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L os acontecimientos felices son, al fin y al cabo, los que quedan mejor El baloncesto grabados en la memoria. El barcelonismo recordará esta temporada como el año de la 'Final Four' del Palau Sant Jordi, convertido la toca el cielo inolvidable noche del 11 de mayo de 2003 en un foro azulgrana de emoción, entusiasmo y alegría. Fue el triunfo tan largamente deseado, el final de una larga etapa europeo en iniciada en Munich hace demasiados años. La primera Copa de Europa de basket conquistada, el gran título de esta temporada, no será la el Sant Jordi última. El Barça no sólo se quitó un peso de encima después de tantos intentos, sino que se demostró a sí mismo su capacidad para liderar la competición de principio a fin, para hacer bueno el pronóstico y saber jugar, y sufrir, con la presión de hacerlo en casa y como favorito. Eso define a un equipo grande. Nos alegramos sobre todo porque fueron miles los aficionados que pudieron vivirlo en directo, muchos de ellos con lágrimas en los ojos, pero esta vez de alegría. En el Palau Blaugrana, casi de forma simultánea, el técnico más laureado de toda la historia del Club, Valero Rivero, dirigía a su equipo hacia la conquista de la Copa EHF de balonmano, el único título que no tenía esta sección, y hacia la reconquista de la Liga, título que devolverá a nuestro equipo de balonmano a la próxima edición de la Copa de Europa. Nuestra Entidad puede presumir de ser el único club continen- tal que guarda en sus vitrinas las cuatro Copas de Europa de todas las disciplinas: fútbol, baloncesto, balonmano y hockey patines.
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