c5!), y luego, desa- rrollando armoniosamente sus pie- 2 zas, impiden la realización de ambos planes de su rival (d4 y f4). Por últi- mo se preparan ellas mismas para ju- a d e g h gar ... , f5, primer paso en la libera- ción de su par de alfiles. 15 •••• , e X bS; 16. a X bS, aS; 17. CdSI, DcS; 18. c4, CgS; 19. Tfl, 6. Ad6 Ce6; 20. Dc3, Td7; 21, Tdl, Rb7; 7. Ae3 c51 22. d4, Dd6; 23. Tc2, e X d4; 24. e X d4, Cf4; 25. cS!, C X dS; 26. 8. Ce2 Ce7 9. Cg3 e X dS, D X dS; 27. c6+, Rb8; 28. e X d7,D X d7;29.dS, Te8;30.d6, e X d6; 31. Dc6 y las blancas ga- El avance f4 resulta dificil de or- naron. ganizar. Una partida Tartakover- Alekhine, Semmering 1926, conti- Romanovski-Botvinnik, nuó: 9. Cd2, Cg6; 10. 0-0, 0-0; 11. Moscú 1935 Cb3, b6; 12. Rhl, De7; 13. f4y aho- ra las negras habrían logrado mejor l. e4 e5 juego respondiendo 13 .... , f5!; 14. 2. Cf3 Cc6 fX e5, e X e5; 15. e X f5, Cg4. 3. Ab5 a6 4. A X c6 bXc6 9. Ae6 5. Cc3 161 10. c3 Dd7 6. d3 11. 0-0 0-0 12. Dc2 Antaño las blancas jugaban esta variante para lograr una mayoría de Después de 12. d4 las negras po- peones cualitativamente superior en drían seguir 12 .... , e X d4; 13. el flanco de rey después de 6. d4, e X d4,e X d4; 14. C X d4,Ac4con e X d4; 7. D X d4, D X d4; 8. buen juego. C X d4. De entonces acá, la prácti- ca ha demostrado que el par de alfi- 12 •••• Cc6 les negros representan una excelente 13. Cd2 Tad8 compensación por la inferior estruc- 14. Tadl b6 tura de peones, por lo que el blanco ha IS. f3

106 Adelantar este peón una casilla pación por las blancas se compen- más hubiera sido desastroso tras 15. sa ampliamente con la apertura de ... , e X f4; 16. A X f4, A X f4; 17. la columna f y la posición más li- T X f4, Ce5! bre de las negras.»

15. Ae7 Siguió ahora una complicada lu- 16. Cb3 a5 cha donde Botvinnik se las arregló fi- 17. Ccl Ad6 nalmente para dirigir su par de alfi- 18. ne Ce7 les contra el rey blanco. Estrictamen- 19. Td2 f5l te hablando, el resto de la partida queda fuera de mi propósito en estas En su excelente libro Cien parti- lecciones, aunque lo incluyo sin co- das selectas, Botvinník declara: mentarios para mostrar el triunfo que en definitiva coronó la magistral es- «Es ahora útil hacer ciertas trategia de las negras: deducciones referentes al sistema de apertura adoptado por las blan- 20. e X rs, C X fS; 21. Ce4, b6; cas. Su idea básica (la ruptura en 22. Del, Ae7; 23. Afl, Ad5; 24. d4 y f4) no ha podido realizarse. Del, Tfe8; 25. Tddl, De6; 26. Tfel, En el futuro también se verá el Af8;27.Dc2,Df7;28. Td2, Te6;29. blanco continuamente forzado a Tde2, Tde8; 30. Da4, Ce7; 31. Ag3, adoptar una táctica de espera. Ac6; 32. Dc2, Cd5; 33. Cb3, gS; 34. Cbd2, Ag7; 35. en, T6e7; 36. Td2, Las negras tienen la iniciativa, Td7; 37. Ce3, C X e3; 38. T X e3, pero no les resulta fácil encontrar D X al; 39.b4,g X b4;40.A X b4, un plan viable.» Df7; 41. Tdel, Tf8; 42. Ag3, Dg6; 43. Rf2, hS; 44. Cdl, Ah6; 45. 8 144 T X eS, Tg7; 46. en, b4; 47. A X b4, A X B!; 48. Rgl, A X e2; 7 49. T X el, Db5; 50. Te4, Tf4; 51. 6 T X f4, A X f4; 52. Db3+, Rh7; 53. Af2, Df3; 54. g3, D X d3; SS. De6, 5 Ah6; 56. Dh3, Tf7; 57. Ce3, Dbl +; 4 58. Cfl, DfS; 59. Dh2, a4; 60. Abandonan.

LECCIÓN 16. IDEAS PARA UN REPERTORIO a b e d e g h DE APERTURAS

«La 19.• jugada de las negras Con la lección 15 se acaba mi ex- parece un tanto arriesgada, y a que plicación de los principios. Aplicán- debilita el peón e y despeja para el dolos correctamente, se jugarán muy blanco la casilla e4. Pero de he- bien las aperturas, aunque, en vez de cho las negras pueden evitar la de- estar siempre inspirándose en estos bilidad en e5 ( trasladando el ca- primeros fundamentos, cabe aplicar ballo a f4, donde las blancas no una «fórmula», a modo de atajo, para tendrán más remedio que cam- llegar al mismo resultado. Esta fór- biarlo), mientras la casilla e4 que- mula mágica es el «repertorio» de da lejos del campo negro y su ocu- aperturas.

107 La constitución de un repertorio 0-0, c5; 8. Te l , b6; 9. e4 con presión de aperturas se asemeja a la compra de las blancas. de un traje nuevo. Lo ideal es que esté hecho a medida y se adapte perfecta- mente al estilo de cada uno. Mas, por 145 desgracia, apenas existen sastres de ajedrez fuera de la Unión Soviética, y no hay más remedio que trabajar por sí mismo. La primera etapa de este proce- so, y tal vez la más dificil, consiste en seleccionarse las aperturas más ap- tas. Un jugador con instinto de ata- que deberá elegir aperturas que le den la iniciativa aun a costa de concesio- nes posicionales o materiales, mien- a b e d e g h tras el partidario de estrategias a lar- go plazo enfocará el juego de una ma- nera más sólida. Defensa Chigorin Al hacer esta selección, hay que (l. d4, dS; 2. c4, Cc6) tener en cuenta el aspecto práctico del tiempo. Muchos aficionados dis- Inventada el siglo pasado por el ponen de poco tiempo para el aje- gran maestro ruso Mikhaíl lvánovich drez, y por ello han de pensárselo dos Chigorin, esta defensa es el antepasa- veces antes de escoger variantes agu- do espiritual de la Nimzoindia y la das y superanalizadas que requieren Grünfeld. Tanto Smyslov como meses de trabajo detallado. Bronstein se han sentido atraídos por Les recomiendo, por el contrario, las posibilidades que ofrece con vis- la adopción de aperturas menos en tas a un juego activo de piezas. boga que, al no estar sometidas a Algunas de estas posibilidades, constantes revisiones teóricas, com- para las negras, quedan ilustradas por prenden menos variantes y exigen, en la variante l. d4, d5; 2. c4, Cc6; 3. consecuencia, menos estudio. Las si- Cf3, Ag4; 4. e X d5, A X f3; 5. guientes aperturas son ricas en posi- g X f3, D X d5; 6. e3, e5; 7. Cc3, bilidades interesantes. Ab4; 8. Ad2 A X c3; 9. b X c3,Dd6. Las blancas tienen un fuerte centro y

Apertura del Peón de Dama, sistema Veresov 146 (l. d4, Cf6; 2. Cc3, dS; 3. AgS)

Este sistema es un buen modo de iniciar la partida, pudiendo interpre- tarse tanto en forma sólida como agu- 5 da. Su reciente y fructuosa adopción 4 po~ el gran maestro británico Tony Miles es un testimonio más de su 3 valor. He aquí una variante típica: 1. d4, Cf6; 2. Cc3, d5; 3. Ag5, Cbd7; 4. Cf3, g6; 5. e3, Ag7; 6. Ad3, 0-0; 7. o b e d e g h

108 el par de alfiles, pero su rey se verá en 6. Cbd2, Dd7; 7. a3, Cge7; 8. Cb3, dificultades para encontrar un abrigo Cg6; 9. Cb X d4, 0-0-0 con posición seguro contra las activas piezas del aguda y poco clara. negro.

Defensa Escandinava (l. e4, dS) 148 Pese a la pérdida de tiempo que resulta de 2. e X as, D X d5; 3. Cc3, Da4, las negras pueden conseguir 6 una posición sólida. Habiendo sido 5 adoptada por grandes maestros de la talla de Bronstein y Lein, merece a to- 4 das luces tomarse en serio. 3 La posición negra se desarrolla armoniosamente en esta variante: l . 2 e4, d5; 2. e X d5, D X d5; 3. Cc3, Da4; 4. d4, c6; 5. Cf3, Ag4; 6. Ac4, Cf6; 7. h3 (7. A X n-«, R X f7; 8. abe de gh Ceé+, D X e5+); 7 .... ,AX f3; 8. D X f3, e6. Defensa Siciliana, Variante Rossolino (l. e4; cS; 2. Cf3, Cc6; 3. AbS+) 147 7 8 149 6 7 5 6 4 .5 3 4 2 3

abcde gh a b e d e

Contragambito Albin Junto con su variante hermana ( 1. (l. d4, dS; 2. c4, eS; 3. d X es, d4) e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. Ab5+ ), reco- miendo encarecidamente este méto- Esta apertura atraerá ciertamente do de luchar contra la Siciliana. Pue- a los D' Artagnan del ajedrez. Las ne- de también interpretarse en estilo po- gras ganan espacio en el centro, se en- sicional o de gambito, aspectos que rocan por el lado largo y desencade- han quedado ya ilustrados en la lec- nan un ataque directo contra el con- ción 14. fiado monarca enemigo. He aquí una línea típica, tomada Apertura Española, Variante de la partida Levitt-Speelman, Tor- del Cambio Diferida ( l. e4, eS; quay 1982: l. d4, d5; 2. c4, e5; 3. 2. Cf3, Ce6; 3. AbS, a6; 4. Aa4, Cffi; d X e5, d4; 4. Cf3, Cc6; 5. g3, Ae6; S. A X c6, d X c6) 109 pronto como esto se convierte en ruti- 8 ISO na, lleva poquísimo tiempo y puede 7 reportar sustanciosos dividendos. Por último, quisiera decir algo so- bre la compra de libros de aperturas. 5 Los volúmenes como Modern Chess 4 Openings o la Teoría moderna en ajedrez, de Pachman, son útiles por 3 cuanto ofrecen un buen panorama ge- neral, pero las obras especializadas en una sola variante son cosa entera- mente distinta. o b e d e g h Los autores de tales monografias pueden o no ser expertos en la varian- te sobre la que escriben. En este se- La Variante del Cambio Diferido gundo caso, lo que digan no será de es una excelente opción para estrate- mucho interés, y si son auténticos es- gas sólidos. Una versión más refina- pecialistas no querrán probablemen- da se da tras l. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. te decir Jo que saben. Ab5, a6; 4.Aa4, Cf6; 5. O-O,Ae7; 6. Mi consejo es que se siga el A X c6, donde el alfil negro se ata ejemplo de los maestros y grandes prematuramente a la casilla e7. maestros, quienes en general limitan Una vez constituido el repertorio, sus adquisiciones a una selección de el siguiente paso consiste en adquirir tomos del I nformator (particularmen- un conocimiento vasto y profundo de te importante), revistas de ajedrez y los sistemas seleccionados. El repe- boletines de torneos. Archivando, a tirlos en partidas tanto serias como partir de estas fuentes, las partidas amistosas no viene mal, pero yo reco- que le interesan, el estudiante dispon- mendaría un enfoque más metódico. drá de un acervo personal, amplísi- EJ mio es anotar y archivar toda parti- mo y actuaJizado de referencias sin da, mía o de otros maestros, cuya comparación con las que pueda brin- apertura entra en mí repertorio. Tan darle ningún otro libro.

110 Lecciones 1 7-20 FINALES

IAN D. MULLEN

Las cuatro lecciones siguientes vo las más complejas, se evalúan con constituyen una pequeña introduc- facilidad si uno posee el bagaje técni- ción al final de partida. Los ajedrecis- co suficiente, y el respeto mutuo de tas medianos suelen detestar esta fase los adversarios les lleva a no prolon- del juego, y su estudio les resulta to- gar el juego en una posición clara- davía más antipático. Por ello, tal mente ganada, perdida o de tablas. vez, es la etapa donde se sienten más illn peón de menos en unfinal de rey débiles. y peones, por lo demás igualado, Las lecciones han sido ordenadas acaba fácilmente por concretarseen por temas: rey y peones, piezas me- una dama de menos! He aquí un pun- nores, torre y peones, dama y peo- to no del todo obvio para muchos afi­ nes. La sección relativa a los finales cionados, quienes se dan por satisfe- de torre y peones se reparte en dos chos si llegan a esa situación. lecciones, por motivos de equilibrio Parece también natural que estos entre la extensión respectiva de los finales, dada su simplicidad de efecti- temas. vos, sean los más fáciles de jugar. Los finales son al ajedrez lo que el Hasta cierto punto es verdad, pero minigolf es a su hermano mayor. Si se entre bastidores hay toda una com- quiere llegar a ser un buen jugador plejísima gama de ideas y técnicas su- [hay que aprenderlos! tiles. Estudiando a fondo las páginas que siguen, el lector adquirirá los co- nocimientos suficientes para tratar LECCIÓN 17. FINALES DE REY con acierto la mayoría de las posicio- Y PEONES nes que se le presenten en sus parti- das. Asimismo, y esto es quizá lo más Los finales de rey y peones se dan importante, será capaz de evaluar pocas veces en la práctica, pero son con mayor claridad la estructura de fundamentales en todos los sentidos. peones en cualquier posición y de ca- Una buena razón de su poca frecuen- lar más profundamente en los temas cia es que sus posiciones típicas, sal- posicionales y tácticos relacionados

111 con el juego de peones en general. 8 152 «Los peones son el alma del aje- drez.» Sí, pero hay que empezar por 7 los puros huesos: 6 Rey contra rey, la oposición 5 4 151 3 2

a b e d e g h ISia Las blancas ganan o hacen tablas

En esta importante posición, las blancas hacen tablas si les toca ju- a b e d e g h gar; en caso contrario, ganan. Si el blanco mueve, las negras se limitan a Suele decirse que los reyes están mantener la oposición. Para hacer en oposición cuando sólo los separa progresos, el primer jugador tiene que una casilla, en sentido vertical, hori- adelantar el peón dejando su rey zontal o diagonal. En tal caso, el ban- atrás, y entonces sólo puede lograr do a quien toca jugar se encuentra de tablas por ahogado, v.g. l. Rf3, Rf5!; ordinario en desventaja, por tener 2. e4+, Re5; 3. Re3, Re6!; 4. Rd4, que ceder terreno. Se dice entonces Rd6!; 5. e5+, Re6; 6. Re4, Re7!; 7. que el otro bando «ha tomado» o Rf5, Rf7!; 8. e6+, Re7; 9. Re5, Re8!; «mantiene» la oposición. En el Dia- 10. Rf6, Rf8; 11. e7+, Re8; 12. Re6, grama 151 a, el resultado depende de jahogado! Sí las negras juegan, deben quién tenga que mover. Si juegan las ceder terreno, en cuyo caso el blanco blancas, no pueden retroceder más adelanta su rey para abrir camino al allá de la primera fila mientras el ne- peón y permitir que se corone, v.g. 1. gro mantenga la oposición, v.g. 1. ... , Rf5; 2. Rd4!, Re6; 3. Re4!! (el rey Rdl, Rd3; 2. Rcl, Rc3, etc. Si les blanco ha de mantenerse delante del tocajugar a las negras, éstas deberán peón; 3. e3? o 3. e4? llevarían a ta- abandonar la oposición y no podrán blas) 3 .... , Rf6; 4. Rd5!, Rf5; 5. e4+, impedir que el rey blanco llegue has- Rf6; 6. Rd6 (tendiendo un puente) 6. ta la última fila (v.g. 1 .... , Rd3; 2. ... , Rf7; 7. e5, Re8; 8. Re6! +- (cf. Rf2, Re4; 3. Rg3 -o 3. Re2 toman- Diagrama 15 3, las blancas ganan, les do a su vez la oposición-, Rf5; 4. toque o no jugar). La posición del Rh4, Rg6; 5. Rg4, etc.). Esta cesión Diagrama 15 2 y el modo de tratarla ineludible de terreno al estar obliga- han de dominarse plenamente. (N.B. do a jugar (zugzwang) es con frecuen- El objetivo de las blancas es llegara cia un factor decisivo en las posicio- instalar el rey, delante delpeón, en la nes muy simplificadas. sexta fila.)

112 153 etc., como antes) o ... iinfligirse a sí mismas el ahogado! ( 1. Rh8, Rf8; 2. hé, Rf7;3. h7, Rf8=). Lo que debe re- tenerse es que, si el bando defensor consigue llegar con el rey a la casilla del rincón, a f7 o a f8 ( en el Diagra- ma l 54b; c7 o c8 en el Diagrama 154a, etc.), la partida es tablas. Una total comprensión de estos «senci- llos» finales de rey y peón contra rey es la clave de todo lo que sigue en esta sección. a b e d e f g h Ejemplos de oposición Las blancas ganan En esta posición, las blancas ga- 155a 155b nan les toque o no jugar. 8 (a) l. ... , Rf8; 2. Rd7 seguido de 3. e6, 4. e7, 5. e8=D, etc. 7 (b) 1.Rf6,Rf8;2.e6,Re8;3.e7, Rd7; 4. Rf7+-. Lo mismo sucede- ría tras 1. Rd6. Esto es válido tanto si 5 el peón es de rey, dama, alfil o caba- llo. La única excepción a los dos dia- gramas que acabamos de ver es el 3 bien conocido final de «rey y peón de 2 torre contra rey», que se resuelve en tablas si el defensor logra bloquear el peón (Diagrama 154a) o confinar al a b e d e h rey contrario en un borde del tablero 156a delante del peón (Diagrama 154b). 154a 154b 8 7 6 5 4 3 2

abcdefgh En el Diagrama 15 5 a, el juego es a b e d e g h tablas. Si les toca mover a las blan- Tablas cas pueden ganar e: peón enemigo, La posición del Diagrama 154a pero entonces las negras toman fa lleva a tablas por ahogado ( 1. Rb6, oposición gracias a una hábil manio- Rb8; 2. a6, Ra8; 3. a7=). En el Dia- bra táctica: l. Rc7, Ra8; 2. Rb6, a5!; grama l 54b, pueden elegir entre aho- 3. R X a5 (3. b X a5 deja un final de gar al rey negro ( l. h6, Rf8; 2. Rg6, rey y peón de torre contra rey en una 113 posición teórica de tablas) 3 .... , Ra7 esto bien presente en relación con el y el negro mantiene la oposición. Ta- Diagrama 157b, donde las blancas blas. pueden ganar mediante l. e5 ! , Rg6; 2. En el ejemplo 155b, las blancas Rc6, Rg5; 3. Rd7! (3 Rd6??pierde) 3. ganan fácilmente, con tal que estén ... , Rf5; 4. Rd6+-. [Una danza deli- atentas a la posibilidad de ahogar al cada! rey negro y la eviten: l. g7, Rg7; 2. Si las blancas permiten la defen- g8=D+!, R X g8; 3. Rg6! +-. sa 1 .... , e5!, las negras harán tablas La llamada oposición distante se respondiendo a la captura eventual da cuando los reyes están separados R X e5 con ... , Re7, tomando la opo- por tres o hasta cinco casillas. sición. A menudo lo que parece cosa de brujería es sólo cuestión de técnica. Tiempos de reserva En el Diagrama 156a, las negras tie- (jugadas disponibles de peón) nen a su disposición nada menos que siete jugadas para perder y una sola para hacer tablas. En este último caso 8 158 han de tomar la oposición distante 7 con l. , Rb6!! (=). Si ahora 2. Rb3, sigue 2 , Rb5; o si 2. Rc3, Rc5. 6 Nótese que a 1 .... , Rb5? seguirla 5 2. Rb3+-; a l. ... , Rc5?, 2. Rc3+-, y a l. ... , Rd5?, 2. Rb3+- (oposi- 4 ción diagonal). 3 La situación parece desesperada para las blancas en el Diagrama 2 156b, pero, de hecho, existe una magnífica defensa: l. e5!!, fX e5; 2. Rgl!! (=). La clave reside en que a d e g h ahora las blancas están listaspara to- mar la oposición directa y, por tan- Esta posición sería de tablas, si to, hacer tablas. las blancas no dispusieran de más ju- gadas de peón que su adversario, lo Peón en 5." contra peón en 6. a que les permite tomar la oposición: 1. iEn la posición 15 7 a pierde el Re4, Re6; 2. a3, a6; 3. h3!+-. ios­ bando al que toque jugar! Téngase sérvese que las negras harían tablas si el peón h se encontrara todavía en su 157b casilla de origen! 8 El «cuadro» 7 6 El doble trazo grueso del Diagra- ma 159 muestra el «cuadro» imagina- 5 rio del peón. La línea horizontal tiene 4 la misma longitud que la distancia entre el peón y la casilla donde ha de 3 coronarse. Si les toca jugar a las blan- 2 cas, continúan 1. a4 y promueven el 157a peón sin obstáculos, pues el rey negro I queda.fuera del cuadro. Si mueven las a b e d e g h negras, entran en el cuadro con l. ... ,

114 da lo mismo yendo por d7 como en lí­ 159 nea recta. Esto da lugar a algunas bri- llantes ideas basadas en la aptitud del monarca para operar simultáneamen- 6 te en dos direcciones, v.g.: 161. Técnica. Las blancas pue- den ganar adelantando el rey y a la vez aproximándolo al peón: 1. Re6!, Rc3!; 2. Rd?!+- (en la partida real, las blancas Jugaron 2. Rd6? y el ne- gro hizo tablas llegando con su rey a c7 vía 2 .... , Rd4!!). a d e g h 162. Ilusión óptica. Juegan las negras. ¿Qué rey está más cerca del RfS; 2. Rc4, Re6; 3. RcS, Rd7; 4. Rb6, peón negro? ¡Evidentemente el de c6 Rc8 (la casilla vital, cf. Diagrama por hallarse dentro del cuadro del 154b) y hacen tablas. peón!

El rey de Einstein 162 160

163.E = MC2• Basado en una fa- Idea. Trátase de llevar el rey mosa idea de Réti. Las blancas pare- blanco de a4 a g4. íl.os principios de cen estar pésimamente situadas, pero la geometría no valen aquí! El rey tar- consiguen hacer tablas amenazando con coronar su peón: l. Rc8, Rc6; 2. 161 163

5 4

a b e d e t g h Schlage-Ahues, Berlín 1921 a b e d e g h

115 Rb8!, Rb5; 3. Rb7!, R X aS; 4. Rc6! 164. El peón pasado y distante ( =) y el rey blanco ha entrado mila- (P.P.D.) gana. En igualdad de otros grosamente en el cuadro del peón factores, esto supone unagran venta- enemigo. ja posicional en un final de peones. Sigue 1. a4, y puede verse que el rey negro ha de abandonar el centro para Temas posicionales detener el P.P.D. Las blancas cam- bian entonces su peón a por el peón negro e y, con su rey mejor colocado, 8 164 capturan los demás peones enemi- 7 gos. [Pruébelo el lector y verá! Esta idea es de frecuentisima aplicación 6 en la práctica y contribuye a demos- 5 trar el valor de la tan traída y llevada «mayoría de peones en el flanco de 4 dama» (es decir, distante). 165. El peón pasado y protegido (P.P.P.) gana. Éste es aúnmásfaer- te que el P.P.D. Las blancas ganan muy fácilmente en la posición del dia- grama. El rey negro está atado al cua- o b e d e g h dro del P .P.P. y, por ello.jamás podrá capturar el peón que lo defiende. En 165 cambio el rey blanco es libre de vagar 8 por todo el tablero, pudiendo captu- 7 rar el peón h y ganar así sin dificul- tad. 6 166. Tablas. Los peones pasa- 5 dos del blanco se defienden mutua- mente, y las negras tienen un P.P.P. Ambos reyes están atados a los res- 3 pectivos peones enemigos ( 1 .... , Rc5; 2 2. a5!). l61a.Ruptura de peón. Las blan- cas pueden romper la barrera enemi- o b e d e g h ga de peones mediante un doble sacri- ficio y coronar un peón antes que los 167a 167b 8 166

6 5 4

3

2

o b e d e g h o b e d e g h 116 del adversario lleguen a hacer algo útil: 1. b6!!, a X b6 ( l. ... , e X b6; 2. 169 a6!); 2. c6!, b X c6; 3. a6+-. ¿Cómo procederán las blancas para crear un peón pasado en la posición del Diagrama 16 7b? El mo- vimiento posicionalmente correcto es 1. f4!, adelantando el candidato (a convertirse en peón pasado). 1. g4? redundaria en desastre posicional tras l .... , g5 ! , con lo que la mayoría blan- ca de peones quedaría temporalmen- te paralizada. Esta idea de un peón obcde gh que detiene a dos ( o tres) es tan fre- cuente como importante. que permite perder un tiempo. Lo ob- vio no sirve: l. c6+?, b X c6+?; 2. Rc5+-. 8 168 (2 .... , Rd8; 3. Rd6!). 7 l. c6+?, Rc8 (=), y si ahora 2. c7 6 el rey negro queda ahogado. No obs- tante, las blancas ganan moviendo el 5 rey triangularmente para perder un tiempo: l. Re5!, Rc6 (l. ..., Re7; 2. c6!); 2. Rd4, Rd7; 3. Rd5! Ahora te- 3 nemos de nuevo la posición del dia- grama, pero con la diferencia de que les toca jugar a las negras. El blanco mantiene la oposición y gana con fa­ obcde gh cilidad ( l. ... , Rd8; 2. Rd6, Rc8; 3. Re7, Rb8; 4. Rd7, Ra8; 5. c6+-). Múller-Svacina, Viena 1941

He aquí una de las rupturas más Posiciones problemáticas espectaculares que han tenido lugar en la práctica. Las blancas podían ha- 170. Rey y dama contra rey y cer tablas limitándose a efectuar ju- dama gana ocasionalmente. En la gadas de rey, pero su inmoderado posición del diagrama, la proximi- afán de victoria acabó por llevarlas al precipicio: 1. ... , Rc4! ( tendiendo des- 8 170 caradamente una celada); 2. Rc2, Rb5; 3. Rb3, Rc6; 4. Rb4, Rd6; 5. Rb5, Rd7; 6. Rc5, Re6; 7. Rc6? (7. 6 Rb4 daba tablas) 7 .... , g4; 8. Rc5, f4!! (la sorpresa); 9. e X f4 (9. g X f4, 5 h4); 9 .... , h4!; 10. g X h4, g3!; 11. 4 fX g3, e3-+. Triangulación. Las blancas de- 3 ben maniobrar para ganar la oposi- 2 ción, evitando al mismo tiempo las tablas por ahogado. Esto puede ha- cerse gracias al «triángulo mágico» o b e d e g h

117 dad del rey blanco es un factor deci- 172. Final compuesto de Botvi- sivo: 1. n, h2; 2. f8=D, hl=D; 3. nnik, La posibilidad de crear un Df3+,Rgl;4. De3+, Rfl; 5. Del+, P.P.D. da la victoria a las blancas, Rg2; 6. Dd2+, Rfl; 7. Ddl+, Rg2; pese a la buena situación del rey ne- 8. De2+, Rgl; 9. Rg3! y las negras gro: l. Rf2, Rf5; 2. Rf3, Re5; 3. g4, deben entregar la dama para evitar h X g4+; 4. R X g4, Re4; 5. h5, 5+; temporalmente el mate. 6. Rh3! (la fineza; 6. Rg3 permitiría a las negras avanzar con jaque); 6 .... , 171 f4; 7. h6, f3; 8. h7, f2; 9. Rg2!+-.

173

o b e d e f g h Dedrle 1921 o b e d e O 1 71. «Recu/er pour mieux sau- Schuster 1975 ter» (Retroceder para saltar mejor). Esta posición sería endiabladamente 173. El rey es una pieza pode- dificil de resolver sin un conocimien- rosa. La posición del diagrama es ins- to de las ideas básicas. Las blancas tructiva. Las blancas ganan, debido a deben anticiparse a la amenaza 1. ... , la mejor situación de su rey y a la de- a3!, que hace tablas contra todo me- bilidad de los peones negros del flan- nos l. Rbl!!, a3!; 2. b3! (2. b4?=); 2. co de rey, dirigiéndose directamente ... , Re5; 3. Ra2, Rd5; 4. R X a3,Rc5; hacia h6: l. Re2, Rc8; 2. Re3, Rd7; 5. Ra4!+-. La clave. El blanco man- 3. Rf4, Re6 (3 .... , h6; 4. Re5! yaca- tiene el rey delante del peón y gana. ba por penetrar); 4. Rg5, Rf1;5. Rh6, Rg8; 6. h4! seguido de 7. h5 rompien- do la cadena de peones negros. Las 172 negras se ven forzadas a capturar, con lo que el peón f se convierte en «carne de cañón». Un solo tiempo es aquí decisivo. Si el negro pudiera res- ponder a Rf4 con ... , Rf6, el juego se- ría tablas. 17 4. La fuerza de los peones. Los peones pasados y ligados ya muy adelantados proporcionan aquí a las blancas posibilidades tácticas, pero Bouazizjugó 1. g7? (=). Podía haber ganado mediante l. h6!, Rf6; 2. h7, o e d e t g h Rg7; 3. Rg4!, Rh8; 4. Rf5, Rg7 ( 4 .... , Botvinnik 1945 e3; 5. Rf6, e2; 6. Rfl+-); 5. Re6!,

118 LECCIÓN 18. FINALES 174 DE PIEZAS MENORES

Alfil contra caballo

176

obcde gh Bouaziz-Pomar, Siegen 1970 e3; 6. h8=D+, R X h8; 7. Rf7 y ma- te en tres jugadas. U na idea que no se abcdefgh ve por primera vez en este caso. La eterna lucha

Hoy en día se considera ya gene- ralmente que el alfil es la pieza más 8 175 fuerte de las dos. Con todo, Chigorin 7 afirmaba que el caballo era más va- lioso, y hay quienes todavía se adhie- 6 ren a esta opinión. El alfil es una pie- 5 za móvil, capaz de barrer todo el ta- 4 blero en una sola jugada y actuar simultáneamente en ambos flancos. Puede perder un tiempo, cosa que no le es factible al caballo ( v.g., lo que el caballo hace en un número par de mo- vimientos no puede hacerlo en un nú- a d e f g h mero impar). El caballo es el «borra- cho» del ajedrez, que a cada salto Omholt-Jensen-Smuñ, Os/o 1980 cambia de objetivo y de color. Disfru- ta cuando puede mantenerse firme en un puesto avanzado o estacionarse l 7 5. Por los dos flancos. Las ne- en un punto de bloqueo. La desven- gras propusieron aquí tablas... algo taja inherente al alfil es que domina tarde y con demasiado optimismo. El casillas de un solo color, por lo que blanco tiene todas las bazas a su fa- carece de fuerza efectiva en la mitad vor en esta posición, donde existen del tablero. El caballo lo supera de dos planes ganadores. El primero es ordinario en situaciones de peones crearunP.P.D. merced a l. b4, y tarde bloqueados o allí donde sólo existen o temprano las negras habrán de efec- en un flanco (es decir, donde lamo- tuar la captura. El segundo consiste vilidad tiene menos importancia que en una ruptura en el flanco de rey por la capacidad de maniobra). medio de 1. g4 seguido eventualmen- En posiciones equilibradas, e/fi- te de f5, f6, e X f6 y g5! nal de a/fil contra caballo es gene-

119 ralmente tablas, y ambas piezas son b4, R X h4; 21. Rd3, Rg4; 22. Re4, por igual eficaces para explotar la h4; 23. Cc6, AfS+; 24. Rd5, f3! ventaja de un peón de más. No obs- ( ahora el peón h no puede ser deteni- tante, donde haya una superioridad do); 25. b5, h3; 26. C X a7, h2; 27. posicional o peones pasados en am- b6, hl=D; 28. Cc6, Dbl; 29. Rc5, bos flancos, el alfil será ordinaria- Ae4; 30. Abandonan. mente más útil para explotar estos Nótese que, después de 6. . .. , factores. Aa6+, las blancas no podían impe- dir que el rey negro penetrara por uno u otro flanco. Ejemplos prácticos El alfil es la única pieza limitada a casillas de un solo color, lo que expli- ca por qué su fuerza está tan estre- 177 chamente relacionada con la estruc- tura de peones. Un alfil «malo», res- tringido por sus propios peones, pier- de muchísimo de su valor. En el dia- grama siguiente, el papel de héroe lo asume el caballo, actuando en su ca- rácter natural de bloqueador y supe- rando así al alfil «malo». Las negras jugadas viables: 5 .... , Rf6; 6. g4, Re6; prácticamente de nada en la con- tinuación que veremos: a b e d e f g h Stoltz-Kashdan, La Haya 1921 8 178 7 Las negras juegan y ganan. He aquí un bello e instructivo fi­ nal que ofrece una elegante demos- 5 tración de la fuerza potencial del alfil en una posición abierta, con peones 4 en los dos flancos. El primer paso 3 consiste en centralizar los reyes. l. ..., Rf8; 2. Rfl, Re7; 3. Re2, 2 Rd6;4. Rd3,Rd5 (las negras ganan la primera batalla; su rey está mejor colocado; ahora intentarán expulsar a b e d e g h al monarca enemigo de d3 y pene- Averbakh-Liltemhal, Moscú 1949 trar en su campo); 5. h4, Ac8!; 6. Cf3, Aa6+; 7. Rc3 (o 7. Re3, RcS; 8. Las blancas juegan y ganan. Cg5, Rb4; 9. C X n, RX b3 y el 1. gS! (para fijar los peones negros peón distante a decidirá la partida); 7. en casillas blancas); l. ..., fX g5 (l. ... , h6; 8. Cd4, g6; 9. Cc2, Re4; 10. . .. , f5 impediría la penetración del rey Ce3, fS; 11. Rd2, f4; 12. Cg4, hS; 13. blanco, pero dejaría al alfil desespe- crs­, RfS; 14. Cd7 ( 14. CdS, Ab7; radamente «malo» y regalaría a las 15. Ce7+, Rf6; 16. Cg8+, Rf7; 17. blancas un excelente puesto avanza- Ch6+, Rg7-+); 14 .... , Ac8!; 15. do en e5, v.g., 2. Cf3, Ae8; 3. Ce5, Cf8, gS; 16. g3, g X h4; 17. g X h4, Rd8; 4. Rf3, Re7; 5. Re3, Re6; 6. Rg4; 18.Cg6,Af5; 19.Ce7,Ae6;20. Rd4, Re7; 7. Cd3, Re6; 8. Cb4, a5; 9.

120 Cd3, Ad7; 10. a4, Ae8; 11. b4 y el peón a, pasado y distante, gana); 2. 179 fX g5, Ac8; 3. Rf4, a5; 4. Re5, Aa6; 5. Rf6, Ad3; 6. Re7! (6. Ce6+ segui- do de 7. Cf8 no sirve, porque enton- ces queda libre el peón negro d); 6 .... , Abl; 7. a3, Ae4; 8. Ce6+, Rb7; 9. 4 Rd6, Ac2; 10. Cd4, Abl; 11. CXc6+-. Adviértase cómo el blanco ha do- 2 minado por completo las casillas ne- gras en la posición estudiada. Nóte- se también la armonía existente entre o b e d e h el rey, el caballo y los peones. Pese a todas las discusiones teóri- Lasker 1932 cas entre los méritos respectivos del alfil y el caballo, no puede negarse Ad6; 2. Re3, Rf7; 3. Re4, Re6; 4. b4, que el factor decisivo en las dos posi- Ac7; 5. b5 y las negras se quedan sin ciones anteriores ha sido la posibili- jugadas viables: 5 .... , Rf6; 6. g4, Re6; dad, para el bando ganador, de/orzar 7. g5, g6; 8. Ab2,Ad6; 9. b6,Ab8 (o la penetración de su rey en el campo 9 .... , Ac5; 10. b7, Ad6; 11. Aa3, contrario. iEI rey es con mucho la Ab8; 12. Ac5, Rd7; 13. Rd5, e4; 14. pieza más poderosa en /osfinales de Ae3! con inminente cambio de alfi­ piezas menores! El método para ga- les); 10. Aa3, Rd7; 11. Af8!, Re6; nar suele consistir en crearse un peón 12. Ag7, Ad6; 13. Af6!, Ab8; 14. pasado, lo que en general se logra Ad8 y las blancas fuerzan el cambio capturando uno o dos peones del ad- de alfiles. versario. Las blancas poseen el P.P.D. y disponen del punto débil e5 para po- derlo atacar; resulta sorprendente que Alfil contra alfil del mismo color esto baste para lograr la victoria. El final de peones está ganado y, por En igualdad de otras condicio- tanto, también la partida. nes, una ventaja material es aquí a menudo suficiente para ganar. Basta- rá generalmente un peón de más ( su- 8 180 poniendo que queden otros peones en 7 el tablero), e incluso una pequeña 6 ventaja posicional puede brindar bue- nas posibilidades de triunfo. Debido 5 a la amenaza de cambio, el bando dé- 4 bil se ve con frecuencia reducido a una gradual y penosa retirada. 3 2 «Tendrá ventaja el jugador que pueda asaltar puntos importantes sin que el adversario se atreva a a b e d e f g h proponerle un cambio.» (Lasker) Fine 1941 Las blancas juegan y ganan utili- Obsérvese con qué facilidad gana zando el mínimo de medios. 1. Ac3, aquí el blanco. El juego se desarrolla

121 en tres etapas lógicas: ( l) centraliza- nes para alcanzar la victoria consis- ción; (2) creación de un peón pasa- ten en crear un par de peones pasa- do; ( 3) sacrificio de un peón como ce- dos y ligados móviles o dos peones bo para ganar en el flanco de rey. pasados muy separados, que obliga- Exactamente la estrategia que se apli- rán al defensor a sacrificar su alfil. caría en el correspondiente final de peones. 8 181 l. ... , g6; 2. Rfl, Rf8; 3. Re2,Re7; 4. Rd3, Rd6; 5. Rc4, Rc6; 6. b4,Ab6; 7 7. f3, Ac7; 8. a4, Ab6; 9. Ad4!, Ac7; 6 10. b5+, aXb5+; ll. aXb5+, Rb7; 12. Rd5, Ab8; 13. Af2!, Ac7; 5 14. g3, h5; 15. h4, Ab8; 16. b6 y alas 4 negras no les quedan jugadas útiles ( 1-0). Los finales de piezas menores se dan con bastante frecuencia en la práctica, y el final de alfil contra alfil del mismo color es uno de los más a b e d e g h fáciles de jugar. Así pues, hay que Tablas guardarse de llegar a tales situacio- nes con neta desventaja posicional o El alfil negro no ejerce dominio material, ya que las posibilidades de alguno sobre las casillas vitales c3 y defensa son escasas. Los elementos d2 (N.B. Si el rey negro estuviera en básicos son los mismos que en los fi- d4 y el peón e en c3, el segundo juga- nales de peones solos; el P.P.P., el dor ganaría fácilmente con tal de evi- P.P.D., la posición de los reyes y las tar ... , c2??, que permitiría otro blo- debilidades de peones revisten gran queo). importancia si a ello se añade el tema del alfil «bueno» contra el «malo». 182 Alfil contra alfil del color opuesto

Este final tiende notoriamente a tablas, aun con ventaja material de un bando. Como no puede haber con- frontación directa de los alfiles, lapo- sibilidad de cambiarlos para llegar a un claro final de peones es mínima y al bando defensor le resulta a menu- do fácil establecer un bloqueo ina- movible. En situación por lo demás a b e d e f g h normal, un peón de ventaja no basta Calder-Smith-Katz, Londres 1949 para ganar, a menos que le ayude una superioridad posicional. En casos ya Aquí las negras, a quienes toca ju- más raros, ni siquiera dos o tres peo- gar, ganan inmediatamente amena- nes de más garantizan el triunfo. Los zando con crear otro peón pasado: 1. factores más importantes aquí son los ... , a5!!, 0-l. peones pasados y la posibilidad de Si 2. R X e4, a4; 3. Ae3, a3; 4. crearlos. Los dos métodos más comu- Acl, f2. O bien 2. b X a5, b4; 3.

122 R X e4, b3; 4. a6, b2 coronando el que frena por sí solo el avance del peón con jaque. peón pasado. Su particular habilidad para producir «horquillas» salva la situación en el Diagrama 184a: l. Caballo contra caballo Rc7, Ca7; 2. Rb7, CbS; 3. Rb6, Cd6!; 4. a7, Cc8+ (=). De nuevo, en este caso, un peón Asimismo las negras están segu- de más bastará normalmente para ras en el Diagrama l 84b, pues el ca- ganar. No obstante, el caballo es un ballo ocupa la casilla de coronación. animal un poco loco y su inclinación por tácticas imprevisibles hace que estos finales sean con frecuencia difí- 185 ciles de conducir.

183

o b e d e f g h Stein-Dorfmann, URSS 1973

o d e g h En esta posición el caballo nos Impotente deprime por su incapacidad para per- der un tiempo: 1. Ac6, Cd3; 2. Aal , El presente diagrama ilustra la tí­ Cb2; 3. Rel, Rbl; 4. Rd2, R X al; 5. pica dificultad del caballo para dete- Rcl, Cc4; 6. Rc2 y el caballo es im­ ner la marcha de un peón pasado, es- portante para liberar a su rey (=). pecialmente el peón de torre: 1. h6, (Las blancas sólo deben estar aten- Rf7; 2. h7!+-. tas a ir siempre a una casilla del mis- mo color que la del caballo. 5. Rc2? 184a 184b perdería.)

186

obcdefgh Especialista en horquillas. Aquí obcdefgh el caballo impresiona por el modo en Bonner­Medina, Haifa 1980

123 La táctica es aquí soberana. Las diatamente, pero tampoco era válido negras, a quienes correspondía ha- 12 .... , Re7; 13. a5, b X a5+; 14. cer la jugada secreta, seleccionaron R X a5, Rd7; 15. b4, Rc8; 16. la brillante y decisiva 1 .... , Cc3!!, Rb6+-); 13. Cb5+, C X b5; 14. permitiendo al peón «a» darse un RX b5, Re5; 15. b4, d4; 16 Rc4. «paseo triunfal» (2. b X c3, a4; 3. (l-0). e X d4, e X d4!; 4. Cb2, a3-+). Los finales de caballo suelen equi- 188 pararse a los de peones y, efectiva- mente, se les parecen mucho, por cuanto las armas posicionales como el P.P.P. y en especial el P.P.D. son en ellos muy potentes. El caballo ac- túa con bastante eficacia como blo- queador del P.P.P., pero en cambio a un animal de pasos tan cortos se le plantean serios problemas para man- tener a raya el peón distante. He aquí un clásico ejemplo sobre este tema: o b e d e f g h 187 Rellstab-Machate, Essen 1948 El alfil «erróneo». l. Rgl!, AX e3+; 2. Rhl (=). Para ganar con alfil y peón de torre contra rey solo, el alfil ha de discurrir por casillas del mismo color que aquella donde ha de coronarse el peón ( con raras excep- ciones ). Esto explica la combina- ción que acabamos de ver. Las blan- cas pueden ahora instalarse alegre- mente en el rincón, sabiendo que el obcdefgh negro no tiene más que tablas por Alekhine-Andersen, Fo/kestone 1933 ahogado.

El plan ganador de Alekhine es transformar su ventaja de espacio y LECCIÓN 19. FINALES su buen caballo en la ventaja de un DE TORRE Y PEONES P.P.D., cambiando su peón d por uno de los peones negros del flanco de Estos finales son, con mucho, los dama. más frecuentes en la práctica, y cual- l. Cb3!, Rf8 (l. ..., Ce7; 2. Ca5, quier estudiante serio se beneficiará C X d5; 3. C X b7, Cb4; 4. C X d6, conociendo las dificultades más típi- Cd3+ (4. . .. , C X a2+; 5. Rc2, cas que en ellos se presentan. La torre Cb4+; 6. Rc3 y el rey blanco pene- adquiere considerable fuerza en el tra rápidamente}; 5. Rc2, C X f2; 6. final de partida y es capaz de suscitar b4!, Rf8; 7. b5+-); 2. Ca5, b6; 3. ideas tácticas y posicionales de gran Cc6, Re8; 4. Rd2, Ce7; 5. C X a7, riqueza. Por eso, sin duda, era la pie- C X d5; 6. Cb5, Rd7; 7. Cd4, g6; 8. za favorita de Bobby Fischer, según a4, Cc7; 9. Rc3, g5; 10. Rb4, d5; 11. lo declaró él mismo. Su característi- Cf3, f6; 12. Crf4 Rd6? (pierde inme- ca de poder dominar toda una fila o

124 columna la sitúa muy por encima de guir la victoria medíante l. Tgl +! las piezas menores, tanto en lo relati- (ganando un tiempo); l. ... , RfS (la vo a lafuerza de acción como a la única casilla; nótese que l. ... , Rh5?; confusión de efectos. Se dice que Ca- 2. Rb2, sería un triunfo fácil para las pablanca (famoso por la precisión de blancas); 2. Thl, Rg6; 3. Rb2, hS; 4. su técnica en el final de partida) exa- Rc3, Rg5; 5. Rd2, Rg4; 6. Re2, h4; 7. minó más de un millar de finales de Rf2, h3; 8. Th2, Rh4; 9. Rf3+-. Si torre y peones antes de llegar a desa- las negras juegan, hacen tablas conti- rrollar su «fino olfato» para los mis- nuando l. ... ,hS. Un principio clásico mos. Todo esto parece propio para es que las torres han de colocarse de- fomentar el desánimo, pero, aunque trás de los peones pasados, propios o aquí nos limitemos a estudíar sola- contrarios. Si, en la posición del dia- mente 18 posiciones típicas, el lector grama, las blancas pudieran jugar 1. atento no quedará defraudado y verá Th8, ganarían con bastante facili- como el fruto que saque compensará dad. con amplitud el poco tiempo y la pa- ciencia invertidos.

190 Situaciones básicas

Un punto fundamental es que el rey y la torre constituyen una.fuerza suficiente para dar mate. Esto con- fiere importancia a la lucha entre to- rre y peones. Rey y torre contra rey y peón ganará fácilmente a menos que el peón esté muy adelantado. Rey y torre contra rey y dos peones gana en general, si bien hay que recordar que dos peones pasados y ligados en la a b e d e g h sexta fila equivalen normalmente por lo menos a una torre. Sozin 1935 El rey blanco está muy mal situa- do, pero su bando puede aún cense- Aqui el rey negro tiene cortado el acceso a sus peligrosos peones pasa- dos, y las blancas ganan si juegan con 189 exactitud: 1. T g6! ( deteniendo el avan- ce de ambos peones); 1 .... , Rd7; 2. Tg4!, g2; 3. T X g2, Re6; 4. TgS! vol- viendo a cortarle el paso al rey enemi- go y ganando así claramente ( 4 .... , f3; 5. Tg3, f2; 6. Tf3+-). Si, en la misma posición, colocá- ramos el peón f en f3, ganarían las negras, ya que entonces la torre seria incapaz de parar los peones. Asimis- mo si la torre blanca estuviera, por ejemplo, en al (delante de los peo- a b e d e f g nes, Diagrama 191 ), las blancas per- Fine 1941 derían. 125 mejor posiciones más complicadas. 191 El final básico es de ordinario tablas si el rey defensor logra bloquear el peón u ocupar su casilla de corona- ción. En todos los casos, las blancas ( el bando atacante) tratan de cortarel paso al rey enemigo. Una fórmula útil en este sentido, descubierta por Phili- dor, es que el bando defensor debe colocar la torre en la tercerafila para impedir el avance del rey blanco. Cuando el peón llega a la sextafila, la o b e d e g h torre negra va a la octava, a fin de amenazar al rey enemigo con jaques Alekhine-Bogolyubov, reiterados a distancia prudencial. El Campeonato del Mundo 1929 peón de torre es, como de costum- bre, propenso a tablas. Luchando Un ejemplo de cómo pueden sur- contra un peón de caballo, las negras gir estas posiciones. Bogolyubov no no deben permitir el alejamiento de logró encontrar la continuación sal- su rey. Si combaten contra los peones vadora y jugó: e, d, e, f, el rey puede dirigirse al lado l. ... , Rg4?; 2. b7, f5; 3. b8=D, corto del tablero y allí todavía hacer T X b8; 4. T X b8, f4; 5. Rd5, f3; 6. tablas. Como en todas las reglas, Re4, f2; 7. Tf8+-. también en éstas hay excepciones, Las negras, sin embargo, podían pero no por ello dejan de ser guias úti- haber hecho tablas utilizando el rey les y prácticas. para ir adelantando su peón y tam- He aquí algunos ejemplos: bién impedir que se le acercara el rey blanco, v.g., l. ... , Re4!; 2. b7, f5; 3. 8 192 b8=D, T X b8; 4. T X b8, f4; 5. Te8+, Rd4!; 6. Tf8, Re3; 7. Rd5, f3 7 (=). 6 Debido precisamente a la relati- va dificultad de transformar una pe- 5 queña ventaja en victoria, se oye a menudo la lamentación de que «to- dos los finales de torre y peones son 3 tablas». Esto no es cierto, pero vale la pena tenerlo presente en las situa- ciones dificíles. Es verdad que los re- cursos para hacer tablas son numero- o b d e g h sos en el final que ahora sigue. Rey, torre y peón de caballo contra rey y torre. La posición del Rey, torre y peón diagrama es tablas. contra rey y torre 1 .... , Tg6! ( 1 .... , Tg8 también ha- ría tablas, pero no contra un peón de Examinaremos este caso algo más alfil o central); 2. Tf7, Th6; 3. b6, detalladamente, no sólo por su gran Thl !; 4. Ra6, Taf +. Ahora vemos lo importancia práctica, sino porque pue- que ocurre cuando el peón ha alcan- de también ayudar a comprender zado la sexta.fila. Las blancas sólo

126 pueden rehuir los jaques a costa del Th6+; 8. Rb5, Rb7; 9. Tg8, Rc7; 10. peón. Tg7+, Rc8 llegando a la posición de Si las blancas juegan, pueden crear Philidor (=). Las blancas podían amenazas mediante l. Ra6, Tg8!! también intentar 2. Rc6, a lo que se- ( contra un peón de caballo, las ne- guirla 2 .... , Rb8!; 3. Th8+, Ra7; 4. gras pierden si, mientras mantienen Td8, Tcl ! ( cuando los jaques no son la torre en la octava fila, permiten que posibles, las negras atacan el peón su rey sea apartado del puesto que desde atrás); 5. Rd6, Rb7 (el rey re- ocupa. Errores instructivos son: 1 .... , trocede); 6. Td7+, Rc8; 7. Tc7+, Tbl ?; 2. Rb6, Rc8 -con el peón de Rb8; 8. Th7, Tc2; 9. c6, Td2+ (=). caballo, no hay lado más corto adon- Si les toca jugar a las blancas, de ir- 3. Th8+, Rd7; 4. Tb8!, Tb2; ganan, ya que el negro se ve obliga- 5. Ra7, Rc7; 6. b6+, Rc6; 7. Tc8+, do a permanecer pasivo. Veamos lo Rd7; 8. b7, Ta2+; 9. Rb8 llegando a que sucede: 1. Rb6, Rb8 ( 1 .... , Tgl; la posición Lucena, que estudiare- 2. Th8+, Rd7; 3. c6+, Rd6; 4. mos más adelante. Asimismo, en Td8+, Re7; 5. c7+-); 2. c6, Tf8; 3. caso de l. ... , Rc8?; 2. Th8+, Rd7; 3. Th7, Te8; 4. Tb7+, Rc8; 5. Ta7, b6, etc.); 2. b6, Tf8 y las blancas no Rb8; 6. c7+, Rc8; 7. Ta8+ ganando. pueden hacer nada contra la defensa totalmente pasiva del negro. 8 194 7 193 6 5 4 3 2

o b e d e g h

obcde gh Con un peón central: l. Rd6, Rc8!; 2. Th8+, Rb7; 3. Re7, Tg7+; Rey, torre y peón de alfil contra 4.Rd8(4.Re8,Rc7;5. Th6, Tg8+; rey y torre. Cuando el método de Phi- 6. Re7, Tg7+; 7. Re6, Td7; 8. Th5, lidor no puede aplicarse, las negras Td6+ y tablas); 4 .... , Tg6!; 5. Th5 todavía hacen tablas contra un peón (5. Th7+, Rb6; 6. Td7, Rc5; 7. Rc7, de alfil ( o central) colocando la torre Th6; 8. Td8, Th7+; 9. Rb8, Th6); 5. en la octava fila. La defensa pasiva ... , Td6+; 6. Re7, Rc7; 7. Tes, 110 sirve aquí, pues la torre blanca Td7+; 8. Re6, Td6+; 9. Rf7, Td7+; puede actuar a ambos lados del peón. 10. Te7, Rd6 (=). l. ... , Tgl!; 2 Rb6, Tcl!; 3. Rc6, Desde el punto de vista del defen- Rb8 ( las negras se dirigen al lado más sor, debe evitarse lo siguiente: ( 1) la corto, de modo que la torre disponga pasividad de la torre ( excepto en el de más espacio en el lado largo para caso del peón de caballo); (2) el aleja- dar jaques); 4. Th8+, Ra7; 5. Tc8 (a miento innecesario del rey; (3) diri- 5. Td8 sigue 5 .... , Tc2 esperando girse al lado erróneo cuando hay que acontecimientos, y si 5. Rd6, Rb7); alejarse. El defensor ha de saber tam- 5 .... , Thl; 6. Rd7, Th7+; 7. Rc6, bién cuándo es correcto atacar el

127 peón desde atrás y cuándo debe utili- zar la torre para dar jaque desde los 8 196 flancos. 6 5 195 4 3

o b e d e g h

La posición Lucena

obcde gh ... O cómo construir un puente. El problema estriba en crear un refugio para que el rey pueda escapar de los Con el peón de torre lo dificil es Jaques. 1. Tgl +, Rh7; 2. Tg4! (2. liberar al rey, y las blan~as hacen ta- Tg5 también gana); 2. . .. , Tf2; 3. blas si su propio rey está suficiente- Rd7, Td2+; 4. Re6, Te2+; 5. Rd6, mente cerca. La posición del diagra- Td2f; 6. Re5, Te2+; 7. Te4+-. ma es crítica. Si las blancas juegan, Esta es una idea.fundamentalque ganan: l. Tb8!, Tcl; 2. Rb7, Rd6 (2. se presenta a menudo. Hay también ... , Tb í+; 3. Ra8, Tal; 4. a7, Rd6; 5. una línea ganadora más prosaica: 1 . Rb7+-); 3. a7, Tbl +: 4. Rc8, Tcl +; Tgl+, Rh7; 2. Tal, Rg7; 3. Ta8 5. Rd8, Thl (icon una amenaza!); 6. Tdl; 4. Td8, Tel; 5. Rd7, Tdl+; 6'. Tb6+, Rc5; 7. Tc6+!, Rb4; 8. Tc8, Rc6 y a las negras se les acaban los ja- Th8+; 9. Rc7, Th7+; 10. Rb8+-. ques. Jugando las negras, hacen tablas: l. ... , Rd7; 2. Tb8, Tal; 3. Rb7, Ideas y temas posicionales Tbl +; 4. Ra8, Tal; 5. Rb7 (=). Si al lector le parece dificil todo esto, ¡piense que no está solo! Estas 197 posiciones merecen estudiarse preci- samente porque tales finales ocurren con muchísima frecuencia en la prác- tica y no existe fórmula que pueda aplicarse a todos los casos. Hemos visto cómo las negras ha­ cen tablas en ciertas posiciones típi- 3 cas, pero si las blancas consiguen adelantar su peón hasta la séptima 2 fila, entonces hay que cruzar todavía un puente, lo cual nos lleva a la si- guiente situación: e g h

128 Cortar el paso al rey Tbl +; 3. Ra7, Re7; 4. Tb8, Tal; 5. Rb7, Tbl+; 6. Ra8, Tal; 7. a7, Rd7; No es dificil ver ahora la jugada 8. Rb7, Tbl+; 9. Ra6, Tal+; 10. ganadora para las blancas: l. Tel! Rb6, Thl+; 11. Res+-. cortando el paso al rey enemigo. Las blancas pueden ya apuntarse mental- mente un tanto (l. ... , Th8; 2. Rc6!, El «pincho» Tc8+; 3. Rd7+-). Si juegan las negras, hacen tablas l. a7? (=), Re7?; 2. Th8!+- (2. mediante l. ... , Re7. ... , T X a7; 3. Th7+). Lo que hay que notar después de l. a 7 es que el rey Un refugio de reserva negro debe permanecer o en g7 o en h7 (evitando Th8 o un jaque de torre En el Diagrama 198 las blancas no seguido de a8=D). deben jugar precipitadamente l. a7??, pues esta casilla se necesita para pro- El séptimo cielo teger al rey de los jaques enemigos. Obviamente las blancas tienen en el Diagrama 200 ventaja, ya que la 198 torre ha encontrado su puesto natural

200

abcde gh

[Cuántas partidas «ganadas» han aca- bado en tablas por un prematuro avan- a e d e g h ce del peón a la séptima fila en situa- ciones similares! l. Rc5, Rn; 2. Rb6, Kmoch 1959 en la 7. afila. Lo que resulta menos eví- 199 dente es que, con el tiempo, las negras podrían igualar el juego mediante l. ... , g6, 2 .... , Rf8 y 3 .... , Re8, expulsando al incómodo visitante. 1. g6! (para abrir camino al propio rey y a la vez despejar la 7.ª fila) l. ... , f X g6; 2. Rg4, b5? ( facilita las cosas, aunque las negras no pueden evitar indefinidamente la creación de debili- dades); 3. Rg5, Rh7; 4. Te7, Td8; 5. T X e6, Td2; 6. Tc6+-. La explota- ción táctica de una ventaja posicional a b e d e g h es un tema común.

129 8 201 203 7 6 5

o b e d e g h o b e d e g h Las torres han de colocarse detrás de M aróczy-Ta"asch los peones pasados

Afán de expansión La estrategia correcta para las blancas en el Diagrama 202 es 1. Maróczy jugó 1. Rc6, Tcl +; 2. Td2!! seguido de Ta2 (+-), dejando Rb6, Tc4! (amenazando 3 .... , Th4); 3. a la torre negra reducida a una total T X h2, T X b4+; 4. Rc5, Ta4 (=), pasividad. Este tipo de posición se da perdiéndose una clara ventaja con 1. muy a menudo en la práctica, donde T X h2!, R X h2; 2. Ra6, Rg3; 3. b5, la respectiva situación de las torres es Rf4; 4. b6, Re5; 5. b7, Rbl; 6. Ra7, casi siempre de importancia decisiva Rd6; 7. b8(D); 8. T X b8; 8 R X b8, (l. a6?, Tc2+; 2. Rf3, Ta2=). Rc6; 9. a6+-. La posición del Diagrama 203 ilustra un caso bastante común, cuya estrategia debe conocerse. El único intento de ganar, por parte de las blancas, consiste en aventurarse con LECCIÓN 20. FINALES el rey, dirigiéndolo hacia a 7 y aban- DE TORRE Y PEONES donando a su suerte uno o dos peo- (CONTINUACIÓN) nes del otro flanco. Esto puede redun- dar eventualmente en la ganancia de la torre negra, pero el rey blanco que- 8 202 dará mal situado para oponerse al contrajuego subsiguiente. He aquí 7 una continuación posible: 1. Rf3, h5; 6 2. Re4 (las blancas deberían jugar 2. h4 para entorpecer o diferir el avan- 5 ce de los peones negros); 2 .... , T X t2; 3. Tc8, Ta2; 4. Tc6 ( 4. Ta8, T X h2; 5. Rd5, Ta2 y el negro puede incluso 3 ganar); 4 .... , T X h2; 5. Rd5, Ta2; 6. 2 Rc5, g5; 7. Rb6, h4; 8. g X h4, g X h4; 9. a7, h3; 10. Rb7, h2; 11. Tcl, Tb2+; 12. Rc6, Ta2; 13. Rb7 o b e d e g h (=). Si las respectivas posiciones de

130 las torres estuvieran invertidas, ga- juego de las negras reside en el peón narían las blancas, por supuesto. El pasado f, donde se concentran todas blanco tiene posibilidades en posicio- sus energías); 3. T X h4, Rt7; 4. Th6, nes como ésta cuando los peones ne- f4!; 5. T X c6, f3; 6. Tc4, f2; 1. Tf4+, gros están demasiado adelantados Re6; 8. Ra2, Re5; 9. Tf8, Re4; 10. a4, (v.g, f5, g4, h5), dejando a su rey ex- Re3 (amenazando ... , .Tg3, ... , Tf3); puesto, o son débiles y fáciles de cap- 11. Te8+, Rd3; 12. Td8+, Re3; 13. turar. El sentido común nos hace ver, Te8+ y tablas por repetición de juga- por otra parte, que las posibilidades das. de las blancas son mucho mayores si el peón pasado es de caballo, pues el 205 rey se ahorra dos jugadas en su viaje de regreso desde el flanco de dama.

Continuaciones de partidas

Una palabra clave en todos los finales de torre y peones es «activi- dad». La torre es esencialmente una pieza de ataque, y asumir la humilde tarea de una defensa pasiva está por debajo de su rango. El verse forzada a a b e d e t g h ello no significa necesariamente per- Schlechter-Rubinstein, der la partida, pero es a menudo un San Sebastián 1912 gran paso en la mala dirección. Los peones pasados han de ade- Las negras juegan y ganan lantarse. «Nadie ha perdido nunca una partida mientras haya podido Rubinstein era considerado como amenazar algo» (Euwe). Tenemos maestro incomparable de los finales en el Diagrama 204 un buen ejemplo de torre. He aquí una de sus famosas de contrajuego activo y de 1afuerza partidas que ilustra ejemplarmente el potencial del peón pasado. Las negras juego de una torre activa contra otra acaban con dos peones de menos, pero pasiva. aún logran hacer tablas: 1. Tc4, T X g2; 2. T X a4, f5 ( el único contra- 206 204

abcde gh a b e d e f g h Capablanca-Tartakover, Van de Hoek-Euwe Nueva York 1924

131 l. ... , Te6; 2. Tel, Tf6; 3. Te2, Re6; 4. Rc2, Re5; 5. c4, Re4; 6. b4, 207 g5; 7. Rc3, g4; 8. c5, h4; 9. Tg2, Tg6; 1 10. Rc4, g3; 11. h X g3, h X g3; 12. Rb5, b X c5; 13. b X c5, Rf3; 14. Tgl , a6+! (0-1). Después de 15. Rc4, g2; 16. RdS, Rf2 la victoria es fácil. La séptima absoluta

También Capablanca se ganó un puesto de honor en este departamen- a b e d e g h to. Aquí nos da una verdadera lec- ción magistral sobre el poder de la La dama ganará siempre contra el séptima fila, un rey y peón( es) pasa- rey y un peón en 7.•, salvo en los do( s) activos: l. Rg3!, T X c3+; 2. casos bien conocidos de urey y peón Rh4, Tf3 (Fine sugiere 2 .... , Tcl! de torre» o «rey y peón de alfil». En como defensa más pertinaz); 3. g6, estos dos casos, el bando defensor T X f4+; 4. Rg5, Te4; 5. Rf6! (pa- dispone del recurso de tablas por sando de largo junto al peón negro); ahogado. El estudiante debe repro- 5 .... , Rg8; 6. Tg7+, Rh8; 7. T X c7, ducir estos y otros ejemplos con peo- Te8; 8. R X f5, Te4; 9. Rf6, Tf4+; nes distintos. (N.B. Las blancas ga- 10. Re5, Tg4; 11. g7+, Rg8; 12. narán de todos modos si su rey está lo T X a7, Tgl; 13. R X d5 y las blan- bastante cerca del monarca enemigo cas no tardaron en ganar. como para crear una red de mate, cf. Diagrama 170.) La teoría del final de rey, dama y Finales de dama y peones peón contra rey y dama ha cambia- do en los últimos años. Muchas posi- El inmenso poder y capacidad de ciones que antes se consideraban de la dama para producir ataques do- tablas se revelan hoy ganadoras, y la bles, dar jaque perpetuo o crear situa- labor de defenderlas resulta muchas ciones de mate hace que estos finales veces sumamente ardua. Un estudio sean en principio los más dificiles. El detallado de los finales de dama y que ( en un combate singular de dama peones supera el propósito de este li- contra dama) una dama por sí sola bro, pero en el Diagrama 208 ilustra- pueda escoltar un peón hasta su mos un tema frecuente que reviste casilla de coronación explica por qué gran importancia práctica. los peones pasados y la posibilidad Las blancas juegan 1. b4 y ganan de crearlos son aquí tan importan- con bastante facilidad pues el negro tes. Un peón pasado bien adelantado no tiene modo de impedir que el peón puede llegar a compensar una gran se corone. Lo único que puede hacer desventaja de material. Un peón de es adelantar sus peones del flanco de más es a menudo suficiente para ga- rey con la idea de conseguir un jaque nar, pero su explotación requiere no perpetuo, pero esto no deja de ser una poca paciencia y vigilancia táctica. vana esperanza.

132 208 Dejaremos al lector con esta ati- nada cita, sobre la que merece la pena reflexionar. Esperamos que esta bre- ve introducción le haya ayudado a asimilar algunas de las ideas pura- mente técnicas que deben digerirse antes de que la imaginación pueda asumir con libertad su papel. Pues la imaginación tiene siempre algo que decir ... aun en los finales.

Las limitaciones de espacio no Bibliografía nos permiten tratar aquí de los fina- les altamente técnicos de alfil y caba- Obras recomendadas llo contra rey (y la manera correspon- diente de forzar el mate), rey y dama A verbach, Teoría de losfinales de parti- contra rey y torre, etc., que el estu- da. diante encontrará en cualquier obra Fine, Finales básicos de ajedrez. más extensa sobre esta fase de la par- Kasparian, Finales artísticos. tida. Pachman, Práctica de los finales. Rey Ardid, Finales de ajedrez. «La imaginación sirve de poco en el final. Este campo es más pro- pio del artesano que del artista.»

133 EJERCICIOS I Lecciones 5-8: Cómo analizar una posición

En cada una de las siete posicio- nes siguientes existe o un plan correc- 210 to para alcanzar la victoria o una se- cuencia precisa y forzada que resulta decisiva. Utilícense los temas expli- cados en las lecciones para hallar la solución. En todos los diagramas, ex- cepto el n. 0 211, juegan las blancas.

8 209 o b e d e o h 7 6 5 4 8 211 3 7 2

o d e g h 3

134 212 a 214 7 6 5 4

3

a b e d e g h a b e d e g h

8 213 8 214a 7 7 6 6 5 5 4 4

3 3 2 2

a b e d e g h a b e d e g h

Cómo analizar una posición Aquí a las blancas les gustaríaju- gar g4-g5 para abrir el flanco de rey y 209. Kopec-Lectores del «Sunday penetrar por él. Pero, si ahora mismo Standard», 1982 27. g4, seguiría 27 .... , Rg8! con sufi- ciente contrajuego de las negras con- He aquí la posición crucial de una tra el peón f como para lograr igual- partida jugada al ritmo de un movi- dad: v.g. 28. T X e6, T X e6; 29. miento por semana. Algo antes, la es- D X e6+, D X e6; 30. T X e6, tructura de peones era: blancas: a2, T X f4; 31. T X b6, T X g4 y el ne- b2,c2,c3,f4,g3,h4;negras:a4,b6, gro no está ni mucho menos peor en el c5, d7, e6, g7, h7. Para anular la pre- final resultante de torre y peón; o si sión ejercida sobre el peón d retrasa- 28. Tfl, para mantener el statu quo do, las negras jugaron ... , d5, pero con presión, sigue 28 .... , Df7, for- entonces les quedó retrasado el peón zando los acontecimientos. AsJ pues, e. El blanco cambió en seguida de ob- las blancas tienen que impedir ... , jeti,,.·o y presionó sobre este último Rg8 si quierenjugarg4 seguido inme- peón triplicando su artíllería en la diatamente de g5. columna e. En el momento oportuno La única continuación que logra efectuó el avance c4!, desorganizan- este fin es 27. Dh7!, pero entraña do el grupo de 5 peones negros del ciertos riesgos, al quedar la dama flanco de dama y llegando así a la po- blanca muy descentralizada. Las ne- sición ilustrada en el diagrama. gras podrian responder 27 .... , Dc6

135 amenazando ... , Df3. Si aquí 28. g4, las negras nada positivo, pero con su T X f4; 29. g5, la apetecida ruptura propia dama curiosamente «ahoga- se llevaría a cabo con efectos decisi- da» y no siendo g5 una amenaza, vos. Las negras, no obstante, siguen tampoco ellas mismas tienen nada teniendo 28 .... , Df3!, y si 29, g5?, positivo. D X f4+; o si 29. f5, D X g4; 30. Así, una nueva evaluación de la T X e6 (30. rx e6+, Re7); 30 .... , posición del diagrama lleva a con- T X e6; 3 l. f X e6+, Re7 con mejor cluir que si el blanco juega 27. a3!! las juego del negro. negras están prácticamente en zugz- Después de 27. Dh7, Dc6, las wang. Sus peones no pueden mover- blancas disponen de la buena conti- se, salvo por l. ... , g6 que debilita mu- nuación 28. T 1 e4!, que prepara el ca- cho el campo negro. Las torres tam­ mino para el avance inmediato g4-g5, poco pueden hacerlo, como es parti- aunque la ruta hacia Roma es larga y cularmente el caso de la torre de f8, escabrosa. A 28 .... , Dc8, amenazan- que debe quedarse donde está para do con atrapar la dama blanca me- responder a 28. g4 con ... , Rg8. El rey diante 29 .... , Th8, seguiría 29. f5! y la dama negros deben guardar e6, y irrumpiendo decisivamente en la po- a 28 .... , Dc8 vuelven a replicar deci- sición enemiga, pues la dama negra sivamente 29. f5! Sólo 27 .... , Dd6 ya no cubre la casilla g6. Si ahora 29. merece ulterior reflexión. La jugada ... , e X f5; 30. Te7+; o 29 .... , T X f5; 27. a3!!, además de pasarles a las ne- 30. T X rs+,e X f5; 3l.Dg6+,Rg8; gras la «responsabilidad» de mover, 32. Te7; 029 .... , Te8; 30. Tg4!, Tg8; despeja una importante casilla de 31.fX e6+, T X e6;32.Df5+,Re7; escape para el rey blanco. De ahí que, 33. T X e6+, D X e6; 34. Te4; o fi- tras 27 .... , Dd6; 28. Rbl !, las negras nalmente, en esta última línea, 32 .... , se encuentran en apuros para conti- Tf6; 33. T X g7+!! nuar, ya que las variantes dadas más Con todo, en la línea principal, arriba que entrañan un jaque en hl después de 27. Dh7, Dc6; 28. T1 e4, con la dama negra pierden su senti- los coautores Chandler y Mullen des- do. Si aquí 28 .... , Th8, las blancas cubrieron la interesante mejora 28. ganan sencillamente por medio de ... , Da8!, con lo que las negras siguen 29. g4 y 30. g5. Si 28 .... , Dd7, el amenazando a la dama blanca ( ... , blanco procede según la idea ante- Th8), mientras la dama negra no deja rior de 29. Dh7, v.g. 29 .... , Dc6; 30. de «vigilar» hl para un eventual con- Tle4, Da8; 31. f5, Te8; 32. Tg4 ga- trajuego. Ahora, tras 29. f5, Te8 (si nando con facilidad. 29 .... , Th8; 30. fX e6+ gana), si 30. Cierto que todas estas ramifica- Tg4, las negras disponen de 30 .... , ciones de 27. Dh7 habrían sido di- Dhl+; 31. Rd2, Dg2+; 32. Te2, ficiles de analizar sobre el tablero. El D X e2+!!; 33. R X e2, e X f5+, etc., juego siguió: 27. Dh7, Tb8?; 28. g4, con más que igualdad. Y si las blan- T X f4; 29. g5, h X g5; 30. h6, Tg8; cas juegan 30. f X e6+, Te X e6;3l. 31. T X e6, abandonan. TXe6, TXe6; 32. TXe6 (32. Resumen. Habiéndose percata- Df5+, Tf6; 33. Dd7+, Rf8 es poco do de que la amenaza g4-g5 era deci- convincente); 32 .... , Dhl + (impor- siva y las negras no disponían de con- tante jugada intermedia, posible gra- traamenazas, el blanco debía encon- cias a 28 .... , Da8+); 33. Rd2, trar una manera sólida de llevarla a R X e6, haciendo fácilmente tablas efecto. La idea 27. Dh7 era correcta, en el final de damas. Las blancas po- pero prematura a causa de la réplica dian aguardar el momento propicio salvadora 28 .... , Da8! No obstante, mediante 30. g4, al no poder realizar tras la jugada tranquila 27. a3!!, en 136 seguida se da uno cuenta de que las puesta); 42 .... , Te7; 43. T X e7! (no negras están virtualmente en zugz- 43. Ac5+??, RX c5; 44. T X e7, wang, y entonces el blanco puede lle- D X e7; 45. h8=D, ya que las ne- var implacablemente a cabo su ame- gras disponen de 45. . .. , Del+ naza mediante 28. Rbl! seguido de 46 .... , De5+ ganando el alfil); 43 .... , R X e7; 44. Ac5+, Rf7 210. Kopec-C. McNab, ( el rey negro se ve ahora un tanto de- Congreso de Edimburgo 1981 sesperado, pues quiere ayudar a dete- ner los dos peones pasados del blan- A esta posición, donde las blan- co, pero está cogido entre ambos y no cas tienen momentáneamente la dama logra detener a ninguno. Si 44 .... , de menos a cambio de un alfil y dos Rd8 o 44 .... , Re8, después de 45. d6 peones, se llegó después de lajugada este peón avanzará con jaque); 45. 38 de las negras (Td6 X d7). El blan- d6, Dh6; 46. d7, Del+; 47. Rh2, co podía simplemente jugar 39. Df4+; 48. Rhl, Dh4+; 49. Ah3, f5; A X f5 y quedarse con el par de alfi- 50. h8=D, D X h8; 51. Ab6, les y dos peones por la dama, como D X b2; 52. d8=D. Las blancas co- ocurría ya desde hacía unos 20 movi- ronan por segunda vez y ahora la da- mientos. He aquí una posible conti- ma se queda definitivamente. Aquí el nuación: 39 .... ,D X d5;40.A X f6+, negro debió abandonar, pero no lo Rc7; 41. Tcl+ (no 41. h7?, Dc5+; hizo hasta después de siete jugadas. 42. Rhl, T X h7+; 43. A X h7, Moraleja: No se desaproveche Dh5+, etc.) y aunque las blancas nunca un jaque, sobre todo si formo conservan posibilidades de triunfo, parte de una secuencia/orzada. Si se las cosas no resultan muy claras. ve una buena jugada, búsquese otra Sin embargo, con una precisa mejor que lleve a posiciones donde serie de jaques intermedios y golpes uno sienta que es más fácil desenvol- mortales puede forzarse la desorgani- verse o incluso ganar. zación de las piezas negras en sólo cuatro jugadas: 39. Ab6+!! (no hay 211. Najdorf-Reshevsky, que perderse nunca un buen jaque, encuentro 1952. pero no sería correcto 39. A X f6+, Rc7 [39 .... , Ce7 pierde tras 40. h7, y (Juegan las negras.) 39 .... , Te7 tras 40. A X f5]; 40. La continuación victoriosa a par- A X f5, D X d5 pasando a la nota tir de la posición del diagrama es muy dada más arriba); 39 .... , Re7 (si 39 . sencilla, breve y directa ... ¡si uno lle- ... , Rc8, es aplastante 40. A X f5); ga a verla! No obstante, resulta curio- 40. h7! (aprovechándose de que el so que, con motivo de cierta expe- rey negro obstaculiza la defensa de riencia, sólo una de 35 personas con h7 por la torre para incrementar la un ELO entre 1600 y 2400, lograra fuerza de este peón); 40 .... , Dg7 ( a descubrirla ( el M.I. Craig Pritchett). 40 .... , D X g6 seguiría 41. h8=D y Se sugirieron toda clase de continua- las blancas ganarían fácilmente gra- ciones razonables e interesantes, cias a su nueva dama y a la posición como 1. , d5!?, l. , Tfd8, 1. , abierta del rey negro); 41. Tel+!, Tfe8, 1. , ChS, l. , Ce5!? y l. , Rd6 ( ahora el rey negro entorpece el e5!? Tales jugadas entran en la cate- ataque de su torre al peón d); 42. goría de las típicas líneas estratégi- A X f5 ( sólo en este momento captu- cas que suelen emplearse en esta ran las blancas el caballo, atacando a clase de posiciones, pero la verdade- la vez la torre enemiga y amenazan- ra solución es l. ... , A X e4!; 2. do Te8, lo que fuerza la siguiente res- A X e4, D X c4; 3. D X c4, T X c4

137 y las negras recobran la pieza que- b) Una línea más brutal es 3. dando por lo menos con un claro peón A X d5!?, e X d5 (3 .... , Tb8; de ventaja. La combinación se basa 4. Ah6, e X d5; 5. D X g7+, en la sobrecarga de la dama blanca y Re8; 6. e X d5 con fuerte ata- la situación del caballo «colgado» en que); 4. Tfl+, Af6 (si 4 .... , a4. Nótese que el cambio de orden en Re8; 5. D X g7 con amena- los movimientos no funciona ( l. ... , zas decisivas); 5. e5!, d X e5; C X e4?). Es lástima que, después de 6. D X d5 ganando, pues las jugar esta combinación, Reshevsky negras no tienen defensa con- se equivocara más adelante y sólo hi- tra 7. AcS+ con amenazas ciera tablas. mortales, v.g, 6 .... , Ta7; 7. ¿Cuántos de los lectores se ha- Rhl, etc. brán tirado de los pelos al ver Jo sen- cillo de la solución? Que se consue- Para los que prefieren métodos len, pues hasta un antiguo campeón menos violentos, el joven Mark Con- del mundo ( en 19 5 2) sugirió la provo- die, de dieciséis años, propuso tam- cadora continuación l. ... , e5!? bién la fuerte continuación 1. a4! Resumen. Se necesita cierta dosis 212. Rogolowicz-Jarecz de cultura ajedrecística ( experien- cia) para jugar el típico «sacrificio si- Esta posición pone a prueba la ciliano» 1. Cd5 sin prever todas sus experiencia del jugador en cuanto a ramificaciones; 1. a4 es otra buena los sacrificios propios de la Siciliana. opción, de carácter posicional. Lo indicado aquí es l. Cd5! El análi- sis podría seguir: 1. Cd5, C X d5 ( si 213. Pritchett-Gheorghiu, l. ... , e X d5; 2. A X dS+, etc.); 2. Lloyd's Bank Masters, T X f8+ ( importante jugada interme- Londres 1980 dia que mejora la línea del lnformator [18, solución ej. n.« 24], donde tras 2. Las blancas han sacrificado un A X d5, Tb8; 3. Da7, las negras po- peón por el par de alfiles y posibilida- drían responder 3 .... , Ad8! [movi- des de ataque en el flanco de rey. No miento hallado por M. Condie] sin hay tiempo que perder, pues el negro resultado decisivo); 2 .... , R X f8 podría organizar su defensa median- (a X f8 seguiría 3. A X d5, Tb8; 4. te ... , e5, y sus peones pasados y liga- Da7+-); ahora existen dos con- dos en el flanco de dama no tardarian tinuaciones interesantes para las en ser muy peligrosos. Pritchett con- blancas: tinuó: 23. e5, Cd5; 24. Dh5, Cf8 (las (a) 3. e X d5!, e5; 4. De4, Rg8 dos últimas jugadas de las negras son (si 4 .... , h6; 5. A X h6! segui- prácticamente forzadas); 25. f5! (las do de 6. Dg6 ganando; o 4 .... , blancas utilizan su propia baza, una g6!?; 5. Tfl+, Rg7; 6. Df3, mayoría de peones en el flanco de rey, Ab7; 7. Df7+, Rh8; 8. Ah6, para echar más leña al fuego); 25 .... , Tg8; 9. Rhl! con gran pre- e X f5; 26. O X f5, Dc7; 27. Cc5! sión, ya que las negras ape- ( aprovechando que la dama negra nas pueden moverse, mientras está atada a la defensa de f7 y crean- el blanco mejora su posición do numerosas amenazas, entre otras mediante c3, Ac2-e4); 5. 28. Ac4); 27 .... , Ac8; 28. Df3 (el ca- D X e5!!, d X e5; 6. d6+, ballo y el peón e blancos siguen sien- Dc4; 7. A X c4+, b X c4; 8. do fruto prohibido, mientras aumen- d X e7 y las blancas deben tan la presión de su bando merced al ganar. ataque del caballo que «cuelga» en

138 d5); 28 .... , Cb6; 29. e6! (con nuevas to más débil de la posición negra); 22 . amenazas, ya que el peón avanza sin ... , T X d5 (véase el Diagrama 214a). poder ser capturado, v.g. 29 .... , A X e6; 30. D X rs+i, T X f8; 31. 214a. Kopec-Ocipoff T X f8+, RX f8; 32. C X e6+ ga- (después de 22 .... , TX dS; nando;o29 .... , C X e6; 30.A X h7+! 23. h X g6+, JX g6) ganando); 29 .... , Td8; 30. Ag5, abandonan. El juego requiere aquí tanta preci- El empuje del ataque blanco inicia- sión como para merecer un nuevo do con 23. e5 y seguido de una serie diagrama. Sólo existe una continua- de golpes contundentes no ha durado ción convincente y ganadora. Tanto más que 7 jugadas, pero [con qué 24. A X gó+?', C X g6; 25. D X d5, efecto! D X h4 como 24. C X g6?, T X d2; Moraleja: Cuando la posición 25. C X rs­, Rg8, etc., resultan ina- pide atacar, hágase con vigor, preci- decuadas. Se impone 24. D X d5!! sión y sin componendas, explotando obligando al caballo negro a apartar- al máximo el poder de cada pieza. se de la defensa de g6. Siguió: 24 .... , C X d5; 25. C X g6 (con las amena- zas 26. C X rs+ y 26. T X d5, entre 214. Kopec-N. OcipojJ. otras); 25 .... , Ab7 (tal vez fuera me- Pan-American Intercollegiate, jor el intento 25 .... , Da8); 26. Louisville, Kentucky, 1974 C X f8+, Rg8; 27. Ce6, Df6; 28. (Dartmouth College-City College C X g7,RX g7;29.Ae4,Df7(si29. New York) ... , C X e3; 30. Td7+ seguido de 31. T X b7+-); 30. A X d5, A X d5; Si el lector busca una conclusión 31. Tc3 (las negras no tienen ningu- inmediata gracias al sacrificio de na defensa aceptable contra esta ma- dama 21. d X c6, T X d2; 22. T X ez­ niobra para doblar las torres); 31 .... , etc., va por buen camino, aunque el Db7; 32. Tdcl, Da6; 33. Tc7+, Rg6; proceder es algo prematuro. Es mejor 34. Td7, Dd3; 35. Td6+, Rf5; 36. abrir primero líneas de ataque contra T X h6, a5; 37. Tc8, Dbl+; 38. el rey negro mediante una táctica de Rh2, D X a2; 39. T X b6, De2; 40. «guerrillas» iniciada por 21. h5. La Th8, Dfl; 41. f3, e4; 42. g4+ (42. partida continuó: 21. ... , Ce7 (ata- Th5 era mate, pero ambos bandos cando el peón d y protegiendo g6); tenían apuros de tiempo); 42 .... , Re5; 22. Ch4! (la única jugada coherente, 43. Th5 mate. pues 22. d6, Cf5; 23. A X f5, g X f5 Moraleja: Una vez adoptado el debilitaría el peón blanco d sin nin- tema estratégico ( aquí 21. h5 y el de- gún contrajuego. Como en cualquier bilitamiento de g6), llévese a su con- caso ha de caer este peón, las blan- clusión lógica con la táctica necesa- cas aumentan la presión sobre el pun- ria para lograrlo.

139 EJERCICIOS II Lecciones 9-12: Cómo formular un plan

En los ejercicios que siguen no 216 hay forzosamente un único plan «bue- no», ni el lector debe agotarse anali- zando por menudo variantes preci- sas. Las posiciones han de estudiar- se recorriendo las cuatro grandes eta- pas del proceso mental descrito en la introducción a las lecciones 9-12, a saber: (1) evaluación, (2) objetivo, (3) plan, (4) método de ejecución. Una vez identificados los que se consideren como rasgos esenciales de la posición, acúdase a la solución o b e d e f g h correspondiente y trátese de asimilar Juegan las blancas

8 215 217 7 6 5

3 2

b d f g h a b e d e f g h o e e Juegan las negras Juegan las negras

140 su enseñanza. Téngase en cuenta que 8 218 algunos grandes maestros entre los 7 más fuertes han reflexionado larga- mente sobre varias de estas posicio- 6 nes, por lo que no hay que desanimar- 5 se si uno no ve todos sus detalles y 4 matices. 3 Cómo formular un plan

21 S. Penrose-Keene,

o d e g h Campeonato Británico, 1971 Juegan las blancas ( 1. e4, g6; 2. d4, Ag7; 3. Cc3, d6; 4. f4, Cf6; 5. Cf3, 0-0; 6. Ad3, Cc6; 7. h3, Cb4; 8. Ae3, b6; 9. a3, e X d3+; 10. e X d3, c5; 11. Dd2, Aa6; 12. Rf2?, Tc8; 13. Thcl, Cd7; 8 219 14. d5, e6; 15. d X e6, fX e6; 16. 7 Tel?, Cf6; 17. Tadl?). 6 En la posición del diagrama, el 5 plan negro de minar el centro de las 4 blancas está llegando a su punto cul- minante. Hemos dado las jugadas 3 anteriores para ilustrar el modo en 2 que las blancas constituían su impre- sionante centro. Tras haber conside- rado pero no ejecutado un ataque en a b e d e g h el flanco de rey, pagan ahora las con- secuencias de una mala coordina- Juegan las blancas ción de piezas y un monarca ex- puesto. La columna semiabierta f que amenaza al rey blanco, las piezas ne- 8 220 gras bien colocadas, el par de alfiles y 7 un centro móvil permitieron la ruptu- ra decisiva 1 i .... , d5~ Ahora vemos cómo la «impresionante» centraliza- 5 ción de las blancas tenía una fuerza 4 meramente ilusoria. Sus piezas apa- recen amontonadas y estorbándose 3 unas a otras, por lo que no hay más re- 2 medio que capturar o perder una pie- za tras ... , d4. Siguió I 8. e X d5, e X d5; 19. d4 (forzado, lo mismo a b e d e g h que antes, pero ahora el «hueco» en e4 provoca una nueva apertura de Juegan las blancas líneas); 19 .... , Ce4+; 20. C X e4,

141 d X e4; 21. Ce5, g5! (probando esta da no es nueva, ni mucho menos, y vez que el puesto avanzado e5, orgu- con toda seguridad Penrose cono- llo de las blancas, es sólo transitorio, cía partidas «clásicas» con este mis- ya que se les priva de su soporte); 22. mo tema. Es de esperar que el lector Rgl, g X f4; 23. A X f4, D X d4+; tenga pronto una buena reserva de 24. O X d4, e X d4; 25. g3 (a 25. estas ideas para poderlas aplicar a T X e4 seguiría 25 .... , T X f4; 26. sus propias partidas. T X f4, A X e5 ganando); 25 .... , Tfe8; 26. T X e4, Tc5; 27. Tdel, d3 217. McNab-Sowray, y la conjunción del peón pasado d, el Phillip & Drew «Knights», fuego cruzado del par de alfiles y las Londres 1982 bien situadas torres de las negras de- jaron al blanco completamente per- El caballo de las negras está ata- dido. cado y la tarea inmediata del segun- La partida terminó así: 28. Cf3, do jugador es decidir adónde mover- T X e4; 29. T X e4, Ab7; 30. Te3, lo. 10 .... , Ce7 es obvio y razonable d2; 31. C X d2, Ad4; 32. Rfl, Aa6+; pero el negro desea explotar el hecho 33. Rg2, A X e3; 34. A X e3, Tc2; de que las blancas, al haber captura- 35. b3, Ab7+; 36. Rfl, Ad5; 37. do una pieza en f3 con su peón g para Rel, A X b3!; 38. Abandonan. (Si abrir columnas con vistas a un ata- 38. C X b3, Tc3 ganando.) que, habían debilitado seriamente la casilla f4. 216. Penrose-Tal, Leipzig 1960 Por eso ofrecieron un sacrificio de peón continuando 10 .... , Cd4!, lo que Las blancas tienen una poderosa también es una idea comúnmente vis- posición de ataque y han de encon- ta en tales posiciones. Las blancas trar ahora el mejor modo de hacer va- aceptaron el regalo y la partida si- ler su ventaja. Se impone una ofensi- guió 11. A X d4, e X d4; 12. O X d4, va directa, pero la jugada inmediata Ch5. Ahora el plan de las negras está 19. f5 dejaría disponible para el ca- bien claro. No sólo su caballo llegará ballo negro la hermosa casilla e5, a f4, donde ocupará un puesto agresi- permitiendo así a este bando liberar vo, sino que además dominan con el sus constreñidas piezas. alfil y la dama todos los escaques cen- Penrosejugó 19. e5!, d X e5; 20. trales de su propio color. Casillas f5!, tapiando e5 con el sacrificio de como e5, g5, h4 y h6 pueden utilizar- peón y a la vez despejando e4 para los se para desplegar las piezas citadas y caballos blancos, lo que le facilitó la acentuar el dominio de las negras. ejecución del ataque por la columna f. Durante la lucha que sigue, las pie- La casilla e4 es un «puesto avanzado zas blancas se ven entorpecidas por eficaz», ya que no les es posible a los sus peones inmóviles. peones enemigos minarlo. ¡Cierta- El juego continuó: 13. Dc4, Cf4; mente pasa con éxito la prueba de uti- 14. xn, a6; 15. Db3, Dg5; 16. Ce2, lidad! Ah6 ( obsérvese cómo el rey blanco La partida continuó: 20 .... , Ab7; queda ahora en el centro, precisa- 21. Tadl, Aa8; 22. Cce4, Ca4; 23. mente en la columna semiabierta e A X a4, b X a4; 24. fX g6, fX g6; que puede llegar a ser peligrosa, por 25. Dt7+, Rh8; 26. Cc5, Da7; 27. no mencionar sino uno de sus varios D X d7,D X d7; 28.C X d7, T X b2; problemas); 17. Tgl, De5; 18. Dc3, 29. Cb6, Tb3; 30. C X c4 y las blan- De7; 19. Tg4, C X e2; 20. A X e2, cas no tardaron en ganar. Tae8; 21. Dd3, De5; 22. c3, Dh2; La idea del blanco en esta partí- 23. Rdl, f5; 24. e X f5, Dhl +: 25.

142 Afl, T X f5; 26. Tg3, Tef8; 27. Rc2, veremos en seguida); 19 .... , Te8; 20. T X f3; 28. T X f3, D X f3; 29. Tddl, Tf8 (las negras están completa- D X f3, T X f3; 30. Rb3, T X f2ylas mente atadas; no pueden mover nin- negras estaban ganando. guna de sus dos piezas menores a d7 a La partida, sin embargo, fue en causa de Tc7); 21. a3, Rg7; 22. b3, definitiva ganada ... [por las blancas! Rg8; 23. a4, Td8; 24. Dc5! (ila cla- (después de 58 jugadas). El alfil ne- ve! En cuanto las negras traten de dis- gro se convirtió en la pieza «mala» putar la columna d, el blanco forzará que vimos en el final del Diagrama una limpia victoria táctica, por ejem- 123. iA los lectores sádicos les en- plo: cantará refrescar su memoria! (a) 24 .... ,D X c5;25. T X d8+; 218. Kasparov-Petrosian, Df8; 26. T X f8+, R X f8; Bugojno 1982 27. Tc7 con la doble y asola- dora amenaza 28. T X f7+ y Es evidente que las blancas tie- 28. a5 atrapando el caballo. nen neta ventaja, debido a sus torres (b) 24 .... , Df8; 25. D X f8+, bien situadas en sendas columnas T X f8; 26. a5. abiertas, a su poderoso alfil dominan- (e) 24 .... , De8; 25. Cg4.) do la diagonal hl-a8, a su dama acti- va y al caballo excelentemente colo- [Las negras abandonaron! cado que sólo puede expulsarse me- Un bonito ejemplo de cómo ex- diante la jugada debilitadora ... , f6. plotar una ventaja sin dejarle al ad- Las negras, por su parte, van muy re- versario posibilidad alguna de resis- trasadas en el desarrollo y habrán de tencia. Si el lector no Jo ha visto todo, luchar para encontrar una manera de no se desespere. iEl propio Kasparov poner en juego el alfil y coordinar lue- afirmó por aquel entonces que esta go las torres. Además, hanjugado ... , partida era la mejor que había jugado g6, debilitando las casillas negras del en su vida! flanco de rey. El objetivo de las blan- cas debe ser impedir que el enemigo 219. Tarrasch-Teichmann, se libere de sus actuales ataduras, San Sebastián 1912 mientras buscan el modo de penetrar en su campo por las columnas abier- Una vez más las blancas están tas y lograr ventajas más tangibles. claramente mejor, siendo la excelen- La única pieza bien colocada de te colocación de su rey el rasgo más Petrosian es el caballo de d5, que llamativo de la posición. El monarca guarda la casilla de entrada c7 y a la blanco ata una torre negra a la colum- vez bloquea la columna d. Por tanto na e, ya que de otro modo continuaría Kasparov lo desaloja, mas no por el la penetración del primer jugador; método que salta a la vista, 18. ello significa también que las negras A X d5?, e X d5; 19. D X d5, Ae6, han de impedir una liquidación exce- que daría algún contrajuego a las ne- siva, pues esto las dejaría casi cierta- gras. Su continuación fue 18. e4! (re- mente con un final perdido. Además, nunciando de momento a la gran dia- la estructura de los peones negros es gonal para mantener su presión e la más constreñida y su alfil «malo» invadir el campo adverso por las tiene poco alcance, mientras las pie- columnas abiertas); 18 .... , Cb6 (im- zas blancas disfrutan de gran movili- pidiendo también así el acceso a c7); dad debido a la buena comunicación 19. Afl ! (jugada sutil, que reactiva el entre los dos flancos y el centro del ta- alfil y prepara el combate táctico que blero.

143 Con todo, las negras no están dis- este último, aislados y doblados, dan puestas a cruzarse de brazos y dejar- mala impresión. Por otra parte, las se matar sin más ni más, por lo que el negras acaban de capturar una torre blanco debe encontrar un plan que en d5 y lajugada «estructuralmente» fuerce lo antes posible la victoria. automática del blanco seria aquí 21. Tarrasch lo consiguió desencadenan- e X d5, creando un peón pasado y do en el ala de rey un ataque que abrió protegido. Lo importante en este caso, nuevas líneas y permitió la invasión sin embargo, no son sólo los peones, del campo enemigo por las casillas sino las piezas blancas: la dama acti- debilitadas; las piezas negras fueron va y centralizada, lo mismo que la incapaces de colmar todas las bre- torre y el alfil, permiten a las blancas chas. La partida continuó: 26. g4, conducir un juego dinámico y explo- Ac8; 27. h4. Esto amenaza 28. g5, tar las líneas abiertas. h5; 29. g6 y el peón negro h está con- Botvinnik se abstuvo de 21. e X d5 denado. Las negras se ven, pues, obli- debido a 21. ... , Dd6 que bloquearía gadas a efectuar nuevos avances de el peón pasado y dificultaria todo peón en el flanco de rey, lamentando progreso ulterior. Jugó en cambio 21. sin duda el haber jugado anterior- T X d5!! manteniendo su dominio de mente 22 .... , h6, que debilitó sus peo- la columna d (21 .... , Td8 pierde tras nes y ahora facilita la apertura de co- 22. TX e5, e X c4; 23. Te8+, lumnas por las blancas. Nos halla- T X e8; 24. D X e8+, Rh7; 25. mos ante un ejemplo típico de por qué De4+ ganando el caballo). El resto deben evitarse los adelantamientos de la partida es instructivo por el im­ innecesarios de peón, que provocan presionante despliegue de temas tác- debilidades y facilitan más tarde el ticos y posicionales utilizados por ataque del enemigo. Botvinnik para apoderarse de la sép- El juego acabó así: 27 .... , g6; 28. tima fila y mantener un férreo domi- Thl, Rg7; 29. h5, Th8; 30. Tth2, nio de la posición. Ad7; 31. g5 ( forzando la apertura de Siguió: 21. ... , De7; 22. Ag4!, líneas); 31. ... , h X g5; 32. f X g5, Db7; 23. Af5, Db8; 24. Td7, Td8; g X h5; 33. T X h5, T X h5; 34. 25. D X e5!, C X c4; 26. D X b8, T X h5, Rf8; 35. Th8+, Re7; 36. g6, T X b8; 27. Ae4! (las blancas recha- fX g6; 37. A X g6, b4; 38. Th7+, zan 27. T X a7, prefiriendo aumen- Rd8; 39. Ad3, Tc3; 40. a3, a5; 41. tar su presión posicional); 27 .... , Th8+, Re7; 42. Ta8, abandonan. La Ca3; 28. Ad5, Tf8; 29. e4, a5; 30. c4, invasión del campo de las negras es b5; 31. e X b5, C X b5; 32. e5, a4; total y sus peones del flanco de dama 33. f4! (con vistas a la creación de un están perdidos. poderoso peón pasado); 33 .... , Cd4; 34. Rf2, g5; 35. g3, g X f4; 36. g X f4, 220. Botvinnik-Chekhover, Ce6; 37. Re3, c4; 38. f5, Cc5; 39. Leningrado 1938 Tc7, Cd3; 40. e6, fX e6; 41. fX e6, abandonan. A menudo hay que considerar va- Para ganar una partida de aje- rios factores al evaluar una posición. drez, a menudo es preciso pensar con En la del diagrama las negras tienen flexibilidad, tratando de reconocer sólo dos islas de peones contra tres los temas cruciales en una posición del blanco; además, los peones e de particular.

144 EJERCICIOS 111 Lecciones 13-16: Principios e ideas de apertura

221 223

7 6

5 4 3

o b e d e f g h obcdefgh

¿Es 5. A X f7+ motivo de seria Tocándoles jugar a las negras, preocupación para las negras? ¿cómo deben continuar?

222 224

6 5 5 4 4 3 3 2 2

e f g h o b e d e f g h

¿Pueden y deben las blancas ju- Tocándoles jugar a las negras, gar para ganar un peón? ¿están obligadas a retirar el caballo?

145 22S B 228 7 6 5 4 3 2

obcde gh o b e d e g h Juegan las blancas. ¿Cómo deben ¿Es 6 .... , Cd4 una buena jugada proseguir? para las negras?

B 226 229

5 4

2

obcdetgh o b e d e g h Juegan las negras. ¿Cuál es su ¿Por qué hicieron aquí las blan- máxima prioridad? cas la extraña jugada 12. Ch2?

227 230

o b e d e g h e d e t ~ h El rey blanco no se ha enrocado Juegan las negras y han de hacer todavía. ¿Pueden las negras, a quie- frente a la amenaza 10. Ag5. ¿Cuál es nes toca jugar, explotar este factor? la mejor continuación?

146 AcS con excelente desarrollo y un 231 poderoso y central puesto avanzado en dd, 223. Ante todo las negras han de parar la espeluznante amenaza 6. Cd6 mate. 5 .... , Cdf6 es un modo sencíllo de hacer que la dama blanca parezca un tanto ridícula en e2. 224. ¡Desde luego que no! 7 .... , dS! es a la vez temático y fuerte, ya que 8. e X f6, d X c4; 9. Te l+, Ae6 proporciona a las negras un excelen- a b e d e f g h te juego. 225. Esta posición surge tras las Juegan las blancas. ¿Qué han de jugadas 1. e4, c6; 2. Cc3, dS; 3. Cf3, hacer para que el negro no tenga d X e4; 4. C X e4, AfS?; 5. Cg3, tiempo de completar su desarrollo? Ag6; 6. h4, h6 e ilustra un instruc- tivo error de apertura. 4 .... , AfS; 5. Cg3, Ag6 sería bueno después de 1. 232 e4, c6; 2. d4, dS; 3. Cc3, d X e4; 4. C X e4, pero no aqui. Las blancas 7 disponen de la vigorosa centraliza- 6 ción 7. CeS! Una partida Alekhine- Bruce, Plymouth 1938, continuó 7. 5 ... , Ah7; 8. DhS!, g6; 9. Ac4!, e6; 10. 4 De2, Cf6; 11. C X rt, R X n, 12. D X e6+, 1-0. En otra partida Alek- 3 hine-N avarro, Madrid 1940, se hizo 7 .... , Cd7; 8. C X g6, fX g6; 9. d4, eS; 10. Dg4, Df6; 11. Ae3, Ce7; 12. Ce4, 1-0. o b e d e g h 226. El primer objetivo debe ser deshacerse del caballo blanco fuerte- De las jugadas 13. Cd2 y 13. mente centralizado y, con este fin, la Dc2, ¿cuál es la mejor y por qué? retirada 7 .... , Cd7! resulta del todo lógica. Antes que se descubriera esta continuación, las negras solían sufrir no pocos reveses en la variante 7 .... , AfS; 8. g4, Ae4; 9. f3, Ag6; 10. h4! Por otro lado, 7 .... Ae6 las dejaba en Principios e ideas de apertura situación muy pasiva en líneas como 8. Ae2, g6; 9. 0-0, Ag7; 10. c4, 0-0; 221. ¡De ninguna manera! Des- 11. Ae3. pués de 5 .... , RX fl; 6. C X e4, dS, 22 7. La posición procede de una el fuerte centro de las negras y su fácil partida Fish-Abrahams, Liverpool desarrollo compensan sobradamen- 1929, y surgió después de 1. d4, Cf6; te la ligera molestia inflingida a su 2. c4, e6; 3. Cf3, dS; 4. AgS, h6; rey. 5. A X f6, D X f6; 6. Cc3, Ab4; 7. 222. Pueden, pero no deben ha- Db3, Cc6; 8. a3, AaS; 9. e3, 0-0; 10. cerlo. Después de 4. d X c6, C X c6, Ad3. Abrahams explotó la situación las negras podrían jugar ... , eS y ... , del rey blanco no enrocado mediante

147 el ingenioso golpe 10 .... , e5! La sor- dXe5; 19. dXe5, Cg7; 20. Cfl, prendente continuación fue: 11. Tfd8; 21. Af2, Ch5; 22. Ag3, De8; e X d5, e X d4; 12. e X d4, Te8+; 23. Ce3, Da4; 24. Da2, C X g3; 25. 13. Rfl,D X f3!!; 14. gX f3,Ah3+; h X g3, h5; 26. Ae2, Rf7; 27. Rf2, 15. Rgl, C X d4; 16. Ddl, Tel+!; Db3; 28. D X b3, C X b3; 29. Ad3, 17. D X el, C X f3 mate. Re7; 30. Re2, Ca5; 31. Td2, Tc7; 32. 228. No. Juega una pieza dos g4, Tcd7; 33. g X f5, g X f5; 34. veces en la apertura y constituye un Tedl,h4;35.Rel,Cb3;36.Cd5+, intento prematuro de asumir la inicia- eXd5; 37. AXf5, CXd2; 38. tiva. Rossolimo-Romanenko, Salz- T X d2, d X c4; 39. A X d7, T X d7; burgo 1948. La partida continuó: 6. 40. Tf2, Re6; 41. Tf3, Td3; 42. Re2, ... , Cd4? (es mejor 6 .... , 0-0); 7. e5!, 0-1. Cg8 (a 7 .... , C X b5? sigue 8. e X f6, 231. La posición del diagrama C X c3; 9. fX g7+-); 8. d3, C X b5; viene de una partida Rossolimo- 9. C X b5, a6; 10. Cd6+!!, e X d6; O'Kelly, Oldenburgo 1949 y surgió 11. Ag5!, Da5; 12. e X d6+, Rf8; tras las jugadas 1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 13. Te8+!!, R X e8; 14. De2+, Rf8; 3. Ab5, g6; 4. 0-0, Ag7; 5. c3, e6? 15.Ae7+ ,Re8; 16.Ad8+!!,R X d8; (5 ... Cf6!); 6. d4, e X d4; 7. e X d4, 17. Cg5, 1-0. Db6?; 8. Ca3, C X d4; 9. Cc4!, 229. Esta posición proviene de C X f3+; 10. D X f3, Dc7; 11. Af4, una partida Keene-Ligterínk, Londres e5. Rossolimo se destapó aquí con el 1981. El caballo de Keene se pone en brillante golpe 12. C X e5!!, y la par- camino hacia la casilla d5, vía h2, f1 tida continuó: 12 .... , A X e5; 13. y e3. Después de 12. Ch2!, b6; 13. Tac 1, Db8; 14. T X c8+!, D X c8; Cfl, Aa6; 14. Ce3, 0-0-0; 15. Cd5, 15. A X e5, f6; 16. A X f6, C X f6; 17. este caballo se ha convertido en un D X f6, Tf8; 18. De5+ (18. De6+!, auténtico monstruo. Rd8; 19. Tdl+-) 18 .... , Rd8; 19. 230. Posición de una partida Bot- Dg5+,Re8;20. Tcl,Dd8;21.De5+, vinnik-Reshevsky, torneo para el De7; 22. AX d7+, Rf7; 23. Ae6+, Campeonato del Mundo 1948. La Re8; 24. Tc7, 1-0. jugada obvia 9 .... , h6 es dudosa, 232. Esta posición se dio en una porque debilita el flanco del rey de las famosa partida Nimzovich-Salwe, negras. Reshevsky continuó 9 .... , Karlsbad 1911, que se inició así: l. Ce8!, movimiento en apariencia re- e4,e6;2.d4,d5;3.e5,c5;4.c3,Cc6; trógrado, pero que encierra varias 5. Cf3, Db6; 6. Ad3, Ad7; 7. d X c5, ideas sutiles: A X c5; 8. 0-0, f6; 9. b4, Ae7; 10. Af4, fX e5; 11. C X e5, C X e5; 12. ( a) Se impide la clavada 10. Ag5. A X e5, Cf6. (b) f4 de las blancas puede neu- La continuación aparentemente tralizarse mediante ... , f5. fuerte 13. Dc2 no se ajusta a los (e) Este caballo negro podría requerimientos básicos de dominar eventualmente ir a d6 y con- las casillas centrales d4 y e5. Las tribuir así a presionar sobre el negras podrían sacrificar un peón por peón blanco de c4. medio de 13 .... , 0-0; 14. A X f6, A X f6; 15. A X h7+, Rh8, y sus La continuación de la partida Bot- peones centrales se volverían móviles vínnik-Reshevsky es sumamente ins- y peligrosos. Nimzovich no se dejó tructiva: 10. 0-0, Aa6; 11. Ae3, d6; por ello apartar de sus planes y jugó 12. Cg3, Ca5; 13. De2, De7; 14. f4? una partida hermosamente temática: (14. e5!) 14 .... , f5; 15, Tael, g6; 16. 13. Cd2!, 0-0; 14. Cf3, Ad6; 15. Tdl, Df7; 17. e5, Tc8; 18. Tfel, De2!, Tac8; 16. Ad4, Dc7; 17. Ce5,

148 Ae8; 18. Tael, A X e5; 19. A X e5, T X c3; 29. T X c3, d X c3; 30. Dc6; 20. Ad4, Ad7; 21. Dc2, Tf7; D X c3, Rg8; 31. a3, Rf8; 32. Ah4, 22. Te3, b6; 23. Tg3, Rh8; 24. Ae8; 33. Af5, Dd4; 34. D X d4, A X h7!, e5 (idemasiado poco y de- e X d4; 35. T X e7, R X e7; 36. Ad3, masiado tardei); 25. Ag6, Te7; 26, Rd6; 37. A X f6, g X f6; 38. h4, Tel, Dd6; 27. Ae3, d4; 28. Ag5, 1-0.

149 EJERCICIOS IV Lecciones 17-20: Finales

8 233 234 7 6 6 5 5 4 4 3 2 2

o b e d e g h o b e d e g h

Las blancas juegan y ganan. Las blancas juegan. ¿Con qué resultado?

8 235 8 236 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2

o b e d e f g h o b e d e g h Las blancas juegan. ¿Con qué resultado? Las blancas juegan y hacen tablas.

150 8 237 a 240 7 6

5 5 4

3

a d e g h a b e d e g h Las blancas juegan y ganan ¿Cuál es el resultado si juegan las blancas?

241

a b e d e f g h La posición de las negras parece desesperada. Con todo las blancas a b e d e g h les ofrecieron tablas al ver su con- tinuación. ¿Cuál fue ésta? Las blancas juegan. ¿Con qué resultado? 239 242

a b e d e g h

Tartakover,jugando contra Schle- a b e d e g h chter, continuó aquí 1 .... , g5? Esto fue un grave error. ¿Por qué? ¿Cuál Las blancas juegan y ganan. es en este caso el plan ganador de las blancas?

151 8 243 8 246 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2

a b e d e g h a b e d e g h Las blancas (Fischer) hacen una Las negras tienen dos peones de buena jugada. ventaja, pero con alfiles de distinto color la victoria parece lejana. Las negras juegan y ganan. 244

8 247

6 5 4 3 2 a b e d e g h

Las negras (Tal) hacen también a b e d e g h una buena jugada. Las negras juegan y ganan.

8 245 8 248 7 7 6 6 5 5 4 3 3 2 2

a d e g h abe de gh Final compuesto de Rinck. Las blancas juegan y ganan de manera Final compuesto de Lolli. Las :nuy instructiva. blancas juegan y ganan.

152 8 249 a 252

6

5 4

abcde gh a b e d e f g h Un truco que merece conocerse. Esto debiera ya resultar fácil. Juegan las blancas. Juegan las blancas.

8 250

8 253 6 7 5 6 4 5 3 4

2 3 2 a e g h

Las blancas jugaron aquí l. Rg4? abe de gh y les costó la partida. ¿Cómo se las arreglaron las negras para detener el Tal (blancas) hizo aquí otra bue- peón h? na jugada.

8 251 7 8 254 6 7

5 6 4 5

3 4 2

a e g h abcde gh La excepción que confirma la re- gla y prueba que «un poco» de cien- cia puede ser algo peligroso. Las Rinck otra vez. Las blancas jue- blancas juegan y hacen tablas. gan y ganan con estilo. 153 8 255 8 257 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2

o e 11 o d e g h Las blancas están en condiciones Las negras han luchado durante de utilizar aquí un tema corriente en varias horas para llegar a esta posi- los finales de torre y peones. ción, y ahora jugaron l. ... , e2. ¿Qué ocurrió a continuación?

8 256 8 258 7 7 6 6 5 5 4 4 3 3 2 2

a b e d e 11 h a e g ¿Cuál es aquí la mejor jugada de Las negras, después de hacer la las negras y qué probabilidades tie- jugada secreta l. ... , Df4+, tuvieron nen de sobrevivir? que afrontar las iras de «algunos cir- cunstantes que la criticaban ostensi- blemente por tratar de ganar en una posición tan clara de tablas». La jugadora aceptó entonces las tablas. ¿Hizo bien?

Finales 234. 1. Re3, Re7; 2. Re4, Re6; 3. e3! y la jugada de reserva con el peón 233. l.Re6! (Ioposiciónl). Tam- es decisiva ( 1-0). bién gana l. Rc5, pero no l. Rd6?? 235. l. Rh7, Rf7; 2. h6, Rf8; 3. (=). Rg6, Rg8; 4. Rf6, Rh7; 5. Re6,

154 R X h6; 6. Rd6, Rg7; 7. Rc6, Rf7; 8. 249. l. Tal!!, R X al; 2. Rc2 Rb5, Re7; 9. R X a5, Rd7; 10. Rb6, ( 1-0). Rc8 y las negras hacen tablas por pe- 250. l. Rg4?, Tc4+; 2. Rg5, los. Contar simplemente las jugadas Th4!!; 3. R X h4, g5+! (0-1). puede tener importancia en los fina- 251. Difícil. Las blancas jugaron les de rey y peón. Por desgracia las 1. Tf7+? y perdieron tras 1 .... , Re3; negras no previeron correctamente 2. Rfl, Tal+; 3. Rg2, Rd3; 4. Td7+, los acontecimientos y abandonaron Re2; 5. Tb7, e3; 6. Tb8, Rd2. La idea antes de tiempo. ( de ir al « lado más corto») era correc- 236. l. c4! ta, pero la máxima prioridad aquí es 237. l. e6!!, fX e6; 2. e5! detener el avance del peón. Hacía ta- 238. l. ... , g5! y el rey blanco no blas l. Rd2! (l. ..., Ta2+; 2. Rel, tiene modo de penetrar en el campo Re3; 3. Rfl!, Rd3; 4. Te8!, Tal+; 5. enemigo. Rf2). 239. l. ... , g5? permitió a las blan- 252. 1. Te4! (Lucena). cas crear un P.P.D. después de 2. 253. l. Te5! cortando el paso al fX g5, h X g5; 3. Rf3, Rg6; 4. Rg4, rey enemigo y ganando tras l. ... , e+, 5. e X f6, R X f6; 6. g3!, a5; 7. Rd6; 2. Te8, Rd7; 3. Tel, Tc8; 4. f4, a4, e5; 8. h4 y ganan. Tg8+; 5. Rf5, Tf8+; 6. Rg5 (1-0). A 240. l. h4!! seguido de la ruptura 6 .... , Tg8+ sigue 7. Rh6, Tf8; 8. 2. g4 es decisivo ( 1-0). Te4!,Rd6; 9. Rg7, Tf5; 10. Rg6, Tf8; 241. l. Ah7! mantiene al rey ne- 11. f5 y la posición Lucena es inmi- gro alejado del rincón y gana ( l. ... , nente. Rf6; 2. Rf4). 254. 1. f6, T X e2; 2. Th5+, Rb6; 242. l. Cb6+!! (peón en 5.• con- 3. Tf5!! (1-0). tra peón en 6.•). 255. l. b6!, e X b6; 2. a7, T X a7; 243. l. Ae5! arrinconando el ca- 3. Tg7+ (1-0). ballo negro. Siguió 1 .... , Rh5; 2. Rd3, 256. Quien haya escogido 1 .... , g4; 3. b4, a6; 4. a4, g X f3; 5. g X f3, T c2 o, mejor todavía, l. ... , Te 1 + ha- Rh4; 6. b5, a X b5; 7. a5!, Rh3; 8. c6! brá dado con la idea correcta. 1 .... , ( 1-0). Ta8? es una continuación innecesa- 244. l. ... , Ce3! (0-1 ). riamente pasiva y corre el riesgo de 245.1. a5,Ah7(!); 2.A X h7,g6; acarrear la derrota tras 2. h4!, Rg6; 3. 3. Ag8, Re5; 4. a6, h2; 5. Ad5!!, Rh2, Ta7; 4. Rh3, Rh5; 5. h X g5, RX d5; 6. a7, hl=D; 7. a8=D+ es h X g5; 6. g3!, fX g3; 7. f4. En prin- una secuencia de gran belleza. cipio las negras deben mantener acti- 246. l. ... , g4! (para crear otro va su torre; por ejemplo 1 .... , Tcl +; peón pasado) es la única idea viable. 2. Rh2, Tal; 3. T X a5, Rg6; 4. h4, Las negras ganaron después de 2. g X h4; 5. Rh3, h5!; 6. Rh2, h3!; 7. h X g4 (2. fX g4, f3!), 2 .... , h3!; 3. g X h3, Ta2+ haciendo tablas con g X h3, R X f3; 4. g5, Rg3; 5. g6, facilidad. Ad4; 6. h4, f3!; 7. h5, Ag7 llegando 257. l. Dgl+, Rd2; 2. Del+, finalmente con el rey a d2. Rd3; 3. Dc3 es un bonito ejemplo del 247. l. ... , Ca3+!; 2. C X a3, mate «de las charreteras». Re2 (0-1). 258. [No! Las negras tienen un 248. l. Tb5!, R X b5; 2. b7 modo típico de ganar que ya hemos ( 1-0). mostrado anteriormente.

155 LECCIÓN 21 INDICACIONES Y CONSEJOS PRÁCTICOS PARA EL JUEGODE TORNEO IAN D. MULLEN Y OTROS

Esta última sección ha sido escri- prudente incluir en él algunas ideas ta con el propósito de colmar la gran que ayuden a sobrevivir en la jungla laguna que suele separar la teoría de ajedrecística. He aquí unas cuantas la práctica. Nosotros, los autores, es- sugerencias prácticas que permitirán peramos que el lector haya disfruta- atar cabos sueltos. do con lo que ha leído hasta aquí y confiamos en que buena parte de ello (1) El tiempo es precioso y su le sea útil en el campo de batalla. uso y abuso varía enormemente de ju- Quien comprenda a fondo aunque no gador a jugador. Por buena que sea la fuera más que la cuarta parte de lo posición, de poco sirve si uno pierde a contenido en este libro sabe ya mu- causa del reloj; el cuadro de clasifica- cho; pero quedan todavía algunos ciones contará también esa triste his- puntos dignos de mención. toria: cero puntos. El reloj es parte in- El ajedrez es, por su naturaleza tegrante de la partida moderna y sólo misma, unjuego muy competitivo. A hay una verdadera cura para los apu- algunos podrá parecerles una forma ros de tiempo: lno reflexionar tanto a de arte, y en muchos aspectos se cada jugada! Parece sensato aconse- asemeja también a una ciencia; mas jar al novicio que trate de «escalo- el que haya experimentado el auténti- nar» su juego; por ejemplo, cuando el co juego de torneo sabe que, esencial- ritmo sea de 40 movimientos en 2 ho- mente, la partida de ajedrez es una ras hasta el primer control, haga las batalla, donde el jugador más fuerte 1 O primeras jugadas en algo menos de ( o el más afortunado, o ambas cosas a 30 minutos y las 20 primeras en una la vez) sale victorioso. Como última hora aproximadamente. En suma, faceta, digamos que, para los seres vigile el reloj. El uso eficaz del tiem- humanos, la psicología, la actitud po de reflexión en ajedrez puede re- adoptada y los nervios forman parte presentar una gran diferencia en los del ajedrez como cualquier otra cosa. resultados de cualquier jugador. Tres Este libro no se ha escrito para orde- son las causas más comunes de los nadores, por lo que hemos juzgado apuros innecesarios de tiempo:

156 (a) La indecisión del jugador 30 a 40 en la planilla antes del co- cuando se le presentan varias mienzo de la partida, íhay que estar opciones igualmente plausi- preparado! Muchos jugadores subra- bles y no sabe qué escoger. yan la jugada 40 ( o la correspondien- (b) Su insistencia en comprobar te al control de tiempo) al principio de una y otra vez las consecuen- la partida... por si acaso. El mejor cias de una jugada por la cual consejo que podemos brindar al lec- ya se ha decidido. tor cuyo rival no dispone más que de ( e) El soñar despierto ( o quizá el un minuto para hacer 10 jugadas es nerviosismo ante su decisión). que prescinda de ello por completo. El adversario puede estar nervioso en Si uno abriga escrúpulos sobre la una buena posición o desesperado en continuación que ha de adoptar, decí- una mala. En ambos casos uno pue- dase por algo racional, pero no pier- de dejarle con sus problemas y rela- da tiempo por motivos de perfeccio- jar sus propios nervios «dándose un nismo. Si no sabe qué hacer, haga paseo». Si la propia posición es casi algo y deje que el adversario calcule desesperada, convendrá entonces pro- las consecuencias. El aficionado a bar la técnica de las «rápidas»: jugar soñar despierto o a las emociones con la mayor velocidad posible y con- fuertes en relación con los apuros de fiar en que el contrincante «meta la reloj, disfrute con ello lo que quiera, pata». pero no se queje cuando caiga la ban- Los remates de este tipo son para derita. Kótov sugiere utilizar el tiem- algunos una verdadera pesadilla. Las po del adversario para examinar la «partidas rápidas» se menosprecian propia posición desde su punto de vis- en ciertos ambientes, pero pueden ta, mientras a él le toca jugar; asi- servir de útil preparación para esas si- mismo, las posibilidades estratégicas tuaciones de tensión nerviosa. Con y a largo plazo de la posición. Mu- frecuencia es psicológicamente dificil chos jugadores desperdician sin más adaptarse de-pronto a jugar de prisa el tiempo ajeno. después de una lucha dura y prolon- Es buena idea tratar de reconocer gada. Esto ha sido no pocas veces la la inminencia del momento crítico o perdición de más de un jugador bue- punto culminante de la partida. Peor no, pero lento. Lo único que podemos que la pérdida de tiempo es a veces ju- recomendarle es que se deje llevar gar demasiado de prisa, cuando lapo- por los acontecimientos y trate esa sición que uno tiene delante exige re- fase rápida como cualquier partida flexión profunda. Si uno siente que «de cinco minutos» ( teniendo en cuen- «está ocurriendo algo», confíe en su ta las diferencias de reglamento, «pie- instinto e intente saber qué es. A me- za tocada», etc.). nudo se ve a un jugador meditar 20 (2) Nervios minutos o más para decidirse por una jugada crítica y, cuando la posición se «En ningún caso debe uno po- aclara, hacer con facilidad los si- nerse nervioso, pues el nerviosis- guientes movimientos. Quien juegue mo consume energia. Hay que re- rápida y superficialmente en una si- cordar constantemente que todo tuación complicada ( como es el caso ello no es tan importante y que el de muchos ajedrecistas sin experien- resultado de un torneo de ajedrez cia) de seguro omitirá algo de lo que no es cuestión de vida o muerte.» después habrá de arrepentirse. Dicho sea de paso, si el adversario insiste en Excelente consejo el que nos da rodear de un circulito los números de Nirnzovich, aunque hemos de admitir

157 que procede del mismísimo hombre te» o cosa parecida. Un conocido ju- que, según se cuenta, saltaba de fu- gador escocés llevó esta idea un poco ror por las mesas de juego tras una de- más lejos e inventó el sistema de es- rrota inesperada y gritaba: «¡Cómo cribir garabatos indescifrables en la he podido perder con ese idiota!» planilla antes de mover, mientras se Karpov, en especial, ha puesto de dirigía a sí mismo mentalmente (y relieve la importancia de unos ner- aun físicamente) una serie de pregun- vios resistentes para tener éxito en tas: «¿tiene mi rival algún jaque?»; ajedrez, y si alguien puede decirlo es «¿me puede hacer alguna horquilla?»; él. T orlo ajedrecista ha de superar dos «zse me ha pasado algunajugada-sor- miedos fundamentales: el miedo de presa?»; etc. ¡El sistema funcionaba! perder y, lo que a menudo es peor, el (Aunque esto es estrictamente ilegal, miedo ... irle ganar! A este propósito, ya que no está permitido tomar nin- Nimzovich preconizaba el uso de lo guna nota durante la partida de aje- que hoy llamaríamos la meditación: drez, salvo el apunto de los moví­ por ejemplo, vaciar de vez en cuando mientos.) La característica principal la mente de todo pensamiento y rela- del jugador con un ELO de 2200 no jarse; ialgo difícil de conseguir, pero es tanto la brillantez de su juego como que vale la pena probar! Este método la admirable ausencia en él de erro- y otros similares pueden también uti- res no forzados. lizarse con provecho para calmar los (4) ¿Quéjugada escoger?Danny nervios antes de una partida impor- Kopec ha tocado ya este tema en su tante. Otras sugerencias evidentes sección, pero merece la pena insistir son descargar la adrenalina y be- en algunos puntos. Piense como un berse de un trago una taza de café (li- gran maestro es uno de los libros de gero) o, quizá ( como hace Miles), de ajedrez que más influjo ha tenido en leche. su tiempo, todavía reciente. Su au- Una sana descarga de adrenalina tor, Kotov, daba a los lectores el va- es útil en la mayoría de las situacio- lioso consejo que sigue sobre el modo nes competitivas y, si uno es lo bas- sistemático y eficaz de tomar una de- tante prudente para no tomar el juego cisión al tener que mover. En el pro- demasiado en serio, no tendrá proble- ceso de seleccionar una jugada entre mas en este sentido. Recuerde, con varias, dice, examínense cuidadosa- todo, que sin tensión no hay partida mente los «candidatos» (todos los digna de tal nombre. movimientos potencialmente buenos (3) Ganar, en ajedrez, tiene mu- que uno vea en la posición dada). Re- cho que ver con hacer buenas juga- córranse uno por uno, analizando lo das, pero todavía más con no hacer más detalladamente posible sus dis- malas. Si uno realiza 10 jugadas ex- tintos aspectos; y luego hágase la celentes, 10 normales y, al cabo de elección. Quien tenga alguna con- todas ellas, una mala, es más que pro- fianza en su capacidad analítica no bable que el adversario acabe porga- necesita verificar una y otra vez las nar aunque haya jugado peor el 90% variantes. Cualquier método de refle- de la partida. Una condición básica xión semiorganizada es generalmente para mejorar el propio juego es evitar más eficaz que el místico tanteo en los errores, sobre todo graves. Para busca de una inspiración del cielo. He ello es bueno y fiable el método que aquí algo de lo que pasa en la mente consiste en anotar la jugada antes de de un jugador de ajedrez en plena ac- hacerla y, una vez anotada, compro- ción: bar rápidamente si a uno no se le ha pasado por alto un «mate a la siguien- «iHombre!, ahora puedo ju-

158 gar e5, que parece buena. Mmm ... , le» su repertorio de aperturas, pene- quizá h3, quitando primero de en trar en sus ideas y, en general, tratar medio ese caballo. ¿Qué otra de convertirme en un «mini-Fulano», cosa?; ¿hay más jugadas? Tel, quienquiera que fuese. He aquí una Cc3. ¿Desarrollar simplemente? idea inteligente (si no original) y un Tal vez. ¿Algo más? No ... ¡Ojo! modo de ahorrarse trabajo inútil; un iQué tal b4, para divertirse? No, estilo personal «hecho a medida». no parece bueno. Conque queda Pero... ¿conocemos nuestro propio esto. estilo? e5, h3, Tel, Cc3.A ver, prime- (6) Conócete a ti mismo y trata ro e5. de identificar tus puntos fuertes y dé- Bien, e5; él contesta d5, o qui- biles. Cada uno ha de escoger el tipo zá d6. Asi que eS, d5, Juego yo ha- de apertura que mejor se adapte a su go esto y él esto otro, entonces yo temperamento y tender a posiciones esto, etc.» en donde se encuentre a gusto. Una posición «igualada» que a unjugador Esta idea tan maravillosa como le gusta y al otro no jes una posición sencilla de tratar de poner algún or- muy desigual! No hay que tener mie- den en el proceso mental ordina- do de hacer una jugada que no esté en riamente caótico del ajedrecista, es los libros; de todos modos, mucho de uno de los mejores consejos que ja- lo que está en los libros es erróneo. Ni más he leído en un libro de ajedrez. tampoco debe uno dejarse intimidar Bien aplicado, practicado y perfec- demasiado por el ELO del adversa- cionado, íes apto para disipar las ha- rio. Si nos emparejan con un jugador bituales tinieblas y elevarle a uno mucho más fuerte que nosotros ( so- hasta algo que se parece a la claridad bre el papel), a nadie le vamos a mo- de pensamiento! lestar por mantener nuestras piezas (5) Desarrollo de un estilo. Cada en nuestra mitad del tablero y jugar a cual tiene sus preferencias en cuanto tablas. En tales casos lo único prác- a los tipos de posiciones que le gusta tico es dejarse de inhibiciones y «echar jugar, y también es parcial en la desig- una cana al aire». Quizá no ganemos, nación de sus «héroes» ajedrecísti- pero nos habremos divertido. Tocan- cos, distinguiendo bien entre «bue- te a las propias piezas, «en la duda, nos» y «malos». Para algunos, Petro- sáquense al campo de batalla». Re- sian es un nombre que les evoca visio- cuérdese también que « la amenaza es nes de alfiles en fianchetto, manio- más fuerte que su ejecución» (Nimzo- bras exasperantes y tablas, tablas, ta- vich), es decir, resulta más fácil co- blas ... Para otros, en cambio, su jue- meter errores cuando hay muchas go es como un ensueño. En cierta opciones posibles que cuando las ocasión pregunté a Jon Speelman qué amenazas del adversario nos obligan había que hacer para mejorar en aje- a hacer jugadas buenas. «Dale cuer- drez, y su respuesta más tangible fue da suficiente y se colgará él mismo»: que me escogiera un modelo, algún tal es la filosofía que a menudo apli- jugador famoso cuyas partidas me can los jugadores fuertes cuando se gustaran y cuyo estilo me hiciera vi- enfrentan con alguien «del montón». brar. Mencioné a Fischer, y me repli- No pocos ajedrecistas varían sus aper- có (algo enigmáticamente): «iAh!, turas en función de tal o cual contrin- Fischer tiene un estilo muy complica- cante particular, y la batalla psicoló- do». A continuación me sugirió optar gica que entonces tiene lugar al prin- por una meta más accesible y basar cipio de la partida es de suma impor- en ella mi juego, es decir, «robar- tancia. En contra de la opinión popu- 159 lar, muchos grandes jugadores no son ta darse una «comilona» antes de una archivos o enciclopedias ambulan- partida importante, asegurando que tes, ni algunos de ellos saben tanta ello le apacigua una mente de por sí teoría de aperturas como suele creer- superactiva). No es preciso llegar al se; pero lo que saben lo saben bien, y extremo de hacer malabarismos con saben igualmente cómo ponerlo en balones medicinales, pero hay que re- práctica ( cf. lección 15, «Principios e conocer que una sesión de cinco ho- ideas de apertura»). ras ininterrumpidas de juego resulta (7) Salud. Al preguntársele cuál agotadora si no se está bien prepara- era, a su juicio, el factor más impor- do para ello. tante para tener éxito en ajedrez, Fis- (8) Análisis posteriores. Uno cher respondió que a la cabeza de su aprende más de sus derrotas que de lista personal figuraba la salud. Bot- sus victorias. Téngase por norma vinnik no perdonaba jamás su paseo analizar las partidas jugadas y notar diario de una hora durante un torneo. cuidadosamente los errores, en espe- Todo jugador de ajedrez debe pres- cial los más típicos y los que uno co- tar alguna atención a su forma fisica y mete con frecuencia. Para esto es estado general de salud, para que el bueno contar con la ayuda de un juga- cerebro le funcione lo mejor posible dor más fuerte, y no hay que vacilar cuando esté ante el tablero. Veamos en pedirle explicaciones e informa- también el reverso de la medalla. ción sobre aperturas o puntos oscu- Cuenta Timman que una vez se pre- ros de análisis que uno no entiende. paró para un importante torneo reti- La mayor parte de los ajedrecistas no rándose al campo, vigilando escrupu- guardan sus secretos tan celosamen- losamente su régimen y permane- te como se supone ( si bien algunos ciendo fidelísimo a sus sesiones dia- tienen dificultad en explicar bien lo rias dejogging. Más tarde se lamen- que hacen y por qué lo hacen) y, en tó de que, durante el juego, su pecho, general, les encanta aprovechar cual- ya para entonces abombado y rebo- quier ocasión para poner a prueba o sante de energía, le impedía concen- mostrar sus habilidades. El simple trarse y le hizo cometer errores. Pru- hecho de asistir a la reconstrucción dentemente, Timman recomienda ate- de una partida por dos buenos juga- nerse en estas ocasiones a lo normal, dores en la sala de análisis es ya un o sea a la rutina propia de cada uno. excelente medio de perfeccionarse. Pero hay que tener presente que él e11 (9) Libros de ajedrez. Es cosa un profesional y que para la mayoría bien sabida que existen más libros pu- de los ajedrecistas no es «rutina» ju- blicados sobre el ajedrez que sobre gar tres duras partidas de ajedrez en todos los demás deportes y juegos en el solo espacio de tres días ( un torneo conjunto. Nuevamente sugerimos que de fin de semana) sin experimentar conviene, también en este punto, pe- algún tipo de fatiga. Pasear es un cal- dir consejo a un jugador experimenta- mante natural, con tal de hacerlo sin do para que nos oriente en medio de agotarse. Una vueltecilla a paso lige- toda esta maraña y nos diga lo que se ro antes de una partida no puede de- debe o no se debe comprar. Muchos jar de ser beneficiosa tanto para el jugadores jóvenes se precipitan a ad- cuerpo como para el cerebro. No es quirir, invirtiendo a veces bastante di- sensato ir a jugar una partida des- nero, la última edición de los análisis pués de una comida demasiado abun- del « Sistema X», con todo lujo de va- dante o pesada, por razones bastante riantes y subvariantes, para descu- obvias ( aunque, como caso curioso, brir más adelante que tal libro les re- hemos oído decir que a Larsen le gus- sulta inútil en orden a lo que preten- 160 dían. Si se compran libros de apertu- otras muchas cosas de orden más ras, algunos de los cuales son necesa- «humano» o personal. Hay jugado- rios, hay que concentrarse en los que res aquejados de la enfermedad del dedican cierto espacio a la palabra «compongo», otros parecen cócteles escrita y la explicación de las ideas vivientes que no paran quietos en su que se encierran tras los distintos sis- silla, otros golpean el tablero con las temas de apertura. V arios de los más piezas como para descargar una furia jóvenes autores británicos son bue- contenida, etc. A quien interese este nos en esto; Hartston, Pritchett, Stean, aspecto «paradeportívo» ( cuando no N unn y Keene ( especialmente en sus sórdido) del ajedrez, le recomenda- primeras obras), entre otros, mere- mos el humorístico e instructivo estu- cen atención. En cambio, muchos li- dio de Hartston, How to Cheat at bros teóricos sin comentario escrito Chess ( «Cómo hacer trampas en aje- no sirven más que para hacer perder drez»), esperando que tales cosas no el tiempo a los jugadores de fuerza in- les ocurran a nuestros lectores. Los ferior a la de maestro. También hay modales de cada uno y el modo de autores que es mejor evitar. reaccionar ante los del adversario son ( 10) Deportividad. Fischer solía asunto muy personal. Y con estas pa- decir que le gustaba «aplastar el ego labras finales nos despedimos, queri- de su contrincante» y daba pasto a la do lector. Te deseamos mucha suerte, prensa mundial tanto por sus excen- pero nos quitamos de encima toda tricidades fuera del ajedrez como por responsabilidad diciendo: su brillante juego. A veces la lucha ajedrecística no se ciñe a las jugadas que se hacen sobre el tablero, sino a ¡El resto depende de ti!

161 SOLUCIONES DE LOS EJERCICIOS Lecciones 1-4: Táctica y combinaciones (Diagramas 5 5-90)

55. l. T X e6, T X e6; 2. Dg6+, 66. l. ... , Dh3; 2. Te2, D X g3+!; 3. T X g6+; 3. h X g6+, Rh8; 4. en h X g3, C X e2+!; 4. Rf2, C X el; mate. 5. T X el, Tc8. Otro ejemplo de 56. l. Df8+, Ag8; 2. Df6+!, A X f6; clavada ganadora ( véase la posi- 3. A X f6 mate. ción 4). Si ahora 6. b3, sigue 6 .... , 57. l. ... , Tg2!! Td2+; o si 6. Re2, Tc4. 58. 1. T X tt, T X f7; 2. Tfl, Tf8; 3. g6, 67. l. ... , Tc5! h X g6; 4. g5. Zugzwang. Cuando 68. l. Dg7+, Rf8; 2. Dh8+!, Df8; 3. a los peones del flanco de dama se De5+, Te7; 4. Ab5+!, a X b5; 5. les hayan agotado las jugadas, las D X b5+, Tdd7; 6. Db8+ y jaque negras deberán perder una pieza. perpetuo. 59. l. a4!, A X a4; 2. Da3, Ab5; 3. 69. l. Tf8+, T X f8; 2.Dh8+!,RX h8; T X b5, D X a3; 4. Tb7+ y 5. 3. e X f8=D mate. bX a3. 70. l.A X f7+!, RX f7; 2. T X c7+ y 60. l. Ab8!! Las blancas ganan mate- 3. Dh7+. rial. 71. l. T X c8, D X c8; 2. D X c8+, 61. l. Ae7!, A X e7; 2. De5+, f6; 3. R X c8; 3. T X f6, g X f6; 4. De6 y 4. Df7. g7,Ae6; 5. Ah3 y el peón seco- 62. l. ... , Cg3+!; 2. h X g3, h X g3+; rona. 3. Rgl, Cf2; 4. T X f2, Thl+!; 5. 72. l. T X h7+!, RX f7; 2. T X n+, R X hl, g X f2. El peón se corona T X f7; 3. D X g6+ y 4. O X f7. sin que nada pueda detenerlo. 73. l. D X c8+!, D X c8; 2. Ac7 y las 63. l. T X h2!, g X h2; 2. Abl, negras no pueden impedir 3. hl=D{f ahogado. Tablas. TX c8+ y 4. Ad8. 64. l. O X d8+!, A X d8; 2. A X b7. 74. l. ... , Cd7! forzando una conce- Una combinación de «mate del pa- sión posicional de las blancas con sillo» fuera de lo normal. 2. d5. Si 2. Ce2?, Cde5!; 3. d X e5, 65. l. ... , Rd4! Zugzwang. 2. Ael (2. C X e5 y 4 .... , C X d3+. Ae3+, Rc3 y 3 .... , Rb2); 2 .... , 75. l. T X d7!, D X d7; 2. A X c6, T X el+!; 3. RX el,Rc3; 4. Tal, Dc7; 3. A X a8, T X a8; 4. Dc6! Rb2; 5. Tdl, A X di con un final Las blancas ganan material. fácilmente ganado. 76. l. C X e7+, Rh8 (l. ..., T X e7;

162 2. Thgl +, Rf7; 3. Dg7+ y 4. 2. D X h7+ ¡Tablas por ahogado! D X e7 mate); 2. Df8+ (o 2. Lo correcto es l. ... , Tf7 y las ne- D X h7+); 2. . .. , T X f8; 3. gras tienen una victoria fácil. T X h7+ y 4. Thl mate. 82. l. T X f7+!, R X f7; 2. Dd7+, 77. l. Tg4+!,fX g4;2.Dg5+,Rh8;3. Rf6; 3. Dd8+, Rg7; 4. Dd7+, Rg8; Dh6 y la doble amenaza de mate 5. Dc8+!, Rh7; 6. D X b7+, Dg7; (4. D X f8 y 4. D X h7) es deci- 7. D X g7+, tablas. siva. 83. l. Ch6+, Rf8; 2. Cf5!, e/g X f5; 3. 78. l. ... , Th8!! Esta misteriosajugada T X h7 seguido de mate. de torre viene de una partida de 84. l. C X f5, T X f5; 2. A X c7+!, Pachman. Las blancas no tienen R X c7; 3. g4 ganando la calidad. respuesta válida contra la amena- 85. l. Dg7+!, RX g7; 2. Cf5+, Rg8; za 2 .... , g6; 3. D X h6+, Rg8 ga- 3. Ce7 mate. nando la dama. 86. l. Ta?+!, R X a7; 2. Cc6+, Ra8; 79. l. CfS+!, g X f5; 2. g X f5+, Rh7; 3. D X b8+, D X b8; 4. T X b8 3. Rf2!! permitiendo a la torre de fl mate. el acceso a la columna g para parti- 87. 1 .... , Te3!! Las blancas no pueden cipar en el ataque. 3 .... , Tg7 la me- hacernada contra 2 .... , Ch3 y 3 .... , jor manera de defenderse contra Dgl mate. Tg6. 4. D X h6+!, R X h6; 5. 88. l. ..., Tbl!; 2. D X bl, C X e3+; Th3+, Rg5; 6. Tgl+, Rf4; 7. 3. Rgl, D X f3 con mate. Th4+ seguido de mate. 89. l. D X hó+l, g X h6; 2. Tg7+, 80. 1. De8+!, T X e8; 2. Cf7+, Rh8; 3. Ag8!. C X f7; 3. T X e8 mate. 90. 1. Ae4! variación sobre el tema de 81. l. ... , T X g2?? intentando contes- la interferencia. 1 .... , T X e4; 2. tar a 2. D X f8+ con la bonita juga- h3+, Rg3; 3. Tf3 mate. O l. ... , da 2 .... , T X g8+ seguido de 3 .... , A X e4; 2. h3+, Rg3; 3. Ael mate. T X f8; pero las blancas prosiguen

163 GLOSARIO

l. Táctica y combinaciones mover. En general (para los seres huma- nos) suelen ser 6 o 7 en una posición or- l. Jugada intermedia, designada a dinaria de medio juego. Tratándose de veces por el término alemán Z wischen- ordenadores que juegan al ajedrez, este zug. Trátase de un movimiento «inter- factor podrá ser el número de jugadas le- calado» inmediatamente antes de una gales en cada posición. réplica forzada; v.g. l. e4, e6; 2. d4, d5; 2. Rasgos esenciales. Con esto nos 3. e5, c5; 4. c3, Cc6; 5. Cf3, Db6; 6. referimos a los elementos posicionales o Ad3, e X d4; 7. e X d4, C X d4??; 8. tácticos que determinan la evaluación C X d4, D X d4?; 9. Abs+, Ad7 y aho- general de una posición. Entre los pri- ra las blancas juegan la intermedia 1 O. meros figuran las columnas abiertas o A X d7 + antes de capturar la dama ne- semiabiertas, la estructura de peones, la gra en d4. actividad de las piezas, etc. Entre los se- 2. Pieza desesperada. Es la que gundos, las piezas clavadas, colgadas, está perdida, pero vende su vida lo más etcétera. cara posible. En el ejemplo precedente, 3. Secuencia (o seriei forzada. Es el alfil blanco de b5 podría considerar- una sucesión de jugadas donde las répli- se como «pieza desesperada». cas de uno de los contendientes son obli- 3. Pieza colgada. Es una pieza no gatorias, so pena de desastre inme- protegida, aunque no esté necesaria- diato. , mente atacada (por eso constituye una 4. Arbol de jugadas plausibles. Se debilidad táctica en potencia). trata de un esquema en forma de «ár- bol» que representa los movimientos plausibles en una posición dada, en ge- neral mediante nodos conectados por li- 2. Cómo analizaruna posición neas o pequeños arcos. 5. Profundizaciónprogresiva. Llá- 1. Factor de ramificación (juga­ mase así al proceso merced al cual se das o movimientos plausibles). Es el nú- vuelven a repasar y verificar variantes mero de jugadas razonables que han de previamente analizadas, ahondando considerarse cada vez que a uno le toca cada vez más en ellas por etapas sucesi-

164 vas. Es lo que los seres humanos suelen 3. Diferencial de poder. Diferen- hacer antes de decidirse por una ju- cia de actividad entre las piezas blan- gada. cas y negras en una posición determi- 6. Amenaza. Movimiento táctico nada. que entraña un peligro inminente para el 4. Fianchetto. Desarrollo de un al- adversario, en forma de captura, clava- fil por b2 o g2 (blancas) o por b7 o g7 da, horquilla, ataque doble, etc. (negras). 5. Par ( o pareja) de alfiles. Es el caso de 1 + 1 = 2 y un poquito más, 3. Cómo formular un plan pues queda eliminada la desventaja, in­ herente al alfil, de no dominar más ca- l. Columna abierta. Una columna sillas que las del color por donde discu- no ocupada por peones. rre. En posiciones abiertas, la posesión 2. Columna semiabierta. Una co- del par de alfiles contra alfil y caballo o lumna ocupada únicamente por peones contra dos caballos redunda ordinaria- de un color. mente en cierta superioridad posicio- 3. Peón aislado. El no acompaña- nal. do por peones adyacentes de su propio bando. 4. Peones colgantes. Dos peones situados en la misma fila y en columnas S. Finales adyacentes, sin que haya otros de suco- lor a ambos lados, es decir, en las co- l. Final.Eslafasedelapartidaque lumnas vecinas. se caracteriza por la escasez de ma- 5. Peón retrasado. El que no pue- terial en el tablero, así como por la au- de ser defendido por otro peón, no pue- sencia, en general, de las complicacio- de avanzar sin peligro de ser capturado nes típicas de la apertura o el medio por un peón enemigo y está expuesto a juego. ser atacado por una columna semi- 2. P.P.P. Abreviatura de peón pa- abierta. sado y protegido. 6. Peón doblado. Se trata de dos 3. P.P.D. Abreviatura de peón pa- peones del mismo color situados en una sado y distante. misma columna. Suelen constituir una 4. Zugzwang. Palabra alemana debilidad, ya que no pueden defenderse cuyo significado literal es «obligación mutuamente y que un solo peón enemi- de mover». La necesidad de hacer una go basta para bloquearlos. jugada no es siempre una ventaja, y aquí 7. Complejo de casillas de un co- este término se utiliza en el sentido de lor. Grupo de casillas de un solo color que el tener que jugar acarrea la pérdi- no defendidas y surgidas de la estruc- da de la partida. tura de peones. 5. Alfil erróneo (no se confunda con «alfil malo»). En relación con el fi­ nal de rey, alfil y peón de torre contra 4. Principios e ideas de apertura rey, llámase así al alfil incapaz de domi- nar la casilla donde ha de coronarse su l. Apertura. Fase inicial del juego propio peón. Si el rey enemigo logra en que las piezas se movilizan. ocupar esta casilla, la partida es tablas, 2. Centralización. Movimiento de ya que no se le puede forzar a abando- una pieza hacia el centro. nar el rincón.

165 ESCAQUES Libros de aiedrez

1 Finales de peones - Morzelis 2 Finales de alfil y de caballo - Averboch 3 Teoría de Finales de torre - Lowenfishy Smyslow 4 Teoría de aperturas, tomo 1: Abiertos - Ponov 5 Teoría de aperturas, tomo 11: Cerrados - Ponov 6 Defensa indio de rey - Cherto 7 Táctico moderno en ajedrez, tomo 1- Pochmon 8 Táctico moderno en ajedrez, tomo 11 - Pochmon 9 Estrategia moderno en ajedrez - Pochmon 10 Lo trampa en lo oper1ura - B. Weinstein 11 Aperturas abiertas - Pachman 12 Aperturas semiobiertas - Pachmon 13 Gambito de dama - Pachman 14 Aperturas cerradas - Pachmon 15 El arte del sacrificio en ajedrez - Spielmonn 16 Cómo debe jugarse la apertura - Suetin 17 Teoría de los Finales de partida -Averbach 18 El arte de lo defensa - llio Kan 19 Táctico del medio juego-Bondarewsky 20 Lo estrvctura de los peones centrales - Persits 21 lo perfección en el ajedrez - Fred Reinfeld 22 El gambito de rey - Poul Keres 23 Lecturas de ajedrez - Averboch 24 200 celadas de apertura - Gelenczei 25 Defensa siciliana. Variante Najdorf- Cherta 26 Ajedrez de entrenamiento - Koblenz 27 Jaque mote - Kurt Richter 28 Combinaciones en el medio juego - Romonovsky 29 Defensa Pire - Fridshtein 30 El sentido común en ajedrez - Lasker 31 Ajedrez elemental - Panov 32 Lo apertura catalana - Neustodt 33 Ataque y defensa - Hans Müller 34 Defensa siciliano. Variante Paulsen - Cherta 35 Lo psicología en ajedrez - Krogius 36 El arte del análisis - Keres 37 Bobby Fischer - Pablo Morón 38 Partidos decisivos - Pochman 39 200 partidas abiertas - Bronstein 40 El match del siglo: Fischer-Spassky - Pochmon 41 A8C de los aperturas - Ponov 42 Lo batalla de las ideas en ajedrez - Saidy 43 Ataques al rey - Baranov 44 Capablanca - Panov 45 Los niños prodigio del ajedrez - Pablo Morón 46 Tablas - M. Tal y Verjovsky 47 Leyes fundamentales del ajedrez - Kan 48 Ajedrez y matemáticas - Fabel, Brondsdorffy Tiihimaa 49 El laboratorio del ajedrecista - Suetin 50 Cómo piensan los grandes maestros - Schmidt 51 Defensa siciliana. Variante del dragón - Gufeld 52 Psicología del jugador de ajedrez - Reuben Fine 53 Los campeonatos del mundo. De Steinitz a Alekhine. 54 Los campeonatos del mundo. De Botvinnik a Fischer 55 Viaje al reino del 9jedrez -Averboch y Beilin 56 Anatoli Karpov - Angel Martin (nueva edición) 57 Alekhine - Kotov 58 300 miniaturas - Roizman 59 Errores típicos - Persistsy Voronkov 60 La defensa Alekhine - Eales y Williams 61 Finales artísticos - Kasparian 62 Diccionario de ajedrez - Ramón Ibero 63 Curso de aperturas! (Abiertas) - Panov/Estrin 64 Curso de aperturas 11 (Semiabiertas) - Panov/Estrin 65 Curso de aperturas 111 (Cerradas)- Panov/Estrin 66 Defensa siciliana. Variante Scheveningen - Nikitin 67 Prádica de las aperturas - L. Pachman 68 Práctica del medio ,·uego- L. Pachman 69 Práctica de los fina es - L. Pachman 70 Ajedrez y computadoras - Pachman y Kühnmund 71 Técnicas de ataque en ajedrez - P. Edwards 72 El contraataque en ajedrez - Damski 73 El mundo mágico de las combinaciones - Koblenz 74 Problemas de ajedrez-Cornil Seneca 75 Tratado de ajedrez superior - Estrin 76 De la apertura al final- Edmar Mednis 77 Fundamentos estratégicos del ajed,rez - Estrin 78 Kasparov, campeón del mundo - Angel Martin 79 Ajedrez práctico - R. Edwards 80 Ajedrez magistral - Kopec y otros 81 Ajedrez moderno - B. Pandolfini 82 Ajedrez por campeones - B. Pandolfini 83 Defensa siciliana. Variante Sveshnikov - Adorjan/Horvath 84 Teoría moderna en ajedrez l. Aperturas abiertas - Pachman 85 Teoría moderna en ajedrez 11. Aperturas semiabierlas- Pachman 86 La defensa Caro-Kann - Egon Varnusz 87 Teoría moderna en ajedrez 111. Defensa siciliana - Pachman 88 Test del ajedrecista -Gil/Magem Angel Martln Garrí l{MPAROV campeón del mundo

Las mejores partidas de Kasparov. A través de ellas asistimos a sensacio­ nales innovaciones teóricas, a sacrifi­ cios inesperados y a una amplia gama de recursos técnicos de gran eficacia. La belleza del ajedrez se manifiesta con todo su esplendor en el juego de Kas­ parov.

Setenta y seis partidas magistrales que ponen de relieve las características del juego de Karpov: una excepcional ri­ queza de ideas y una perfección en el cálculo que roza la exactitud de una computadora.